Cinetransformer: sala de cine única en el mundo.

Entrevista con Julio Fernández

Ariel Ruiz Mondragón

Cinetransformer: sala de cine única en el mundo.
Entre los mayores logros del grupo empresarial oaxaqueño que encabeza Raúl Fernández, se cuenta un vehículo único en el mundo que reúne dos de las vocaciones de la corporación: los camiones de carga y el cine. Así nació en 1995 Cinetransformer, una sala de cine móvil que lleva el entretenimiento a lugares donde las grandes cadenas cinematográficas no llegan. Sobre este proyecto, Julio Fernández, su director general, platicó con Comercio Exterior.

¿Cuáles son los antecedentes de Cinetransformer y cómo una empresa tan innovadora surgió en un estado de tradiciones arraigadas como Oaxaca?

Cinetransformer se debe a la variedad de especialidades de nuestro grupo empresarial, que está integrado por distintas compañías familiares. Nos dedicamos al transporte y también somos cineastas desde hace mucho tiempo.

La industria cinematográfica nacional entró en crisis a principios de los noventa cuando el Gobierno vendió la Compañía Operadora de Teatros. Entonces, los cineastas nos quedamos sin una salida para exhibir nuestras películas. Mi papá, Raúl Fernández, mi tío Rolando y yo vimos que seguir haciendo películas era difícil porque no había dónde exhibirlas. Como también fabricamos camiones de carga, se nos ocurrió hacer un cine móvil para llevarlo a donde cerraron las tradicionales salas de cine nacional, que estaban en los zócalos de la provincia.

Mi padre, que es ingeniero, diseñó la unidad; en 1996 se hizo el primer prototipo, en la fábrica de camiones que tenemos, y se puso a prueba el concepto. Mi trabajo fue desarrollar el proyecto como negocio. Originalmente, se trataba de llevar cine a comunidades sin salas, pero después surgió el interés de algunas marcas por anunciarse y promoverse. Nos volvimos así una empresa que lleva publicidad y campañas de promoción a la gente, pero también un foro de capacitación y sensibilización del que echan mano distintas instituciones e industrias. No solo llegamos al interior del país, sino que ya abrimos sucursales en Estados Unidos y Brasil y logramos así traspasar las fronteras.

 

¿Qué características tiene su proyecto?

Primeramente el diseño, que es único, exclusivo y original, lo que nos permitió patentarlo tanto en México como en el resto del mundo. Eso nos distingue de cualquier otra clase de cine móvil existente, como los que proyectan en mantas amarradas en las paredes de las iglesias o pantallas inflables al aire libre.

Cinetransformer es un camión expandible y automatizado que se convierte en una sala para 91 personas, con un desnivel interior que permite una isóptica y una ergonomía perfectas para que los usuarios estén cómodos y vivan realmente la experiencia del cine. La particularidad, obviamente, es que es móvil y autónomo: tiene planta de luz, baños, tanque de tratamiento de agua, servicios para casi siete días. Es el único cine del mundo con estas características.

Lo que logramos es llevar el cine a la gente que no tiene acceso a él. Esto nos abrió las puertas para introducir distintos tipos de mensajes. Cinetransformer se volvió un medio efectivo para comunicar diferentes ideas.

 

 

¿Cuántas salas de este tipo tienen?

Tenemos 26 unidades móviles: 16 en México, 5 en Estados Unidos y 5 en Brasil. Estos son los países donde tenemos el mayor número de clientes. Gracias al Tratado de Libre Comercio, ha habido temporadas en las que utilizamos hasta 10 unidades en Estados Unidos, y de una forma muy eficiente: en un par de días llegamos a cualquier ciudad.

 

¿Cuál es el costo de cada unidad?

Unos 750 mil dólares. No las vendemos, las fabricamos nosotros mismos para nuestra operación.

 

¿Cuántos empleados tiene Cinetransformer?

En la fabricación, trabajan en Oaxaca cerca de 80 personas; en la operación de México, alrededor de 90, y en la del extranjero, 40. En total, son más de 200 personas las que laboran de forma directa.

 

¿Cuál es su nicho de mercado?

Atendemos marcas e instituciones que quieren comunicar de una forma diferente y novedosa. Esta es la tendencia actual, por los cambios que ha habido en el campo de la publicidad, que antes consistía solamente en impactos visuales. Ahora la gente, para dejarse alcanzar por un anuncio publicitario, pide vivir una experiencia; digamos que el público se ha vuelto más difícil, es más especializado.

Los mercados de los clientes dependen de su estrategia de negocio: algunos comercializan productos tan básicos como la leche en polvo —por ejemplo, Nestlé— mientras que otros ofrecen bienes sofisticados, como tarjetas de crédito, que es el caso de American Express, o películas, en el de Warner Brothers. También participamos en una campaña de capacitación de Nacional Financiera. Asimismo, intervenimos en campañas básicas, como la de educación financiera de Banamex, o la campaña de concientización de Pemex sobre seguridad, salud y protección ambiental en el trabajo.

El campo de comunicación y publicidad en el que hemos trabajado es muy amplio. Dependemos del cliente que nos contrata para saber a qué mercado se dirige su producto o servicio, y desarrollamos campañas específicas cuyo medio de transmisión son nuestras unidades móviles.

 

“El diseño es único, exclusivo y original, lo que nos permitió patentarlo tanto en México como en el resto del mundo.”

 

 

¿Con qué otras empresas ha trabajado Cinetransformer?

Hicimos una campaña de alfabetización digital muy interesante con Intel, Microsoft e IUSA. Con Banamex, promovemos la educación financiera. Hemos hecho muchas campañas de conciencia social en Brasil, donde trabajamos para bancos como Bradesco o empresas como Gasin con el fin de llevar mensajes sociales a las comunidades.

Además, hemos hecho campañas con los estudios de cine Sony, Disney, Fox y Universal, lo mismo que con cadenas de televisión como NBC, Telemundo y Univisión. Warner Brothers nos eligió para una campaña mundial, y trabajamos en Canadá, Estados Unidos, México, Brasil, Alemania, España e Inglaterra simultáneamente.

 

¿De qué forma crearon la tecnología de Cinetransformer?

Como nuestro grupo reúne empresas que se dedican a muchas cosas distintas, hemos formado un área que investiga y desarrolla proyectos que nos interesan. Tenemos ingenieros civiles, mecánicos industriales y en tecnologías de la información que nos ayudan a realizar proyectos como éste donde, por ejemplo, tuvimos que modificar las medidas de una de nuestras unidades para aumentar su aforo a 91 personas. También contamos con otro tipo de ingenieros que usan la creatividad para integrar tecnologías exclusivo distintas, como la audiovisual. Estamos desarrollando una unidad con la misma tecnología del cine expandible pero para TV Azteca. También hicimos una unidad radiofónica móvil para MVS.

Así, conseguimos formar un área de desarrollo tecnológico para realizar los proyectos que queremos. Para ello, nos vinculamos con universidades como el Instituto Tecnológico de la Mixteca, por ejemplo. Ya contamos también con un área de soluciones y aplicaciones para proyectos y negocios que nos puedan presentar. Nos basamos en tecnologías propias que incorporan otras ya existentes.

 

¿Qué importancia tiene que la empresa sea oaxaqueña?

Somos oaxaqueños, aquí están nuestros negocios originales y este es el lugar donde empezamos a desarrollar todo. El Estado tiene una gran ventaja: su gente es muy creativa, muy artesanal, muy bien hecha, lo cual permite capacitarla mejor y que pueda hacer más cosas. Conseguimos, así, que nuestros productos sean aceptados a nivel internacional. Esto no es fácil porque los estándares son cada vez son más altos. Pero lo hemos podido hacer gracias a la mano de obra oaxaqueña.

 

¿Nos puede hablar de las incursiones de Cinetransformer en otros países?

Hemos trabajado con estudios de cine que nos contratan para hacer los estrenos de sus películas en Estados Unidos, Canadá y otros países. También, con compañías de petróleo: ahora hay una división en todas las empresas de energía, cada vez más importante, dedicada a la salud y la seguridad en el trabajo, así como a la protección ambiental. Desde hace algunos años, desarrollamos experiencias que ayudan a concientizar y capacitar al personal de esas compañías en relación con estos temas.

 

¿Qué proyecciones de películas han sido las más complicadas?

Hemos estado en lugares muy alejados, como el Amazonas, donde tuvimos que transportar una unidad en panga para llegar a una población. También hemos estado en lugares muy fríos, como Utah durante el Festival de Cine de Sundance, con temperaturas de menos 20 grados centígrados, pero la unidad está diseñada con calefacción y sellos para que no se cuelen ni el frío ni el calor. Así, logramos la presencia de nuestras salas en este tipo de encuentros, a los que asisten especialistas del mundo del entretenimiento a los que no se les puede fallar. Nos adaptamos a ese tipo de mercados especializados. Pero en Oaxaca hemos llegado también a poblaciones muy humildes, donde la gente asiste por primera vez a una sala de cine con butacas, en la oscuridad y atentos a una proyección.

 

 

¿Han recibido apoyo de las autoridades?

Bancomext ha sido una pieza clave en el desarrollo de Cinetransformer. El Banco nos tomó cuando ya teníamos dos unidades, en 1999, y fue la primera institución en financiarnos. Nos volvimos un caso de éxito porque logramos posicionarnos y convertirnos en una pyme multinacional, con servicios propios fuera del país. Fue un gran apoyo para nosotros porque una institución financiera creyó en nosotros y nos ayudó a salir adelante. Contamos también con apoyos de gobiernos estatales y municipales, porque lo que nosotros llevamos, el cine, es una expresión cultural y también una actividad social, lo que es muy bien recibido. ProMéxico nos respaldó en algún momento con contactos, algunas presentaciones y espacios en ferias, lo que hemos sabido aprovechar.

 

¿Qué ha aportado su proyecto al crecimiento de Oaxaca?

Además de la generación de empleos, hemos desarrollado actividades de alfabetización digital con Microsoft e Intel. Se trata de un proyecto social en el que enseñamos a los niños a operar tabletas y computadoras y fomentamos el autoaprendizaje.

Sentimos que, más allá de ser empresarios y generar utilidades, nos vinculamos con la sociedad y con el Estado para devolverles un poco de lo que nos han dado. Para lograrlo, realizamos proyectos sociales como el que acabo de mencionar o la plaza comunitaria que financiamos en la fábrica de las unidades.

La concientización y la enseñanza tecnológicas son muy importantes, ya que muestran a la gente un futuro distinto al que generalmente vislumbra. Eso es lo que Cinetransformer aporta.

 

“Bancomext ha sido una pieza clave en el desarrollo de Cinetransformer. El Banco nos tomó cuando ya teníamos dos unidades, en 1999, y fue la primera institución en financiarnos.”

 

¿Cómo ha crecido Cinetransformer?

Al principio fue muy complicado porque era una idea novedosa: resultó difícil posicionarla y que creyeran en ella. Pero poco a poco lo fuimos haciendo y llegó un momento en el que la perseverancia nos permitió explotar. De 2009 a la fecha nos ha ido bien porque hemos atraído más proyectos y la gente empezó a confiar en la publicidad que comunicamos. La publicidad cambió: los medios masivos y los anunciantes empezaron a migrar a medios below the line o específicos. Entonces empezaron a fijarse en nosotros más y más empresas y clientes. A partir de ese año, tuvimos un crecimiento muy importante. En los últimos tres años, hemos crecido 15% de manera constante.

 

¿Cuál es el futuro de Cinetransformer?

Planeamos afianzar nuestra presencia en Estados Unidos y Brasil, crecer en esos países hasta el tamaño que tenemos en México. También, queremos desarrollar otro tipo de unidades, como un escenario móvil para eventos masivos; tenemos la primera unidad y ya la estamos comercializando. Además, nos estamos convirtiendo en una empresa de comunicación integral, de tal forma que daremos solución a las distintas necesidades del cliente, siempre con unidades móviles.