Pensar Bancomext: memorias y propuestas para mejorar una gran institución 

Ángel Gurría

Pensar Bancomext: memorias y propuestas para mejorar una gran institución 
¿Cuáles son, hoy por hoy, las necesidades y oportunidades de las empresas exportadoras mexicanas? El trabajo de Bancomext depende en gran medida de la respuesta a esta pregunta. Autoridad en el tema, el titular de ocde propone aquí algunas pautas sobre el papel del Banco en un entorno mundial que se vislumbra a la vez desafiante y prometedor.

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i interacción con el Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) ha sido una de las experiencias más interesantes de mi carrera en el Gobierno de México. Fueron varias fases. Primero formé parte de su Consejo Directivo; después, entre enero y diciembre de 1993, fui director general de Bancomext y, finalmente, como secretario de Hacienda y Crédito Público, fungí como presidente de dicho Consejo Directivo. Si bien breve, mi gestión al frente del Banco fue una experiencia intensa y relevante, tanto por el proceso de transformación del propio Bancomext, como por los cambios que acontecían en el país.

En 1993, el Gobierno de México estaba enfocado en construir las condiciones para lograr un crecimiento sostenido de largo plazo, promoviendo la apertura de la economía nacional y la inserción de México en la economía mundial. Bancomext era un instrumento clave para avanzar en ambos sentidos. Era una de las pocas instituciones públicas, quizá la única, que realizaba operaciones financieras y de garantías de crédito al mismo tiempo que hacía promoción de exportaciones y atracción de inversiones en todo el mundo, sin recibir ninguna transferencia financiera del Gobierno federal.

Nuestro Gobierno estaba trabajando a marchas forzadas para preparar a México para la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (tlcan), que tuvo lugar en enero de 1994. El sector empresarial internacional y muchos gobiernos que veían a Estados Unidos como un mercado clave, estaban a la expectativa para ver cómo podrían aprovechar (o ser afectados por) el primer acuerdo de libre comercio entre una economía desarrollada y una economía en vías de desarrollo, con una frontera terrestre de cerca de 3 mil 200 kilómetros. A pesar de que el crecimiento de la economía mexicana se había venido desacelerando desde 1990, la perspectiva del tlcan y el reposicionamiento empresarial durante los años de la negociación del Tratado ya se reflejaban en un elevado dinamismo de las exportaciones mexicanas no petroleras, las cuales crecieron 17.4% entre 1992 y 1993.

Bancomext jugaba un papel crucial en la promoción de estas exportaciones y en el apoyo a la internacionalización de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), así como en la diversificación de las relaciones comerciales de México. En aquellos meses en los que me tocó dirigir la institución, el Banco llegó a desempeñar incluso un papel geopolítico al asumir la deuda del Gobierno de Cuba con México. Recuerdo que tuvimos que tomar medidas precautorias y encontrar mecanismos de refinanciación innovadores para no afectar la estabilidad del Banco. Una deuda que, por cierto, fue recientemente condonada, en gran parte, por la Administración del presidente Peña Nieto.

Eran años en los que México estaba definiendo su nuevo papel en la economía internacional, en plena transición hacia una economía más abierta, con ambiciones de convertirse en un protagonista de la globalización económica y la integración a las entonces incipientes cadenas globales de valor (cgv). Se promulgaron nuevas leyes para impulsar el comercio exterior y abrirnos más a la inversión extranjera; se negociaron acuerdos de complementación económica con América Latina y otros nuevos socios comerciales y mercados potenciales; la Comisión Bilateral México-Comunidad Europea comenzó a explorar opciones para mejorar el acceso al Mercado Único Europeo (mue), todavía lejos de un acuerdo de libre comercio. Era por lo tanto natural que el Banco estuviera buscando su papel, su identidad, su funcionalidad en esta metamorfosis económica.

Para mí, era muy importante contar con un Bancomext fuerte, dinámico y suficientemente capitalizado, que apoyara una internacionalización más incluyente. Por ello, concentré mis prioridades en incrementar la eficacia de la operación de Bancomext, elevar la calidad de sus servicios, fortalecer su estructura financiera y administrar mejor sus recursos. También intensificamos nuestros esfuerzos para ayudar a las empresas mexicanas a mejorar su productividad y su competitividad para incursionar en los mercados internacionales.

Es muy gratificante ver que nuestros esfuerzos de aquel entonces rindieron frutos. Han pasado cerca de 15 años y Bancomext se ha consolidado como una de las principales turbinas de una de las economías más abiertas y exportadoras del mundo. México es hoy el décimo tercer exportador mundial de mercancías; cuenta con una red de tratados de libre comercio que le da acceso a 46 países; genera más del 35% de las exportaciones totales de América Latina y el Caribe; las manufacturas representan el 82% de sus exportaciones; y es una de las plataformas de inversión para la exportación más relevantes del mundo, a la luz de los acuerdos de libre comercio con América del Norte y la Unión Europea.

Bancomext es cada vez más importante para México. No solo porque nuestro país es uno de los más abiertos del mundo, sino también porque la dinámica del comercio mundial ha cambiado radicalmente en los últimos quince años. Hay por lo menos tres tendencias transformadoras de los intercambios internacionales de bienes, servicios e inversiones, a las cuales México se tiene que adaptar cuanto antes.

En primer lugar, la relevancia de las cgv. La creciente fragmentación de los procesos productivos en cadenas de valor a escala mundial está cambiando la forma en que los países miden y promueven su comercio exterior. Las estrategias de promoción externa ya no se limitan a las exportaciones, sino también a las importaciones. El éxito de la política comercial depende en gran medida de la eficiencia para importar los insumos adecuados que permiten formar parte de una red de producción mundial.

Al mismo tiempo, las estrategias de promoción de inversiones ahora se enfocan mucho más en el mejoramiento de las capacidades de distribución, producción, investigación y desarrollo, y posicionamiento. La era de las cgv también ha detonado un fuerte aumento del flujo comercial de bienes intermedios. Estos bienes hoy representan más de la mitad de los bienes importados por las economías de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ocde), y cerca de tres cuartas partes de las importaciones de países en desarrollo de gran tamaño como China y Brasil. Los servicios juegan ahora un papel crucial en la operación de las cgv. Sobre todo los transportes, las comunicaciones y otros servicios para los negocios transfronterizos. Estas son áreas en las que México tiene mucho que mejorar. El comercio de bienes y el de servicios están hoy completamente entrelazados. Por ello es crucial que Bancomext apoye el desarrollo de los servicios indispensables para facilitar la participación de las empresas mexicanas en cgv.

La segunda dinámica disruptiva es la digitalización. La economía digital permea hoy múltiples aspectos de la economía mundial y el comercio internacional. Las tecnologías de la información y las comunicaciones (tic) están transformando las formas de comerciar, promover, exportar e importar, abriendo oportunidades inesperadas a las micro, pequeñas y medianas empresas. Hoy todas las startups nacen globalizadas gracias a internet y a las redes sociales. Un estudio reciente estima que existen más de 50 millones de Pymes que utilizan Facebook como plataforma de negocios (en comparación con 25 millones en 2013). Esto es aún más impresionante si se considera que Facebook tiene 1,600 millones de usuarios activos. Por ello, los gobiernos deben modernizar sus políticas para ayudar a las empresas a sacar el mejor provecho de la economía digital, fortalecer la competitividad, mejorar la productividad y fomentar el desarrollo incluyente y sustentable.

Hoy en día, 27 de los 35 países de la ocde cuentan con una estrategia digital nacional. México ya está trabajando en su propia estrategia, al mismo tiempo que diseña, con la ayuda de la ocde, una Estrategia Nacional de Habilidades y Destrezas. Ambas ayudarán a conectar las competencias de los trabajadores mexicanos con las exigencias de la economía del conocimiento del siglo xxi. Esto es fundamental para integrar a las micro y Pymes mexicanas a las cgv, especialmente ahora que la reforma de telecomunicaciones está dando resultados importantes: entre otros, la caída de los precios de banda ancha móvil de 65% para la canasta de bajo uso de datos y llamadas y de 75% para la de alto uso, o el aumento de cerca de 50 millones de suscriptores de banda ancha móvil en tan solo tres años. México está cada vez mejor conectado.

La tercera nueva dinámica a la que México y sus instituciones se tienen que adaptar es la nueva política comercial de Estados Unidos, uno de los principales actores del comercio internacional y principal socio comercial de México. La renegociación del tlcan seguramente traerá cambios positivos y negativos: habrá empresas más afectadas o más beneficiadas que otras. Pero lo que será crucial para México será la eficacia con la que se informen y expliquen esos cambios, los riesgos y las nuevas oportunidades para las empresas, en especial para las Pymes. Este ejercicio de traducción de las nuevas disposiciones que se vayan negociando en los distintos capítulos del tlcan al lenguaje de las Pymes mexicanas debe ser una prioridad para instituciones como Bancomext. Igualmente importante será ayudar a las empresas mexicanas a establecerse en Estados Unidos mediante coinversiones y asociaciones estratégicas con firmas estadounidenses y desde allá importar los productos mexicanos que sus empresas producen en México. La comunidad latina en Estados Unidos representa un gran activo para los exportadores mexicanos. Hay que aprovecharla mejor.

De cara a estas y otras mutaciones estructurales y coyunturales de la economía mundial, Bancomext debe reforzar su capacidad de apoyo a los actores más vulnerables, los que todavía no sacan provecho de la globalización. Para ello tiene que modernizar sus capacidades y procesos internos.

Es necesario que el Banco fortalezca su capacidad para proveer servicios integrales a las micro y Pymes en los distintos estados y comunidades del país. Para ello es muy importante modernizar la operación del Banco, incorporando tanto las últimas tecnologías digitales como las buenas prácticas de gobierno abierto y e-gobierno, con el propósito de facilitar y promover la participación de las Pymes en el sector externo.

Bancomext debe desarrollar y fortalecer sus funciones de promotor de exportaciones y de inversiones como instrumentos de productividad e inclusión. Debe continuar mejorando sus sistemas de información y comunicación para crear conciencia sobre sus actividades, servicios y propósitos. Debe seguir desarrollando soluciones para las micro y Pymes que quieran participar en el comercio internacional; y promover la diversificación de las relaciones comerciales de México con el exterior, aliándose con la Secretaría de Economía y con la de Telecomunicaciones y Transportes para la mejorar la infraestructura y logística para la exportación-importación. De acuerdo con el índice de desempeño logístico del Banco Mundial, México está detrás de otras economías emergentes como Turquía, India, Brasil o Sudáfrica en términos de la calidad de su infraestructura, y esto dificulta la integración de nuestra economía a las cadenas mundiales de valor.

Finalmente, es muy importante que Bancomext haga un esfuerzo permanente de fortalecimiento de la Responsabilidad Social Corporativa. Las instituciones de financiamiento al desarrollo son una fuente importante de promoción de negocios y proyectos de inversión que pueden tener un impacto social y medioambiental significativo. Hay empresas que pretenden elevar su competitividad mediante el abaratamiento de los costos de producción, en ocasiones violando los derechos laborales (el llamado dumping social) y afectando el medioambiente. La banca de fomento debe ser un medio eficaz para combatir estas prácticas. La recomendación de la ocde sobre prácticas comunes para los créditos a la exportación oficiales, las mejores prácticas sociales y medioambientales, y los lineamientos de la ocde para empresas multinacionales pueden ser un punto de referencia importante.

Las empresas mexicanas requieren instituciones de apoyo, políticas públicas y programas de última generación para sacar provecho de la globalización. El cambio tecnológico vertiginoso, la innovación disruptiva y los ciclos económicos más cortos son características intrínsecas de la economía digital. Si bien crean nuevas oportunidades, también hacen la vida de las empresas más impredecible e insegura. Además, la brecha entre las empresas en el filo de la alta productividad y las más rezagadas se ha ampliado en los últimos años, fomentando la desigualdad de oportunidades, ingresos y riqueza, lo cual incrementa la percepción de que los beneficios de la globalización se concentran en unas cuantas manos. Es responsabilidad de las instituciones públicas de fomento cerrar estas brechas para lo cual se requiere, más que nunca, una gobernanza pública abierta, incluyente y eficiente.

Bancomext va por buen camino, fortaleciendo su capacidad financiera para apoyar a los emprendedores, colocando exitosamente certificados en los mercados, aprovechando la confianza de los inversionistas y confirmando la solidez de la institución. Tanto el galardón “Deal of the Year” por la exitosa colocación internacional de un bono híbrido por 700 millones de dólares en agosto de 2016, como el haber sido declarado Banco del Año 2017 por la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (Alide), reflejan la fortaleza, la estabilidad y el dinamismo actual de Bancomext. Pero habrá que seguir innovando, cambiando, apostando por las nuevas teorías y técnicas de promoción. Habrá que seguir pensando a Bancomext, alentando el debate sobre sus funciones, sus atribuciones y logros. Espero que este artículo invite a estas reflexiones y contribuya a destacar el importante papel que debe jugar esta institución en el desarrollo del México exitoso, incluyente y sustentable al que todos aspiramos. 

 

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Ángel Gurría es secretario general de la OCDE.

1 Bancomext, Informe Anual 1993, p. 800.

2 Secretaría de Economía.

UNCTADStat.

4 Organización Mundial de Comercio, Country Profile: Mexico.

5 Ali & Dadush, 2011.

6 McKinsey, “Digital Globalization: The New era of Global Flows”, 2016, .

7 Íd.

8 OECD, “Review of Telecommunications and Broadcasting in Mexico” 2017.

9 World Bank, Logistics Performance Index 2016

10 Bancomext recibió en junio de 2017 el premio “Deal of the Year” que otorga una revista de Londres, Inglaterra, por la emisión internacional de un bono híbrido por 700 millones de dólares en agosto de 2016.

11 Notimex, “Bancomext, fuerte ante posibles embates”, 22 de junio de 2017 .