La expansión comercial de China en África: oportunidades y desafíos

Juan Carlos Gachúz y María Paula Zaldívar*

La expansión comercial de China en África: oportunidades y desafíos

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INTRODUCCIÓN

Después de un largo periodo de aislamiento económico, China se incorporó a la Organización Mundial del Comercio en 2001[1]y, de manera paulatina, emprendió un proceso de apertura comercial y promoción de la inversión productiva más allá de sus fronteras. El objetivo de la política exterior china es impulsar el desarrollo interno y estrechar los vínculos comerciales con otras regiones del planeta.[2]Su gobierno busca ejercer un liderazgo global en asuntos comerciales y ha desarrollado con ese fin diversas estrategias para concretar y expandir su presencia económica y su influencia internacional.

Adicionalmente, las necesidades energéticas y de materias primas de la industria china han llevado a la búsqueda de fuentes de abastecimiento en otros países. El país asiático se ha convertido en el mayor consumidor y productor de energía y, en los últimos años, ha superado a Estados Unidos como el mayor importador de petróleo del mundo.[3]Para asegurar el suministro de hidrocarburos y otros recursos energéticos, Pekín ha buscado incrementar sus vínculos con el continente africano.

En los últimos 20 años, China ha incrementado de manera exponencial su presencia comercial en África, exportando capital y empresas, incrementando la inversión y la infraestructura, y fomentando el acercamiento entre las partes. En esta relación simbiótica, África reporta beneficios importantes, como creación de empleos, dinamismo económico y desarrollo de infraestructura, en tanto que China obtiene recursos valiosos —entre ellos minerales y petróleo—,[4]al tiempo que aumenta su liderazgo comercial y político en la región. Uno de los factores determinantes en el fortalecimiento de las relaciones entre ambos fue la creación del Foro de Cooperación China-África (FOCAC, por sus siglas en inglés).

En septiembre de 2018 se llevó a cabo la cumbre FOCAC en Pekín, donde se hicieron importantes anuncios de cooperación económica, política y de seguridad entre China y África. El presidente chino Xi Jinping anunció 60 mil millones de dólares de financiamiento a África en forma de asistencia gubernamental, así como inversiones y créditos por parte de instituciones financieras y empresas. Esto incluirá 15 mil millones de dólares en donaciones, préstamos sin intereses y préstamos en condiciones concesionarias; 20 mil millones de dólares en líneas de crédito; la creación de un fondo especial de 10 mil millones de dólares para el financiamiento del desarrollo, y un fondo especial de 5 mil millones de dólares para financiar importaciones de África.[5]Este anunció es sin duda un parteaguas en la relación China-África e inaugura una nueva era en la cooperación entre ambas regiones.

Durante la reunión de FOCAC en Pekín, también se anunciaron ocho iniciativas destinadas a mejorar las relaciones entre China y África, incluida la inversión en atención médica, educación, seguridad e intercambios culturales, y el aumento de las importaciones de África.[6]

Otro proyecto importante con potencial para impactar la región de África es el de La Franja y la Ruta (One Belt One Road). Una iniciativa que busca mejorar las vías de comunicación y fomentar el comercio entre China y 65 países de Asia Central y del Sur, Europa y el norte de África. La meta es reducir el costo del transporte de mercancías y personas mediante una red comercial más eficiente y moderna.[7]

África cuenta con una amplia variedad y disponibilidad de recursos. Los más importantes son los minerales y el petróleo, estratégicos para el sector industrial de China. En África, además, las regulaciones laborales y ambientales son laxas (aunque están proceso de reforma) y la inversión china encuentra
menos obstáculos que en países donde las leyes son más avanzadas y exigentes. Aunque muchos países invierten y tienen presencia en la región, China es el socio comercial más importante de África desde 2009.[8]

Un estudio de China Africa Research Initiative de la Universidad Johns Hopkins estima que China ha otorgado créditos a África por al menos 136 mil millones de dólares desde 2000.[9] En su mayoría, estos recursos han sido otorgados bajo condiciones flexibles de pago y como un incentivo de Pekín para el fortalecimiento de las relaciones comerciales entre ambas regiones. El presidente Xi Jinping asegura que los créditos a los países africanos se dan en una dinámica de buena voluntad y dentro de un esquema de cooperación, sobre todo en el ámbito de la infraestructura.[10]

Si bien algunos países de África han alcanzado niveles de desarrollo considerables en los últimos años, la industrialización del continente todavía es baja, lo que ha frenado el desarrollo de empresas domésticas que exploten la amplia variedad de recursos naturales. En la actualidad, al menos 600 millones de personas no tienen electricidad ni algún otro tipo de servicio básico.[11]Con la llegada de las empresas chinas, se prevén a mediano y largo plazos más oportunidades de capitalización y derrama económica en distintos sectores.[12]El mayor beneficio del desarrollo de infraestructura y la presencia de empresas chinas en la región es quizá la creación de empleos en los países de más alta marginación.

La cooperación entre ambas partes ha trascendido lo meramente comercial para extenderse a otras áreas, como la educativa. Además de recursos y generación de empleos, el Gobierno chino ofrece diversos esquemas de capacitación y formación en universidades chinas.[13]

 

“El Gobierno chino busca ejercer un liderazgo global en asuntos comerciales y ha desarrollado con ese fin diversas estrategias para concretar y expandir su presencia económica y su influencia internacional.”

 

RELACIONES COMERCIALES CHINA-ÁFRICA

China es ya el socio más importante de África. Se estima que el comercio entre ambas partes crece 20% al año aproximadamente. De la misma forma, la inversión extranjera directa (IED) de China en la región ha crecido de manera exponencial.[14]

Los objetivos de la política comercial china en África no están exentos de polémica. Algunos analistas ponen en entredicho los efectos positivos del crecimiento del comercio y la inversión del país asiático en África y plantean los riesgos de una relación extremadamente desigual, que puede derivar en nuevas formas de dependencia y neocolonización.

Desde esta perspectiva, los intereses de China privilegian el abastecimiento de recursos naturales, mientras que el desarrollo local, el medio ambiente y los asuntos laborales quedan en un plano secundario.[15]

Aunque la inversión china está llegando a casi todos los países de África, algunos se resisten. Mientras que Sudáfrica y Etiopía tienen una relación comercial cada vez más fuerte con China, Kenia, Tanzania y Nigeria se mantienen a la zaga.[16]En la reciente campaña presidencial en Zimbabue, el candidato opositor Nelson Chamisa, de la alianza MDC, empleó una fuerte retórica anti-China en un esfuerzo por allegarse el apoyo popular. Chamisa prometió expulsar a las empresas chinas si resultaba ganador.[17]Hay países donde China ha concentrado su inversión en el sector energético. Tal es el caso de Angola, que se cuenta entre los que exportan más petróleo a China.

En general, los países africanos perciben que la presencia de China es positiva.[18]En 2017, al menos 10 mil compañías de origen chino operaban en el continente africano, y se espera que el número siga creciendo.[19]El comercio bilateral también ha aumentado con los años. La Gráfica 1 muestra el crecimiento exponencial de esta actividad: tanto las exportaciones como las importaciones se ampliaron de manera acelerada en los últimos 20 años.

China ha realizado adquisiciones históricas en África. En 2008, por ejemplo, compró 20% de las acciones del Standard Bank en Sudáfrica. La operación repercutió en la balanza comercial total de África con China.[20]La Gráfica 2 presenta la evolución de la IED china en África en el periodo de 1995 a 2015. El aumento es especialmente notable en los últimos 10 años, y no hay señales de que la tendencia pueda variar.

La IED china en África se destina principalmente a la industria petrolera, pero existen otros rubros en los que crece de forma acelerada, como los servicios financieros, la manufactura y la industria de la construcción. Paulatinamente, la IED china en los países africanos se ha ido diversificando, lo que impacta de manera positiva en otras cadenas industriales, en la generación de empleos y el desarrollo de infraestructura. Gracias a ella, se ha logrado reducir el índice de pobreza y ofrecer tecnología y servicios a diversos sectores de la población local. Se ha alentado, además, la creación de empresas domésticas y la expansión del sector privado.[21]

Casi 90% de los trabajadores que ocupan los empleos generados gracias a esta inyección de recursos son de origen africano, mientras que los administradores y gerentes son normalmente de origen chino. Esta estructura de la mayor parte de las empresas chinas en África ha sido objeto de diversas críticas: la población local considera que China sólo busca mano de obra barata para producir, mientras que los empleos mejor remunerados los reserva para sus ciudadanos. Como puede verse, uno de los problemas principales de la IED china en África es la falta de información sobre el impacto de las compañías que se establecen ahí.[22]

El desempeño de las empresas chinas en el continente africano puede mejorar. Problemas como los de la seguridad, la corrupción y las barreras culturales[23]deben atenderse a la brevedad para evitar afectaciones al comercio y las inversiones chinas en la región.

En las exportaciones de China al continente africano, destacan los sectores de maquinaria eléctrica, maquinaria mecánica, artículos de acero y vehículos, entre otros. La Gráfica 3 muestra un déficit de la balanza comercial de África con China, ya que importa más de lo que exporta, aunque en los últimos años la brecha tiende a reducirse.

IED CHINA EN ÁFRICA: ÁREAS DE OPORTUNIDAD

Las legislaciones laborales y ecológicas africanas siguen siendo muy flexibles. Sin una legislación apropiada, es fácil que el único propósito de las empresas (chinas y de otros países) que se establecen en África sea el de aprovechar la mano de obra barata y los abundantes recursos naturales. Aunque no todas las compañías asentadas en el continente tienen estándares laborales, ecológicos o de seguridad bajos,[24]las prácticas empresariales chinas en la región llegan a preocupar.[25]El vacío institucional distorsiona el impacto de la IED en África y es ya una señal de alerta para Pekín. En la última cumbre del FOCAC, el presidente Xi Jinping declaró que China y África “se han embarcado en un camino distintivo de cooperación ganar-ganar”.[26]El gobierno de aquella nación ha aceptado su responsabilidad e incluso ha colaborado para que África establezca regulaciones y mejore su relación con las compañías que deseen establecerse ahí.[27]

Extractive Industries Transparency Initiative (EITI) es una unión de gobiernos, empresas, organizaciones internacionales e inversionistas. China no pertenece a ella, así que no está obligada a cumplir sus estándares. Según la EITI, al menos 130 compañías chinas establecidas en África le han compartido información. Tal es el caso de China National Petroleum Corporation (CNPC) y China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), entre otras.[28]

En países como la República Democrática del Congo y Chad, en cambio, la mayoría de las compañías establecidas decide no cooperar. Hay empresas estadounidenses y australianas que tampoco comparten la información que requiere la EITI.[29]Esto significa que las empresas chinas que operan en el continente africano no necesariamente actúan distinto que las de otras procedencias.

Ha habido problemas laborales en compañías chinas. En 2006, durante una serie de protestas, 13 trabajadores de una mina en Chambishi, Zambia, resultaron heridos. Cinco años después, la misma minera despidió a casi mil personas por razones similares. Por supuesto, las firmas chinas no son las únicas con problemas laborales. En Xstrata, una multinacional de origen suizo, 34 trabajadores fueron masacrados en 2012. No es distinto de lo que ocurrió en una empresa china.[30]

 

“China es ya el socio más importante de África. Se estima que el comercio entre ambas partes crece 20% al año aproximadamente. De la misma forma, la inversión extranjera directa (IED) de china en la región ha crecido de manera exponencial.”

 

En 2016 se llevó a cabo en Mauricio el International Council for Commercial Arbitration (ICCA), un congreso en el que se analizó la oportunidad económica que tiene África en materia de tratados comerciales con otros países, particularmente China. Al respecto, hay preocupación por la escasez del arbitraje africano en la solución de controversias enmarcadas en tratados. Generalmente, cuando hace falta, se recurre a árbitros europeos o estadounidenses.[31]

Un país interesado en prestar servicios de arbitraje requiere legitimidad y buena reputación. África no tiene mucha experiencia en la materia, por lo que los arbitrajes los realizan extranjeros. Sin embargo, algunos gobiernos africanos han hecho esfuerzos para dar cabida a instituciones arbitrales de relevancia internacional, por ejemplo el Cairo Regional Centre for International Commercial Arbitration, de Egipto, o la Arbitration Foundation of South Africa, entre otros. Entre más instituciones de arbitraje existan en el continente, mejores resultados se pueden esperar de los tratados que se firmen con otros países y compañías extranjeras.[32]

Un mejor arbitraje africano permitirá que los impactos positivos de la IED china en África aumenten y fomentará prácticas comerciales más justas. Los países africanos tienen mucho potencial en diferentes áreas. Tanzania, por ejemplo, es rico en oro y diamantes. Zambia posee cobre y cobalto. Todos cuentan con recursos naturales importantes para la inversión extranjera, sobre todo la china.[33]


En marzo de 2018, 44 de los 55 países de la región firmaron el Tratado Continental Africano de Libre Comercio,[34]pilar de un nuevo proceso de integración de los mercados de bienes y servicios para la expansión de las relaciones comerciales en África. El acuerdo puede representar la creación de la zona de libre comercio más grande del mundo.[35]Se espera que, con esta firma, aumente y mejore la regulación de las compañías extranjeras establecidas allá, incluidas las chinas.

En África, la mayoría de la población es joven. Es imperativo que la economía de sus países siga creciendo y que, para ello, se regule la inversión extranjera de tal forma que haya prácticas más justas, se generen beneficios reales, mejore la infraestructura, haya empleos bien remunerados, se respete el medio ambiente y se beneficie a las poblaciones locales.[36]

CONCLUSIONES

En los últimos 20 años, China ha intensificado sus relaciones económicas y políticas con África. Las prácticas de algunas compañías chinas que se instalan en ese continente pueden mejorar y contribuir más al desarrollo de las economías africanas. Problemas como las disputas laborales, las bajas remuneraciones o las afectaciones ecológicas no son privativas de la IED china y sería erróneo asumir un punto de vista que culpe de esas prácticas sólo al país asiático. Debe actuarse para que África cuente con un marco regulatorio y para que todas las empresas extranjeras lo cumplan cabalmente. Ya hay empresas que deciden apegarse a las reglas y participar en instituciones como la EITI, aun cuando no estén obligadas.

Finalmente, el proyecto La Franja y La Ruta representa una oportunidad para mejorar la infraestructura, atraer IED y generar empleos en los países africanos. Es responsabilidad de los gobiernos del continente, sobre todo, establecer regulaciones eficientes, construir instituciones más sólidas y negociar tratados que brinden beneficios tangibles a las comunidades locales y las empresas domésticas. Equilibrar la relación económica entre Pekín y los países de África es el reto principal.

 

*El primero de los autores es profesor-investigador de la UDLAP. Es maestro en Relaciones Internacionales por la UNAM y doctor en Gobierno por la Universidad de Essex. Fue Rajawali Fellow en la Universidad de Harvard.

La coautora es asistente de investigación en el proyecto de Juan Carlos Gachúz sobre geoeconomía y geopolítica de las economías emergentes.

 

[1]Organización Mundial de Comercio, China and the WTO, 2018, https://www.wto.org/english/thewto_e/countries_e/china_e.htm

[2]Macarena Vidal Liy, “Así quiere China dominar el mundo”, El País, 4 de marzo de 2018, https://elpais.com/internacional/2018/03/02/actuali- dad/1519993755_786257.html

[3]Eleanor Albert, “China in Africa”, Council on Foreign Relations, 12 de julio de 2017, https://www.cfr.org/backgrounder/china-africa

[4]Kinfu Adisu y Thomas Sharkey, “The Impact of Chinese Investment in Africa”, International Journal of Business and Management, 2010, https://pdfs.semanticscholar.org/46d5/da638000dc01c1b5fb7121435e062d051c71.pdf   

[5]“Chinese President Xi Jinping’s speech at opening ceremony of 2018 FOCAC Beijing Summit”, Xinhuanet, 8 de septiembre de 2018, http://www.xinhua-net.com/english/2018-09/03/c_129946189.htm 

[6]Abdi Latif Dahir, “Why 2018 marks a critical milestone in China-Africa relations (Quartz)”, Center for Global development, 10 de septiembre de 2018, https://www.cgdev.org/article/why-2018-marks-critical-milestone-china-africa-relations-quartz

[7]The World Bank, “Belt and Road Initiative”, 2018, https://www.worldbank.org/en/topic/regional-integration/brief/belt-and-road-initiative

[8]The World Bank, op. cit.

[9]Richard Harris, “Why the billions China is pouring into Africa might not be smart money”, South China Morning Post, 2018, https://www.scmp.com/comment/insight-opinion/united-states/article/2163007/why-billions-china-pouring-africa-might-not-be

[10]Anna Fifield, “China pledges $60 billion in aid and loans to Africa, no ‘political conditions attached’”, The Washington Post, 2018, https://www.washingtonpost.com/world/china-pledges-60-billion-in-aid-and-loans-to-africa-no-strings-attached/2018/09/03/a446af2a-af88-11e8-a810- 4d6b627c3d5d_story.html?utm_term=.7fde08a17e2e

[11]Deborah Bräutigam, “U.S. politicians get China in Africa all wrong”, The Washington Post, 2018, https://www.washingtonpost.com/news/theworldpost/wp/2018/04/12/china-africa/?utm_term=.e9783e65a412

[12]Deborah Bräutigam, op. cit.

[13]Ibid.

[14]Kartik Jayaram, Omid Kassiri e Irene Yuan Sun, “Dance of the lions and dragons” McKinsey&Company, 2017, https://www.mckinsey.com/featured-insights/middle-east-and-africa/the-closest-look-yet-at-chinese-economic-engagement-in-africa

[15]Johan Hanekom, “Is China Really Helping Africa?”, Forbes Africa, 2017, https://www.forbesafrica.com/economy/2017/09/06/china-really-helping-africa/ 

[16]Johan Hanekom, op. cit.

[17]Richard Aidoo, “African countries have started to push back against Chinese development AID. Here’s why”, The Whashington Post, 16 de octubre de 2018, https://www.washingtonpost.com/news/monkey-cage/wp/2018/10/16/african-countries-have-started-to-push-back-against-chinese-development-aid- heres-why/?utm_term=.7aab9dd66de1

[18]Richard Aidoo, op. cit.

[19]Panos Mourdoukoutas, “What is China doing in Africa?” Forbes, 2018, https://www.forbes.com/sites/panosmourdoukoutas/2018/08/04/china-is-treating- africa-the-same-way-european-colonists-did/#40e7a30298ba

[20]China Africa Research Initiative, “Chinese investment in Africa”, School of Advanced International Studies, Johns Hopkins University, 2018, http://www.sais-cari.org/chinese-investment-in-africa/ 

[21]World Bank, “China and Africa: Expanding Economic Ties in and Evolving Global Contact”, 2018 https://www.worldbank.org/content/dam/Worldbank/Event/ Africa/Investing%20in%20Africa%20Forum/2015/investing-in-africa-forum-china-and-africa.pdf

[22]Kartik Jayaram, Omid Kassiri e Irene Yuan Sun, op. cit.

[23]Johan Hanekom, op. cit.

[24]Francisco Paris, “China and the EITI”, Extractive Industries Transparency Initiative, 2010, https://eiti.org/blog/china-eiti/

[25]Namukale Chintu y Peter J. Williamson, “Chinese State-Owned Enterprises in Africa: Myths and Realities”, Ivey Business Journal, 2013, https://iveybusinessjournal.com/publication/chinese-state-owned-enterprises-in-africa-myths-and-realities/ 

[26]Chinese President Xi Jinping’s speech at opening ceremony of 2018 Focac Beijing Summit, op. cit.

[27]Ibid.

[28]Ines Schjolberg Marques, “Chinese companies as transparent as others”, Extractive Industries Transparency Initiative, 2015, https://eiti.org/blog/chinese- companies-as-transparent-as-others

[29]Ines Schjolberg Marques, “Chinese companies reporting in EITI countries”, EITI International Secretariat, 2016, https://eiti.org/document/eiti-brief-chine- se-companies-reporting-in-eiti-implementing-countries#DownloadPDF

[30]Namukale Chintu y Peter J. Williamson, op. cit.

[31]Charles N. Brower y Michael P. Daly, “A Study of Foreign Investment Law in Africa: Opportunity Awaits”, International Council for Commercial Arbitration, 2016, https://www.arbitration-icca.org/media/7/82088225980224/brower__daly_a_study_of_foreign_investment_law_in_africa.pdf

[32]Charles N. Brower y Michael P. Daly, op. cit.

[33]Ibid.

[34]Mariama Sow, “Africa in the news: African countries sign CFTA, Mozambique conducts debt talks, Boko Haram returns kidnapped girls”, Brookings, 2018, https://www.brookings.edu/blog/africa-in-focus/2018/03/23/africa-in-the-news-african-countries-sign-cfta-mozambique-conducts-debt-talks-boko- haram-returns-kidnapped-girls/

[35]Abdur Rahman, “Forty-four countries sign historic African Union free trade agreement”, Africa News, 2018, http://www.africanews.com/2018/03/21/forty- four-countries-sign-historic-africa-union-free-trade-agreement//

[36]Charles N. Brower y Michael P. Daly, op. cit.