Ford Hermosillo: un caso atípico en el sector automotor mexicano

Álvaro Bracamonte Sierra y Rosana Méndez Barrón.  Los autores son, respectivamente, Profesor-investigador de El Colegio de Sonora y Asistente de investigación en la misma institución.

Ford Hermosillo: un caso atípico en el sector automotor mexicano
Sonora, o más precisamente la ciudad de Hermosillo, es uno de los polos de manufactura automotriz. Desde 1986 cuenta con una de las fábricas más competitivas de Ford Motor Company en el país y, a pesar de ello, su participación en este boom del automóvil ha sido marginal. El objetivo del artículo es examinar la dimensión del comportamiento atípico de la industria automotriz establecida en Sonora y las perspectivas que se atisban para esa crucial actividad de la economía de la entidad.

La automotriz, es una de las industrias más dinámicas y relevantes de la economía mexicana. Lo es, entre otras razones, por su aporte a la producción de manufacturas y la generación de empleos, así como su vigorosa presencia en los mercados internacionales. La firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), supuso un auténtico boom para esta actividad, al favorecer el arribo de nuevos fabricantes y ampliar las actividades de las ensambladoras tradicionales. Por su empuje destacan en esta fase, las regiones del Bajío y el noreste del país.

Sonora, o más precisamente la ciudad de Hermosillo, es uno de los polos de manufactura automotriz. Desde 1986 cuenta con una de las fábricas más competitivas de Ford Motor Company en el país y, a pesar de ello, su participación en este boom del automóvil ha sido marginal. El objetivo del artículo es examinar la dimensión del comportamiento atípico de la industria automotriz establecida en Sonora y las perspectivas que se atisban para esa crucial actividad de la economía de la entidad.

EL BOOM DE LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ EN MÉXICO

La industria automotriz (IA) es una de las actividades manufactureras de mayor antigüedad y peso dentro de la economía mexicana. [1] Su trayectoria en el territorio nacional muestra una amplia gama de actividades que van desde actividades simples de ensamblaje hasta procesos de alta especialización tecnológica, base del notable dinamismo exportador que le caracteriza en la actualidad. Entre 2010 y 2014, su producción creció a una tasa anualizada superior a 8% y colocó a México entre los principales fabricantes del planeta, solo superado por China, Estados Unidos, Japón, Alemania, Corea del Sur e India.

Las exportaciones de autos y autopartes constituyen, después de las remesas, la mayor fuente de divisas para la economía nacional. En 2006, el monto de sus exportaciones fue seis veces superior al de las ventas externas de productos petroleros y multiplicó por 4.2 y 5.8 veces, respectivamente, a los ingresos por remesas y turismo. En 2017, México ocupó el cuarto lugar entre los mayores exportadores de automóviles del mundo.[2]

Geográficamente la IA se concentra en tres regiones: Bajío, norte y centro, y en 12 entidades federativas. Allí operan, al menos 14 complejos dedicados al estampado; la fundición, y el ensamblaje de autos y motores. Buena parte de estos complejos, están localizados en el centro del país y, de ellos, un caso sobresaliente es el del Bajío, el más reciente y el de mayor desarrollo. Destaca, asimismo, la operación de firmas estadounidenses como Chrysler, Ford y General Motors; de japonesas como Toyota, Honda y Nissan, y de alemanas como Volkswagen, Audi y BMW.

Se necesitan políticas laborales. 

 

LA INDUSTRIA AUTOMOTRIZ DE SONORA

En 2018, la planta de estampado y ensamblado Ford Motor Company en Hermosillo, Sonora cumplió 32 años en operación; es una de las tres instalaciones industriales de la armadora estadounidense en territorio nacional. Con una inversión de 6 mil 500 millones de pesos, el proyecto original contempló una producción potencial de 130 mil unidades al año (270 diarias), la generación de 1,100 puestos de trabajo y la participación de siete proveedores: Carplastic, Cisa, Cima, Pemsa, Aurolin, Goodyear y Pittsburgh. En esta etapa, que se identifica como Fase 1, se ensambló el modelo Tracer.

La Fase 2 de la planta, inicia en 1990 con la fabricación del modelo Escort, un volumen de producción de 200 unidades diarias y la participación de 2 mil trabajadores en dos turnos. Para la puesta en marcha de la Fase 3, en 1995, se readecua la línea de producción para ensamblar el Ford Focus. Una década más tarde, se introduce la Plataforma CD3 para fabricar los modelos Fusion, Milan y Zephyr (Fase 4). Una expansión que, mediante una inversión de 1,600 millones de dólares, amplió la base de proveedores a 16 y el volumen de producción a 305 mil unidades anuales.[3]

Para 2016 la planta mantenía la fabricación del Fusion (versiones híbridas: Hybrid y Energi) y el Lincoln MKZ; operaba en tres turnos con una plantilla laboral de 3,500 trabajadores (3,200 sindicalizados y 300 no sindicalizados) y su volumen de producción ascendía a 425 mil unidades anuales.[4]

FORD Y EL BOOM AUTOMOTOR EN MÉXICO


Influida por el rápido crecimiento de la industria automotriz en México, Ford Motor Company (FMC), anunció inversiones por 2,500 millones de dólares destinadas a la ampliación de sus instalaciones en Chihuahua (fabricación de motores) y a la apertura de una planta de transmisiones de nueva generación en Guanajuato. El corporativo estadounidense informó, asimismo, sus planes para edificar una planta en San Luis Potosí y, con una inversión de 1,600 millones de dólares, producir ahí el modelo Focus.

Pese a contar con una clara estrategia expansionista, los indicadores disponibles muestran que FMC no jugó un papel protagónico en el boom automotor de México. Al comparar la producción y las exportaciones de las diferentes ensambladoras que operan en territorio nacional, es posible constatar que el ritmo de expansión de Ford es menor al que exhibe la mayoría de sus competidores. Entre 2011 y 2015 su crecimiento promedio en ambos rubros rondó el 3%, lejos de la expansión de 83.5% en las exportaciones de Mazda y de 78.2% en el volumen de producción de esta misma firma japonesa. (Ver la gráfica 1)

El bajo perfil de Ford se acentuaría en los años siguientes debido al abrupto cambio en las preferencias de los consumidores que redujo la demanda de autos compactos y, consecuentemente, la rentabilidad de ese segmento del mercado. También incidió en este desempeño, la hostilidad discursiva del presidente Trump, quien desde el inicio de su mandato presionó a las ensambladoras para relocalizar sus operaciones en territorio estadounidense.

La suma de dichos factores modificó sustancialmente la estrategia global de Ford. A finales de 2016, el corporativo informó la cancelación del proyecto de San Luis Potosí, la inversión de 700 millones de dólares en Flat Rock, Michigan y, como se explica más adelante, la apertura de una línea de producción en Ford Hermosillo para remedir parcialmente la cancelación del proyecto en territorio potosino.

LOS AÑOS DIFÍCILES DE FORD EN HERMOSILLO

Es posible afirmar que Hermosillo, altamente dependiente de la actividad de FMC, permaneció al margen de la vigorosa expansión de la industria automotriz en México. A pesar de estar catalogado como uno de los polos más antiguos y modernos de esta estratégica actividad manufacturera, este municipio sonorense no recibió, durante el boom, nuevas empresas del sector ni se ampliaron de manera significativa las instalaciones de la planta de Ford en la entidad. En contraste, la armadora estadounidense destinó cuantiosos recursos para ampliar las fábricas de Chihuahua y Guanajuato, además del anuncio y posterior cancelación de su proyecto en San Luis Potosí.

Como parte de los reacomodos tras el malogrado proyecto de San Luis Potosí, FMC anunció el desarrollo de una línea de producción en Hermosillo destinada a la fabricación del Focus. Se señaló entonces que la planta hermosillense se enfocaría a producir la nueva generación de autos de esa línea, con el propósito final de mejorar la rentabilidad de la empresa. Decisión que implicaba ajustes no solo al interior de la nave industrial, sino también entre los proveedores de la línea de suministro.

Con la apertura de la nueva línea de producción ligada al Focus se proyectó un crecimiento importante de la producción de la planta de Hermosillo: se estimaba el ensamblaje de una cantidad superior a 400 mil unidades anuales, incluyendo al recién llegado Focus y los tradicionales Fusión y MKZ. Aunque esta fue la proyección inicial, se puntualizó que la base de producción se movería/actualizaría de acuerdo con el comportamiento de los mercados.

Como se señaló, el cambio en las preferencias del consumidor terminó por afectar los planes de la multinacional y los de la fábrica sonorense. No sólo se canceló la habilitación de una nueva la línea de producción, sino que disminuyó sensiblemente la producción del Fusion y el MKZ. Los empleos directos se desplomaron. Debido a la reducción en las ventas de los modelos producidos, la planta recortó turnos y personal. Disminuyó, además, las compras de insumos a la proveeduría local, lo cual generó una severa contracción en la actividad del sector y en el conjunto de la economía regional.[5] El PIB estatal reflejó esas dificultades, con un incremento marginal de 0.8% en 2017, lejos del 5% registrado el año anterior.

El rezago que exhibe la actividad de FMC en México vis a vis la de sus competidores, tiene en el desempeño de la planta de ensamblaje en Hermosillo una de sus principales razones. Al comparar la evolución del volumen producido en las plantas de Cuautitlán y Hermosillo durante la última década, se observa que esta última registra los peores resultados. Ford Hermosillo muestra un comportamiento adverso desde 2014; aunque se recupera levemente en 2015 (3.6% de incremento), retrocede nuevamente al año siguiente (2.1%) y profundiza su caída en 2017 con una reducción de 23.1%. (Ver Gráfica 2)

Diversos analistas han expresado temores de que la planta cierre debido a las crecientes dificultades que presenta el competido nicho de autos compactos; no obstante, la Ford Hermosillo sigue trabajando, aunque a ritmos menores de producción y exportación. La pregunta obligada es si son fundadas esas preocupaciones. Sin desconocer que existe la posibilidad de que la trasnacional cancele parcial o totalmente sus operaciones en Sonora, se considera que la suspensión representa un escenario poco realista a partir de las razones que se destacan a continuación:

 

CONCLUSIONES

La industria automotriz experimenta una profunda transformación tecnológica y un complejo proceso de reorganización/relocalización global que ha incubado la expansión de nuevos polos de desarrollo manufacturero como es el caso de México. Tras la puesta en marcha del TLCAN, la IA experimentó una expansión significativa en el país, cuya cresta se alcanzó entre 2011 y 2015. Desde entonces, el ritmo se ha moderado debido, entre otros factores, a la compleja coyuntura que enfrenta el mercado de autos compactos ante el cambio radical en las preferencias de los consumidores. Esta coyuntura obligó a la tras- nacional estadounidense a cancelar o replantear varios proyectos que terminaron por afectar la producción, las exportaciones y su participación en el mercado nacional.

Entre 2016 y 2018 la planta hermosillense de FMC acusó las tribulaciones que enfrentaba su casa matriz, al bajar la demanda del Fusión, su auto insignia, y cancelarse la construcción de la planta en San Luis Potosí que se dedicaría a la producción del Focus.

A la fecha, la Ford Hermosillo afronta un entorno de notable fragilidad que por momentos hace temer el eventual cierre de operaciones en Sonora. Sin embargo, las barreras de salida, el compromiso del sindicato con la empresa y su ubicación estratégica, son factores que reducen las posibilidades de que dicho escenario se cristalice. En esas circunstancias, la Ford Hermosillo está a la expectativa de los planes futuros que el corporativo tiene para la planta. La información detallada de la estrategia prevista por Ford se desconoce por ahora, debido al hermetismo que distingue a la multinacional.

 

 

 

 

 

[1] En el país operan 18 de las OEMS (Original Equipment Manufacturers) fabricantes de vehículos; nueve son corporaciones líderes en la producción de vehícu- los ligeros y otras nueve son productoras de vehículos pesados o comerciales. Operan también dos fabricantes de motores diésel. Véase, Alex Covarrubias Valdenebro, “Explosión de la Industria Automotriz en México: de sus encadenamientos actuales a su potencial transformador”, Análisis, núm. 1, Fundación Friedrich Ebert, México, 2014

[2] Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, Estadísticas históricas del sector automotriz (producción y exportaciones), México, 2017 y Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, Diálogo con la industria automotriz, 2018-2024, México, 2018.

[3] La plataforma CD3 es una pieza clave de la estrategia de la Ford Motor Co. para enfrentar la dura competencia de modelos como el Honda Accord y el Toyota Camry en el mercado de Norteamérica. Véase, Óscar Contreras, Jorge Carrillo y Arturo Lara, Redes de Producción Global y Aprendizaje Local: El caso de Ford en Hermosillo, México, 2006.


[4] Ford Hermosillo fue la primera automotriz en el país en producir vehículos de lujo, al introducir en 2012 la producción del Lincoln MKZ y también vehículos híbridos.

[5] En noviembre de 2017 se conoció, por medio de un documento interno que envío Ford a sus proveedores en México, que a partir del año 2020 se ensamblaría un nuevo modelo en la planta local bajo la plataforma CX430, y sería un modelo deportivo-utilitario (https://www.michellerivera.com.mx/2019/02/12/caen- ventas-en-eu-de-fusion-armado-en-hermosillo).