¿Representa un problema el déficit comercial estadounidense?* 

Gary Clyde Hufbauer y Euijin Jung

¿Representa un problema el déficit comercial estadounidense?* 
Como lo prometió a lo largo de su campaña electoral, el 23 de enero el presidente Trump firmó la orden ejecutiva para retirar a Estados Unidos del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), un acuerdo comercial con otros 11 países. El siguiente gran paso del señor Trump en materia de política comercial es la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). En su primera semana en funciones, su administración planteó la posibilidad de imponer un impuesto de 20% a las importaciones mexicanas para financiar la construcción de un muro en la frontera sur de Estados Unidos. Las acciones del presidente están basadas en su convicción de que los acuerdos de libre comercio suscritos por Estados Unidos han provocado un incremento en los déficits comerciales de ese país, así como la pérdida de empleos y la reducción de los salarios.

¿Qué es un déficit comercial?

 

Un déficit comercial ocurre cuando las importaciones de bienes y servicios de un país exceden las exportaciones de los mismos; en otras palabras, cuando un país compra más del resto del mundo de lo que le vende. En 2016, el déficit comercial de Estados Unidos rondó los 500 mil mdd.

El tamaño del déficit comercial se determina principalmente por cuatro fuerzas macroeconómicas:

1. La diferencia entre el ahorro de hogares y empresas, por una parte, y el gasto en construcción de vivienda e inversión empresarial, por la otra;

2. La suma de los déficits de los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y local;

3. El nivel de la actividad económica del resto del mundo, particularmente el de los socios comerciales más relevantes para Estados Unidos;

4. El tipo de cambio del dólar ponderado por el intercambio comercial estadounidense.

 

Al conjuntar estas fuerzas, Estados Unidos incurre en déficit comercial cuando gasta más de lo que percibe —tomando en cuenta que los niveles nacionales de gasto e ingreso están influidos por el ritmo de la actividad económica en el exterior y el valor del dólar. Si la actividad económica en el exterior es robusta, las empresas estadounidenses podrán colocar sus bienes y servicios en el extranjero con mayor facilidad; pero si el dólar se aprecia, las empresas de Estados Unidos enfrentarán más dificultades para enviar sus productos al exterior, al tiempo que los bienes y servicios extranjeros tendrán un precio más atractivo en el mercado interno.

Dado que Estados Unidos ha gastado consistentemente más de lo que recibe y que la paridad del dólar se ha mantenido históricamente fuerte —gracias a su condición de valor de refugio—, la balanza comercial estadounidenses ha exhibido una condición deficitaria durante casi medio siglo. Desde el año 2000, el déficit comercial mantiene un promedio anual de 535 mil mdd.

Para financiar su déficit comercial, Estados Unidos debe contratar préstamos en el exterior o atraer inversión extranjera. En 2015, Estados Unidos percibió 16.9 billones de dólares por la producción de bienes y servicios destinados al mercado nacional y al extranjero. Sin embargo, erogó 17.4 billones en la adquisición de bienes y servicios tanto de origen nacional como extranjero. Así pues, el déficit comercial de Estados Unidos ascendió en 2015 a 500 mil mdd y se financió mediante préstamos con el exterior y las inversiones que empresas extranjeras realizaron en Estados Unidos.

¿De qué manera los acuerdos como el TLCAN y el Tratado de Libre Comercio Corea-Estados Unidos encajan en esta historia? Fundamentalmente, reducen algunas de las fricciones que obstaculizan los flujos bilaterales de comercio, préstamos e inversión, pero no alteran las fuerzas macroeconómicas mencionadas en el párrafo anterior. Los tratados de libre comercio pueden alterar el tamaño de alguno de los déficits comerciales bilaterales de Estados Unidos, pero tienen un impacto marginal sobre el déficit total de la balanza comercial. Por ejemplo, si el déficit comercial de Estados Unidos con México crece debido a la reducción de las fricciones fronterizas atribuible al TLCAN, el déficit total de la balanza comercial estadounidense con el resto del mundo tenderá a reducirse en una proporción similar.

El Cuadro muestra los valores del comercio bilateral y la balanza comercial (déficit o superávit) de Estados Unidos con sus principales socios comerciales en 2015. Los déficits más amplios corresponden al comercio bilateral de Estados Unidos con China, Alemania, Japón, Corea y México; en contraste, con Canadá y el Reino Unido exhibe pequeños superávits comerciales.

 

 

Sin embargo, el Cuadro proporciona una guía que puede inducir al error al momento de elaborar la política comercial —que idealmente buscaría extender el comercio multilateral entre todas las partes, no compensar desequilibrios bilaterales. En trabajos previos, Gary Hufbauer y Zhiyao (Lucy) Lu mostraron que los tratados de libre comercio tienen poco o nulo impacto sobre el tamaño del déficit comercial de Estados Unidos con el mundo.

 

¿El déficit comercial es bueno o malo?

 

Mientras que el déficit comercial se han convertido en el punching bag de algunos políticos estadounidenses, en el ámbito económico el debate tiene muchas vertientes. Cuando un país crece rápidamente o experimenta una inflación elevada, los economistas generalmente consideran que los beneficios del déficit comercial contrarrestan sus costos. Por el contrario, en ciclos recesivos o cuando un país enfrenta una deflación, el déficit comercial probablemente sea más dañino que benéfico.

 

¿Cuáles son los costos económicos de un déficit comercial?

 

Dado que el déficit comercial se concentra en bienes manufacturados, un déficit mayor conlleva una reducción del empleo en el sector de las manufacturas. En 1970, las manufacturas aportaban el 26.4% del empleo no agrícola en Estados Unidos, en 2016 esta proporción cayó a 8.5%. La automatización es la responsable de una parte considerable de esta reducción; sin embargo, en ausencia de déficit comercial, la contribución de las manufacturas al empleo total en Estados Unidos podría situarse en 10%. Quienes consideran que el sector de las manufacturas es superior al de los servicios, seguramente enfilarán sus críticas al déficit comercial.

Cuanto más grandes y prolongados sean los déficits comerciales, mayor será la transferencia de activos estadounidenses a manos extranjeras, bien sea en forma de préstamos que deben ser liquidados o refinanciados, o mediante la adquisición de otro tipo de activos (empresas, edificios o terrenos). En 2015, la tenencia total de préstamos y otros activos estadounidenses en manos extranjeras registró un valor de 30.6 billones de dólares, parcialmente compensados por los 23.3 billones de dólares que sumaron, en ese mismo año, los préstamos y activos foráneos en poder de estadounidenses. Si los activos netos sobre el exterior (-7.3 billones de dólares, en 2015) alcanzan una porción muy elevada del pib (hoy alrededor de 40%), el pago de intereses y dividendos podría convertirse en una carga muy pesada para la economía de Estados Unidos.

 

¿Cuáles son los beneficios económicos del déficit comercial?

 

El déficit comercial provee recursos reales para la inversión en activos productivos, puesto que se financia mediante inversión extranjera directa, préstamos y bonos. Las investigaciones muestran que las empresas extranjeras que se establecen en Estados Unidos pagan salarios superiores al promedio; invierten más en investigación y desarrollo, y generan externalidades que incrementan la productividad de las empresas estadounidenses. La International Trade Administration del Gobierno de Estados Unidos reporta que las empresas extranjeras emplean de manera directa a 8.5% de la fuerza de trabajo, mientras que sus empleos indirectos y sus efectos sobre la productividad dan cuenta de 12 millones de puestos de trabajo.

Un déficit comercial amortigua las presiones inflacionarias cuando la economía se aproxima al pleno empleo (tasa de desempleo menor a 5%). Las importaciones suministran bienes y servicios al mercado nacional que pueden contener el aumento de precios.

Finalmente, el déficit comercial estadounidense proporciona un estímulo económico a la economía mundial, característica que puede resultar de gran ayuda en épocas de crecimiento lento, como es el caso del actual entorno internacional.

 

¿Qué políticas puede seguir Estados Unidos para aminorar su déficit comercial?

 

La reducción del déficit comercial estadounidense con el mundo precisa políticas macroeconómicas que favorezcan el incremento del ahorro de las familias y las empresas y la reducción de los déficits gubernamentales, y fortalezcan la competitividad del dólar en los mercados internacionales de divisas. Aquí algunas ideas para conseguir este propósito:

Una realineación de los tipos de cambio. Un dólar relativamente más barato respecto al euro, el yuan, el yen y otras monedas puede aminorar el déficit comercial estadounidense. Estimaciones preliminares sugieren que una reducción de 10% en el precio relativo del dólar podría aminorar el déficit comercial en aproximadamente 220 mil mdd anuales. En principio, la Reserva Federal y el Tesoro estadounidense podrían coordinar sus políticas con el fin de disminuir la paridad del dólar ponderada en función de su intercambio comercial.

El impuesto fronterizo de ajuste a una tasa de 20%, como lo han propuesto el presidente de la cámara de representantes, Paul Ryan, y el presidente del Comité de Finanzas, Kevin Brady, pudiera producir algunos de los mismos efectos de la reducción de la paridad cambiaria. Además, mientras Estados Unidos tenga un déficit comercial, el impuesto fronterizo de ajuste generaría un flujo de ingresos positivo para el Tesoro estadounidense, posiblemente un billón de dólares en 10 años, lo que a su vez reduciría el déficit gubernamental.

En una escala más pequeña, si la administración Trump lo apoya, el Eximbank de Estados Unidos podría ofrecer asistencia financiera a los exportadores estadounidenses. La economista Caroline Freund afirma que la abrupta reducción de los préstamos otorgados por el Eximbank el año pasado afectó las ventas estadounidenses al extranjero, lo que no es un buen resultado.

 

No obstante, la agenda económica del presidente Trump se centra en recortes fiscales, desarrollo de infraestructura y defensa, lo cual implica un déficit presupuestario más grande y estímulos fiscales considerables. Lo anterior puede ser justo lo que la deslucida economía de Estados Unidos necesita, pero no necesariamente para tener déficits comerciales más moderados.

Además, para prevenir una eventual espiral inflacionaria, la Reserva Federal podría acelerar el alza de las tasas de interés, lo que apreciará la moneda estadounidense. Un dólar y una demanda nacional más fuertes, con toda certeza, harán crecer el déficit comercial. El retiro del tpp, la renegociación del TLCAN y la amenaza de represalias comerciales contra China aseguran encabezados en la sección de política de los diarios; sin embargo, hacen poco para aminorar el déficit comercial de Estados Unidos con el mundo. Tampoco contribuirán a la creación de un mayor número de empleos, ni de salarios más altos para los trabajadores estadounidenses. 

Título y traducción Comercio Exterior.

Traducido con la colaboración de Viviana Silva Infante

 

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Gary Clyde Hufbauer y Euijin Jung son profesor emérito e investigadora, respectivamente, del Instituto Peterson de Economía Internacional.

* Con autorización de los autores publicamos la versión en español de su artículo “Is Our Trade Deficit a Problem?”, aparecido el 2 de febrero de 2017 en PBS-Newshour.