Tecnología y productividad: Honeywell, la pandemia y América Latina  

  Entrevista con Manuel Macedo, director ejecutivo y presidente de Honeywell Latam  

  Por: César Guerrero Arellano  

  Tecnología y productividad: Honeywell, la pandemia y América Latina  
  La revolución de la industria 4.0, basada en la automatización, el internet de las cosas, y el uso de la inteligencia artificial para el análisis de grandes volúmenes de datos está en marcha, y Honeywell, empresa industrial de software, es uno de sus promotores más destacados a nivel mundial. En esta entrevista, Manuel Macedo, su director ejecutivo y presidente para América Latina, nos habla de la trayectoria reciente de la empresa y de las herramientas tecnológicas que pone a disposición de las empresas para encarar los complejos desafíos de la economía poscovid.  

 Honeywell es una empresa de reconocida trayectoria internacional. Compártanos algunas de sus características más representativas.

De origen estadounidense y con más de 100 años en el mercado, Honeywell es una empresa relevante por su facturación global y su presencia en más de 80 países. Se encuentra entre las primeras 100 grandes empresas estadounidenses según la clasificación de Fortune. En su origen fue un conglomerado que ocupó un lugar muy destacado en la producción de manufacturas, pero hace algunos años tomó la decisión de transformarse en una empresa industrial de software, un hecho relevante y diferenciador. Aprovechamos el conocimiento específico y profundo de nuestros equipos especializados en las industrias aeroespacial, de petróleo y gas, de automatización industrial y productividad, para producir soluciones de mayor valor agregado al analizar, con inteligencia artificial, el impresionante acervo de datos recopilado en tiempo real por los sensores instalados a lo largo de las distintas líneas de operación. Nuestros sistemas, presentes en más de 90% de los aviones, además de controlar la navegación, optimizan el consumo del combustible. El gran reto ha sido aplicar nuestro acervo de conocimientos a otros procesos productivos y, luego de 100 años, mantenernos en la vanguardia de la innovación tecnológica e industrial.

 

En México tenemos más de 80 años y es interesante verificar que la evolución de Honeywell como multinacional ha ido de la mano de sus más de 13 mil empleados en el país, donde contamos con más de 400 ingenieros de software que impulsan esta transición tecnológica. Aunque son varios los países en los que la compañía opera con todas sus divisiones, solo en cinco existen centros tecnológicos se crean soluciones para el mercado global. Uno de ellos está en Tecnoparque, Ciudad de México, y demuestra la importancia que para Honeywell tienen sus operaciones aquí.

 

 

¿Cómo cerró el 2019 para Honeywell, cuáles fueron sus principales logros?

Con un 2020 tan intenso, el 2019 se ve lejos, pero estimula recordar las cosas buenas. Fue un año muy exitoso, no solo en sus resultados globales, sino porque ampliamos nuestra base instalada en América Latina. Añadimos 2, 500 m2 a nuestras instalaciones en Tecnoparque, Ciudad de México, donde duplicamos la plantilla de ingenieros especialistas en software e incorporamos tecnología 3D para imprimir prototipos en diferentes materiales. También inauguramos en Brasil un centro técnico para la industria de aviación para ofrecer diversos servicios, desde el reemplazo de partes para aeronaves hasta su revisión y mantenimiento. Con la Asociación de Normalización y Certificación (ANCE) creamos un centro para medir y certificar nuestros equipos de protección y seguridad. Un buen año, sin duda.

 


MANUEL MACEDO

 

La crisis sanitaria y sus repercusiones económicas no tienen referentes históricos recientes. ¿Cómo se vive este tiempo en una compañía como Honeywell?

Han sido meses de intenso aprendizaje y adecuaciones para sobreponerse a este complejo panorama y dar una respuesta oportuna. Nuestra primera preocupación es y será la salud de nuestro personal. Desde el primer momento, aplicamos medidas para contribuir a la sana distancia: control de entradas y salidas, sanitización de instalaciones y teletrabajo en todas nuestras oficinas. También fuimos por delante en la aplicación de medidas de protección para nuestro personal. En México la empresa está costeando la realización de las pruebas para la detección de la covid-19. Al personal que presentó síntomas y ha resultado positivo, Honeywell le brinda la atención médica requerida.

 

Con la casa en orden, mantenemos a disposición de las empresas soluciones tecnológicas de vanguardia para continuar con sus operaciones de manera remota. Si en circunstancia normales, el tiempo de respuesta es importante, en esta coyuntura lo es aún más. Sin generalizar, algunas de nuestras aplicaciones podemos habilitarlas en tres o cuatro horas para que determinadas plantas o líneas de producción operen en forma remota. La V-Belt operation es una tecnología de automatización que, además de monitorear el adecuado comportamiento de la línea de producción, ayuda a entender su funcionamiento óptimo y operarla de manera remota.

 

Otra vertiente tecnológica, que llamamos “edificios saludables”, nos permite monitorear la calidad del aire acondicionado en instalaciones comerciales y de oficinas, medir la temperatura corporal mediante dispositivos no invasivos o controlar el acceso y salidas de las personas para evitar aglomeraciones. Son soluciones de software que permiten, con cámaras ya instaladas o con algunas propias colocadas exprofeso, escalar a un nivel de control superior y, mediante una inversión mínima, contar con espacios seguros para clientes y personal.

 

 

¿Qué repercusiones tendrá la actual crisis sanitaria en la transformación digital de las empresas? ¿La detendrá o la acelerará?

Es una inmensa oportunidad para democratizar el salto digital. No hay nada como la necesidad para acelerar los cambios. Si bien es cierto que la digitalización avanza en todo el mundo y en México, en particular, también lo es que apenas el 23% de las firmas mexicanas se ha sumado a esta tendencia. Las restricciones para la interacción de empleados y clientes en espacios cerrados, instituidas por las autoridades sanitarias, han develado el potencial y los beneficios de estas tecnologías. El internet de las cosas, la inteligencia artificial y otras innovaciones similares contribuyen a reducir sustancialmente el impacto negativo de esta crisis. Es una oportunidad enorme para masificar su uso y no solo en beneficio de las empresas, sino de la sociedad en su conjunto. Nosotros contribuimos estratégica y decididamente a este despegue tecnológico.

 

 

¿Cómo incidirán las restricciones a la movilidad en el desempeño de la aviación? ¿Hay manera de evitar la transmisión del virus en espacios confinados de transporte y edificios?

La necesidad y el deseo de viajar no va a desaparecer, pero debemos adecuar las instalaciones y habilitar los sistemas para que las personas viajen seguras y hacerlo rápido para contener la afectación económica en las empresas del ramo. Es un tema sistémico que trasciende a Honeywell, pero contamos con algunas tecnologías que contribuyen a restablecer la confianza de los viajeros. En primer término, los rayos ultravioleta (UVC) que permiten desinfectar espacios cerrados y que ya estamos suministrando a varios clientes del sector. También la ThermoRebellion, una cámara térmica que con inteligencia artificial identifica de forma rápida y no invasiva la temperatura corporal de quienes entran en aviones y aeropuertos y, mediante algoritmos, evalúa las condiciones sanitarias de las diferentes instalaciones.

 

 

¿Qué tan rápido puede expandirse su uso?

Esta tecnología tiene la madurez suficiente para extenderse en el muy corto plazo. Su contribución consiste en transformar información bruta en conocimiento, organizarla mediante algoritmos que nos permiten sacar conclusiones, tendencias y, en última instancia, obtener ahorros tan significativos que muchas de nuestras tecnologías y soluciones casi se pagan solas. Tener la capacidad de analizar la información de un edificio de forma inteligente nos permite alcanzar un nivel superior de eficiencia. Si, por ejemplo, identifico un área que en un momento dado no se utiliza, puedo disminuir o apagar el aire acondicionado y la iluminación. Todo en tiempo real. A partir de nuestra experiencia, estimamos que mediante esta tecnología se pueden obtener ahorros de entre el 15 y el 20 por ciento.

 

En mantenimiento predictivo, algoritmos de inteligencia artificial alertan sobre eventuales descomposturas e identifican con antelación aquellas piezas que tienen que reemplazarse. Información valiosa y al instante que reduce fallas y el tiempo en que las operaciones en plantas industriales y edificios deben estar suspendidas por mantenimiento. En muchos casos, nuestra tecnología y software se acopla a IP ya existentes, sin necesidad de sustituir toda la base previa de hardware o soluciones tecnológicas. Nuestro software es agnóstico: dentro de ciertos límites puede convivir con soluciones de terceros.

 

Con un número significativo de clientes ya no hablamos de gastos operativos, sino de contratos de servicios recurrentes. El cliente paga una solución y Honeywell define qué equipo y cuál software lo resuelve. Es el futuro de la automatización industrial, donde la capacidad de controlar remotamente y de actuar a través de los datos hará toda la diferencia. Es un mundo apasionante que va a evolucionar de forma exponencial en el muy corto plazo.

 

 

¿Habrá una transformación estructural de las cadenas globales de valor?

La restricción a la circulación de trabajadores y mercancías tuvo un impacto negativo en la logística de las cadenas de valor. Habrá entonces cierta necesidad de establecer soluciones locales y así evitar depender de una sola entidad global. Honeywell siempre ha creído en tener lo local para lo local. En China tenemos capacidad de producir y resolver localmente, de la misma forma que en Latinoamérica y México podemos desarrollar innovaciones adaptadas a las necesidades de nuestros mercados. No dejamos de ser Honeywell, pero el concepto de la empresa no es producir en algún lugar del mundo para todos, entendemos que las necesidades tienen mucho de local, que la proximidad a ellas es clave para conquistar mercados y atender de mejor manera las necesidades de los clientes. Con más de 11 plantas y centros de tecnología en México, no somos tan dependientes de las cadenas de suministro. Algunas materias primas vienen del exterior, por lo que enfrentamos algunas limitaciones, pero nuestro concepto de tener local para lo local nos mantuvo comparativamente protegidos respecto de otras industrias y empresas.

 

 

La pandemia de la covid-19, ¿será un catalizador de la economía circular y de servicios?

La preocupación por la sustentabilidad del planeta cobró mayor relevancia con la emergencia sanitaria, no hay duda. Se habla más de la economía circular, pero desde hace 10 años hay modelos de negocio que buscan reutilizar y ser parte de una cadena de valor virtuosa que ayuda a preservar el medioambiente mediante el uso más racional de los recursos. Nuestras tecnologías contribuyen a este propósito. Aunque Honeywell tiene una larga trayectoria en el desarrollo de tecnologías eficientes para la extracción de petróleo y otras variantes fósiles, también participamos activamente en el desarrollo de fuentes alternativas de energía, como la proveniente de la soya o de la grasa animal. Estamos presentes, asimismo, en el desarrollo de grandes proyectos de energías renovables con un potencial de generación equiparable al de las fuentes fósiles, pero con una huella de carbono sustancialmente menor.

 

 

Honeywell transitó con éxito las crisis del siglo XX, ¿qué tipo de fortalezas deben cultivar las empresas para mantenerse vigentes?

Personalmente, creo que el éxito pasado no es ninguna garantía de éxito futuro. Para asegurar su vigencia las empresas requieren dos cosas fundamentales: agilidad y procesos claros. Y tener en cuenta, además, que este propósito solo tiene sentido si la gente es parte de las soluciones. En la definición de agilidad, de cómo trabajamos con las personas en este mundo, ahora digital, y en este momento, sujeto a las restricciones que hablamos, la cuestión es cómo adaptamos nuestros procesos de innovación, nuestra rapidez y capacidad de probar en un mundo bajo una presión de no contacto. Así pues, es un momento de escuchar más, de entender que es una oportunidad única de cambiar lo que no estaba bien y de mantener la humildad al saber que somos tan fuertes como la parte más débil de nuestra organización. No hay que pensar que la tecnología es una ventaja permanente, sus ciclos de vida son muy cortos. Su ciclo es virtuoso: cuanto más la utilizamos, más tenemos que seguir desarrollándola, explicar a nuestros clientes sus bondades, no por la tecnología en sí, sino por sus beneficios. Eso será muy importante en esta crisis, la capacidad de democratizar la tecnología, desde el punto de vista del léxico y en cuestión de sus resultados, de hacer ver por qué es útil y cómo nos ayuda a ser más eficientes y mejores.

 

 

¿Cómo deberían articularse los esfuerzos del gobierno, las empresas y la sociedad civil para mitigar los efectos más nocivos de la pandemia?

América Latina tiene una situación muy particular en lo que se refiere a su modelo de crecimiento. En los últimos 20 años hemos constatado que el PIB regional crece menos que el del resto de las economías emergentes. El promedio de este último bloque es de cerca de 5% y en América Latina no llega a 2%; países como México y Brasil, incluso, crecen a un ritmo menor. Para remontar este estancamiento, hay que entender la productividad y su componente tecnológico. No se trata de solo acumular horas de trabajo, sino incorporar las mejores prácticas y las soluciones más innovadoras a nivel de gobiernos y empresas. Entender el rol de la tecnología imbricada en toda la sociedad. Invertir más en infraestructura; plantas; escuelas; aeropuertos, y en centros de conocimiento y de tecnología que son determinantes para un crecimiento económico dinámico y sostenido. En los últimos 15 años, 80% del crecimiento del PIB de China y de otros países asiáticos provino de incrementos de la productividad, mientras que en América Latina solo fue de 20%. Para crecer más en América hay que democratizar el uso de tecnologías que son el motor de la expansión de la economía en la era digital.

 

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