Sudáfrica: el motor de un continente

Entrevista con Anthea Joubert

Gabriela Gándara

Sudáfrica es sin duda el país más importante en la región subsahariana del continente. Se le conoce por la larga e histórica lucha contra el Apartheid y su resurgimiento como un país democrático que logró convertir la animosidad en reconocimiento y colaboración. En entrevista con Comercio Exterior, la embajadora interina y encargada de negocios se refiere a la Sudáfrica moderna, su lugar en el mundo y el potencial que ofrece para la diversificación de las relaciones exteriores de México.

En México hay cierto desconocimiento de Sudáfrica como país de oportunidades y de gran influencia en la región. ¿Puede presentar brevemente a su país y referirse a la economía?

Sudáfrica es la segunda economía más grande en el continente africano, después de Nigeria. El país tiene un sofisticado sector financiero, empresas muy competitivas y una excelente red de transportes.

El grado de sofisticación de su economía ha hecho que se convierta inevitablemente en referencia para el resto de África. Sudáfrica tiene el 75% de las empresas del continente. Su economía depende tradicionalmente del sector minero, así como de los sectores agrícola y financiero, pero en los últimos años ha reportado mayor crecimiento en el área manufacturera. El sector minero ofrece una gran diversidad de recursos; el país es el primer productor y exportador de oro y 80% de la producción mundial de platino corresponde a Sudáfrica. En lo que se refiere al sector financiero, ha desarrollado una activa bolsa de valores reconocida mundialmente. Además, es el único país del continente que forma parte del G20.

Sudáfrica es la puerta de entrada a los países del sur del Sahara. Se replegó por un tiempo, pero ya retomó sus habituales vínculos con el exterior. El país atravesó momentos difíciles por la caída de las exportaciones de minerales a China y nueve años del Gobierno del presidente Jacob Zuma, que se complicó. A principios de 2018 se da un cambio sustancial con el nombramiento de Cyril Ramaphosa como nuevo líder del Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) y presidente del país, con lo que inicia un periodo de transición para preparar las elecciones que tendrán lugar en el primer semestre de 2019.

El presidente Ramaphosa y su equipo de ministros han impulsado en los últimos meses un proceso de transformación profunda para colocar nuevamente al país en el ámbito internacional. Esto comenzó con la participación en el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2018, y el proceso ha seguido en marcha. Desde entonces, se da prioridad al comercio y la inversión apoyados en la experiencia del equipo del presidente, con sus trayectorias como hombres de negocios y burócratas de amplio recorrido.

¿En qué momento está la agenda bilateral de México y Sudáfrica, y qué oportunidades hay para las empresas de ambos países?

Sudáfrica y México han tenido relaciones políticas desde hace 25 años. En 1993 se firmó el acuerdo para dar fundamento a la relación. Primero, se abrió una oficina de representación de México en Pretoria y después de las elecciones de 1994 se abrió una embajada.

Recíprocamente, Sudáfrica abrió la embajada en México, desde donde cubrimos los países de Centroamérica. Aunque no de la forma que nos gustaría porque somos un equipo muy pequeño, hacemos nuestro mejor esfuerzo.

Lo que Sudáfrica puede ofrecer a México es tecnología minera. Nosotros hemos estado en la industria minera por muchos años; de hecho, tenemos una compañía sudafricana en Torreón que fue pequeña en sus inicios; pero al paso de los años creció y se especializó. En Sudáfrica excavamos de manera diferente y llegamos a una profundidad de dos kilómetros, incluso de hasta cinco kilómetros, con relativa facilidad, lo que no sucede en México. Es por esto que la minería es un buen sector donde los dos países pueden colaborar. De hecho, en la exposición minera que se lleva a cabo en Guadalajara, hay una importante presencia de empresas sudafricanas que incluye no sólo a las que tienen inversiones o negocios estables en México, sino también a empresas que ofrecen servicios, tecnologías y productos vinculados a la minería.

De igual manera, hay conocimientos y experiencia en México que son muy valorados en Sudáfrica, por ejemplo, la tecnología para la purificación de agua. El agua es un bien restringido y lo estamos agotando, por lo que tenemos que comenzar a utilizar el agua de mar y realizar procesos de desalinización. En Ciudad del Cabo ya existen algunos proyectos que utilizan estos procesos. Los mexicanos están más avanzados en este tema y hay empresas que se están enfocando en proyectos colaborativos con Sudáfrica.

Como es bien sabido, Sudáfrica tiene mucho oro, pero su extracción también conlleva algunos retos, como el uso de tecnologías limpias. En este campo, hay expertos mexicanos que regularmente visitan nuestro país para colaborar en plantas de purificación ambiental y del agua.

Los proyectos de inversión entre ambos países son todavía incipientes. Sin embargo, el número de empresas que invierten ha crecido en los últimos años.

Efectivamente, no son muchas las empresas sudafricanas con presencia en México y viceversa, pero sí hay una tendencia creciente. Ambos países ofrecen seguridad a la inversión. Sudáfrica, por ejemplo, es un sitio atractivo para la inversión por el volumen de su mercado, su cercanía y acceso a todo el continente, su sistema financiero y la protección jurídica. México, a su vez, es atractivo para empresas sudafricanas por el acceso a Estados Unidos y América Latina.

Las empresas trasnacionales sudafricanas tienen presencia en México en el terreno farmacéutico, en minería y en tecnologías de la información, por ejemplo. De acuerdo con los reportes, hay una veintena de empresas sudafricanas en México. Tan sólo en 2018, una empresa sudafricana invirtió un millón de dólares en una planta manufacturera en las afueras de San Luis Potosí. La principal razón por la que estas empresas se instalan en México es el volumen del mercado. Sin embargo, ahora empiezan a aprovechar la plataforma que ofrece México para crecer en otros países.

En las exportaciones sudafricanas destacan los minerales, pero hay una participación cada vez mayor de las manufacturas. ¿Está cambiando su sistema productivo?

Como país, nos hemos movido de una economía basada principalmente en los sectores agrícola y minero a una con desarrollo manufacturero. Sudáfrica es un país seco, semidesértico. Si llueve, fantástico, podemos exportar, pero si no, tenemos que importar incluso productos básicos. Algo similar ocurre con la minería. Hemos sido mineros por 180 años, pero los yacimientos son muy profundos y en algunos casos hay que valorar el costo-beneficio de explorar y extraer de grandes profundidades. La necesidad de desarrollar otros sectores se refleja también en la composición de las exportaciones. Todavía tenemos una fuerte participación del sector minero en nuestras exportaciones, pero la presencia de otros productos es cada vez más amplia. Incluso, hemos aprendido a desarrollar productos o servicios a partir de los minerales. Por ejemplo, Sudáfrica exporta a México tecnología para el uso del platino en los escapes automotrices con el propósito de reducir las emisiones contaminantes.

Por su parte, las empresas mexicanas empiezan a ver en Sudáfrica un destino para la inversión y el comercio. El sector automotriz y de autopartes reporta exportaciones de México a Sudáfrica. La maquinaria agrícola fabricada en México también se vende allá.

México y Sudáfrica sirven de plataformas para el acercamiento a América Latina y África, respectivamente.

Para las empresas mexicanas, Sudáfrica debe servir para conocer y acercarse más al continente, y los gobiernos debemos trabajar en nuestras relaciones bilaterales y de fomento al comercio exterior.

Primero que nada, la ubicación de Sudáfrica ofrece acceso a varios países, a un mercado muy amplio que puede parecer excesivo y caótico, pero que en realidad es muy rico y variado. En la región se encuentran países grandes como la República Democrática del Congo y países muy pequeños como Lesoto, o ricos en minerales como Botsuana. De gran interés y posibilidades de complementación con México son los países petroleros del norte de África, como Nigeria, o los centrales, como Angola, Congo y Guinea que tienen grandes yacimientos sin explotar y podrían aprender de la experiencia mexicana y la presencia de técnicos y científicos. Es un mundo de posibilidades.

 

“Sudáfrica es parte del grupo de países emergentes conocido como BRICS, junto con India, Brasil, Rusia y China. Tenemos un acuerdo comercial con la Unión Europea y con otros países del continente.”

 

Para multiplicar esas posibilidades, ahora existe el Área Continental Africana de Libre Comercio que se firmó este año en el seno de la Unión Africana. Esto significa que tendremos una zona de libre tránsito de mercancías a lo largo del continente que aprovechará los grandes puertos en Sudáfrica, como Ciudad del Cabo. Esto es algo muy importante para nosotros.

No cabe duda de que para México es importante encontrar otros mercados, y África los tiene. De manera paralela, es recomendable que las compañías sudafricanas comprendan que México es una puerta de entrada a Centroamérica y Sudamérica. Sería adecuado utilizar a México como base para luego moverse a otros sitios, lo cual trae beneficios por la infraestructura que éste ofrece y los acuerdos comerciales de los que dispone.

La globalización enfrenta hoy diversos cuestionamientos. Como país líder en la región, ¿cuál es la posición de Sudáfrica respecto al libre comercio?

Desde 1992, Sudáfrica ha fomentado las relaciones diplomáticas y el acercamiento político con el mundo. Primero establecimos embajadas y luego empezamos a hablar de comercio, fronteras, etcétera. Se firmaron diversos acuerdos de colaboración comercial a nivel bilateral, incluso con México, pero ahora nos interesa participar en acuerdos e iniciativas multilaterales, con grupos de países. Hemos concluido un periodo de transición y estamos listos para participar competitivamente en el comercio internacional.

Sudáfrica es parte del grupo de países emergentes conocido como BRICS, junto con India, Brasil, Rusia y China. Tenemos un acuerdo comercial con la Unión Europea y con otros países del continente. Nos sentimos muy honrados de ser un miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Se trata de una oportunidad que pocos países consiguen en tan poco tiempo.