Electricidad de calidad y a bajo costo: factor de competitividad internacional

Miguel Ángel Ramírez García

Electricidad de calidad y a bajo costo: factor de competitividad internacional
La generación de electricidad en la cantidad suficiente, con la calidad necesaria y a costos competitivos constituye un factor clave para la participación de las industrias del país en los mercados internacionales. La coyuntura actual, donde los precios de los energéticos muestran niveles por debajo de sus promedios históricos, es una oportunidad para reforzar en el corto plazo la competitividad de los productos mexicanos, a la espera de que la reforma energética aumente la oferta de energéticos a largo plazo.

El mundo enfrenta el doble reto de producir más con menos consumo de energía y al mismo tiempo sustituir los combustibles fósiles por otras fuentes más compatibles con la preservación del medio ambiente. ¿Qué es lo que se está haciendo en México en esta materia? Creemos que hay muchas novedades en diversas áreas, pero en este escrito queremos centrar nuestra atención en el subsector eléctrico por su relevancia en la competitividad internacional de las industrias del país y la profunda transformación que experimenta su marco legal.

La energía eléctrica es un insumo estratégico para la realización de las actividades productivas. De acuerdo con la Secretaría de Energía (Sener), en el periodo 1993-2009 la electricidad aportó una quinta parte del total de energía consumida por la industria manufacturera en general y cerca de 70% en actividades clave como la fabricación de vehículos de motor y equipo de transporte. Cifras que revelan la trascendencia de contar con una infraestructura sólida, capaz de proveer el fluido eléctrico con los más altos estándares internacionales en materia de calidad, seguridad, precios y sustentabilidad.

Atendiendo a esta relevancia estratégica, la reforma energética y sus leyes secundarias dieron paso a un nuevo modelo que busca mejorar la estructura productiva del subsector eléctrico bajo los principios de libre competencia en las actividades de generación y comercialización; incentivar las inversiones destinadas a la expansión y modernización de las redes de transmisión y distribución de electricidad, y fijar compromisos específicos para la sustitución de combustibles fósiles. En términos generales, el nuevo marco normativo favorece lo siguiente:

Un sector abierto. La electricidad en México pasa de ser una actividad dominada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a otra donde la iniciativa privada participará en la generación y comercialización del fluido eléctrico. Dependerá de la transformación estructural de la CFE que logre mantener una posición estratégica sólida o que su dominio se diluya ante un sector privado altamente diversificado y competitivo.

De libre competencia. Mediante la creación del mercado eléctrico mayorista, operado por el Cenace, los generadores —públicos y privados en igualdad de circunstancias— podrán celebrar transacciones de compraventa de energía eléctrica, así como derechos financieros de transmisión. Con este mecanismo, los precios de la CFE no serán la única referencia en el futuro ya que tenderán a los del mercado privado determinados por la competitividad promedio del sector.

Acceso universal garantizado. La reforma constitucional al marco normativo conservó para el Estado mexicano la exclusividad en la prestación del servicio público de transmisión y distribución de energía eléctrica, a manera de garantizar el acceso a todos los participantes del mercado. Sin embargo, establece reglas para la intervención de particulares en el financiamiento, instalación, mantenimiento y ampliación de la red nacional de transición.

Energía limpia y local. El nuevo marco normativo fija compromisos específicos para la incorporación de fuentes primarias más compatibles con la preservación del medio ambiente. Es decir, la sustitución del petróleo y otros combustibles fósiles por fuentes renovables como la solar, la eólica y otras. De acuerdo con las metas oficiales, las energías limpias deben contribuir con 25% de la electricidad generada en 2018, 30% en 2021 y 35% en 2024.

Sistema de incentivos adecuados. Se introduce un sistema de incentivos para producir energía limpia y local, siguiendo los modelos de Gran Bretaña, Alemania y otros países líderes en este cambio estructural. Mediante la adjudicación y la compraventa de Certificados de Energías Limpias y Certificados de Emisiones Contaminantes, los sujetos obligados podrán acreditar el cumplimiento de sus cuotas de emisión de gases de efecto invernadero o de producción de electricidad a partir de fuentes renovables.

Tarifas competitivas internacionalmente. Una de las problemáticas que ha generado la falta de competencia en el sector eléctrico es el encarecimiento de los costos y la existencia de tarifas que no resultan competitivas a nivel internacional. Con la apertura a la participación de la iniciativa privada en el mercado eléctrico y un marco normativo que asegure la libre competencia se promoverá un incremento en la calidad del servicio y una reducción de las tarifas que impactarán positivamente en los consumidores finales.

 

¿Cómo se genera la electricidad en el mundo?

 

Un breve panorama muestra que en 2014 la generación de electricidad en el mundo alcanzó los 23 mil 536.5 teravatios/hora (TW/h), de los cuales la región Asia-Pacífico contribuyó con 42.8%, la de Europa y Euroasia con 22.3% y la de América del Norte con 28.1%. Por países, China encabezó la lista con una participación de 24% en la producción mundial de electricidad, seguida por Estados Unidos (18.3%), India (5.1%), Rusia (4.5%) y Japón (4.5%). México ocupa una posición intermedia en el plano internacional, los 258.2 TW/h de electricidad producidos en 2014 lo situaron en el segundo lugar de América Latina, solo superado por Brasil (582.6 TW/h).

El carbón es la fuente primaria de energía más empleada en el planeta para la producción de electricidad con una participación  de 41.3% del total en 2013. Le siguen, en orden de importancia, el gas natural con 21.7%, la fuerza hidráulica con 16.3% y la nuclear con 10.6%. Sin embargo, al comparar esta clasificación con la registrada en 1973 es posible identificar tres grandes tendencias que denotan la migración paulatina a fuentes más compatibles con la preservación del medio ambiente. La primera es la significativa caída en la participación del petróleo como fuente primaria de la producción de energía eléctrica al pasar de 24.8% a 4.4% en el periodo mencionado. La segunda es el incremento de 9.6 puntos porcentuales en la participación del gas natural; mientras que la tercera da cuenta del aumento progresivo del uso de fuentes renovables como la geotermia, la solar, la eólica y la biomasa en la generación del fluido eléctrico (ver cuadro). En 2013, el 5.7% de la energía eléctrica producida provino de fuentes renovables, 5.1 puntos porcentuales más que lo registrado en 1973.

 

 

Finalmente, otro aspecto a destacar es la importancia estratégica de la electricidad para la actividad económica mundial y de la industria en particular. En 2013, la industria utilizó 42.3% de la energía eléctrica producida en el mundo, con lo que consolidó su primera posición en materia de consumo sectorial. Le siguieron el sector residencial con 27% del total; el comercial y de servicios con 22.8%; el agropecuario con 2.8%, y el de transporte con 1.6%.

 

¿Cómo se genera la electricidad en México?

 

En la última década la generación de electricidad en México registró un ritmo de crecimiento mayor al del conjunto de la actividad económica; no obstante, su expansión se moderó en los últimos años. En 2014 se generaron 258.2 TW/h de energía eléctrica, lo que representa un incremento de 0.2% respecto a la registrada en 2013 (ver gráfica 1). De ese monto, 85.7% correspondió a las centrales eléctricas destinadas al servicio público (CFE y productores indpendientes de energía, pie). Las centrales eléctricas privadas contribuyeron con 14.3% restante. Aunque el punto de estas últimas es reducido, destaca el dinamismo observado en los últimos años.

 

 

Respecto al uso de las fuentes primarias para la producción de energía eléctrica, México muestra una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, principalmente del gas natural alcanzando un 51.3% del total de la generación. Este porcentaje lo ubica en el cuarto lugar dentro de los países que más emplean esta fuente primaria para la producción de electricidad, solo detrás de Japón, Rusia y Estados Unidos.

Sin embargo, el uso de fuentes de energía renovables para la generación de la energía eléctrica se abre paso gradualmente en el país. Durante 2014, se contabilizaron en el país 96 centrales hidroeléctricas que en conjunto aportaron 13% de la generación total de electricidad del país. Los parques eólicos, por su parte, reportaron una generación de 6 mil 426 GW/h, equivalentes a 2.1% del total nacional. En tanto que la energía solar, con una generación de 85 GW/h, aportó 0.03% de la generación total de electricidad en el país.

Finalmente, en materia de tarifas, en 2012 el precio promedio de la electricidad para la industria en México fue de 114.74 dólares por MW/h, es decir 5.87 dólares por MW/h por encima del promedio ponderado de los países miembros de la OCDE, lo que sitúa a México en el lugar 17 de 33 países con los precios más altos en energía eléctrica. En comparación con las tarifas eléctricas de Estados Unidos, en México se paga un costo 84% mayor en promedio a nivel industrial. Las diferencias son más marcadas en otros sectores como en el comercial donde es de 135%.

 

¿Hacia dónde vamos?

 

De acuerdo con las proyecciones oficiales, en los próximos 15 años se espera que el consumo de energía eléctrica crezca a una tasa anual media de 3.5%. Donde las ventas de energía eléctrica para el sector industrial se multiplicarán 1.69 veces, las del comercial 1.38 y la de los servicios 1.30 (ver gráfica 2). Por regiones, el mayor incremento en el consumo se registrará en Baja California Sur y el Noroeste.

 

 

Para satisfacer este importante incremento de la demanda de energía eléctrica se requerirá que entre 2015 y 2029 se cree una capacidad adicional de 59 mil 986 MW, de los que 2 mil 315 corresponden a proyectos finalizados, por iniciar o en operación; 23 mil 673 MW se encuentran en construcción, por iniciar obras o en licitación, y 32 mil 952 MW están asociados a nuevos proyectos por desarrollar. En tanto que para cumplir con las metas establecidas se prevé que 45.7% de la capacidad adicional se base en tecnologías convencionales y 54.3% en tecnologías limpias. Se estima que el costo de todas estas obras de infraestructura rondará los 653 mil millones de pesos.  

 

Bibliografía

Secretaría de Energía y Agencia Internacional de Energía, Indicadores de Eficiencia Energética en México: 5 sectores, 5 retos, México, 2011.

Secretaría de Energía, Prospectiva del Sector Eléctrico 2014-2028, México, 2014.

Secretaría de Energía, Memorias del Foro Internacional de Energías Renovables, Quintana Roo, México, mayo de 2014.

Secretaría de Energía, Programa de Desarrollo del Sector Eléctrico Nacional 2015-2029, México, 2015.

 

1 Salvo que se indique lo contrario, los datos del sector eléctrico mexicano provienen de la Secretaría de Energía. Los documentos consultados y sus referencias bibliográficas se enlistan al final del artículo.

2 El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) es un organismo público descentralizado de reciente creación, con personalidad jurídica y patrimonio propios, que tiene a su cargo el Control Operativo del SEN, la operación del Mercado y del acceso abierto y sin discriminación alguna a la Red Nacional de Transmisión y las Redes Generales de Distribución.

3 Metas contenidas en el proyecto de Ley de Transición Energética aprobado por la Cámara de Diputados el 15 de diciembre de 2014 y en revisión en la de Senadores al momento de escribir este artículo.

4 BP Statistical Review of World Energy, junio de 2015.

5 Agencia Internacional de Energía, Key World Energy Statistic, 2015.