PRODUCTOS ATÍPICOS, CON LA MIRA EN LA UNIÓN EUROPEA.

ENTREVISTA CON HÉCTOR ROJAS

Jorge Arturo Castillo

PRODUCTOS ATÍPICOS, CON LA MIRA EN LA UNIÓN EUROPEA.
Aquanimals empezó como un proyecto de acuacultura, produciendo animales acuáticos en tanques de concreto, pero su fundador y director general, Héctor Rojas, incorporó la biotecnología a los procesos, con lo que dio un valor agregado a los animales y amplió los alcances de la empresa. Ahora exporta a Estados Unidos y tiene en la mira a Europa.

 

Hubo una transformación de nuestro negocio al emplear la biotecnología. Producimos ranas que enviamos a Estados Unidos para investigación, laboratorios de biotecnología y disecciones en escuelas; también las utilizan en el ejército estadounidense y en la NASA, pero desconocemos el uso que les dan estas dos instituciones porque es secreto”, relata en entrevista para Comercio Exterior Héctor Mariano Rojas Tovar, director general de Aquanimals.

Héctor es michoacano de nacimiento, pero queretano por adopción, porque vive en el estado desde que tenía siete años. Ingeniero en Industrias Alimentarias por el Tec de Monterrey campus Querétaro, inició su negocio para producir ancas de rana como alimento. “Nuestro primer mercado fueron las tiendas de mascotas y, después, comercializamos los anfi bios en Estados Unidos para educación e investigación”.

Cuenta que un día entró a la página web del Banco Nacional de Comercio Exterior, donde vio las oportunidades de negocio que había: varios países pretendían que México, aprovechando su posición geográfica, clima, agua, etcétera, generara para ellos diversos productos. “Entre ellos estaban las ancas de rana, para consumo alimentario.”

El acta constitutiva de Aquanimals data de octubre de 2007. Es decir, tiene una década de vida. Al principio, Héctor operaba sin ayuda el negocio; hacía de todo, y así se mantuvo durante varios años: solo él con su negocio agropecuario. Confiesa que la curva de aprendizaje fue muy dura y se tardó en producir los animales; compraba, pero algunos se le morían, y volvía a iniciar el ciclo. Así fue al principio. Pero aprendió y mejoró. Una vez que tuvo la primera camada para venta, comenzó a comercializar en tiendas de mascotas locales y en algunas universidades. “Fue hasta 2012 que surgió la idea de ir más allá de las fronteras de México y necesité más ayuda. La empresa creció poco a poco. Hoy en día somos 11 personas.”

 

 

El área de producción de Aquanimals es de 540 metros cuadrados, donde tiene 22 estanques circulares de fibra de vidrio, cada uno de dos metros de diámetro aproximadamente. “Necesitamos que las ranas se mantengan húmedas, pero sin tenerlas nadando todo el tiempo, porque queman grasa, calorías, y el chiste es que engorden.” Los estanques ocupan la mitad del área de producción; el resto de la estructura es un laboratorio de biotecnología, donde se procesa todo para consumo o investigación. Ahí es donde se sacrifica a los animales para conservar las ancas de rana o donde se procesan para estudio.

Aquanimals maneja tres especies: (1) las ranas toro (80%); (2) las ranas leopardo (19%), que se usan para ancas de rana, consumo o disecciones de escuela, y (3) las ranas xenopus (1%), que se emplean en universidades, institutos y laboratorios farmacéuticos de biotecnología, tanto en México como en Estados Unidos.

Las ranas toro toman su nombre no del tamaño, porque son muy grandes —pueden llegar a pesar de 800 a 900 gramos y medir cerca de 24 centímetros—, sino del croar que emiten en época de reproducción. El llamado del macho a las hembras es un sonido muy parecido al que hacen los toros. Acepta con humildad que tuvo mucha suerte en su paso hacia la exportación. La historia es así: un día de abril de 2012, trabajando en su granja, recibió una llamada telefónica en la que le pedían 27 mil ranas para disección en escuelas de Estados Unidos. “Yo no tenía suficientes animales, ni el dinero para producirlos, pero les dije que sí podía hacerlo, que me dieran seis meses para conseguir los papeles, obtener los recursos económicos, iniciar la producción, engordar a los animales y enviarlos. Así que el primer embarque de exportación lo hicimos en septiembre de 2012.”

El dinero lo obtuvo de Bancomext, una vez que le mostró la orden de compra de los clientes potenciales. “Con temor a quedar endeudado, fui al Banco y solicité un crédito para la producción y envío. Tuve que hacer también todos los trámites en diversas dependencias, como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Secretaría de Economía (SE), entre otras.”

Revela que 90% de su negocio actual de exportación radica en solo dos clientes, ambos de Estados Unidos. Por eso ahora planea diversificar sus destinos, entre ellos la Unión Europea. “Hay un cliente potencial en España, otro en Suiza y otro más en Francia. Los tres necesitan cantidades industriales de rana, hablamos de seis toneladas de ancas de rana a la semana; el anca constituye el 33% del cuerpo del animal, por lo que, para generar seis toneladas de producto, debemos producir 18 toneladas de rana viva a la semana.”

 

 

Para lograrlo, se requiere un rastro, que ya está en trámites. La idea es empezar la comercialización en la Unión Europea durante el primer trimestre de 2019. “Las seis toneladas de ancas de rana se deben ir en avión, porque los clientes europeos prefieren un producto fresco, no recién congelado. En alrededor de 40 horas después de sacrificio, las ancas de rana ya deben estar servidas en el plato del comensal”.