México y Japón, una relación de largo aliento.

Entrevista con Carlos Fernando Almada López

Marisol García Fuentes

La relación entre México y Japón se desarrolla con gran dinamismo. La inversión entre las dos naciones ha crecido a un ritmo acelerado. Ya son mil 200 las empresas japonesas en México y se prevé que el número siga creciendo. Sobre las oportunidades entre ambos países platicó el embajador de México en Japón con Comercio Exterior.

Tras 13 años de la firma del Acuerdo de Asociación Económica México-Japón, ¿cómo describe la relación comercial entre ambos países y cuál ha sido el impacto de este acuerdo?

Las relaciones económicas y comerciales entre México y Japón son muy positivas y mutuamente beneficiosas. El comercio bilateral creció 87.8% entre 2004 y 2017. Pasó de 12 mil 752 millones de dólares a 23 mil 950 millones el año pasado, según la representación en Japón de la Secretaría de Economía (SE).

Las exportaciones mexicanas a Japón crecieron 165.8% y pasaron de 2 mil 179 millones de dólares en 2004 a 5 mil 765 millones en 2017. Los exportaciones japonesas a México aumentaron 61.8%, pasando de 10 mil 583 millones de dólares en 2004 a 18 mil 184 millones en 2017.

Cabe resaltar que las exportaciones japonesas a México están compuestas básicamente por componentes que se integran a las cadenas de valor y que son en gran parte exportadas fuera de México. Por otra parte, las exportaciones mexicanas a Japón sumaron aproximadamente mil millones de dólares el año pasado en productos agropecuarios que han venido creciendo a tasas de 10% anual, mientras que el resto son productos industrializados.

 

¿Cómo se percibe a México desde Japón?, ¿qué aspectos toma en cuenta el empresario japonés para apostar por la inversión en México?

Se percibe de manera muy positiva. El mayor beneficio del Acuerdo de Asociación Económica —el primer tratado comercial integral firmado por Japón en 2004 y en vigor desde el 1 de abril de 2005— fue en el terreno de las inversiones.

Desde que se firmó el tratado, las inversiones japonesas anunciadas son superiores a 22 mil 315 millones de dólares, principalmente en los sectores automotriz, de energía, eléctrico, electrónico, en acero e infraestructura.

Japón se ha mantenido como un socio leal de México. La filosofía de las empresas japonesas es la inversión de largo plazo y la percepción que hay de México es que somos un país con gran potencial, y que nuestras economías, poblaciones y sociedades (desde el punto de vista demográfico) son complementarias.

Los tratados comerciales que México tiene firmados han sido un aliciente considerable para el empresario japonés. Las reformas estructurales emprendidas particularmente en el sector energético han sido un incentivo y, desde luego, la disponibilidad abundante y calificada tanto de mano de obra como de ingenieros. De hecho, las empresas japonesas asentadas en México realizan sus operaciones con poca población japonesa.

 

En México hay más de 1,200 empresas con capital japonés operando, ¿qué sucede con las empresas mexicanas en el país nipón? Se conocen muy pocos casos de éxito, ¿por qué cree que esto suceda y qué acciones sugiere para incrementar la participación de la pequeña y mediana empresa (Pyme) mexicana?  

Algunos como KidZania (dedicada al eduentretenimiento infantil) han tenido un éxito particular y han sido muy bien recibidos; otro ejemplo significativo es el sector de autopartes. Vemos, entonces, que hay interés de parte del gobierno japonés en atraer a las empresas extranjeras.

Japón es por mucho un exportador de capitales y aún cuando hay interés de ambos gobiernos por alentar la instalación de empresas mexicanas, en Japón es preciso reconocer que se trata de una tarea ardua, tanto por razones de transferencia de desarrollo relativo como de los costos de operación.

La pyme debe saber que lo más importante cuando tratamos con Japón —tanto en la comercialización de productos como en las inversiones­— es tener paciencia y comprender que en la cultura japonesa las decisiones empresariales son planeadas con cuidado y ejecutadas con rapidez y eficiencia.

Los japoneses se toman su tiempo para planear cualquier operación: prueban el terreno con mucho cuidado, quieren estar seguros de la solidez moral y profesional de su contraparte y una vez que desean realizar un proyecto de inversión o adquirir un producto lo hacen con eficiencia, rapidez y pensando en el largo plazo.

Es necesario que nuestros empresarios estén dispuestos a invertir tiempo y recursos cuando acceden o se instalan en el mercado japonés. Es imprescindible que exista alta calidad y excelente presentación en sus productos. Además tener presencia continua en las ferias sectoriales de Japón.

 

¿Cuáles son los sectores con mayores oportunidades para la inversión mexicana  en Japón?

El sector alimenticio, el automotriz en su vertiente de autopartes, Tecnologías de la Información (TI), las industrias creativas, como la moda, calzado y joyería; y el sector servicios, como la logística; y servicios legales y contables para los inversionistas japoneses establecidos en México desde Japón.

 

El TLCAN trajo consigo la instalación de una ola de compañías que quería situarse estratégicamente cerca del mercado de Estados Unidos. ¿De qué forma afecta la revisión del tratado y la posición de Donald Trump a las inversiones actuales y futuras en México?

La inversión japonesa en México no se ha frenado; se ha mantenido el interés y la prueba es que tenemos en este momento más de 1,200 empresas que están operando. Tanto la seen Japón como ProMéxico reciben continuamente manifestaciones de interés de parte de las empresas japonesas.

Lo que sí hemos percibido es un giro hacia sectores menos tradicionales como son la infraestructura, energía (tanto renovable como en extracción de petróleo en aguas profundas), gas y en líneas de producción.

 

¿Cómo podrían fortalecerse las relaciones entre México y Japón con nuevo acuerdo transpacífico?

México y Japón unieron fuerzas con otros países muy interesados para concretar el CPTPP (Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, por sus siglas en inglés), conocido generalmente como TPP 11. Los resultados serán sin duda positivos.

El Tratado nos permitirá un mayor acceso al mercado japonés tanto en los sectores industrial como agrícola. Nos consolida como socios estratégicos y da certeza jurídica a las inversiones. Además, le abrirá a México las puertas a otros mercados de la región de Asia-Pacifico, lo cual permitirá aumentar las exportaciones y atraer mayor inversión extranjera de la región.

 

México y Japón cuentan con un Programa de Cooperación en la Capacitación de Recursos Humanos, ¿qué lecciones se han aprendido de este programa  y qué oportunidades quedan por explorar?

El Acuerdo de Asociación Económica es un instrumento que no solamente contempló los temas comerciales, sino que estableció temas de cooperación a través de incrementar la competitividad de México. Una de las manifestaciones más importantes es la formación de recursos humanos para el sector automotriz. Ha sido un proyecto multianual que se ha extendido durante los últimos cinco años.

Además, existen 120 convenios vigentes entre universidades mexicanas y japonesas. Se han realizado tres cumbres de rectores y como producto de ellas se han emprendido una serie de proyectos de investigación en diversos campos, por ejemplo en geología y sismicidad entre la Universidad de Kioto y la UNAM.

 

¿Cómo puede tener la industria agroalimentaria mayor participación en el mercado japonés?

Hay que seguir insistiendo en nuestra calidad y mantener los esfuerzos para llegar al mercado japonés. Hemos tenido alrededor de 100 empresas mexicanas en Foodex (la exhibición internacional de comida y alimentos que se celebra desde hace 44 años en Japón) y es muy importante que apostar por la continuidad. Estamos muy satisfechos con lo que se ha logrado en aguacate, atún aleta azul, cárnicos, espárragos y frutos rojos –que está creciendo a tasas muy altas.

La sugerencia es que se registren en el portal B2B de ProMéxico. Asesorarse con ellos y con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) de manera orientada, perseverante, continua y paciente para demostrarle a los japoneses la gran calidad en nuestros productos de exportación.

Otra recomendación es asegurarse de que lo que venden tenga plena inocuidad, que se cuiden especialmente los aspectos fito y zoosanitarios. Tendremos más acceso al mercado japonés con el TPP 11 y esto se irá decantando en los próximos meses y años.

Japón es el tercer destino de las exportaciones agropecuarias mexicanas en el mundo, después de Estados Unidos y Canadá. Es un mercado muy grande y muy exigente que no hay que considerar en términos de coyuntura, sino con una visión de largo plazo.