Oportunidades comerciales para México en la era poscovid

Por: José María San Juan y Diego Humberto Ortiz Porcayo, director y subdirector de Estudios Económicos de Bancomext, respectivamente

Oportunidades comerciales para México en la era poscovid

La hipersegmentación de los procesos productivos, su emplazamiento focalizado en un menor número de países, así como la industria 4.0 y la digitalización del comercio, marcan la pauta de la evolución de los flujos internacionales de  bienes, servicios e inversión en los últimos años. Impulsado por estas tendencias, el comercio exterior se mueve a cadenas de producción más sofisticadas e intensivas en conocimiento, las cuales requieren de mayor cercanía y conexión  entre los nodos de producción con el propósito de satisfacer las necesidades de los mercados objetivo de manera eficiente, competitiva y con mayor valor agregado. Aunado a esto, las nuevas dinámicas de consumo están impulsando y  fortaleciendo esta tendencia hacia la regionalización de la producción, en la que se pueden identificar tres grandes bloques: el asiático, liderado por China; el europeo, y del T-MEC, al que pertenece México.

 

La coyuntura actual, marcada por  la pandemia de la covid-19 y la disputa comercial que enfrenta a China y Estados Unidos, está acelerando estas tendencias. La reconfiguración en marcha de las cadenas productivas a nivel internacional ofrece una serie de oportunidades  para México. Primeramente, el país puede afianzar su participación en el área del T-MEC, mediante la llegada de inversión productiva de empresas foráneas interesadas en establecerse en el país para atender la demanda del mercado  estadounidense, o bien interesadas en mitigar la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro. Asimismo, la reconfiguración de las cadenas globales de valor hacia un enfoque regional abre la oportunidad para las empresas mexicanas de  proveeduría de incrementar sus capacidades y abastecer los mercados de bienes intermedios; para México se calcula en 355 mil millones de dólares. Finalmente, la tensión comercial entre China y Estados Unidos tiene un trasfondo de  carrera tecnológica, México tendrá la oportunidad de aumentar la producción de productos de alta tecnología, si aprovecha los acuerdos del T-MEC en temas de ciberseguridad, uso dual y propiedad intelectual.

 

Bajo este contexto se  identificaron y cuantificaron las oportunidades comerciales que las actuales tendencias productivas y de comercio brindan a México. Se puso especial atención en aquellas provenientes de la disputa comercial que enfrenta a Estados Unidos  con China, las asociadas con la entrada en vigor del T-MEC y las que deriven de las modificaciones esperadas en los flujos de comercio e inversión para mitigar las secuelas económicas de la pandemia de la covid-19.


EL PAPEL DE CHINA EN EL COMERCIO MUNDIAL
Las medidas instrumentadas para contener la propagación mundial de la covid-19 han puesto de relieve la estratégica participación de China en las cadenas mundiales de valor. El gigante asiático es el principal centro de fabricación de  manufacturas en el mundo. En 2018 aportó el 28% de la producción mundial de este tipo de bienes y 13% de las exportaciones globales. Wuhan, por ejemplo, origen de la pandemia de la covid-19, es una región clave para las cadenas de  suministro de sectores como tecnología optoelectrónica, productos farmacéuticos, ingeniería de biología y protección del ambiente, y fabricación de automóviles, acero y hierro.

 

En febrero de 2020, la producción industrial de China tuvo una  caía de 13.5%, comparado con febrero de 2019. Las exportaciones chinas se redujeron drásticamente (-17.2%), mientras que las importaciones se redujeron 4%, comparado con febrero de 2019. Este comportamiento trastocó el  funcionamiento de varias cadenas de producción global. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estima que la contracción en la producción manufacturera de China ha causado pérdidas por 50,000  millones de dólares a la economía mundial. Dicho monto solo considera la caída de febrero y no toma en cuenta los efectos de la pandemia en la producción y el comercio de cada país.

 

La UNCTAD estima que las economías más afectadas por la disminución de la producción china son la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Corea, Taiwán y Vietnam. Los sectores industriales afectados son maquinaria, automotriz,  productos químicos, instrumentos de precisión, maquinaria y equipo de comunicación y maquinaria de oficina. Se estima que esto implique una reducción de 2% en las exportaciones chinas de bienes intermedios, y podría tener un impacto  de cerca de 15,597 millones de dólares en la Unión Europea, 5,779 millones en Estados Unidos y 1,369 millones en México.

 

 

TENSIÓN COMERCIAL CHINA-ESTADOS UNIDOS Y SU IMPACTO EN LAS EXPORTACIONES MEXICANAS
Entre 2017 y 2019 las importaciones estadounidenses provenientes de China cayeron 10%; los retrocesos más significativos correspondieron a las industrias electrónica (-19%), de la comunicación (-18%) y eléctrico-iluminación (-17%). En  ese mismo lapso y en contraste, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos incrementaron 9.6%; en este caso, la aeroespacial, la de dispositivos médicos y la electrónica fueron las industrias más beneficiadas con incrementos de 50,  32 y 25 por ciento, respectivamente.

 

De haberse mantenido la tendencia de crecimiento experimentada en el periodo 2012-2017, las importaciones estadounidenses provenientes de China habrían alcanzado 556 mil millones de dólares en  2019, en tanto que las de México se situarían en 328 mil millones. Sin embargo, la disputa comercial que enfrenta a las dos superpotencias alteró esta trayectoria, y provocó que las importaciones estadunidenses provenientes de China  disminuyeran en 84 mil millones de dólares, en tanto que las de México crecieran 33 mil millones de dólares. Esta trayectoria opuesta ofrece un indicio de los efectos de esta rivalidad y de las oportunidades que brinda esta ríspida dinámica  para incrementar el valor de las exportaciones mexicanas.

 

Como se observa en el Cuadro 1, entre 2017 y 2019 la caída más significativa en el valor de las importaciones estadounidenses provenientes de China corresponde al sector electrónico (-23,362 millones de  dólares), seguida por las disminuciones en comunicaciones y textil (13,889 y 2,109 millones de dólares, respectivamente). En contraste, los mayores incrementos en el valor de las exportaciones mexicanas destinadas al mercado  estadounidense se aprecian en el sector automotriz (20,643 millones de dólares) y en el electrónico (12,194 millones). En más del 50% de los sectores considerados, el retroceso de las exportaciones chinas al mercado estadounidense se  contrapone con un avance en las exportaciones mexicanas. Las excepciones más significativas se observan en textiles, comunicación, eléctrico-iluminación, así como audio y video.

 

 


OPORTUNIDADES COMERCIALES PARA MÉXICO EN LA ERA POSCOVID-19
La crisis económica y sanitaria derivada de la propagación mundial de la covid-19 está intensificando el conflicto comercial entre China y Estados Unidos; hecho que, según varios analistas, acelerará la conformación de bloques regionales  y la reconfiguración de las cadenas mundiales y regionales de valor. De hacerse válidos los pronósticos, se abrirá una ventana de oportunidad para que México consolide su participación en la región del T-MEC y se convierta en un receptor  privilegiado de inversión extranjera directa, principalmente de empresas asiáticas, interesadas en acercar sus líneas de producción al mercado estadounidense y mitigar el riesgo de sus cadenas de suministro. Para cuantificar las  oportunidades de negocios en un escenario como el descrito se identificaron, en primer término, aquellos productos en los que México tiene oportunidad de remplazar importaciones que llegan al área del T-MEC provenientes de Asia. Con este propósito se establecieron dos parámetros:

 

a. Que el valor del producto importado de Asia a la zona del T-MEC supere 50 millones de dólares, monto indicativo de la relevancia del mercado en términos económicos.

b. Que las  exportaciones mexicanas de ese producto con destino a Estados Unidos y Canadá equivalgan, al menos, al 30% del valor de lo que la región T-MEC demanda de Asia. Esta condición asegura que en México hay producción y  vínculos comerciales con los países vecinos del norte.

 

Asimismo, con el propósito de evaluar la complementariedad de las cadenas productivas a través de inversión extranjera directa e identificar aquellos bienes que podrían mover su producción de Asia a México se establecieron dos parámetros:

 

a. Que el valor del producto importado por México desde Asia supere 50 millones de dólares, lo que denota la relevancia del mercado y la pertinencia de una eventual inversión en México.

b. Que las importaciones mexicanas provenientes de Asia representen, al menos, el 40% de las importaciones totales. Esta condición garantiza que la dependencia de países de Asia es importante y por lo tanto que las cadenas de valor son vulnerables.

 

 

 

Una vez detectados los productos que cumplen con todos los parámetros, se procedió a identificar a las empresas asiáticas que podrían mover su producción al país. A partir de este ejercicio, se determinó que México tendría la oportunidad de incrementar su comercio exterior en 59,155 millones de dólares. Como se observa en el Cuadro 2, del monto señalado, 25,208 millones, proviene de la sustitución del 10% de las importaciones asiáticas por producción mexicana. El resto, 33,946 millones, proviene de que México sustituya en 50% las importaciones desde Asia de 161 productos en los que el país es competitivo.

 

Al desagregar por sectores, se observa que el electrónico ofrece las perspectivas más amplias, debido a que podría aumentar las exportaciones de 100 productos con un valor de 20,299 millones de dólares. Se trata de un sector importante para el desarrollo tecnológico del país, considerando de manera particular las nuevas restricciones comerciales planteadas en el T-MEC para el sector automotriz, en el que al menos el 60% de los componentes electrónicos (amenities) de los automóviles debe producirse en la región. Otros sectores relevantes
son el automotriz y el de bienes de capital con oportunidades valuadas en 10,929 y 5,831 millones de dólares, respectivamente.

 

Es importante destacar que esta tensión comercial va más allá del déficit comercial existente; de acuerdo con diversos especialistas, este conflicto tiene un trasfondo de carrera tecnológica. Estados Unidos no está dispuesto a perder su hegemonía global en el diseño y desarrollo de bienes de alto grado tecnológico, los cuales en muchos casos son clave en la seguridad nacional. Un ejemplo claro es la carrera por la tecnología 5G, la cual derivó en el veto de empresas chinas como Huawei en territorio estadounidense y, más recientemente, en el Reino Unido.

 

En el caso particular de los sectores de tecnología avanzada, la oportunidad de México es de 83,425 millones de dólares. Como se observa en el Cuadro 3, el sector de información y comunicación con 56,510 millones de dólares y 181 productos es donde se identifican las mayores oportunidades para complementar las cadenas de producción nacionales.

 


A MANERA DE CONCLUSIÓN
La crisis ha dejado ver la dependencia que las cadenas globales de suministro tienen de China, lo que probablemente provoque que algunas empresas modifiquen las estrategias de ubicación de sus fuentes de suministro (o busquen otros proveedores) para mitigar riesgos. Se espera, asimismo, un resurgimiento del proteccionismo comercial tanto en países como en regiones, que fortalecería la integración de los grandes bloques regionales e incrementaría la integración productiva y los flujos comerciales al interior de estos.


Además de los retos que México —y el mundo— debe enfrentar para la retornar a la senda del crecimiento sostenido, es importante no dejar pasar las oportunidades que brindan las tendencias comerciales y productivas en marcha. Si se aprovechan cabalmente, México puede afianzar su participación dentro del área del T-MEC, el bloque comercial más importante del mundo. De ahí, la relevancia de instrumentar una política industrial con objetivos claros y estrategias pertinentes para incrementar las capacidades productivas, fortalecer los encadenamientos productivos locales y elevar el valor agregado internamente a las exportaciones mexicanas.

 

La estrategia de oportunidad planteada en este análisis no solo comprende el aumento de exportaciones de México, también considera la complementariedad y el fortalecimiento de las cadenas de proveeduría locales en productos en general y productos de alta tecnología. En el tema tecnológico particularmente, la oportunidad para México implica convertirse en el principal proveedor de productos con alto contenido tecnológico para sectores estratégicos y de seguridad nacional en Estados Unidos. Cabe destacar que, para aprovechar cabalmente las oportunidades en estos sectores, se requiere de estrategias que permitan la absorción tecnológica y su dispersión hacia el resto de la economía nacional. Por lo que, además de estrategias de aumento de exportaciones y de atracción de inversión extranjera directa, es importante establecer mecanismos que fortalezcan los vínculos y las sinergias entre las empresas nacionales, tanto a las grandes como a las pymes.

 

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