Bancomext: una institución fructífera con vocación de futuro.

Bancomext: una institución fructífera con vocación de futuro.

El Banco Nacional de Comercio Exterior se fundó hace 81 años, por decisión del presidente Lázaro Cárdenas, para apoyar la modernización de la planta productiva del país y su inserción vigorosa en las corrientes mundiales de comercio e inversión.

Bajo esa encomienda, en sus primeros lustros de existencia contribuyó a los esfuerzos de industrialización de México y en los años ochenta ganó relevancia en el desarrollo del país cuando, a sus habituales tareas crediticias, se le sumaron formalmente las de la promoción comercial de las exportaciones y la atracción de inversiones extranjeras directas.

La especialización sectorial del Banco dotó al país de una importante herramienta de política económica, tanto en épocas de crecimiento como en tiempos críticos. Debido a la naturaleza de su función financiera, ligada a la exportación como fuente de pago, fue por ejemplo el único banco que pudo contar con el crédito internacional durante la crisis de 1982. Durante la gran recesión global desencadenada en 2008, como antes lo había hecho en la crisis financiera mexicana a finales de 1994, asumió la tarea de preservar actividades estratégicas para la generación de divisas, como la industria automotriz, el turismo y el transporte aéreo.

Otro rasgo distintivo del Bancomext es el de ser el único banco de fomento productivo que nunca ha sido rescatado por problemas financieros, a diferencia incluso de un gran abanico de bancos comerciales. La institución no recibe partidas presupuestales y, por el contrario, durante años cubrió con recursos propios las tareas promocionales del comercio exterior mexicano. Hace una década, sin embargo, el gobierno federal en turno buscó fusionarlo con Nacional Financiera, con argumentos de ahorro más que discutibles. La iniciativa no prosperó, pero la promoción de las exportaciones fue separada del Banco y se sometió a éste a un rediseño organizacional de corte reductivo.

Como ocurrió en otras situaciones históricas, la reconfiguración institucional fue el punto de partida de un nuevo ciclo de avance en las tareas de financiamiento y, con base en una estrategia de atención prioritaria a productos, sectores y regiones clave, la cartera de crédito de Bancomext creció a una tasa anual promedio de 26.6% entre 2013 y 2017.

El impulso crediticio institucional se ha extendido a nuevos campos y proyectos de infraestructura, como el financiamiento del “Border Xpress”, puente peatonal que conecta los aeropuertos de Tijuana y de San Diego, y los planes de desarrollo de energía no renovable, entre ellos el del parque eólico del Istmo de Tehuantepec. Además, se han instrumentado programas específicos para incorporar a las empresas medianas y pequeñas en las cadenas de valor globales.

La destacada labor institucional ha merecido, incluso, reconocimientos internacionales como el de la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (ALIDE), que distinguió al Bancomext en 2017 como “Banco del Año”. Poco después, la revista World Finance de la Bolsa de Valores de Londres otorgó el premio Deal of the Year al Bancomext, por la emisión internacional de un bono subordinado Tier2 por 700 millones de dólares.

El futuro importa mucho y no puede dejarse al azar. No sorprende la forma en que las naciones avanzadas —y las aspirantes a serlo— emprenden ambiciosos programas, comprometen recursos y alinean sus bancos de fomento para enfrentarse a la competencia por los mercados en la era digital. La iniciativa alemana Industrie 4.0 y la Made in China 2025 del gigante asiático, son ejemplos destacados en esta materia.

La historia del Bancomext revela que se trata de un banco público con vocación de futuro, dotado con la estructura y la capacidad profesional necesarias para contribuir al mejor acoplamiento de la economía nacional a las grandes transformaciones de la economía global. Su especialización sectorial, su experiencia en la colocación directa de créditos de largo plazo, su reconocida administración integral de riesgos y su programa Fintech, el más avanzado de la banca de desarrollo mexicana, lo consolidan como aliado estratégico de las empresas y agente primordial en la transformación productiva a favor de nuevas y más sólidas ventajas competitivas para el país.

La revista Comercio Exterior expone estas reflexiones con el propósito de animar un debate amplio e informado del que se desprendan las acciones precisas para fortalecer la posición de México en la desafiante economía global del siglo XXI, donde la capacidad para agregar valor a partir de la innovación y el conocimiento resultan determinantes. Por su trayectoria, vigencia de funciones y capacidad probada de adaptación, Bancomext es una pieza imprescindible para la Cuarta Transformación de México.