El recorrido para conformar la Alianza del Pacífico.

Entrevista con Rubén Beltrán Guerrero

Gabriela Gándara

La iniciativa de formar una Alianza del Pacífico entre cuatro grandes países latinoamericanos —Chile, Colombia, Perú y México— se formalizó en 2011. Para conocer los antecedentes, la situación actual y el futuro promisorio de este mecanismo, conversamos con el embajador de México en Chile, Rubén Beltrán Guerrero, quien fue subsecretario para América Latina en la Cancillería al inicio de las negociaciones que llevaron a la firma de este acuerdo.

En 2011 usted participó en la primera cumbre de la Alianza del Pacífico. ¿Qué puede compartirnos de su origen y objetivos?

El antecedente inmediato de la Alianza del Pacífico (AP) es el Foro del Arco del Pacífico Latinoamericano —espacio de coordinación y concertación hasta que se creó en 2007—, integrado por los países de la cuenca latinoamericana del Pacífico (Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y Perú), que compartían el interés de fortalecer sus relaciones con las economías asiáticas, consideradas como las de mayor dinamismo en el mundo.

Dicho Foro, sin embargo, tuvo avances limitados, sobre todo por la divergencia de posturas entre sus miembros respecto a la política comercial. Fue así que en octubre de 2010, el entonces presidente de Perú, Alan García, hizo un llamado a sus pares de Chile, Colombia y México a dialogar sobre la creación de un bloque de integración innovador. El acuerdo político entre los cuatro países se tomó en el marco de la XX Cumbre Iberoamericana en diciembre de ese mismo año.

En mi carácter de subsecretario para América Latina y el Caribe, tuve el privilegio de participar en las conversaciones iniciales y en los actos de firma del documento por el que se creó la AP, firmado por los cuatro presidentes el 28 de abril de 2011.

Había la necesidad de transitar hacia un nuevo modelo de regionalismo. Por ello, en ese momento, el objetivo fundamental de la conformación de la AP fue el de consolidar un área de integración profunda, con miras a impulsar mayores niveles de crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías participantes, mediante la búsqueda progresiva de la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.

Asimismo, con este nuevo esquema, se buscaba constituir una plataforma de integración económica y comercial, y de proyección al mundo, pero con la mira puesta en la región Asia-Pacífico.

 

 

La AP ya registra avances concretos. A partir de su labor como subsecretario para América Latina y ahora como embajador de Chile en México, ¿cuál es su balance?

Entre los resultados, podemos mencionar la desgravación de 92% del comercio intrarregional y la expectativa de hacer lo mismo con el 8% restante en un plazo de 3 a 17 años a partir de 2016. Es importante destacar que el arribo de nuevos gobiernos a los países miembros, producto de elecciones democráticas sucesivas, no ha trastocado la continuidad del trabajo de la Alianza en sus siete años de existencia, como lo constata la celebración de 13 cumbres presidenciales, la última, por cierto, con sede en Puerto Vallarta, Jalisco.

Un logro que también se podría subrayar es que la AP funciona con base en una presidencia pro tempore, lo que también facilita la toma de decisiones.

Además, destaca la realización de actividades conjuntas de promoción comercial, inversiones y turismo, tales como la participación en foros y exposiciones.

Otro resultado importante es la creación del Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico (CEAP). Se trata de una importante iniciativa del sector privado que busca hacer recomendaciones a los gobiernos para construir una agenda de trabajo que facilite los negocios.

Destaca, asimismo, el lanzamiento de la Plataforma de Movilidad Académica y Estudiantil, gracias a la cual se han beneficiado estudiantes de los cuatro países.

La supresión de visas de turismo y de negocios, la firma de un Acuerdo Interinstitucional para un Programa de Vacaciones y Trabajo, la suscripción de un Acuerdo de Asistencia Consular que permite a los nacionales de los cuatro países recibirla en aquellos estados donde no haya representación diplomática o consular de su país de origen y la exención del visado de corta estancia para extranjeros residentes en países miembros de la AP son otros resultados que vale la pena destacar.

 

México y Chile fueron de los primeros países en firmar un acuerdo comercial. ¿Cómo ha impulsado este acuerdo el comercio bilateral?

Tras la firma y entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México y Chile en 1999, el comercio bilateral anual casi se ha triplicado, al pasar de mil 288 millones de dólares en 1998 a su punto máximo de 4 mil 211 millones de dólares en 2011, para luego ajustarse en 3 mil 340 millones de dólares en 2017.

Hoy, con las cifras vigentes, Chile es el tercer socio comercial de México en América Latina y el Caribe, después de Brasil y Colombia.

En lo que se refiere a la inversión, desde 2015 México es el principal inversionista latinoamericano en Chile, que a su vez es el sexto destino de las inversiones mexicanas en América Latina y el Caribe, la mayor parte de las cuales se concentran en la industria de las comunicaciones.

La inversión acumulada de México en Chile se calcula en alrededor de 7 mil millones de dólares. Las principales empresas mexicanas con inversiones en Chile son América Móvil, Grupo México (Southern Copper), Mexichem, FEMSA, Alsea, Mabe, Cinépolis, Grupo Bimbo, Prisa (Grupo Gigante/Office Depot), Kidzania, Farmacias Similares, Grupo Posadas, Televisa, Omnilife y Grupo Avena de Los Andes.

Por su parte, Chile cuenta con inversiones en México de alrededor de mil millones de dólares y es el cuarto inversionista de América Latina y el Caribe en México. La mayor parte de la inversión se concentra en la industria manufacturera. Ejemplos de empresas chilenas en México son Falabella y Masisa.

 

“El objetivo fundamental de la conformación de la AP fue el de consolidar un área de integración profunda, con miras a impulsar mayores niveles de crecimiento.”

 

¿Qué efecto tiene la AP en la relación bilateral?

El efecto es ciertamente positivo pues, en el marco de este mecanismo, ambas naciones han fortalecido posiciones coincidentes tanto en el ámbito económico como en el político. Asimismo, gracias a la AP, se han estrechado los lazos no solo a nivel presidencial, sino también a nivel ministerial y empresarial, lo que ha contribuido a enriquecer el diálogo bilateral en temas de interés mutuo.

Por otra parte, la AP se ha convertido en un incentivo para incrementar el intercambio comercial entre ambos países; se ha logrado identificar nuevas oportunidades para revitalizar la relación en el plano económico, como lo es, por ejemplo, la generación de encadenamientos productivos.

 

¿Cómo se percibe en Chile la AP? ¿Qué importancia le dan? ¿Qué conocimiento tienen las empresas chilenas de la existencia de este mecanismo?

La AP es una de las prioridades en materia de política exterior para Chile pues está alineada con preceptos fundamentales para este país, como lo es la apertura y la cooperación económicas.

El pasado 15 de junio, en el marco del Consejo de Ministros de la Alianza del Pacífico, en la Ciudad de México, el canciller de Chile, señor Roberto Ampuero, comentó que la AP subrayó la importancia de seguir promoviendo el libre comercio, el multilateralismo y la integración de la economía, en un momento en el que muchas voces hablan del proteccionismo.[1]

En este sentido, Chile reconoce que gracias a la AP el intercambio intra-Alianza se ha expandido; además, se han establecido acuerdos de cooperación regulatoria, se han impulsado plataformas de movilidad académica y estudiantil, y se ha definido una hoja de ruta para la agenda digital, lo que en su conjunto se traduce en una historia de éxito de integración latinoamericana.

 

¿Cómo promueve Chile a la AP entre sus empresarios?

Los países que forman parte de la AP promueven el mecanismo entre sus empresarios a través del CEAP, que está integrado por empresarios de alto nivel de los cuatro países. El ceap se constituyó el 29 agosto de 2012 en la Ciudad de México y tiene entre sus objetivos promover la Alianza tanto en los países integrantes como en la comunidad empresarial y elevar a los gobiernos recomendaciones y sugerencias para la mejor marcha del proceso de integración y cooperación económico-comercial, así como impulsar y sugerir visiones y acciones conjuntas relacionadas con terceros mercados, particularmente la región de Asia-Pacífico.

Con el fin de dar a conocer las acciones emprendidas por la AP entre la comunidad empresarial chilena, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Programa de Fomento a las Exportaciones Chilenas (ProChile) han diseñado esquemas informativos que permitan difundir los beneficios y oportunidades comerciales que abre para la región el bloque de integración regional, mediante la organización de seminarios y/o rondas de negocios.

Más allá de esta herramienta, es importante destacar que el 27 de junio de 2018, en Bogotá, Colombia, las cámaras de comercio de Chile, Colombia, México y Perú y el CEAP firmaron un memorando de entendimiento para promover y dinamizar el intercambio comercial. La firma de dicho memorando entre las cuatro cámaras de comercio ciertamente se convierte en un elemento adicional para promover el fortalecimiento de los sectores empresariales de los países de la AP.

 

¿Cuáles son sus expectativas de la ampliación de la AP y la colaboración con otros países?

La AP ha probado ser una plataforma estratégica que ha contribuido a la integración profunda de servicios, capitales, inversiones y movimiento de personas. Actualmente, en su conjunto, las economías de los cuatro países que integran la Alianza ocupan el octavo sitio a nivel mundial, por no mencionar que se posicionan como la octava potencia exportadora en el mundo.

Es por este motivo que, desde sus inicios, la AP es vista desde fuera como una iniciativa dinámica, con gran potencial y proyección, lo que ha resultado en un incremento del número de Estados Observadores, que llegaron a 55 este año.

Además, como parte del objetivo de consolidar la presencia de la AP en los mercados del litoral asiático del Pacífico, que son un claro motor de desarrollo de la economía global, se ha incorporado la figura de los Estados Asociados, lo que abre la posibilidad de que los países miembros de la AP negocien acuerdos comerciales con terceros países.

 

“La AP ha probado ser una plataforma estratégica que ha contribuido a la integración profunda de servicios, capitales, inversiones y movimiento de personas. Actualmente, en su conjunto, las economías de los cuatro países que integran la Alianza ocupan el octavo sitio a nivel mundial.”

 

De igual forma, a través del Grupo de Relacionamiento Externo, la AP no solo mantiene una estrecha coordinación con los Estados Observadores, sino que, al mismo tiempo, impulsa el intercambio con mecanismos como el Mercosur y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), con el objetivo de fortalecer la cooperación en temas de interés común para los bloques.

Con esto, lo que quiero decir es que en sus siete años de existencia, la AP ha contribuido a profundizar los vínculos con países que considera prioritarios para conseguir sus objetivos, lo que en gran medida ha sido posible gracias a la percepción positiva que se tiene del mecanismo. Se le reconoce como un nuevo ejemplo de multilateralismo que goza de un amplio respaldo político y en el que, además, tienen cabida actores del sector privado y la sociedad en general.

 

 

[1] La declaración completa puede consultarse en: Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, Sala de prensa, 15 de junio de 2018 en https://minrel.gob.cl/canciller-ampuero-asiste-a-cita-de-la-alianza- del-pacifico-esta-es-una/minrel/2018-06-15/174932.html