VENTANA AL UNIVERSO DE CHINA

Norma Garibay

VENTANA AL UNIVERSO DE CHINA
A raíz del creciente interés comercial entre México y China, muchos empresarios mexicanos han dirigido la mirada al gigante asiático. Se trata, sin duda, de una de las culturas más ricas y complejas. Por ello resulta un país tan retador, pero las recompensas que brinda el acercamiento a su vasta cultura, a sus ciudades y a sus millones de habitantes es invaluable.

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Pensar en China equivale a imaginar un caleidoscopio que despliega múltiples figuras, tantas que no se sabe cómo abordar ese superpoblado país, de tan antigua cultura y enorme complejidad; el cuarto país más extenso del mundo, con el que México ha tenido 42 años de relaciones diplomáticas. Las imágenes sobre China llegan primordialmente como una posibilidad de negocios debido al constante crecimiento económico impulsado durante más de tres décadas y que no se opaca siquiera con su reciente desaceleración, ya sea que continúe como segunda potencia o rebase a Estados Unidos, cuestión en debate.

Aunque China ejerce una atracción para hacer negocios, también nos remite a pensar que "está en chino", ya sea por su idioma, por la antigüedad de su cultura e historia y por ese complicado presente de apertura económica. "Está en chino", en primer lugar, por el mandarín, el idioma oficial, con caracteres indescifrables que representa una barrera, cierto, pero que puede franquearse con la ayuda de intérpretes y paciencia. En segunda instancia, decimos que "está en chino" por lo enigmático de su vasta cultura, la civilización más antigua que permanece viva después de varios milenios. También "está en chino" entender la evolución de su apertura económica a las leyes del mercado cuando hasta hace poco más de tres décadas tenía una economía cerrada, regida entonces —y ahora— por un partido comunista. Sin embargo, los cambios de esta apertura se han dado paulatinamente. Por ejemplo, aunque las reformas iniciaron en 1978, la existencia de la propiedad privada fue legalizada después de un debate de más de una década, y en aquel entonces no afectó a las tierras de cultivo. Hoy, cuanto visitante llega a tierra china no deja de asombrarse por el tremendo desarrollo urbano, la presencia de marcas emblemáticas, las avenidas invadidas de autos lujosos y la proliferación de restaurantes y centros comerciales. Este proceso de reforma se dio segmentado por regiones con inversión interna y extranjera. Inició en cuatro zonas económicas especiales (ZEE); tres al sur, en la provincia de Guangdong, y otra en la de Fujián.

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La cultura china enciende en la gente de otros continentes una fascinación, pero también algún rechazo porque se percibe como inaccesible.

Asimismo se podría decir que "está en chino" por los mitos e imágenes confusas y falsas que se han formado los habitantes de otros países sobre los ciudadanos chinos. Paradójicamente, la cultura china enciende en la gente de otros continentes una fascinación, pero también algún rechazo porque se percibe como inaccesible, y ello contribuye a formar diversos mitos sobre sus habitantes, que han variado de acuerdo a distintas épocas y lugares. No es la misma imagen la de sus migrantes como constructores de los trenes estadounidenses a finales del siglo XIX ni de los que cruzaron la frontera norte de nuestro país, a la de los trabajadores del siglo XXI en empresas instaladas en México. Hoy, estudiantes de China pueblan cada vez más las universidades del mundo para estudiar idiomas y posgrados; sus ciudadanos viajan con mayor frecuencia y otros invierten en negocios fuera de sus fronteras. Dentro del país hay una clase rica y una creciente clase media con gran poder de compra; 300 millones son consumidores de ingresos medios y elevados.

Expansión por zonas de crecimiento

El crecimiento económico de este país arrancó después de las reformas de los mercados chinos al exterior, dirigidas en 1978 por el presidente del Comité Central de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, Deng Xiaoping. Tres ciudades en Guangdong: Shenzhen, Zhuhai y Shantou, y la ciudad de Xiamen en la provincia de Fujián integraron las cuatro zonas económicas especiales, con inversiones extranjeras y transacciones reguladas por mecanismos de mercado. Apenas cinco años después, en 1984, se declararon a las siguientes 14 ciudades costeras como ciudades abiertas: Dalián, Qinhuangdáo, Tianjín, Yantai, Qingdao, Lianyungang, Nantong, Shanghái, Ningbo, Wenzhou, Fuzhou, Guangzhou (conocida como Cantón), Zhanjiang y Beihai. Tanto las primeras ZEE como las 14 ciudades costeras tuvieron un estatus especial que incluía un mayor rango administrativo, políticas económicas flexibles respecto al comercio exterior y a las inversiones y un trato preferencial para los inversionistas extranjeros.

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Este ritmo de desarrollo asombró al mundo en 1992, cuando alcanzó un crecimiento del producto interno bruto de 14.2%, impulsado también por su ingreso a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001. En la década pasada China creció de manera acelerada, principalmente por medio de la inversión, la expansión del crédito a la industria pesada y por las exportaciones, y ese crecimiento ha supuesto la gran transformación económica y de los patrones de consumo de su población.

En el tercer trimestre de 2014 el crecimiento del PIB fue de 7.3%, el nivel más bajo desde la crisis financiera de 2008-2009. La desaceleración mantiene a todos a la expectativa sobre las consecuencias en sus propias economías, en el flujo del comercio exterior, en el consumo y en los precios.

China es el mayor consumidor de petróleo, gas natural, carbón, acero y de varios minerales a nivel global, y se ha convertido en el mayor importador de recursos energéticos en el mundo

Repercusiones

 El crecimiento económico no se ha distribuido de forma equitativa entre las diversas regiones de China, lo que ha dejado a una masa inmensa de personas en situación de pobreza. Y aunque actualmente la desigualdad en ese país es menor que en Sudáfrica, Brasil, Chile, Rusia, México, Indonesia o Turquía (pero mayor que la de muchos países occidentales), aún persiste el consenso urgente de reducir la desigualdad mediante medidas como la integración de los mercados domésticos para remover las barreras al comercio interregional; el desarrollo de un sistema de ciudades (para apoyar la migración rural), que repercuta en un progreso regional, y flexibilizar el registro urbano de la vivienda "hukou", que permita ofrecer prestaciones sociales a los trabajadores en cuanto a salud, pensión y seguro de desempleo. Sin embargo, esta liberalización del "hukou" se ha concentrado en ciudades con menos de cinco millones de habitantes, lo que restringe la migración a las principales ciudades.

La relativa desaceleración de China consiste principalmente en un cambio de dirección planeado. El Gobierno opera bajo una economía planificada con una visión a largo plazo, afirma Jorge Visoso, quien ha trabajado para diversas compañías asiáticas en Beijing, Shanghái y Singapur, y que habla con excepcional fluidez el chino académico y el coloquial:

Desde años atrás he atestiguado estas grandes macrovisiones expresadas en la década pasada y el país se convirtió en la segunda economía global por su PIB, sin embargo, sus niveles de ingreso per cápita siguen siendo muy inferiores con respecto al mundo desarrollado. Se han atendido territorios del oeste con mayor atraso como las regiones autónomas del Tíbet y de Xinjiang y, en el centro del país, provincias como Gansu, Sichuán y Qinghai, por medio de la Gran Apertura del Oeste que inició en el 2000, la cual se ha propuesto un rebalance regional a través de inversión en infraestructura y políticas preferenciales. Y, si bien las disparidades persisten, la región está creciendo, tal como lo muestra la capital de Sichuán, Chengdú, que fue la de mayor crecimiento entre las capitales del oeste en la última década; la expansión de los mercados regionales, así como de asociaciones regionales extraterritoriales con el sureste de Asia, y también por medio del comercio con Asia central. Una muestra de esta expansión es el ferrocarril construido en la década pasada, que conecta a Sichuán con el Tíbet, y la inversión para una nueva "Ruta de la seda" con ferrocarriles de alta velocidad para conectar Asia con Europa, llegando hasta Alemania.

China es el principal destino turístico de Asia. En 2013 fue el cuarto país receptor de visitas internacionales. La Organización Internacional del Turismo estima que este país será el más frecuentado en 2015

Asimismo, en 2013 se firmaron acuerdos con Kazajistán y Kirguistán para construir oleoductos, gasoductos e infraestructuras para el transporte de mercancías con Asia.

Otra de las directrices del Gobierno en 2014 ha sido flexibilizar la "política de un hijo" (iniciada en 1978), al permitir tener dos a las familias en las que uno de los cónyuges es hijo único. Dicha política atiende el creciente envejecimiento de la población, ya que ahora los adultos mayores de 60 años rebasan los 200 millones, lo cual supone una carga cuando son insuficientes los ingresos y la cobertura del seguro de retiro es limitada.

El embajador de China en México, Qiu Xiaoqi, refiere que el vertiginoso desarrollo del país hará aumentar constantemente el consumo de energía y recursos naturales. China es el mayor consumidor de petróleo, gas natural, carbón, acero y de varios minerales a nivel global, y se ha convertido en el mayor importador de recursos energéticos en el mundo. Por otro lado, la industria procesadora y la manufacturera de productos de tecnología de punta, automóviles y maquinaria pesada se transferirán aceleradamente a otros países.

Crecimiento: ciudades y consumidores

En 2013 China alcanzó la cantidad de mil 360 millones 763 mil habitantes, lo que supone un incremento de casi 7 millones respecto a 2012.

En términos de la capacidad de consumo, empresas de mercadotecnia extranjeras estiman que en un par de años habrá más de 400 millones de consumidores.

Con 91.9% de la población perteneciente a la etnia han, el Gobierno de la República Popular China divide su enorme territorio en 23 provincias, cinco regiones autónomas integradas mayoritariamente por las otras etnias (Tíbet, Xinjiang, Guanxi, Ningxia y Mongolia Interior) y cuatro municipalidades bajo el Gobierno central (Beijing, Shanghái, Chongqing y Tianjín), además de dos regiones administrativas especiales (Hong Kong y Macao). El Gobierno considera a Taiwán como una de las 23 provincias, aunque en la práctica la isla es independiente y es administrada por el régimen de la República de China (Taiwán) desde el fin de la Guerra Civil de 1949, con la que se tuvieron relaciones diplomáticas hasta 1972, y que se han mantenido con la República Popular China.

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Las ciudades principales, según su población en el área metropolitana y su creciente actividad productiva, son Shanghái, con casi 23 millones de habitantes en 2014, la tercera ciudad más poblada del mundo y la primera de China; Beijing, con 20.69 millones a finales de 2012; Chengdú, un importante centro de compañías internacionales con una población de 14 millones; al sur, Guangzhou, con un aproximado de 12.5 millones de habitantes en 2010; así como la ciudad vecina de Beijing: Tianjín (14 millones en 2012) y la de Shenzhen (10.5 millones en 2012). El municipio de Chongqing es un caso especial: dependiente del Gobierno central, con 29 millones de pobladores —la mayoría rural—, hasta 1997 formó parte de la provincia de Sichuan, y se le concedió el rango de municipio para controlar la Presa de las Tres Gargantas.

En general, las zonas más densamente pobladas se han concentrado al este del país, específicamente en la franja costera, con excepción de Chongqing.

Relación comercial entre México y China

El intercambio comercial entre México y China ha cobrado mayor relevancia en los últimos años. Dicho país es el cuarto comprador de productos mexicanos a nivel mundial y el segundo abastecedor en el orbe. México exporta a China, principalmente, automóviles, minerales de cobre, sus concentrados y hasta sus desperdicios, petróleo y aparatos de telecomunicación. A la inversa, México importa, principalmente, teléfonos celulares y equipos de red, computadoras, partes para ensamblado de máquinas de oficina y para ensamblado de televisores. La inversión del país asiático en México se ubica en los sectores de minería (34%), comercio (26%) y manufacturas (21%), de acuerdo con la Secretaría de Economía.

La industria automotriz y la electrónica son los sectores de la economía que tienen mejores oportunidades para la inversión en México.

La primera se concentra en empresas como SAIC, Dongfeng, Geely y FAW, las cuales tienen alianzas estratégicas con importantes armadoras japonesas, europeas y estadounidenses. Nuestro país es muy atractivo para este sector ya que, junto con los volúmenes de producción de las empresas chinas, generan oportunidades de inversión para que las asiáticas se puedan establecer aquí. Por otro lado, la industria electrónica de México, al igual que la de China, ha desarrollado una base manufacturera de productos electrónicos de consumo, además de compañías chinas dedicadas a la fabricación de productos electrónicos como Changhong, Haier, Hisense, Konka, Skyworth y TCL. Estas buscan abastecer los mercados de Estados Unidos y América Latina mediante el traslado de sus centros de manufactura a México.

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La cultura y los códigos de negocios en China

En la opinión del exconsejero de Bancomext en Beijing de 2004 al 2008, Carlos Santos, se debe tener en cuenta que:

Además de observar los consabidos aspectos importantes como la calidad del producto o servicio, el precio, los tiempos de entrega y el servicio posventa, entre otros, es vital practicar el concepto "guanxi": el desarrollo de relaciones interpersonales sólidas, y que no es resultado de una comida sino que se fortalece con cada encuentro, por lo que es primordial hacer presencia en su país tantas veces como sea posible. China es un mercado de segmentos atomizados que le exige al exportador mexicano identificarlos, teniendo el cuidado de no hacer gastos innecesarios. Para enfrentar la competencia internacional, además de la generada por los empresarios chinos, se sugieren estrategias enfocadas a ciudades más pequeñas, que en China significan poblaciones que superan el par de millones de habitantes.

Anfitrión del turismo mundial

China es el principal destino turístico de Asia. En 2013 fue el cuarto país receptor de visitas internacionales. La Organización Internacional del Turismo estima que este país será el más frecuentado en 2015.

Es recomendable visitar las grandes ciudades emblemáticas como la capital, Shanghái o Hong Kong, pero tampoco se pueden perder alguna de las capitales antiguas de China, como Xi’an, donde se encuentran los guerreros de terracota; también Luoyang, Nankín, Kaifeng y Hangzhou, cerca de Shanghái, ciudades antiguas de una bella arquitectura y paisajes naturales extraordinarios. El recorrido y la degustación de platillos de las principales escuelas de arte culinario prometen una experiencia única, ya que la comida china fuera de sus fronteras ha sido adaptada al gusto del extranjero. 

La cocina del oeste usa chile y la famosa pimienta de Sichuan, que le da un grato y ligero adormecimiento a la lengua y de ahí es famosa la cacerola caliente (huoguo), un caldo picante al que se le van agregando vegetales, mariscos o rebanadas finas de res que se cuecen ahí mismo y después se aderezan con salsas. En todas partes abundan restaurantes especializados de huoguo. Una muestra de la gastronomía del norte (Shangdong, Henán y Beijing) son los deliciosos jiaozi, ravioles rellenos de combinaciones con carne de cerdo, pescado o vegetales diversos que también son típicos de Shanghái.

La degustación del té es imprescindible; se puede experimentar en los mercados, locales de cadenas y, específicamente, en casas de té a las que acuden sus pobladores. Tienen una variedad única, ya sea para degustar o para llevar a casa.

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Acupuntura

La medicina tradicional china ha sido tomada como modelo a seguir en algunos países europeos y latinoamericanos; consituye una alternativa a la medicina moderna u occidental. En 2010 la Unesco declaró a la acupuntura y a la moxibustión Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Sin embargo, es sorprendente para el extranjero darse cuenta de que una inmensa mayoría de jóvenes chinos no recurren a tratamientos de acupuntura y moxibustión porque los consideran métodos para los adultos mayores.

Es sorprendente para el extranjero darse cuenta de que una inmensa mayoría de jóvenes chinos no recurren a tratamientos de acupuntura y moxibustión porque los consideran métodos para los adultos mayores

El principio de la acupuntura es el balance de la energía vital, llamada qi —se pronuncia "chi"—, porque considera que el origen de muchas patologías se encuentra en una desarmonía entre el yin y el yang. "La medicina tradicional china parte de la filosofía china del yin y el yang (los opuestos que se complementan y permiten la evolución) y de los cinco elementos: madera, fuego, tierra, metal y agua (los cinco movimientos), y en la creencia de que así como el universo influye en la naturaleza también lo hace en el ser humano", dice el médico mexicano Roger Prida, especializado en acupuntura y herbolaria en la Universidad Internacional de Medicina Tradicional China de Beijing, donde estuvo becado durante cuatro años después de terminar la especialidad en Acupuntura Humana en el Instituto Politécnico Nacional. "En China los estudios de medicina tradicional abarcan 90% de herbolaria y el resto se refiere a la acupuntura, principalmente, además de las tradicionales ventosas y el masaje medicinal llamado ‘tuina’".

La acupuntura no se considera una ciencia porque no se pueden demostrar sus resultados con un método experimental y tampoco es posible visualizar los meridianos aunque, paradójicamente, en la relación médico-paciente se sabe de una gran cantidad de buenos resultados.

La moxibustión es una técnica complementaria de la acupuntura que data del siglo V a.C., aproximadamente. Consiste en una terapia de calor por medio de la combustión de la planta Artemisia vulgaris (en chino "aiye"), también conocida como hierba de San Juan, de un aroma peculiar a pasto quemado que brinda una sensación agradable de calor. La moxa se aplica durante o después de la acupuntura, entre diez y quince minutos; con ambos tratamientos se fortalece la sangre mediante el estímulo del flujo de energía, qi.

Acupuntura y moxibustión se aplican frecuentemente en el abdomen bajo y en la espalda, lugar del surgimiento del qi. El núcleo del cuerpo se centra en cinco órganos vitales, como los cinco elementos, aplicados a la fisiología: el fuego atañe al corazón y se observa a través de la lengua; la tierra concierne al bazo, que se valora por medio de la boca; los pulmones equivalen al metal y se diagnostican por la nariz; el agua pertenece al riñón, que se observa por las orejas, y el hígado corresponde a la madera, valorado por medio de los ojos.

Los médicos chinos de la rama tradicional se pueden graduar de más de treinta universidades donde se estudia durante seis años, y en uno más se hacen prácticas en un hospital. Aun cuando cada día los grandes laboratorios y las empresas farmacéuticas de la medicina occidental avancen en el descubrimiento de la cura de enfermedades —con gastos de miles de dólares—, simultáneamente se ha dado un florecimiento de la medicina tradicional china fuera de sus fronteras, así como de otras medicinas alternativas naturistas.

©iStockphoto.com/©koeyOtras costumbres del país

Por mencionar solo algunas, persiste la tradición entre muchas familias de arreglar el encuentro de hijos o sobrinos con fines matrimoniales; en parques y plazas se ven personas con su letrero de cupidos, que la tecnología digital y las empresas han aprovechado para encontrar futuras parejas.

En México creemos que sabemos regatear en los mercados pero, si nos creíamos expertos, los pobladores de ese enorme país son los maestros en "no dejarse regatear", pues alteran los precios de tal manera que cuando un turista se aleja con su compra muy satisfecho por haber bajado el precio inicial a la cuarta parte, aun así los vendedores le ganaron un buen margen.

Finalmente, no todo "está en chino", solo el idioma. Lograr la comunicación y conocer desde su cultura de negocios hasta las delicadas costumbres como la de tomar el té, su literatura, el rock chino, las artes visuales y el cine es un reto atractivo que "bien vale una misa" y que retribuye en muchos aspectos.