Industria automotriz: motor de la economía nacional

Entrevista con Eduardo J. Solís Sánchez, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.

Guillermo Máynez

La industria automotriz que opera en México es la protagonista de una de las más grandes historias de éxito de los últimos años. Su actividad en los mercados internacionales repuntó tras la firma del acuerdo comercial de América del Norte y hoy se prepara para defender y ampliar sus ventajas competitivas ante los desafíos que plantea la digitalización, la conectividad y la electromovilidad. De la evolución y perspectivas de esta estratégica actividad para desarrollo del país, conversamos con Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.

La industria automotriz se ha convertido en el motor de la economía mexicana, ¿qué destacaría de su evolución reciente y cuáles considera sus metas más relevantes para los próximos años?

A raíz de la entrada en vigor del TLCAN, la industria automotriz mexicana ha incrementado su participación en el PIB nacional y el PIB manufacturero. Después de la crisis económica global de 2008-2009, el PIB de la industria automotriz creció (en términos reales) a un promedio anual de 11.3%; es decir, casi cuatro veces más que el PIB nacional —que aumentó 3%— o del PIB manufacturero, que lo hizo en 3.3 por ciento.

Las metas para los próximos años pueden agruparse en dos grandes temas. Por una parte, el mercado interno, que ha venido decreciendo durante los últimos dos años y precisa que se mantenga el control a la importación de autos usados, como viene ocurriendo desde 2011. Por otra parte, la atención de los mercados externos, que hasta la fecha absorben 88% del total de los vehículos que se producen en el país.

En 2018, las exportaciones de la industria automotriz llevaron al sector a obtener un superávit en la balanza comercial de 82 mil novecientos millones de dólares. Debido a ello necesitamos mantener la red de tratados comerciales firmados por nuestro país, de manera que permitan la consolidación del sector en el país. Los tratados más importantes son el –T- MEC – ya que Estados Unidos y Canadá representan más del 80% de nuestras exportaciones– el modernizado tratado con la Unión Europea y el ACE 55 con el Mercosur, sin demeritar el resto de los acuerdos y tratados.

¿Cuáles considera que serán las repercusiones más re- levantes de la implantación de la Industria 4.0 en la manufactura de automóviles en México?


Las repercusiones de la Industria 4.0 para la cadena automotriz de nuestro país serán positivas evidentemente, ya que permitirán darle continuidad a los proyectos que se llevan a cabo en el país, manteniendo la competitividad del sector frente al resto del mundo.

¿Cómo se modificará la cadena de valor de la industria automotriz Norteamérica a partir de la incorporación de las tecnologías de la conducción autónoma y la propulsión eléctrica?

La adopción de estas nuevas tecnologías será gradual, cuando menos en un horizonte de cinco a diez años y seguramente tendrá un impacto positivo en la cadena productiva. Es evidente que las armadoras de vehículos siempre están considerando los cambios de los consumidores en cuanto al uso de la tecnología y la propiedad de los vehículos. A diferencia de lo sucedido en algunos países europeos, en la región de América del Norte, si bien hay interés por la electrificación, no existen políticas específicas que nos lleven a pensar en la sustitución de los motores de combustión interna de manera acelerada. Por ejemplo, podemos mencionar que en nuestro país se vendieron en 2018 10,554 vehículos híbridos y eléctricos, que es apenas el 1.25% del total de la venta de autos nuevos; de éstos, 1.13% fueron vehículos híbridos, 0.11% híbridos conectables y 0.01% eléctricos.

La innovación de procesos de manufactura es la que pre- domina en el país, y la de productos es más bien limitada ¿Será suficiente esta modalidad de innovación para preservar las ventajas competitivas de esta industria?

Es cierto que buena parte de la innovación en México se ha dado en los procesos de manufactura, pero eso no quiere decir que nuestro país no haya incursionado en proyectos de investigación y desarrollo (I+D) de aplicaciones específicas para los vehículos. Es tan relevante el tema, que el programa de trabajo de la AMIA incluye un grupo enfocado en la investigación, desarrollo de tecnología e innovación en la industria automotriz, el cual es presidido por la asociación y se denomina Grupo Nacional de Instituciones Académicas y Centros de Investigación de la Industria Automotriz (GNIACIIA). En este grupo participan centros de investigación públicos y privados que hacen investigación y desarrollo para la industria automotriz, así como la propia industria automotriz, instituciones académicas y el gobierno federal.

Eduardo J. Solís Sánchez

 

¿Qué medidas debería tomar el gobierno para fortalecer la presencia de las empresas mexicanas en las cadenas mundiales de valor de la industria automotriz?

Son necesarias políticas públicas que promuevan una mayor integración de la cadena productiva del sector, particularmente de los niveles 2 en adelante y, específicamente, en procesos como estampado, fundición, forja, maquinado, inyección de plástico y hechura de moldes y herramentales.

¿Qué papel deberán desempeñar las empresas extranjeras asentadas en México en el fortalecimiento de la industria automotriz del país?


Las empresas de la industria automotriz establecidas en nuestro país, que ensamblan, importan y comercializan vehículos ligeros en México, todas son filiales de las grandes corporaciones internacionales mundialmente conocidas. En este sentido, el papel que han desempeñado ha sido el de fortalecer y consolidar a la industria automotriz en nuestro país, convirtiendo a este sector en el motor de la economía nacional.

El desarrollo del capital humano es y será cada vez más un factor determinante para el futuro de la industria automotriz del país ¿Las instituciones educativas están preparadas para hacer frente a este desafío?

Debe mantenerse una comunicación constante con las instituciones educativas, para asegurarnos que sus planes de estudio de carreras técnicas e ingeniería se adaptan a las necesidades de la industria automotriz. Nuestro sector trabaja muy de la mano con el sistema educativo formal, con el gobierno federal y con los estados.

¿Qué función tienen los centros de investigación y desarrollo en la transferencia y generación de conocimientos en el país?


Los centros de ingeniería dedicados a la industria automotriz, tanto públicos como privados, han sido un factor muy relevante para que nuestro país se proyecte como un jugador de clase mundial en este rubro. La automotriz es una de las industrias que más investigación, desarrollo y tecnología (I+D+I) lleva a cabo en el país y seguramente esto seguirá siendo una apuesta segura en el futuro.