RÁPIDO CRECIMIENTO CON MENOR INVERSIÓN

ENTREVISTA CON ÁLVARO DE JUAN, EJECUTIVO DE IVOY

Ariel Ruiz Mondragón

Hasta hace muy poco, los servicios tradicionales de mensajería en una misma ciudad ofrecían tiempos de entrega de prácticamente un día. Tanto las empresas como las personas físicas requerían con frecuencia envíos más urgentes, por lo que echaban mano de otros servicios menos e cientes y no especializados, desde mensajeros hasta sitios de taxi. ¿Cómo cambia esto en la economía colaborativa?

Ante la demanda de envíos rápidos y seguros, en 2011 surgió en la Ciudad de México la startup iVoy, un servicio de mensajería exprés. Su compromiso: recolectar y entregar paquetes vía motocicleta en un máximo de 90 minutos.
Para cumplir con esto, iVoy ha implementado estrategias que van desde un riguroso reclutamiento hasta el desarrollo de aplicaciones que permiten brindar un mejor servicio. El modelo de negocios tradicional con el que arrancó la empresa muy pronto perdió vigencia. iVoy se transformó entonces en una empresa colaborativa con cientos de asociados.
Sobre el origen, el desarrollo y las perspectivas de iVoy, Comercio Exterior conversó con Álvaro de Juan, directivo de iVoy y uno de sus principales socios.

¿Cómo fueron los inicios de iVoy?
Hace seis años y medio la compañía fue fundada por mi socio Roberto Cabrera. Él se dio cuenta de que no había ningún servicio para hacer envíos urgentes en la ciudad; la gente usaba taxis, asistentes y becarios para hacerlos, mientras que las grandes empresas de logística no cubrían este segmento. Fue así como surgió la oportunidad para crear una empresa de mensajería exprés.
Tuvimos mucho éxito, pero al ser una empresa tradicional hubo un momento en que no tuvimos dinero para invertir en nuevas motocicletas y contratar más personal. Después de unos años, lo que hemos hecho es ir de una empresa tradicional a una digital: invertimos en nuevas tecnologías, desarrollamos aplicaciones y nos hemos convertido en una especie de Uber de la mensajería.

¿Por qué decidieron dejar el modelo original por otro de economía colaborativa?
Observamos que por el tipo de servicio que ofrecíamos no era viable operar bien porque nuestros clientes tienen unas horas pico muy fuertes y luego unas horas valle. Entonces era muy complejo dar ese servicio con una flota propia porque lo que buscas es que esta sea rentable. Cuando trabajas en un modelo de economía colaborativa en lo que estás enfocado es en cubrir siempre la oferta-demanda y balancearla. Por lo tanto, hay personas que trabajan una hora con nosotros, mientras que hay otras que trabajan medio día y algunos toda la jornada. Esto nos ayuda a dar siempre el mejor servicio.

¿Cómo han accedido a los créditos? ¿Con cuáles problemas se han encontrado? Para las empresas de economía colaborativa no resulta fácil.
Al principio es muy complejo: no eres sujeto de crédito porque no generas flujo de caja. Entonces nos tenemos que financiar con fondos de inversión como el del Instituto Nacional del Emprendedor para poder ir creciendo y estar más cerca del break-even.

¿Cuál era la situación del mercado cuando surgió iVoy? Había grandes empresas de mensajería.
Cuando iniciamos la gente hacía este tipo de envíos en taxis de sitio, con choferes o con el mensajero de la empresa. El envío más rápido que hacían las grandes compañías como dhl, Estafeta y FedEx era para entregar al día siguiente. Pero ahora esto ha evolucionado porque competimos con Uber y Cabify. El mercado sí ha cambiado mucho.

¿Cuál es la ventaja de iVoy?
Que nosotros entregamos en 90 minutos; si no lo hacemos en ese lapso, regalamos el envío. Trabajamos con una flota de motocicletas, y lo que nos diferencia es que nosotros somos especialistas en transportar. Esto lleva un proceso de formación, de seguimiento y, lógicamente, todos los procesos internos que tenemos para que el servicio sea mejor.

Considerando la experiencia de iVoy, ¿cuáles diría que son los rasgos principales de las empresas de la economía colaborativa?
Lo que estas quieren lograr es una disrupción de un negocio que ya existía. En nuestro caso, la logística es un poco diferente a la parte del transporte, porque, primero, no está tan regulada. Segundo, las empresas tradicionales subcontratan muchísimo las entregas: siempre tienen un 20% o 25% que puede ser subcontratado. Lo que hemos logrado es un desarrollo en sistemas que evoluciona el servicio y una flota muy grande en la que el 100% son personas que se dan autoempleo.

Una de sus ventajas es el uso de la tecnología. ¿Cómo han desarrollado su aplicación?
No para de evolucionar porque la tecnología y el producto son entes que tienen vida. La primera versión la sacamos hace dos años y medio, y siempre estamos mejorándola para agregar nuevos y más completos servicios. Nosotros empezamos entregando en 90 minutos, que es un producto muy bueno para pymes que no quieren tener un mensajero. Pero esto para grandes empresas con mucho volumen no es tan práctico, por lo que ahora hemos desarrollado una entrega en el mismo día, en la que puedes fijar el precio, y así atraemos a las empresas con más volumen de operaciones.

Una de sus ventajas es que se paga por el servicio y no a un mensajero, que a veces está parado.
Exacto. Con nosotros en general no necesitas un contrato y pagas por lo que consumes. Los precios van desde 35 pesos y se cobra por kilometraje en la parte exprés. La plataforma también te permite hacer rutas con muchos envíos, por lo cual te sale mucho más barato. Ahora también hemos implementado la opción de Same Day Delivery, que es un poco diferente porque finalmente son entregas que se hacen durante el día en que se ordenan, pensadas para clientes con mucho más volumen, que mínimo tienen 400 o 500 envíos al mes.

¿A qué problemas se han enfrentado ustedes con la normatividad?
En el transporte no hay un marco regulatorio que rija la parte de mensajería. Nosotros siempre hemos estado dentro del marco regulatorio, además de que nuestros asociados nos dan facturas (no pagamos si no las hay) y están dados de alta en el imss. Les hemos ayudado a que aumenten sus ingresos y también a que pasen a la formalidad, porque era un sector que no lo estaba.

¿Quiénes son sus principales clientes?
Tenemos más de 15 mil usuarios, pero principalmente son empresas: desde el grupo Carso y Samsung hasta numerosas pymes. Desde luego, también tenemos clientes que son personas físicas.

¿Cuántos mensajeros asociados tienen?
Tenemos una flota de casi 600 mensajeros activos y más de mil 800 registrados. Estamos muy orgullosos de que un mensajero común gana entre 5 mil y 6 mil pesos, pero con nosotros llega a facturar entre 12 mil y 14 mil pesos mensuales si trabaja todo el día. Entonces, sí están consiguiendo muchos más ingresos que los que obtendrían si trabajaran para una sola compañía.

¿Cuáles son los requisitos de la empresa para que entre un socio mensajero?
Hay un proceso de seguridad: revisamos antecedentes penales y realizamos un examen psicotécnico. Además, tenemos un proceso de formación continua. Cabe subrayar que no es lo mismo transportar personas que objetos, por lo que el nivel de riesgo es mucho menor. Nuestros clientes nos evalúan después de cada servicio. Así, tenemos un filtro muy fuerte al principio, pero también tenemos otro que se alimenta a diario.

¿Cómo evalúan el desempeño de sus mensajeros?
Es muy fácil, porque al final todo está sistematizado y se puede medir. Las variables más importantes son el tiempo de las entregas, para saber si están cumpliendo con los 90 minutos, y los comentarios de los clientes: si el socio es una persona educada, si es identificable, etcétera. Revisamos que hayan tomado las firmas para garantizar que el envío sea lo más seguro posible.

¿Qué medidas de seguridad toman para proteger lo que transportan? Porque puede darse el caso de que alguien utilice el servicio para llevar mercancía ilegal.
Nuestros clientes firman un documento en el que se hacen responsables. Es muy complejo saber lo que se transporta, pero en general nuestros clientes son empresas. Lógicamente, si viéramos algo sospechoso (que nunca nos ha pasado) daríamos aviso a la policía. Pero siempre tomamos muchas precauciones para evitar cualquier tipo de conflicto.

¿Cómo ha sido la expansión de iVoy?
Nosotros nacimos aquí y hace un año nos fuimos también a Guadalajara y Monterrey. El próximo año planeamos seguir creciendo en volumen en estas tres ciudades porque son mercados muy grandes y todavía somos muy poco significativos. Nos gustaría ir a otras dos ciudades en 12 o 14 meses, para tener una mayor cobertura. Realmente no vemos que iVoy esté en más de seis o siete ciudades en México porque necesitamos una densidad de población grande para que el negocio sea productivo.

¿Cuáles son los beneficios de la economía colaborativa? ¿Cuál es su reto principal? Parece que hoy es una de las grandes formas de expansión económica.
A lo que te ayuda la economía colaborativa es a tener un crecimiento más rápido con una menor inversión material. El mayor reto es la estandarización: ¿cómo hacer que tus mensajeros siempre hagan bien el mismo proceso y el servicio sea siempre uniforme?

¿Cuál ha sido la presencia de iVoy en el comercio electrónico? ¿Cuál es el volumen que ustedes transportan?
Trabajamos con más de 200 tiendas de comercio electrónico. Nuestro servicio Same Day Delivery está enfocado en él. La gran diferencia entre Amazon Prime y el resto de los vendedores es que aquel ofrece una variedad de productos a un precio razonable y, sobre todo, entrega muy rápido. Nosotros somos una parte importante de esa cadena. Otras grandes empresas están intentando evolucionar lo más rápido posible en el mismo sentido, por lo que hemos crecido mucho en ese segmento.
Pretendemos ser el lugar que busques para hacer tus envíos dentro de tu ciudad. Por eso también estamos viendo la posibilidad de incluir camionetas de mayor volumen para transportar objetos mayores y cubrir otros segmentos del mercado.