Hecho en China 2025 y la autosuficiencia en nuevas tecnologías.

Renato Balderrama Santander y Amado Trejo Romero*

Hecho en China 2025 y la autosuficiencia en nuevas tecnologías.

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En mayo de 2015, el Consejo de Estado chino anunció la puesta en marcha de Made in China 2025 (MIC 2025), un plan nacional para fortalecer y balancear la industria de manufacturas de China, con miras a acrecentar su influencia en materia de estándares internacionales, cadenas globales de suministro e innovación. Este plan, elaborado por el Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información (MIIT, por sus siglas en inglés) busca, asimismo, contrarrestar los efectos de la reciente desaceleración económica mediante la modernización de su estructura productiva y dar cumplimiento a una serie de objetivos específicos en un horizonte temporal más amplio: 2025, su fecha de referencia, y 2049, año en el que se conmemorará el centenario de la fundación de la República Popular China.

 

Si bien se considera que el MIC 2025 está inspirado en la iniciativa alemana Industria 4.0, el plan chino tiene una perspectiva más amplia, ya que incluye temas de calidad, consistencia en los productos terminados, seguridad, protección del medio ambiente y otros retos estratégicos para el desarrollo del país. El plan MIC 2025 no es un esfuerzo aislado, forma parte de una serie de políticas interconectadas que buscan incrementar la innovación local a través de las denominadas “industrias estratégicas emergentes” incluidas en el décimo tercer Plan Quinquenal (2016-2020), en el nuevo Plan de Ciencia y Tecnología, así como en diversos planes de desarrollo regionales.[1]

 

El MIC 2025 establece asimismo nueve tareas estratégicas: alentar la innovación; promover el uso de manufacturas digitales y centradas en alta tecnología; fortalecer la base general de la industria; mejorar la calidad de los productos y fomentar la creación de marcas chinas globales; aglutinar los esfuerzos en la aplicación de métodos de fabricación ecológicos; reestructurar las industrias para incrementar la eficiencia y la producción; mejorar las industrias de servicios de manufactura y fabricación orientadas a los servicios; globalizar las industrias manufactureras chinas, y realizar innovaciones tecnológicas en diez actividades consideradas prioritarias y de alto valor agregado.[2]

 

Equipo marino avanzado y buques de alta tecnología, así como trenes y equipos avanzados, se encuentran entre las diez actividades prioritarias referidas. También lo están: maquinaria agrícola y tecnología; equipo de aviación y aeroespacial; productos biofarmacéuticos y equipo médico de alta gama; circuitos integrados y nuevas tecnologías de información; equipo electrónico de alta gama; maquinaria de control de fabrica­ ción de alta gama y robótica; vehículos impulsados por fuentes alternativas de energía, así como materiales nuevos y avanzados.[3]

 

 

La propuesta del MIC 2025 es una de las iniciativas del gobierno central para incentivar el desarrollo de innovación indígena (autóctona) y la autosuficiencia en sectores considerados como estratégicos para el desarrollo y liderazgo del país en el ámbito internacional. De forma general, se puede considerar que el plan MIC 2025 persigue dos objetivos principales: en primer término, la sustitución gradual de tecnología extranjera en los procesos productivos nacionales y, en segundo, extender la presencia de tecnología china a todas las regiones del planeta.

 

Por ejemplo, una de las metas principales del MIC 2025 para 2020, consiste en incrementar en 40% la participación de proveedores chinos en el mercado doméstico de componentes centrales básicos y, en el caso de materiales básicos importantes, llevarla a 40% en 2020 y hasta 70% en 2025. De la misma forma, se establecen metas concretas de contenido chino para segmentos determinados: 40% en procesadores para teléfonos inteligentes para 2025, 70% para los robots industriales y 80% para el equipo relacionado con la generación de energías renovables.

 

“Made in China 2025 es un plan nacional para fortalecer y balancear la industria de manufacturas de este país.”

 

Los recursos económicos comprometidos en la instrumentación del MIC 2025 son cuantiosos: el Fondo de Manufactura Avanzada asciende a alrededor de 20 mil millones de yuanes (2 mil 700 millones de euros) y el Fondo Nacional de Circuitos Integrados está dotado con 139 mil millones de yuanes (19 mil millones de euros). Además de estos recursos del ámbito federal, los gobiernos provinciales cuentan con diversos mecanismos financieros orientados hacia la capitalización de estas indus- trias. Sólo como punto de comparación, los recursos aportados por el gobierno federal alemán en apoyo de su Industria 4.0 suman 200 millones de euros, monto significativamente menor al reportado por China únicamente en el ámbito federal.[4]

 

Los fondos aportados promueven la innovación de las empresas chinas. Una porción se canaliza en forma de préstamos y subsidios para investigación y desarrollo; otra se destina al establecimiento de 40 centros de innovación que, a más tardar en 2025, estarán trabajando en el desarrollo de tecnologías de información y su integración al proceso productivo de las manufacturas. También están considerados un proyecto para la construcción de mil fábricas verdes hacia 2020, dotadas con las mejores prácticas en materia de control de emisiones, una iniciativa para alentar la autosuficiencia y limitar la importación de insumos a 20% de los componentes totales en 2025 y una más para promover la investigación y desarrollo indígena en actividades como la de aeronaves, la de vehículos impulsados por nuevas fuentes de energía y la de equipos médicos.[5]

 

UNA DINÁMICA DISRUPTIVA A NIVEL MUNDIAL

Aunque el MIC 2025 busca fortalecer la capacidad de modernización e innovación de las industrias nacionales mediante el fomento de la denominada innovación indígena y tiene un enfoque eminentemente interno, también se propone impulsar la expansión internacional de China a partir de dos dimensiones.

 

La primera se refiere a la incorporación acelerada de tecnología de punta mediante su compra o fusión, o bien a partir de la inversión en empresas extranjeras, principalmente de Europa y Estados Unidos. En dichas operaciones, participan empresas chinas paraestatales y privadas que buscan acortar los tiempos para acceder a soluciones tecnológicas que, por sí mismas, les llevaría décadas desarrollar. Algunos analistas sostienen que, de continuar esta tendencia, en el largo plazo China estaría en condiciones de controlar los segmentos más rentables de las cadenas de suministro globales y las redes de producción. Lo cual seguramente le generará tensiones con los países más avanzados interesados en proteger sus sectores estratégicos. El enfrentamiento suscitado con Estados Unidos ante la eventual adquisición de empresas dedicadas a la producción de microprocesadores y de equipo de infraestructura es un indicio del escenario que podría prevalecer en los años por venir.

 

“Equipo marino avanzado y buques de alta tecnología, así como trenes y equipos avanzados, se encuentran entre las diez actividades prioritarias referidas”

 

La segunda de las dimensiones se refiere al esfuerzo desplegado por el gobierno central chino para apoyar la internacionalización de sus grandes conglomerados tecnológicos e incrementar su presencia como proveedores globales de bienes y servicios. Aunque este empeño no es nuevo —se despliega por lo menos desde finales de la década pasada—, actualmente tiene mayor repercusión dada la creciente capacidad de las empresas chinas para movilizar recursos financieros y tecnológicos, y desempeñarse como agentes de cambio, incluso disruptivo, en otras regiones del planeta.

 

Las dos dimensiones de la expansión internacional de China han suscitado recelos e inquietudes entre los países y las empresas globales que buscan acceder al mercado chino como proveedores de productos y servicios en las industrias enunciadas en el MIC 2025. Frecuentemente y como medida defensiva, buscan imponer reservas a las cláusulas de transferencia de tecnología previstas en sus contratos con empresas locales. El argumento central de las cámaras de comercio de Estados Unidos y la Unión Europea en China, entre otros actores internacionales, es que determinados lineamientos del MIC 2025 podrían contravenir las normas del comercio internacional y, en última instancia, obstaculizar sus operaciones y crecimiento en el mercado chino.[6]

 

 

Con la instrumentación del MIC 2025, China coloca a la economía del conocimiento en el centro de su estrategia de desarrollo y apuesta por su potencial para ascender a las etapas más complejas de valor agregado y elevar la competitividad internacional de sus empresas. Mediante la planeación y el financiamiento del MIC 2025, el gobierno central desempeña un rol estratégico en la generación de un ecosistema propicio para la innovación, cuyas ramificaciones se extienden a diversos clústeres de innovación regionales y áreas complementarias de la nueva economía, entre otras: el sector de servicios financieros tecnológicos (Fintech), la inteligencia artificial, la movilidad autónoma, el big data, el internet de las cosas y las ciudades inteligentes.

 

Como en la primera ola de industrialización y apertura económica de China hace casi 40 años, los polos de desarrollo tecnológico se han concentrado en las zonas costeras: Shenzhen, Hangzhou, Shanghái, Wuxi, Nanjing, así como en Beijing, la capital. Sin embargo, también se han generado iniciativas y políticas regionales de innovación importantes en el oeste de China (Chengdu y Chongqing) y en el sur (Hainan).

 

El MIC 2025 es la respuesta de China a la importancia estratégica que han adquirido las nuevas tecnologías en la economía del siglo xxi. Ante este escenario de abundancia de capital, tecnología y talento del lado chino, cabe preguntar: ¿qué políticas públicas instituirán tanto las economías desarrolladas como las emergentes para reforzar la ciencia y la tecnología nacionales y así evitar, en el futuro cercano, la ampliacion de la brecha digital y, por ende, el rezago en términos de desarrollo económico y competitividad?

 

*Director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y director de la Representación para Asia de la misma institución, respectivamente.

[1]US Chamber of Commerce, Made in China 2025: Global Ambitions Build on Local Protections, 2017, p. 18.

[2]China State Council, Made in China 2025 Plan Issued, 19/05/2015.

[3]Idem.

[4]Mercator Institute for China Studies, Made in China 2025: The making of a high-tech superpower and consequences for industrial countries, 2016, pp. 6-7.

[5]US Chamber of Commerce, op. cit.

[6] EU SME Center, Made in China 2025: Market Opportunities for EU SMEs, March 2018; US Chamber of Commerce, op. cit.