Cercanía, flexibilidad e innovación: las Sofomes en México  

Entrevista con Fernando Padilla Ezeta, presidente nacional de la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México (ASOFOM)  

Por: Guillermo Máynez Gil  

Cercanía, flexibilidad e innovación: las Sofomes en México  
  En un país con una penetración financiera limitada, como lo es México, el sector financiero no bancario resulta clave para aumentar el acceso de más personas y empresas al crédito. Las Sofomes constituyen una herramienta esencial de justicia social por su cercanía, conocimiento e identificación con los acreditados. Como nos explica en esta entrevista el presidente de la ASOFOM —la cual agrupa al 60% de la cartera de Sofomes—, en tiempos de recesión este sector se convierte en un aliado estratégico de la banca de desarrollo para mantener y ampliar el flujo del crédito.  

 

Háblenos del surgimiento de la ASOFOM. ¿Qué tipo de empresas la conforman y cuáles son sus objetivos?

Las Sofomes son instituciones financieras que nacen en 2006 con el objetivo de crear un nuevo modelo de negocio, a fin de incrementar la inclusión financiera en el país. El objetivo era que más jugadores pudieran entrar al mercado del otorgamiento crediticio. Son la evolución de lo que fueron las Sofoles, es decir, las sociedades financieras de objeto limitado, que se enfocaban en el mercado hipotecario. Las Sofoles fueron la opción para atender la demanda crediticia tras la crisis de 1994-95, cuando muchos bancos estuvieron cerca de quebrar.

El éxito de estos intermediarios financieros no bancarios se transformó en las Sofomes, figura que permite a cualquier empresario abrir una firma legal y regulada para otorgar financiamiento. Son empresas que se dedican a ofrecer cualquier producto de financiamiento: crédito hipotecario, agropecuario, automotor, de avío, arrendamiento o factoraje. A diferencia de los bancos, no pueden captar ahorro del público en general.

Hoy en día las Sofomes son el 57% de los intermediarios financieros del país. En su mayoría son pymes que operan en mercados focalizados y locales, especializadas en diferentes giros y sectores en cada región de la República: crédito a empresas, agropecuario, de nómina, estudiantil y otros. Hay dos tipos de Sofomes: las de entidad regulada (ER) y las de entidad no regulada (ENR). La diferencia entre ambas figuras es que las primeras están directamente vinculadas a una entidad bancaria y, por lo tanto, les aplican las disposiciones que protegen el ahorro. Las ENR, por su parte, están reguladas por las disposiciones para prevenir lavado de dinero; no así, por las disposiciones relativas al ahorro porque como señalé anteriormente no están autorizadas para este propósito.

 

¿Cuántas Sofomes hay en el país y cómo están distribuidas geográficamente? ¿Cuántas de ellas pertenecen a su asociación?

Hay cerca de 1,700. Están en todas las entidades federativas y, dado que muchas se enfocan en microcréditos, están en zonas rurales en las que los bancos no tienen presencia. De ellas, 205 son socias de ASOFOM. Eso nos hace la asociación de intermediarios financieros más grande de Latinoamérica. Estas 205 empresas representan el 60% de la cartera total de las Sofomes.

 

¿Cuáles considera que son las principales ventajas competitivas de las Sofomes y qué las distingue de la banca y otros intermediarios tradicionales?

Por su naturaleza, no se fondean con ahorro público; su fondeo debe venir de la banca de desarrollo, de la banca comercial, de fondos de capitales de riesgo o de capital propio de los socios. Como ese dinero ya está etiquetado para ser prestado, los criterios de análisis de riesgo son distintos: son mucho menos restrictivos que los de los bancos. En un promedio grueso, solo 20% de las solicitudes de crédito que recibe un banco son autorizadas; en las Sofomes, en cambio, el 70% de las solicitudes son aprobadas. La ventaja competitiva es que su enfoque, su modelo de negocio y sus procesos se concentran en cómo sí dar el financiamiento. Además, las Sofomes tienden a ser pymes, y esto las hace más versátiles y flexibles. Sus procesos son más rápidos y sencillos, algo a lo que la creciente digitalización contribuye notablemente. Un tercer punto es que hoy, cuando un solicitante recurre a un banco, en algún momento tiene que ir a la sucursal, lo tiene que recibir un ejecutivo. Este ejecutivo, con frecuencia, no entiende el negocio del solicitante; su papel es simplemente recibir los documentos y enviarlos a un área corporativa. En cambio, las Sofomes van al lugar donde está el solicitante, a entender su negocio y ver cómo sí le da el crédito. Es una relación más personal y cercana.

 

¿Qué participación tienen las Sofomes en el mercado de crédito del país y qué porción les corresponde a los integrantes de su asociación?

Con la información que todas las entidades financieras reportan a las Sociedades de Información Crediticia, como Buró de Crédito y Círculo de Crédito, el 12% de la cartera es de Sofomes. De ese 12%, el 60% es financiamiento a personas morales, casi todas pymes, y el 40% a personas físicas.

 

¿Cómo ha evolucionado su presencia en el mercado del crédito en los últimos años y cómo se compara con la de otros intermediarios financieros?

Las Sofomes son el 57% de los intermediarios financieros del país. Somos el principal financiador de las pymes, que a su vez son el 99% del tejido empresarial del país. Según el Banco de México, el 60% de las empresas del país obtiene su financiamiento en una Sofom. Es decir, nos hemos consolidado como el principal aliado de las empresas y personas que están más lejos de la banca tradicional. Gran parte de ellas, de todas formas, son clientes de la banca, porque tienen ahí sus cuentas de cheques o de nómina.

Además, muchas de las Sofomes son parte del sistema Fintech. Muchos de los radares internacionales que ubican a las Fintech incluyen a Sofomes de México. Es decir, han evolucionado hacia modelos digitales disruptivos para el otorgamiento de crédito.

 

¿Quiénes son los clientes prototipo de los integrantes de la ASOFOM y cómo se distribuye su cartera entre sus clientes principales?

Principalmente pymes, y dentro de este universo prácticamente todos los giros, desde el microempresario, tanto informal como formal, hasta la empresa mediana, que en algunos casos es familiar y lleva muchas generaciones. Hay Sofomes que atienden a corporativos, pero la verdad es que son las menos. En cuanto a personas físicas, se distribuye entre crédito de nómina, crédito estudiantil y a microempresarios como personas físicas, en zonas rurales. El 70% de nuestros asociados financia pymes, y de ese, el 30% son agropecuarias.

 

La inclusión de las pymes es uno de los grandes retos del sistema financiero mexicano. ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las Sofomes para desarrollar esta labor?

El principal desafío es el acceso a financiamiento para la propia Sofom. De por sí, la penetración financiera en México es baja, pero además las fuentes de fondeo son limitadas. Por ello, han tenido que ser innovadoras: por ejemplo, el año pasado el mayor número de participantes que introdujeron algún producto en alguna de las bolsas de valores fueron Sofomes, buscando conectar con el mercado bursátil. El problema es que no cualquier Sofom puede acceder a este tipo de recursos. La otra fuente de fondeo importante es la banca de desarrollo, pero con la entrada del nuevo gobierno, los cambios en los procesos han generado mucha lentitud. Muchas Sofomes han ido a buscar capitales fuera de México. Ese es el principal reto, porque aún no logramos atender todas las necesidades del mercado.

El segundo tiene que ver con la ola tecnológica. El mundo cambió, y con la pandemia aún más. La forma en que consumimos y nos comunicamos tiene un componente tecnológico muy alto; los usuarios del sistema financiero van un paso adelante y, por lo tanto, tenemos el reto de ir adaptando los procesos a ese avance.

 

¿Cómo interactúan las Sofomes con la banca de desarrollo?

Para mucha de la banca de desarrollo somos el principal distribuidor de sus recursos. Participamos activamente en todas esas instituciones, tanto en mesas de trabajo como, en algunos casos, con asiento en sus consejos consultivos. Ello responde al hecho demostrado de que las Sofomes incluyen a la gente en el sistema financiero de forma más significativa que los bancos. Toda la banca de desarrollo busca incrementar el número de intermediarios, y ahí somos clave.

 

¿Cuáles considera los desafíos más relevantes para el fondeo de las Sofomes?

Además de los ya mencionados, claramente la pandemia ha generado una recesión y, con ella, escasea la liquidez. Esto va a hacer que sea más complicado obtener fondeo. Además, el reto no es tanto dar el crédito como recuperarlo. En este entorno, hemos tenido que adaptar los procesos de análisis de riesgo y otorgamiento de crédito a la realidad actual. La crisis está haciendo que a las empresas les cueste más trabajo generar ingresos; muchas personas han perdido su trabajo o les han recortado el sueldo. Al mismo tiempo, esta situación se convierte en una gran oportunidad, porque hace que los canales de otorgamiento de crédito de la banca tradicional se cierren aún más, lo cual abre posibilidades para nosotros.

 

En cuanto al manejo del riesgo, ¿cuáles considera los desafíos más relevantes para las Sofomes?

Mantener carteras sanas, lograr que los índices de morosidad se mantengan bajos. Si suben mucho, se cierran los canales de fondeo y se acaba la materia prima del crédito. La pandemia ha traído un pequeño incremento de carteras vencidas, pero las de los socios de ASOFOM todavía están en niveles sanos. La respuesta ha sido profundizar el acercamiento con los clientes.

 

¿Cuál es su balance del desempeño de las Sofomes en este año tan complejo? ¿Qué destacaría de su labor?

Lo más importante es que las Sofomes no han cerrado las puertas ni han dejado de colocar crédito. Se ha buscado un mayor acercamiento con los clientes, conocer mejor sus necesidades, adaptar y personalizar las soluciones; al igual que los bancos, se ofrecieron opciones a las empresas opciones para restructurar sus créditos. Pero no salimos solamente a cuidar a los clientes que ya formaban parte de nuestra cartera, sino que hemos mantenido el compromiso de seguir colocando. En marzo, los socios de ASOFOM nos comprometimos a colocar, los siguientes tres trimestres del año, al menos 20 mil millones de pesos en nuevos créditos a pymes, a partir de los inventarios de liquidez que teníamos. A la espera de los reportes oficiales, esperamos un crecimiento de doble dígito en la cartera crediticia de nuestros socios.

 

En su opinión, ¿qué acciones deberían desarrollarse para incrementar el crédito a las pymes del país? ¿Cómo mejoraría la cooperación entre los diferentes intermediarios para cumplir este propósito?

Definitivamente, la participación de la banca de desarrollo debe incrementarse. Está claro que las Sofomes han contribuido a dar financiamiento a quienes estaban excluidos del mismo. A su vez, el acceso a los créditos de las Sofomes les permite a las personas y empresas crear un historial de crédito que luego les facilita el acreditamiento en la propia banca tradicional. El gobierno debe impulsar el flujo de recursos de la banca de desarrollo a las Sofomes ya que ello significa mayor inclusión financiera. También estamos en mesas de trabajo con la banca de desarrollo, las asociaciones de la banca y las Fintech, para crear canales de colaboración. Como digo, las Sofomes les generamos clientes a los bancos; Sofomes y Fintech colaboramos. Entonces, el mercado también tiene que cambiar, de uno de competencia a uno de colaboración. Por último, hay que estimular la entrada de nuevos jugadores; la Ley Fintech constituye un paso en esta dirección.

 

¿Son las nuevas tecnologías una alternativa para aumentar el financiamiento a las pequeñas y medianas empresas? ¿Qué acciones están desarrollando sus asociados para incorporar tecnología de vanguardia en servicios financieros?

Al menos el 40% de los socios de ASOFOM son ya considerados Fintech reconocidos internacionalmente. Hacia el futuro, es difícil vislumbrar un actor financiero no bancario que no sea Fintech. El reto es que ese 40% se convierta en el 100%. Cada vez usamos más la inteligencia artificial, la identificación biométrica, criterios paramétricos o macrodatos (big data).

 

¿Cómo vislumbran la economía para 2021 y cuáles son los planes para el futuro inmediato?

Por lo menos el primer semestre de 2021 va a ser económicamente muy complicado. En el caso de los bancos, se van a terminar los “apoyos covid”. Esto va a revelar una realidad de cartera vencida que hoy ha estado un tanto oculta por los mismos apoyos. Va a escasear la liquidez en todos lados. En el segundo semestre, ya con el avance de la campaña de vacunación, vamos a ver una recuperación más vigorosa. Ahora, en cuanto a las Sofomes, creo que el año va a ser muy positivo porque el sector financiero no bancario se mueve anticíclicamente: cuando a la economía le va mal, en cualquier parte del mundo este sector crece, porque los canales tradicionales, como los bancos, se vuelven conservadores. Ahí hay oportunidades de crecimiento para las Sofomes.