Malasia: hacia una economía basada en el conocimiento.

Entrevista con Khornelisman Bin Jasri*, Encargado de Negocios de la Embajada de Malasia en México.

Marisol García Fuentes

Malasia: hacia una economía basada en el conocimiento.
Aunque geográficamente lejanos, Malasia y México tienen una relación comercial muy estrecha y lazos diplomáticos desde hace 44 años. Además del intercambio económico, que el año pasado ascendió a casi 9 mil millones de dólares, ambas naciones mantienen fuertes relaciones de cooperación a nivel cultural y social. En entrevista con Comercio Exterior, Khornelisman Bin Jasri, ofrece un panorama de la actualidad de este país asiático y de su transición hacia una economía basada en el conocimiento.

Malasia es una de las naciones más dinámicas de Asia. Su economía es una de las más relevantes del continente y la trigésimo octava del mundo. Su productividad laboral es significativamente más elevada que la de Indonesia, Filipinas o Vietnam, debido a que sus industrias se basan en el conocimiento, la adopción tecnológica y la economía digital.

 

Según el Reporte Global de Competitividad 2017 del Foro Económico Mundial, Malasia es el vigésimo tercer país más competitivo. “No estamos sólo interesados en el precio; si así fuera, China sería el ganador. Estamos compitiendo por precio y calidad, y muchos nos lo reconocen”, sostiene Khornelisman Bin Jasri, encargado de Negocios de la Embajada de Malasia en México.

 

En entrevista con Comercio Exterior, explica que a partir del año 2000 Malasia comenzó a desarrollar alta tecnología e industrias basadas en el conocimiento y los servicios. “Una industria que se enfoca en nuevos productos y procesos aumenta la productividad y crea empleo de altos ingresos”, sostiene.

 

De 2010 al presente, el país se ha enfocado en las industrias estratégicas basadas en clústeres de alto impacto y mejora de producto. “Estamos promoviendo los sectores innovadores y de alto valor agregado, como el automotriz, el aeroespacial, de dispositivos médicos, tecnologías de la información y la comunicación, energía renovable, biotecnología y gas y petróleo, donde hay enormes oportunidades. Incluso, tenemos nuestra Universidad del Petróleo y Gas”, comenta Bin Jasri.

 

 

¿Cuáles son las áreas en las que ambos países tienen mayores oportunidades comerciales?

El comercio entre Malasia y México es complementario, ya que los productos importados y exportados entre ambos países se relacionan entre sí. Por ejemplo, Malasia y las empresas mexicanas pueden colaborar en el desarrollo de nuevas aplicaciones para el caucho, especialmente en la industria automotriz o en la aeroespacial. En México estos sectores están bien establecidos, lo que significa que existe la posibilidad de implantar estas innovaciones a nivel del fabricante de equipos originales, pero también entre sus proveedores.

 

Malasia también puede colaborar en el sector de servicios, donde actualmente no cuenta con una participación importante, pero sí un amplio potencial de crecimiento. Además, hay condiciones favorables para un incremento de las exportaciones malasias en el segmento de bienes de consumo, como muebles, dispositivos médicos y productos de ahorro de energía.

 

“Malasia es una de las naciones más dinámicas de Asia. Su economía es una de las más relevantes del continente y la trigésimo octava del mundo”

 

La reforma energética abrió nuevas oportunidades de cooperación económica para Malasia en México. Petronas, la compañía estatal de petróleo de Malasia participa ya en las rondas de licitaciones en nuestro país. ¿Hay más compañías interesadas en aprovechar la reforma energética instrumentada en nuestro país?

Petronas es la compañía nacional, pero tenemos otras pequeñas empresas que de hecho están en México, por ejemplo, Sapurakencana Petroleum lleva más de diez años en el país, aunque no tiene un contrato mayor. Ahora que tienen una licitación abierta, estamos tratando de proponer alguna cooperación a nivel de gobiernos, donde no solamente se hable de ganancias monetarias, sino también de cooperación.

 

Por ejemplo, tenemos la Universidad Tecnológica de Petronas y estamos interesados en explorar el intercambio en materia de capacitación. También pretendemos participar en el sector de la construcción y otras áreas que no están directamente relacionadas, por ejemplo, con las fuerzas armadas y el sector militar, aunque lo principal es el gas y petróleo.

 

Cuando participamos en concursos, no solamente ponemos sobre la mesa las ganancias económicas; buscamos construir caminos, escuelas y otras obras de infraestructura. Las compañías malasias construyeron caminos en India y casas en el Medio Oriente.

 

Además, a través de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para Desarrollo se opera el Programa de Cooperación Técnica, mediante el cual se imparten diversos cursos de formación en los que también participa la Universidad Tecnológica de Petronas.

 

 

¿Qué oportunidades ofrece para Malasia el sector automotriz de México, considerando nuestra cercanía con Estados Unidos?

La dinámica de la industria automotriz ha obligado a los proveedores mexicanos a evolucionar constantemente y buscar nuevas asociaciones comerciales. Los proveedores deben instrumentar sistemas de producción flexibles que les permitan proveer los componentes necesarios en las líneas de producción, de acuerdo con las necesidades del mercado.

 

La producción local no ha sabido ser del todo autosuficiente, por lo que ofrecería a los exportadores malasios oportunidades en el campo de componentes automotrices —como los que se hacen a base de caucho—, lo que puede explorarse bajo la categoría de piezas y componentes de “caucho vulcanizado blando”.

 

Los exportadores malasios pueden optar por expandir sus operaciones en el mercado, mediante la venta directa a los fabricantes de equipos originales o bien a sus proveedores. Además de ensamblar los productos de otras empresas, en Malasia tenemos marcas propias de autos: Proton y Perodua. En la región latinoamericana, el único país al que exportamos estos automóviles es Chile; sin embargo, no se descarta que algún día arriben al mercado mexicano.

 

¿Qué oportunidades se abren con el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés)?

Para el Primer Ministro Mahathir Bin Mohamad, quien regresó al poder en mayo pasado y cuenta con el antecedente de haber gobernado el país durante 22 años (de 1981 a 2003), este mecanismo de cooperación debe perfeccionarse.

 

El Primer Ministro ha señalado que “necesitamos reconocer que así como hay industrias incipientes, hay naciones pequeñas y aquellas que apenas están comenzando a crecer. Estas necesitan tener algunos privilegios y protección, porque no están en condiciones de competir con las grandes naciones comerciales ni con las potencias mundiales de manufactureras”.

 

A diferencia de las economías desarrolladas donde las restricciones comerciales no son aceptables, los países pequeños requieren ciertos estímulos para competir con éxito en los mercados internacionales. El Primer Ministro relacionó el comercio con un juego de golf: “el jugador más débil obtiene mayores golpes de ventaja, y en este sentido, la competencia podría ser más justa”.

 

Sólo después de eso, el acuerdo fortalecerá los intercambios mutuos entre las economías participantes, impulsará el comercio, la inversión y el crecimiento económico en la región Asia-Pacífico. Además, creará nuevas oportunidades para las empresas, los consumidores y los trabajadores.

 

A pesar de la ausencia de Estados Unidos, Malasia aún puede beneficiarse del acceso a mercados como Canadá, Perú y México, con quienes actualmente no tiene un acuerdo de comercio preferencial. Además del acceso al mercado, la participación de Malasia en el CPTPP también se beneficiará en términos de mejorar la gobernabilidad en una serie de sectores económicos, fortalecerá la cooperación económica entre los países miembros y promoverá la adopción de estándares internacionales.

 

“Según el Reporte Global de Competitividad 2017 del Foro Económico Mundial, Malasia es el vigésimo tercer país más competitivo”

 

En general, el acuerdo podría abrir la puerta a más empresas para expandir su presencia más allá de las fronteras y fortalecer la posición de Malasia como principal destino de inversión, lo que eventualmente creará empleos de calidad para los malasios, quienes se beneficiarán del aumento en las opciones de los bienes y servicios en el mercado.

 

En cuanto a los intercambios, podríamos doblar el valor de lo que actualmente registramos en los primeros dos años y triplicarlo entre los siguientes tres o cinco años.

 

*ACMA (Reino Unido), CA (Malasia), CGMA