Baja California y su liderazgo en la exportación de dispositivos médicos

Entrevista con Rubén Miranda y Jazmín Jiménez, secretario y coordinadora del Baja’s Medical Device Cluster

Por: César Guerrero Arellano

Baja California y su liderazgo en la exportación de dispositivos médicos
Pocas industrias pueden contar con que, en las actuales circunstancias, se sostenga su perspectiva de crecimiento. Una de ellas es precisamente la de dispositivos médicos, cuya diversidad y demanda sostenidas difícilmente menguarán. Hace más de una década que la región de América del Norte encontró en Baja California un nodo estratégico en el cual florecer y desarrollarse. Esta entrevista con Rubén Miranda, secretario, y Jazmín Jiménez, coordinadora del Baja’s Medical Device Cluster, permite comprender de qué manera el clúster ha contribuido a su desarrollo sostenido.

¿Qué son los dispositivos médicos y cómo se clasifican?
Es una gama muy amplia de productos para la atención médica. Pueden ser equipos de ortodoncia, respiradores, marcapasos, humidificadores, medidores de la presión o del azúcar, así como prótesis y equipo ortopédico, insumos de diagnóstico u odontológicos, como brackets, herramientas quirúrgicas —cánulas, catéteres, bisturíes, tubos traqueales y circuitos de anestesia—. También pueden ser productos higiénicos o desechables, como jeringas, bolsas para alimentación y urología; o productos periféricos, como una cama hospitalaria, sillas de ruedas, sábanas que mantienen la temperatura del paciente en la sala de recuperación, la ropa del personal hospitalario y su equipo de protección. De esa gama tan amplia, entre 80 y 85 por ciento de lo que se manufactura en Baja California son productos consumibles.

 

 

¿Qué es el Baja’s Medical Device Cluster, cuándo y en qué contexto se fundó?
El clúster se fundó en junio del 2006 cuando un equipo de personas innovadoras y emprendedoras de la industria maquiladora advirtió que Tijuana repuntaba en la atracción de empresas de manufactura de dispositivos médicos. En 2006 había alrededor de 40 empresas, no era un sector muy grande, pero sí en apogeo. Una de nuestras funciones fue propiciar que más empresas de este tipo se establecieran aquí. Aunque el gobierno siempre ha incentivado que el sector empresarial se organice y exprese una voz sobre los requerimientos comunes de las empresas, el 80% de la iniciativa fue del ámbito empresarial.

 

 

¿Por qué se considera a Baja California la capital de los dispositivos médicos en América del Norte? ¿Cuáles son sus principales dimensiones en materia económica?
Baja California es la capital porque existe un número muy grande de empresas del sector. En el estado hay 76 empresas que generan más de 71 mil empleos directos. Nuestras exportaciones han crecido de manera consistente a tasas anuales del 10% y alcanzan un valor anual de 7,200 millones de dólares. A diferencia de otros clústeres en América Latina, estos datos no incorporan la amplia gama de proveedores ni alianzas estratégicas. Preferimos quedarnos con 76 empresas porque no todas las regiones consiguen concentrar este volumen.

 

La mayor parte de las inversiones son de Estados Unidos, país que prácticamente nos considera como locales por la cercanía: una misma logística y huso horario. Alemania y Francia tienen una participación relevante y además hemos visto establecerse empresas de Nueva Zelanda. También empezamos a ser atractivos para China. Es una industria que tiene un gran auge. Tenemos un crecimiento bastante interesante y estamos muy contentos de recibir a más empresas que quieran establecerse en la región, con lo que podrán seguir aumentando las capacidades y la experiencia que tenemos en la manufactura de dispositivos médicos a todos los niveles. 

 

 

¿Cuál es el perfil de la empresas asociadas al clúster? ¿Se especializan solo en dispositivos médicos o participan en otras industrias?
Predomina el capital extranjero, pero —aunque es menos del 5%— sí hay empresas de capital mexicano que aprovechan la experiencia local en la manufactura de dispositivos médicos. La industria de dispositivos médicos es muy especializada, no así sus proveedores —la industria de moldeo, por poner un ejemplo—, que surten a otras industrias.

 

Sin embargo, no es fácil convertirse en proveedor de la industria médica. Los requerimientos y las validaciones de los organismos correspondientes hacen que sea muy difícil sustituir proveedores. El tiempo de validación es muy largo y no todos tienen suficiente paciencia, pero una vez que sortean ese proceso la industria médica es muy estable. Quienes lo consiguen prácticamente se convierten en nuestros socios de por vida. Eso nos vuelve muy atractivos para que otras industrias nos brinden servicios y, de ese modo, nuestros requerimientos van permeando en la industria local.

 

 

¿Qué servicios ofrece a sus asociados, cuáles son los más demandados?

La más importante es la vinculación con la proveeduría local. En primer lugar, por la logística, cuya situación se ha visto, por cierto, muy golpeada por la pandemia. Los insumos provienen, principalmente, de Estados Unidos, pero hay gran participación de Asia, de Europa e, incluso, de Sudamérica. Todas las industrias compartimos las dificultades de que las cadenas de suministro hayan sufrido retrasos o paro. Con que falte un componente mínimo, se detiene toda la línea de producción.

 

Lo debemos sortear siendo muy creativos, así que, entre más localizada esté la base de proveedores para las empresas del sector tendrán más flexibilidad y podrán seguir surtiendo a sus clientes, aminorando el impacto económico y los retrasos por esta situación. Por otra parte, cada año organizamos un evento magno que reúne a los agremiados con la base de proveedores, las universidades y el gobierno: el MedSummit. En él se da a conocer lo que estamos haciendo y se intercambian ideas, se abordan las nuevas tendencias para que toda la gama de servicios de proveedores, los de informática, de moldeo, de esterilización, de certificación de cuarto limpio, de ISO 13485 o cualquier otra norma que sigamos, nos permita mantener alta nuestra competitividad.

 

 

¿Qué proporción de la venta de dispositivos médicos se hace mediante compras públicas para el sector salud? ¿Qué tan distinto es el proceso frente al sector privado?

Para la mayor parte de los agremiados, los beneficios de la operación del proyecto de maquila, ofrecidos por el gobierno mexicano, son lo que hace atractivo a Baja California. En ese sentido, la producción es de exportación: el 90% se dirige a Estados Unidos. La infraestructura logística es una gran ventaja: en un par de horas, el producto está en ese país y en cinco o seis horas más está en Long Beach, desde donde se dirige al resto del mundo. El resto de la producción se distribuye principalmente a Europa y a una parte de Oceanía. La parte comercial queda, por lo tanto, fuera del clúster. 

 

 

¿De qué manera el clúster apoya el desarrollo de la industria de dispositivos médicos en el estado?

Trabajamos muy de cerca con el gobierno municipal y estatal, así como con el federal. Participamos en mesas donde planteamos nuestros requerimientos como industria, exponemos las áreas de oportunidad y reflexionamos cómo podríamos mejorar y ser más atractivos, tanto para la inversión como para todos los que participamos de la industria médica. Es una labor constante, es nuestro granito de arena para tener mejores condiciones y que el progreso se vea cada día en todos los niveles. El gobierno del estado nos escucha muy de cerca y nos facilita el acercamiento con el gobierno federal, ya sea con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) o con el Servicio de Aduanas del SAT, instancias en las que participamos mucho, ya sea exponiendo nuestros requerimientos o áreas de oportunidad, o bien si desean que los vinculemos con algún tipo de empresa. Como clúster, participamos en los foros que se realizan a nivel mundial. Uno de ellos es el de Los Ángeles, uno de los más grandes. En Nueva York está la versión de la costa este. También buscamos participar en convenciones especializadas en Europa. En noviembre del año pasado estuvimos en la exposición médica más grande del mundo, en Düsseldorf, Alemania. En todos ellos nuestra intención principal fue dar a conocer los beneficios del ecosistema que se está generando en Baja California en torno a la manufactura de dispositivos médicos, la mano de obra calificada, nuestra experiencia en la construcción de cuartos limpios, que cuenta bastante, junto con los servicios periféricos para mantenerlos, o la logística. Todo eso nos hace muy atractivos. También la cercanía del idioma, ya que el 80 o 90 por ciento de los ingenieros cuenta con un inglés nativo; y estar en la misma zona horaria de Estados Unidos. En materia logística, a quienes están en la costa este les toma solo cuatro o cinco horas de vuelo estar aquí, no es como cruzar el Atlántico o el Pacífico.

 

 

¿En qué otras partes del mundo hay clústeres con la envergadura del de Baja California?
Se están desarrollando clústeres interesantes en otras partes del mundo y queremos que Baja California y México sean uno de los más atractivos para las empresas. Aunque no tenemos un equivalente en las tres regiones hermanas, que son América del Norte, Asia y Europa, buscamos presencia en estas exposiciones para fortalecer las actividades a implementar en Baja California. En China, de donde proviene el 80% de lo que recibimos de Asia, no identificamos una ciudad especializada en la producción de dispositivos médicos, tampoco en Europa. En América del Norte, Minneapolis y Boston son centros importantes; Tijuana en particular va muy de la mano con Boston. En Centroamérica, Costa Rica viene trabajando muy bien, es muy organizado.

 

 

¿Cómo se vincula el clúster con la academia y con la atracción de talento?
La demanda de ingenieros calificados es mucha, así que trabajamos muy de cerca con las universidades públicas y privadas del estado, como CETYS Universidad, la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), la Universidad Xochicalco, la Universidad Tecnológica de Tijuana (UTT) y el Instituto Tecnológico de Tijuana (ITT). Gracias a ello se han creado dos carreras universitarias: bioingeniería e ingeniería biomédica, así como una maestría de innovación en dispositivos médicos. Hemos impulsado cerca de once diplomados de ingeniería industrial enfocados a los dispositivos médicos. También organizamos un foro universitario donde anualmente exponemos nuestras experiencias, qué buscamos y a dónde se tendrían que enfocar los estudiantes para ser mejores y más atractivos para la industria médica. Hay mucha cercanía con las universidades de San Diego, en particular con la Universidad de California en San Diego (USCD), especialmente en cuestiones de innovación y desarrollo.

 

Hay muchos casos de estudiantes exitosos que tras egresar e integrarse a la industria, al muy poco tiempo están en Estados Unidos, en Europa o en Nueva Zelanda, poniendo en alto el nombre de México, de Baja California y de la institución de la que egresaron. Son otro tipo de embajadores que nos ayudan a que la inversión continúe, pues por su buen desempeño las empresas para las que trabajan le dan un voto de confianza al talento que surge de Tijuana y de la región de Baja California en su conjunto. El desarrollo del capital humano de calidad es esencial para mantener el paso.

 

Por otra parte, el talento se requiere en todos los niveles: operadores, ingenieros y gerentes se han preocupado por prepararse, por seguir las reglas y procedimientos en una industria que es muy celosa. La manufactura de productos médicos no es sencilla, el personal debe desarrollar ciertas habilidades, pues se trabaja con equipo de protección personal que a veces es incómodo, hay que lavarse las manos en todo momento, en muchas de las operaciones hay que utilizar un microscopio.

 

Quienes trabajan en esta industria lo hacen bajo el entendido de que el producto está diseñado para beneficiar a una persona y de que cualquier desviación a la especificación o al procedimiento puede ser catastrófico para quien lo usa. Si no hacemos las cosas con constancia, de nada nos serviría estar a unos pasos de California y de Estados Unidos. 

 

 

¿Y cómo se vincula el clúster con el sector público?
Algo muy importante es el trabajo con COFEPRIS; todos los días hay regulaciones nuevas, disposiciones que debemos trabajar en conjunto. Muchas de sus prácticas y lineamientos son para la industria farmacéutica, pero nos consultan si esas nuevas disposiciones afectarían a la industria de dispositivos médicos y de qué manera. Aunque pudiera parecer que somos similares, no nos parecemos prácticamente en nada a la industria farmacéutica: somos mundos totalmente diferentes, pero regulados al final de cuentas por la misma organización. Hay muy buena colaboración, nos escuchan, nos preguntan y nos encanta trabajar en conjunto con ellos.

 

 

¿De qué forma cerró 2019 para el clúster? ¿Cuáles fueron sus principales logros y qué planes y expectativas tenía para 2020?
En 2019 hicimos tres cosas muy importantes. La primera fue una plataforma de dispositivos médicos, un espacio exclusivo para el sector de productos donde cada usuario —tanto proveedores como empresas—, pueden integrar su perfil informativo con datos estadísticos que brindan mejor información a todas las organizaciones que así lo requieren y que permite conectar con eficiencia a compradores y proveedores. En ocasiones, los procesos son tan específicos que encontrar a los proveedores adecuados es difícil. Dada la estabilidad de la empresa médica, todos nos quieren surtir, así que buscamos dar a conocer nuestras necesidades de manera confidencial con una herramienta con la que, quienes estén registrados pueden participar de manera segura en el proceso de licitación. Eso nos dará una gran ventaja competitiva: hará que la base de proveedores se incremente y mejore. Por otro lado, por primera ocasión el MedSummit se llevó a cabo en el Baja California Center, con muchísima participación y tuvimos una fuerte presencia en foros de México, Estados Unidos y Europa.

 

Respecto de los planes, buscaremos adaptarnos a la nueva realidad, continuar con el MedSummit de manera virtual o en combinación con lo presencial, seguir participando en los foros en la medida que sea posible y seguir siendo una plataforma para que las empresas que desean establecerse en Baja California aterricen lo más suave, rápido y eficientemente posible, mediante la conexión con las entidades de gobierno y con las bases de proveedores, con la infraestructura del parque industrial, la creación de sus cuartos limpios y la atracción de talento. 

 

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