El desayuno en Europa sabe a México

Entrevista con Manuel Cavazos, director de Juguera Allende

Gabriela Gándara

El desayuno en Europa sabe a México
El jugo de naranja es el producto que más exporta México a los Países Bajos, después del petróleo, sus derivados y los lectores electrónicos. En Europa, el reconocimiento del jugo de naranja concentrado y natural mexicano aumenta año con año.

¿Cuál es el origen de Juguera Allende?

La empresa nace en la comunidad del pueblo de Allende en el estado de Nuevo León, en 1980. Nos unimos 132 personas vinculadas a la producción de naranja para constituir una empresa juguera con capacidad para competir en el mercado internacional.

En un principio, además de la producción de Allende, empezamos a comprar naranjas en otras regiones de Nuevo León, como Monte Morelos, Cadereyta y Linares. Cuando crecimos, empezamos a traer la fruta del estado de Tamaulipas y del norte de Veracruz.

En el origen, podemos decir que aproximadamente un 80% de los participantes en la juguera eran productores y el 20% restante, inversionistas. En realidad, los socios no vivíamos de esa industria juguera, sino que cada quien tenía su negocio de cítricos. Con el paso del tiempo, se requirió poner más dedicación y recursos para crecer.

Al principio solo se exportaba a Estados Unidos y era difícil competir con Florida y California. Además, nos enfrentamos a dos catástrofes climáticas. Una en 1986 y otra en 1989, que trastocó toda la agricultura de la zona. La producción se vio afectada y ocurrió incluso que algunos productores dejaron la empresa. Pero teníamos la ventaja de que este era un negocio paralelo del que no vivíamos, lo que nos permitió aguantar hasta que la actividad volvió a ser importante.

Hoy la estructura de la empresa ha cambiado: hay un socio mayoritario con el 92% de la compañía y un grupo de 11 personas que comparten el resto.

 

¿Cuál es el recorrido que hace la empresa para convertirse en exportadora a Europa?

En 2007, los cítricos en Florida, Cuba y Brasil sufrieron plagas y para nosotros fue una oportunidad. Hoy en día en California los huertos de naranja prácticamente han desaparecido. Al mismo tiempo, ha repuntando la demanda en muchos países, en parte como reflejo del crecimiento demográfico.

Hace ocho años comenzamos a exportar a los Países Bajos. En realidad, es a Europa. Róterdam es el puerto de entrada para muchos productos que se destinan a Europa, desde Rusia hasta Italia.

 

¿Quiénes son sus clientes en los Países Bajos?

Tradicionalmente, se vendía el jugo de naranja concentrado, pero hoy la demanda ha cambiado y cada vez hay mayor interés por el jugo natural. Es decir, exprimido y pasteurizado. El manejo del jugo es complicado: tiene que ser transportado en cadena de frío. Se requiere de equipos, almacenes y camiones refrigerados. Por ello, nuestros clientes no son necesariamente los mayoristas de jugo. Hay empresas que están acostumbradas a trabajar en cadena de frío —por ejemplo con productos lácteos— que pueden ser nuestros clientes. También hay comercializadoras que venden a las cadenas grandes y entregan el producto en sus centros de distribución.

El manejo del producto concentrado es mucho más sencillo y menos voluminoso. El jugo natural debe congelarse en mayores volúmenes. En lugar de un refrigerador, tienen que ser seis. Esto aumenta los costos, pero la calidad es muy distinta. No hay comparación entre el jugo natural y el concentrado.

 

¿Cómo se están comportando sus exportaciones a los Países Bajos y cuáles son sus pronósticos para los próximos años?

Este año vamos a exportar 9 mil tambores de natural y 3 mil de concentrado a un solo cliente, aunque estamos trabajando nuevos clientes, con quienes muy probablemente cerremos contratos próximamente.

En años anteriores llegamos a exportar hasta 14 mil tambores de jugo natural y alrededor de 3 mil de concentrado. La demanda se ha transformado; al principio exportábamos 8 mil tambores de concentrado y ahora se revierte la tendencia. Conforme la gente conoce el mercado del jugo natural, lo demanda cada vez más, aunque el precio sea casi el doble.

Para nosotros, la diferencia en ganancia entre una forma y otra del jugo no es trascendente. Los costos son similares en fábrica, pero en cuanto sale el producto de la fábrica, empieza a ser más caro su manejo. Las cámaras de refrigeración tienen que ser mayores. El volumen es mucho más grande y, por tanto, el costo también. El producto sale más caro por su manejo, no tanto por su fabricación. Es importante mencionar que los Países Bajos son un buen consumidor y un gran cliente para nosotros, y que seguramente crecerá en los próximos años.

La tendencia es que la demanda continúe creciendo, pero la del jugo natural será más pronunciada.