La experiencia fronteriza habla a favor del libre comercio, Henry Cuellar

Guillermo Máynez Gil

La experiencia fronteriza habla a favor del libre comercio, Henry Cuellar
El Distrito 28 de Texas —que comprende las ciudades de Rio Grande y Laredo, así como el este de San Antonio— tiene casi 800 mil habitantes, de los cuales el 78% es de origen hispano. El 30 de marzo, Cuellar celebró que el presidente Trump enviara una carta al Congreso en la que desiste de su intención de dar por terminado el TLCAN, optando por renegociar algunas disposiciones arancelarias aún no especificadas. El congresista se comprometió también a seguir luchando por mantener un acuerdo comercial que ha creado millones de empleos en Estados Unidos y, en particular, en su distrito.

¿Cuáles diría que han sido los efectos, tanto positivos como negativos, de la globalización en la economía, la política y la cultura estadounidense?

Ciertamente, hemos visto que la globalización ha tenido un impacto en muchos campos, desde la producción de automóviles, que es probablemente el mejor ejemplo. En el pasado, los autos se fabricaban al 100% en Estados Unidos. Ahora, incluso cuando un auto se anuncia como “hecho en Estados Unidos”, lleva partes hechas en México y otros países del mundo, de manera que la globalización ha tenido un fuerte impacto en la interconexión entre diferentes países. En cuanto a la política, cuando decimos que un producto está “hecho en Estados Unidos”, o “en México”, “en China” o donde sea, lo que queda claro es que tenemos que modernizar instrumentos como el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), o considerar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), pero la política se ha ido a los extremos.

 

¿Cuáles han sido esos efectos, concretamente, sobre sus representados?

Han sido muy positivos. Por ejemplo, Laredo es el puerto interior más importante de Estados Unidos. Cada punto de cruce recibe un promedio de 14 mil tráileres diariamente, 7 mil hacia Estados Unidos y 7 mil desde Estados Unidos. Si tomas todos los camiones que cruzan en un año y los pones en línea, darían la vuelta al mundo. Esto es muy importante para muchos negocios, no solo el de transporte terrestre, sino también el de almacenaje, el de la logística o el de financiamiento del transporte. Se crean muchos empleos, así que en mi área el TLCAN ha sido definitivamente positivo.

 

¿Cree que el TLCAN se debe quedar como está o ser renegociado? Si fuera renegociado, ¿en qué sentido? ¿O debería desaparecer, lo cual no parece ser su postura?

Creo que el TLCAN debe ser modernizado. El TPP implicaba, de hecho, su modernización. En cualquier caso, debe ser modernizado y de ninguna manera desechado, como dice el señor Trump. Temas como el laboral o el ambiental deberían ser actualizados: basta mirar el trabajo que se había hecho con el TPP para entender en qué sentido. Aunque Estados Unidos haya renunciado a participar en el TPP, creo que sus disposiciones son un plan vigente para la modernización del TLCAN.

 

¿Lamenta que Estados Unidos haya salido del TPP?

Por supuesto. Creo que es un error y el único país al que le alegró la noticia fue China. Estados Unidos no debería aislarse del mundo. Siempre he sido un creyente del libre comercio y me parece que Estados Unidos puede competir con cualquier país, por lo que es triste que tengamos a alguien como Trump, que ha preferido aislarnos. Me ha sorprendido que tantos republicanos sean ahora tan contrarios al TPP y al comercio en general.

 

Supongamos ahora que el Gobierno de Trump da por terminado, unilateralmente, el TLCAN. ¿Qué efectos tendría esto sobre sus representados?

Pensemos en esto: 14 mil tráileres cruzan diariamente por Laredo, más todos los puntos de cruce que hay desde el área de McAllen hasta Río Grande. El fin del TLCAN tendría un impacto muy fuerte, no solo en el transporte y el almacenaje, sino en la actividad económica en general.

 

En cuanto a la migración, ¿cómo ha afectado a sus representados, incluyendo su calidad de vida?

¿Se refiere a la migración legal o a la ilegal?

 

A ambas, pero en particular a la ilegal.

Damos la bienvenida a los migrantes legales. Mi padre nació en Tamaulipas, mi madre es también mexicana. Mi padre obtuvo primero la residencia legal y luego la ciudadanía. En el pasado, la mayor parte de los inmigrantes ilegales eran mexicanos, pero ahora la tendencia es la contraria. Estamos viendo más lo que la Patrulla Fronteriza llama “otm” [other than Mexicans], especialmente centroamericanos pero también gente de otras partes del mundo. En particular, en la zona de Río Grande que represento, está entrando mucha gente sin documentos, lo que ha provocado un gran debate. El señor Trump basó su campaña en atacar a México y ha llamado a los mexicanos violadores, ladrones y otras cosas. Me parece muy interesante que el Gobierno mexicano haya hecho notar que el señor Trump ha recibido licencias para hotelería y construcción allá, vigentes hasta el año 2026, así que parece que México no está tan mal como Trump lo ha descrito. Creo que es una contradicción que diga eso mientras invierte en México, por ejemplo en Los Cabos.

 

El presidente Trump ha retratado a Estados Unidos como un país con alta criminalidad, que necesita más “ley y orden”. ¿Cómo ha evolucionado la tasa de criminalidad en su distrito y qué papel cree que haya jugado la inmigración ilegal en esa tendencia?

Muchos estudios han mostrado que los inmigrantes no cometen más delitos que las personas nacidas en Estados Unidos, pero cuando se captura a un inmigrante ilegal que ha cometido un crimen, los republicanos lo usan como ejemplo de lo nocivos que son. Hubo un caso en Maryland, en el que una niña de 14 años fue violada por dos centroamericanos, de 17 y 18 años. La Casa Blanca ha usado este ejemplo para mostrar por qué la inmigración ilegal es mala, pero la verdad es que debe perseguirse cualquier crimen, haya sido cometido por un inmigrante ilegal o por un ciudadano.

Si uno se fija en el crimen en Estados Unidos, se observará que la tasa de homicidios a nivel nacional es de 4.9 por cada 100 mil habitantes, mientras que en la zona fronteriza, del lado estadounidense, es de 3. Si hablamos de ciudades, en Laredo hay 3 por cada 100 mil habitantes, mientras que en Washington D.C., donde trabajo ahora, la tasa es de 24, de manera que es mucho más peligrosa que mi ciudad de residencia, Laredo (ver la Gráfica). Ninguna de las 10 ciudades más peligrosas de Estados Unidos está en la frontera. Decir que todos los inmigrantes ilegales son dañinos es simplemente un error.

 

 

 

Volviendo a esos “no mexicanos” de los que hablaba, si el Gobierno estadounidense quisiera deportarlos, ¿piensa usted que deberían ser deportados a México, si han cruzado por aquí, o directamente a sus países de origen?

Deberían ser deportados directamente a sus países de origen. Pretender que México deba aceptar a personas de China, Cuba o América Central sería injusto para México.

 

¿Cuál cree que es el futuro de América del Norte como una región productiva integrada?

Enfrentamos tiempos difíciles con el Gobierno de Trump, pero tengo mucha fe en nuestro sistema, y espero que este giro en la dirección incorrecta sea temporal y que Estados Unidos, México y Canadá sigan siendo una región productiva integrada. De hecho, Estados Unidos está ya estrechamente integrado con México: los productos que vienen de China o Europa suelen tener un 4% de contenido estadounidense; si vienen de Canadá el contenido será de 24%, pero los que llegan de México tienen un 40% de contenido estadounidense. Esto muestra lo integrados que estamos con los productores mexicanos.

 

¿Cuáles piensa que deben ser las principales líneas de política para el futuro de las relaciones bilaterales?

Deberíamos enfocarnos en los detalles de la relación económica, en el tema de la seguridad, y ver a México como un amigo y no como un enemigo. Ver a México como enemigo y a Rusia como amigo es poner al mundo de cabeza. Crecí y vivo junto al Río Bravo o Grande, y creo que, más que dividirnos, nos une. Hay 4.5 mdd diarios de comercio bilateral y una estrecha cooperación en seguridad que mucha gente no conoce. El régimen mexicano está muy lejos del iraní o el norcoreano, es un régimen que nos protege. Compartimos mucha información de seguridad con México porque nos interesa y conviene que exista un México seguro y próspero. Eso es bueno, no solo para los mexicanos, con los que compartimos una frontera de más de 3 mil kilómetros, sino también para los estadounidenses.