Zona Económica Especial de Salina Cruz, para cerrar brechas sociales.

Entrevista con Gerardo Gutiérrez Candiani

Ariel Ruiz Mondragón

Zona Económica Especial de Salina Cruz, para cerrar brechas sociales.
El primero de junio de 2016 se publicó la Ley Federal de Zonas Económicas Especiales (ZEE), que establece que éstas “serán consideradas áreas prioritarias del desarrollo nacional”. Desde diciembre de 2017, Oaxaca cuenta con una ZEE en el municipio de Salina Cruz, proyecto con el que se busca detonar de manera estratégica el desarrollo de la región, especialmente en áreas en las que ha predominado la pobreza. En entrevista con Comercio Exterior, Gerardo Gutiérrez Candiani, titular de la Autoridad Federal para el Desarrollo de las ZEE, explica que este proyecto puede ser “uno de los grandes instrumentos para cerrar las brechas de desigualdad y de crecimiento del país”.

Las ZEE son una gran apuesta gubernamental para que el país tenga un desarrollo más armónico y equilibrado. ¿Cuáles son sus características más relevantes?

En primer lugar, es el esfuerzo de desarrollo regional en el sur-sureste más importante que se ha hecho en el país. Es un aliciente incluyente, un proyecto común de los sectores privado y público para aumentar la inversión, abatir los niveles de pobreza y generar condiciones para una vida digna.

Eso solo se puede lograr mediante la inversión y la generación de oportunidades, creando más y mejores empleos. Obviamente, hay que apostarle al capital humano, que es el objetivo principal.

Fuimos construyendo un marco constitucional y legal, con una Ley Federal de ZEE y leyes estatales. Condujimos un proceso de inclusión en el que los estados y los municipios, mediante cartas de intención avaladas por los congresos y los cabildos, se sumaron al esfuerzo.

También ha participado la sociedad, por lo que la base de apoyo es muy amplia. Han trabajado e intervenido grupos sociales, empresariales, la academia, etcétera. Además, es un proyecto en el que los requerimientos jurídicos, constitucionales y técnicos ha sido cumplidos. Trabajamos en condiciones históricas únicas: por ejemplo, el paquete de incentivos que se da en las ZEE nunca lo había ofrecido el Estado mexicano, y menos aún con la participación de los tres órdenes de gobierno.

También está el esfuerzo de la ventanilla única. En su conjunto, el programa de simplificación y regulación es el más ambicioso que se ha realizado en el país.

Así, el esfuerzo de las ZEE tiene características únicas que nos hacen creer que, si se detona y hay continuidad, puede convertirse en uno de los grandes instrumentos para cerrar las brechas de desigualdad y de crecimiento del país.

 

En cuanto a la ZEE de Salina Cruz, Oaxaca, ¿cómo y por qué se eligió este municipio?

Se eligió por su ubicación, por el acceso que ofrece a diversos mercados, por la infraestructura y por el potencial del capital humano. Salina Cruz y Coatzacoalcos son puertos estratégicos; hace 110 años Porfirio Díaz lo tuvo muy claro y creó el Transístmico, que tiene razón de ser siempre y cuando vaya acompañado de crecimiento.

Todas las zonas están en puertos, ciudades medianas con acceso a los principales mercados nacionales e internacionales. En el Golfo tenemos Selva Playa, Dos Bocas y Coatzacoalcos, cada una con su vocación: energética, de refinación, química y petroquímica. Del lado del Pacífico tenemos Salina Cruz, Lázaro Cárdenas, Puerto Chiapas y hasta Yucatán. Nosotros pensamos que de allí debe salir el cuarto ramal del ferrocarril, que es tan necesario para la conectividad y la inclusión del sur-sureste.

Se está pensando en aumentar las capacidades de los puertos y que las zonas les den el volumen que requieren para ser productivos. Esa es la lógica en todos los casos.

 

¿Cuáles son las principales vocaciones productivas que se impulsarán en Salina Cruz?

Salina Cruz tiene vocación tanto de refinación como energética, pero puede ser también química, petroquímica y textil. Consideramos que ahí debemos potenciar la refinación —allí está la única refinería del Pacífico, desde California hasta la Patagonia— y las actividades mencionadas antes. Como va a ser el enlace entre el Pacífico y el Golfo, tiene mucha lógica.

 

 

¿Cuál es el perfil de las empresas ancla que buscan atraer?

Deben cumplir algunos requisitos: 90 millones de dólares de inversión, 800 empleos y un desarrollo de 20 hectáreas, por lo menos. No buscamos que sea una sola empresa nada más, sino que pueda traer su cadena de valor. Esos son requisitos federales.

Además, pusimos requisitos de impacto en la región y en el Estado. Las empresas deben cumplir con inversión en capital humano, infraestructura de última milla, desarrollo de proveeduría local con hasta 10% de las compras, en beneficio los empresarios de la zona. Se trata de que las zonas sean muy incluyentes y se puedan integrar al desarrollo regional.

 

¿Qué otras medidas se toman para que estas empresas no se conviertan en enclaves?

Los criterios son muy duros: las empresas deben cumplir con todos los requisitos porque si no se les quita la exención de impuestos. La Autoridad Federal tiene la capacidad de hacer revisiones constantes, lo que es muy importante. Incluimos también la parte del medio ambiente. Todas las empresas que se van a instalar en la zona deben estar comprometidas con la sustentabilidad. Las compañías nos van a presentar un plan maestro, que es lo que vamos a calificar, y su seguimiento va a ser fundamental para que conserven los incentivos que les vamos a dar con el permiso, pero el permiso es absolutamente revocable.

 

¿Cuántas empresas están interesadas en el proyecto de Salina Cruz?

En Oaxaca tenemos cerca de 550 millones de dólares y una docena de posibles empresas, además de una empresa ancla relacionada con la energía.

 

A partir de la declaratoria de Salina Cruz como ZEE, ¿cómo se ha avanzado en materia de infraestructura?

Hemos conseguido recursos para el puerto y para el mantenimiento y corrección de vías ferroviarias tanto del Transístmico como del Chiapas Mayab. Para que el puerto de Salina Cruz aumente sus capacidades, estamos buscando que se invirtieran 500 millones de pesos. También va a haber recursos del estado, que se va a comprometer a hacer obras que son fundamentales para la infraestructura que requiere la ZEE. Esto ya lo platicamos con el gobernador. Independientemente de la carretera que se está haciendo ahora al istmo y a la capital, creo que estos proyectos de infraestructura son básicos para el desarrollo no nada más de la región sino también del Estado.

 

¿Cómo se vincula la ZEE con el proyecto del Corredor Transístmico?

El Corredor es fundamental para la conectividad del país. Pero de nada serviría hacer una gran inversión si no tienes demanda, y esta la van a potencializar las zonas. Las ZEE van de la mano con la parte de infraestructura que se requiere.

Si tenemos operando Coatzacoalcos, Salina Cruz, Selva Playa, Dos Bocas y el Chiapas Mayab, la inversión de infraestructura que tanta falta hace se justifica económicamente. Es lo mismo con los puertos, que requieren forzosamente mayor capacidad e infraestructura, pero también la demanda necesaria para alcanzar volúmenes de autosuficiencia.

 

“Las compañías nos van a presentar un plan maestro, que es lo que vamos a calificar, y su seguimiento va a ser fundamental para que conserven los incentivos.”

 

¿Cómo se ha coordinado el trabajo entre los gobiernos federal, estatal y municipal?

Hemos trabajado muy bien con todos, con los 33 municipios del país que tenemos en ZEE. En el caso de Salina Cruz, hay un gran acompañamiento no solo del municipio sino también del empresariado, del sector académico, de la sociedad. Hemos ido a dar talleres y cursos, y ahora estamos trabajando en la formación de los consejos consultivos que van a acompañar a las ZEE y el programa de desarrollo de proveeduría. Además, tenemos muy buena relación con el Estado. Es un proyecto que han adoptado las regiones y la sociedad en su conjunto.

 

¿Cómo han participado las comunidades? ¿Hay pueblos indígenas involucrados?

En ninguna de las ZEE hay pueblos indígenas, pero hemos sido muy respetuosos de las necesidades de los pueblos. Dentro de las zonas no tenemos minería, que es un tema muy sensible para las comunidades. Hay organizaciones que han dicho que se les está afectando, pero la realidad es que no es así. Se trata de un asunto más político que real. No hemos causado afectaciones porque los terrenos fueron donados, con vocación industrial y con estudios medioambientales. Se va a pedir a las empresas y los administradores integrales que cumplan las normas nacionales e internacionales más exigentes.

No hay más que alguna que otra declaración, que es mínima y que tiene que ver más bien con lo político. No estamos afectando a los pueblos indígenas; ni siquiera estamos tocando temas económicos que sean sensibles para ellos.

 

¿Qué avances hay en el desarrollo de capital humano?

Estamos trabajando los tres órdenes de gobierno, y por supuesto incluimos a las secretarías de Educación y del Trabajo, así como a las universidades. Firmamos un convenio con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior y con centros tecnológicos.

Vamos a realizar dos acciones con las empresas: primero, la certificación y capacitación, muy intensas, que supondrán un esfuerzo conjunto cuando las empresas empiecen a requerir mano de obra calificada. En una segunda etapa trabajamos con las universidades para que vayan adaptando sus planes de estudio de acuerdo con las vocaciones y ventajas comparativas de la zona a fin de que, a mediano y largo plazos, la demanda empate con la oferta y esto potencialice a todos. La ventaja es que tenemos mano de obra, en términos relativos más abundante que en otras partes del país, pero hay que capacitarla y prepararla.

Entre los incentivos fiscales incluimos la parte de la capacitación: todo lo que inviertan las empresas en ella puede ser deducible. Se trata de un proceso de mediano y largo plazos, pero tenemos todos los elementos.

 

¿Qué acciones se tienen previstas para aumentar el comercio exterior?

Que haya empresas que tengan vocación de exportación. Los objetivos de las ZEE no tienen que ver solo con atraer grandes inversiones al sur-sureste, sino también con llevar la producción a los mercados de todo el mundo. Por eso están en lugares estratégicos: para acceder al mercado nacional, pero sobre todo al internacional. De un lado tienes la Costa Este de Estados Unidos y, obviamente, Europa; del otro, Asia-Pacífico. Están dadas las condiciones pese a lo que ha sucedido en Estados Unidos.

Pero queremos también que muchas empresas vengan y, de alguna manera, sustituyan productos que se están importando y que ellas pueden hacer en México.

 

“Las ZEE no tienen que ver solo con atraer grandes inversiones al sur-sureste, sino también con llevar la producción a los mercados de todo el mundo.”

 

¿Cuáles son los principales retos que han enfrentado en la ZEE de Salina Cruz?

Unir esfuerzos de los tres órdenes de gobierno es siempre complicado, pero la verdad es que hemos encontrado muy buena disposición por parte del Gobierno del estado y del municipal. Hemos podido avanzar. Obviamente, nos topamos con retos como la tenencia de la tierra, los permisos, las regulaciones y una serie de cuestiones que hacen que el sur-sureste sea más complicado para un proyecto así que el norte o el centro.

Ahora se está concluyendo la parte del polígono 14. Corresponde la ZEE de Salina Cruz, es industrial y nos va a servir mucho a la hora de buscar los administradores integrales porque ya tiene todas las condiciones para la inversión. Salina Cruz ya está prácticamente terminado.

Ahora solo vamos a esperar qué dice la nueva administración y sus tiempos, para poder concursar y buscar las mejores opciones para esta ZEE. En las próximas semanas estaremos platicando con el equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para que pueda dar seguimiento y potenciar este gran proyecto de nación. Como todo, es perfectible y mejorable. Nosotros siempre vamos a estar abiertos a que lo revisen, lo mejoren, lo crezcan y lo potencien. Ésa es la idea.