MÉXICO EN EL ÍNDICE DE INNOVACIÓN OMPI 2016

MÉXICO EN EL ÍNDICE DE INNOVACIÓN OMPI 2016
Según la perspectiva geoeconómica que se elija, la valoración es contrastante. Si a lo que se aspira es a incorporarse a la lista de los 10 países más innovadores del mundo, México se encuentra a una distancia enorme. Si el referente son los países latinoamericanos, se ocupa un buen lugar. La interrogante es: ¿los avances ocurren a un ritmo sufi ciente para remontar el rezago ante las naciones líderes en el sector de la innovación, que es uno de los puntales del desarrollo económico y social a nivel mundial?

El Índice de Innovación 2016 de Bloomberg enlista las 50 economías más innovadoras del mundo. En la valoración se toman en cuenta distintos aspectos: investigación y desarrollo, valor agregado manufacturero, productividad, densidad de alta tecnología, eficiencia terciaria, concentración investigadora y actividad de patentes. La medición se realiza en un rango del 0 al 100.
La lista de las 10: (1) Corea del Sur, 91.31; (2) Alemania, 85.54; (3) Suecia, 85.21; (4) Japón, 85.07; (5) Suiza, 84.96; (6) Singapur, 84.54; (7) Finlandia, 83.80; (8) Estados Unidos, 82.84; (9) Dinamarca, 81.40, y (10) Francia, 80.39. El primer país latinoamericano que aparece en la lista de Bloomberg es Argentina en el lugar 49, con 48.82, y cierra el listado de las 50 economías Kazajistán, con 48.48.
En tanto, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), en su Índice de Innovación Global 2016, amplía la evaluación a 128 países, y toma en cuenta siete aspectos: las instituciones, el capital humano y la investigación, infraestructura, sofisticación del mercado, sofisticación de los negocios, conocimiento y producción tecnológica, y producción creativa.
La lista de los 10 primeros lugares, con una medición también del 0 al 100: (1) Suiza, 66.28; (2) Suecia, 63.57; (3) Reino Unido, 61.93; (4) Estados Unidos, 61.40; (5) Finlandia, 59.90; (6) Singapur, 59.16; (7) Irlanda, 59.03; (8) Dinamarca, 58.45; (9) Países Bajos, 58.29, y (10) Alemania, 57.94.
El primer país latinoamericano en la lista, en el lugar 44, es Chile, con 38.41. Le sigue, en el lugar 45, Costa Rica, con 38.40. Finalmente, México aparece como el tercer país de América Latina hasta el lugar 61, con 34.56.
En particular, el Instituto Mexicano para la Competitividad (imco) destaca en su análisis del reporte de la OMPI otras variables relevantes. En inversión extranjera directa el país ocupa el lugar 64, en exportación de servicios creativos el 66, en propiedad intelectual el 77, en imprenta de editoriales y artículos el 85. La C coloca a México, en el ratio de eficiencia, en el lugar 76.
Esta evaluación debe ubicarse asimismo dentro del contexto de la competitividad, para lo cual el Índice de Competitividad Internacional 2015 del imco, que incluye a 43 países, 10 subíndices y 131 indicadores, brinda las coordenadas adecuadas. Los índices considerados por el imco son derecho, medio ambiente, sociedad, político, gobierno, factores, economía, precursores, relaciones internaciones e innovación.
Suiza, Noruega, Suecia, Irlanda, Japón, Dinamarca, Finlandia, Holanda, Australia y Alemania ocupan los primeros 10 lugares. El primer país de América Latina en la lista es Chile (23) y posteriormente Costa Rica (27), Panamá (29), Brasil (31) y Perú (35).
Entre los 43 países, México ocupa el lugar 36. De 2001 a 2006 México permaneció en el lugar 32. En 2006 bajó al 36 y desde ese año a la fecha ha fluctuado entre el lugar 36 y el 37. Está además 78% por debajo de los indicadores promedio del imco.
En los últimos años, en el indicador de innovación, México ha fluctuado alrededor del lugar 30. Las fortalezas en este ámbito que destaca el reporte son “población en ciudades grandes”, “exportaciones de alta tecnología” y “empresas nacionales en el Fortune 500”. Las debilidades son “gasto en inversión y desarrollo”, “empresas con iso 9000” y “artículos científicos y técnicos”.
En tanto, el Informe general del estado de la ciencia, la tecnología y la innovación 2015 del Conacyt ayuda a entender la situación. Específicamente en el ámbito de la innovación en ciencia y tecnología, el gasto federal a través del Conacyt no despega. Los años más venturosos fueron 2009 (mil 170 mdp) y 2010 (744 mdp). Luego, con fluctuaciones, la constante es hacia la baja. En 2011 fue de 487 mdp, cifra que apenas varió en 2012, que fue de 490 mdp. Subió tanto en 2013 (630 mdp) como en 2014 (840 mdp) y volvió a caer en 2015 (503 mdp).
No obstante, en su Programa Nacional de Innovación del 2011, el Comité Intersectorial para la Innovación —se, Conacyt, sep, más invitados permanentes con voz y sin voto— aseguró sin reservas: “De inicio, la meta global del pni es reducir la brecha con respecto a los mejores sistemas de innovación a nivel internacional, llegando a eliminarla por completo en 2020”.
De acuerdo con las estimaciones del Comité, la brecha se habría reducido en un 20% para 2012 y en un 50% para 2015, eliminándola finalmente en el plazo referido, es decir, dentro de tres años. No ha sido así. t