Cali-Baja y Ari-Baja: tres estados, una región  

Entrevista con Carlo Bonfante

César Guerrero

Cali-Baja y Ari-Baja: tres estados, una región  
En esta entrevista, el secretario de Desarrollo Económico de Baja California explica cómo el Gobierno estatal impulsa en la frontera la visión de una sola región económica binacional con California y Arizona, sus vecinos y principales socios comerciales.

¿Qué es Cali-Baja?

Cali-Baja ha resultado ser un ejercicio exitoso para posicionar la zona binacional formada por el Sur de California y Baja California, y así competir globalmente como una región. Es una estrategia de desarrollo económico de largo plazo, en sociedad con el condado de San Diego y el Valle de Imperial, para competir en un entorno mundial.

 

¿Concibe las iniciativas Cali-Baja y Ari-Baja como una alianza entre gobiernos de estados fronterizos o como un consorcio público–privado binacional? ¿Deberían también convertirse en una identidad o en una marca?

Cali-Baja funciona como un consorcio público–privado binacional, formalizado como una entidad legal en la que participan líderes de negocios y líderes civiles principalmente, pero también representantes de gobiernos, para promover las ventajas, afrontar los retos y hacer negocios en esta región, posicionándola internacionalmente. Se trata de incorporarnos como una sola región y así presentarnos ante el mundo.

Para Ari-Baja se ha planteado un modelo similar. Se han realizado reuniones en Arizona para definir intereses compartidos y las autoridades de ese estado visitaron recientemente Baja California para conocer empresas emblemáticas de sectores estratégicos y organismos empresariales y gubernamentales que impulsan la promoción económica. También se trabaja en un memorándum de entendimiento como base para constituir una entidad legal.

 

¿Cómo se complementa la economía de Baja California con las economías de California y Arizona?

La economía de California es 8.5 veces más grande que la economía de Arizona y la economía de Arizona es 10 veces más grande que la de Baja California. Sin embargo, el intercambio comercial de Baja California con California, 9 mil mdd anuales, es 60 veces lo que tenemos con Arizona. Si el intercambio fuera proporcional, de acuerdo al tamaño de las economías y del comercio internacional de la región Ari-Baja, que es la nueva área, tendríamos que estar exportando hacia Arizona cerca de 500 mdd. Actualmente, solo exportamos 75. En 2015 importamos 73 mdd desde Arizona, principalmente en maquinaria y vehículos. Tenemos ahí una capacidad de crecimiento que queremos aprovechar mediante un esfuerzo compartido.

 

¿Cuál ha sido el logro más importante de Cali-Baja?

El año pasado, la iniciativa Cali-Baja patrocinó el Foro Mundial de Inversión Extranjera Directa (World Forum for Foreign Direct Investment), que se llevó a cabo en San Diego y que se enfocó en las oportunidades de inversión en la región de San Diego–Tijuana, cuya población conjunta es de 6.5 millones de personas. El evento logró atraer la mirada hacia la región: participaron 350 personas, muchas de ellas representando a grandes corporaciones de inversionistas.

Con la infraestructura que hemos desarrollado en el estado en materia ferroviaria, portuaria, de aeropuertos y, obviamente, con el fortalecimiento de las plantas desaladoras, estamos generando condiciones de logística y competitividad que nos están dando resultados por encima de los 2 mil 500 mdd anuales de inversión extranjera, un crecimiento superior a los 50 mil empleos y una tasa de desocupación por debajo de 2.8 por ciento.

Son condiciones que como estado debemos ir provocando, porque recibimos tanto migrantes de la parte sur de México como deportados de Estados Unidos que buscan aquí una oportunidad de trabajo y de bienestar para sus familias.

 

¿Qué tiene en la mira para Cali-Baja próximamente?

Tenemos un triángulo de oportunidad donde la cercanía de Mexicali y Phoenix, de Tucson y Casas Grandes, y de San Diego y Tijuana, facilita mucho la sinergia que puede haber en turismo médico, en las industrias aeroespacial, electrónica y de instrumentos médicos, y nos permite ir integrando una megarregión al noroeste de la República.

 

¿Qué nos puede decir sobre Ari-Baja? ¿Se han dado pasos concretos para impulsar esta iniciativa?

Ari-Baja plantea beneficios mutuos ante la reconsideración de las reglas de comercio del TLCAN. El 11 de febrero tuvimos una reunión con los ejecutivos de la Comisión Arizona-México y las autoridades de comercio de Phoenix para ver las condiciones que permitan firmar un acuerdo de colaboración el mes que entra. Incorporaremos la región Ari-Baja con la de Cali-Baja.

 

¿Qué puede enseñarnos la frontera en términos económicos?

Vivimos en una economía global. Nuestra ubicación geográfica y el intercambio que tenemos con las ciudades y el estado de California nos han hecho desde el principio tener una capacidad y un desarrollo de exportación importantes. Somos biculturales, manejamos bien el inglés, fuimos educados cerca de las escuelas anglosajonas, y eso siempre nos ha hecho ser muy fronterizos.

La política y la dinámica económica se manejan de una forma muy distinta al resto del país. Por eso muchas veces argumento que lo que a veces es bueno para Baja California no necesariamente es bueno para el resto del país y viceversa: la depreciación de la moneda, el uso de los insumos, la facilidad con que la gente se desplaza y se comunica a diario para abastecer su canasta básica en Estados Unidos pueden traducirse en una fuga de consumidores y afectarnos. Por eso tenemos que ser muy competitivos, para retener aquí a los consumidores.

 

¿Cuáles son ahora las industrias más importantes para cada una de estas iniciativas?

Si bien el intercambio comercial entre Arizona y Baja California es mucho menor que el que tenemos con California, hay que impulsar de manera decisiva las industrias aeroespacial y electrónica, principalmente. Debemos recordar que contamos con una industria aeroespacial muy fuerte a nivel nacional. Somos líderes en la producción de vino, en nanotecnología, en la fabricación de televisores. Hay condiciones de transformación importantes en el campo, pero todo eso requiere que a diario trabajemos en mejorar el entorno de negocios en la frontera.

Ahora, como una plataforma logística que aspira a ser de clase mundial, estamos desarrollando el puerto de Ensenada, aunando la red ferroviaria y mejorando el abasto de agua; parte de ello es el aeropuerto que queremos trazar en Ojos Negros. Y lo más importante: las notables condiciones de investigación y desarrollo científico y tecnológico que tiene la ciudad de Ensenada.

 

¿Y cuáles son los mercados con mayores oportunidades? ¿Con qué productos o servicios en cada caso?

Lo que he comentado nos permite establecernos en este momento ante Asia como un país emergente que puede darle la cobertura que —en un momento dado, con las políticas que está manejando el Gobierno de Estados Unidos— pudiera requerir. Muchas empresas de Asia ven a Baja California como una plataforma que las puede llevar a ser más competitivas en sus exportaciones y a entrar en el mercado nacional.

Es por eso que hemos planeado una gira de trabajo en la que visitaremos diversos países, sobre todo China, buscando las alianzas correctas para que vengan aquí a instalarse y a desarrollar la cadena productiva, un proceso en el que desde un principio estamos tratando de corregir los modelos anteriores, que realmente le dé juego a la cadena de valor de productos mexicanos. Hacia allá estamos volteando ahora las antenas.