Incursión neolonesa en Corea

Entrevista con Eduardo Alverde Villarreal, director de Grupo Promax Integral.

Gabriela Gándara

La relación económica entre México y Corea está determinada principalmente por las inversiones coreanas en México. Por el contrario, son muy pocos los casos de empresas mexicanas con inversión productiva en Corea. Sin embargo, hay un ejemplo paradigmático. La empresa mexicana Zinc Nacional, del Grupo Promax, recicladora de subproductos de la industria acerera, invierte en Corea y nos muestra el potencial de negocios que ofrece un mercado lejano, pero bien comunicado, en el que conviven tecnologías de vanguardia con tradiciones ancestrales.

Edición 18

¿Nos podría hacer una breve presentación del Grupo Promax, que usted preside?


Promax es un grupo empresarial 100% mexicano, fundado en 1917 en Monterrey, Nuevo León. Desde sus orígenes, se dedicó a la producción y comercialización de yeso. La primera empresa del grupo se llamó Yesera Monterrey, que creció desarrollando industrias vincula- das al sector de la construcción, como paneles de yeso, otros materiales de construcción, así como derivados de zinc y papel reciclado. La empresa se especializó en el tema del yeso a partir de la primera mitad del siglo pasado y en la década de los cincuenta se diversifica y complementa con la producción de zinc; de ahí, inicia su expansión a través de la empresa Zinc Nacional. En un principio a nivel nacional, con nuevas plantas en Nuevo León y Gómez Palacio, Durango y más tarde de manera decidida a nivel internacional con la adquisición de una planta de reciclado de productos industriales en Estados Unidos, que marcó la línea de nuevos negocios y presencia multinacional del grupo.

Actualmente Grupo Promax es el principal fabricante de yeso de construcción y yeso industrial en México. Además, es el mayor fabricante de óxido de zinc, sulfato de zinc y panel de yeso en América Latina. El grupo exporta a más de 25 países y tiene 16 plantas de producción.

¿Cuáles son las ventajas y los desafíos de Corea?

Desde el principio nos sentimos bienvenidos y bien recibidos por parte de la Comunidad y las autoridades coreanas. Siempre recibimos mucho apoyo por parte de la Korea Trade Investment Promotion Agency (KOTRA), del parque industrial Gwangyang Bay Area, del banco KDB (Korea Development Bank), el cual financió una parte muy importante de la inversión, y de las autoridades municipales de la ciudad de Suncheon. Quisiera también reconocer el apoyo que recibimos de la Embajada de México en Seúl y de la oficina de ProMéxico en Corea.

Nuestro principal desafío fue el aprender a hacer negocios en Corea del Sur, entender la cultura, las leyes, el tema fiscal, cómo contratar personal y finalmente estar en condiciones de construir la planta.

Corea es un importante productor de acero, ¿fue la razón por la que decidieron incursionar en este país? o ¿cuáles fueron las reflexiones que llevaron a Zinc Nacional a invertir en Corea?

Nuestra empresa, Zinc Nacional que forma parte de Grupo Promax, fabrica óxido de zinc y sulfato de zinc, utilizando entre otras materias primas, subproductos que contienen zinc generados en la fabricación de acero. Corea es un muy importante reciclador de chatarra, y al reciclar chatarra de acero se genera un subproducto con zinc conocido como polvos de acería. Decidimos invertir en Corea porque es un país con un crecimiento impresionante, que nos abrió las puertas a invertir y construir nuestra planta. En Corea se reciclan cada año varios millones de toneladas de chatarra, lo que genera materia prima para nuestro proceso de reciclado. Esta planta recicla el polvo de acero en el horno de arco eléctrico (Electric Arc Furnace, EAF) utilizando una tecnología muy competitiva.

¿Cuál fue el proceso del desarrollo del negocio y qué actividad realiza Zinc Nacional en Corea?


Llegamos a Corea asociados primero con una empresa de origen estadounidense. Pero al arrancar el proyecto nos quedamos en la inversión solos por un tema de disponibilidad de capital por parte de los socios.

El reto fue muy fuerte, teníamos que encontrar un sitio, conseguir los permisos, encontrar una empresa contratista que nos apoyara con la edificación de la planta y posteriormente adquirir la materia prima.

Reciclamos polvos de acería, los cuales son un residuo en la fabricación de acero, y lo recuperamos y concentramos por medio de una tecnología que hemos desarrollado durante los 66 años de existencia que tiene nuestra empresa. El zinc recuperado lo convertimos en óxidos y sulfatos de zinc que se utilizan en diversas industrias como la cerámica, hulera (llantas), agrícola, nutrición animal, pintura, etcétera.

Nuestra oferta es la mejor opción para recuperar y reciclar residuos, ya que elimina la responsabilidad adquirida por el generador al transformar los residuos en productos finales, útiles para el hombre, en beneficio de la sociedad. El manejo de estos residuos se debe realizar cumpliendo con todas las normas y leyes establecidos por las autoridades ambientales en Corea del Sur. Atendiendo todas las disposiciones, utilizando tecnología de vanguardia y resolviendo una necesidad de reciclado se crea la empresa Global Steel Dust Korea (GSDK) de la empresa mexicana Zinc Nacional.

¿La presencia de Zinc Nacional en Corea significa una mayor cercanía a otros países asiáticos o se concentran básicamente en Corea?


Definitivamente, Corea es una puerta importante al mercado asiático. Nuestra meta es aumentar nuestra participación de mercado en reciclado de polvos de acerías en Asia y también acrecentar de manera importante nuestras ventas de óxido y sulfato de zinc en Asia, incursionando en mercados nuevos para nosotros.

¿Zinc Nacional en Corea puede abrir el camino a otras empresas mexicanas interesadas en llevar sus proyectos de inversión a aquel país?


Hay muchas oportunidades para el crecimiento de empresas mexicanas en la República de Corea. Tenemos que voltear a ver a ese país. Es la decimocuarta economía del mundo y, además, podemos usar a Corea como una puerta para que nuestros productos entren a otros países del continente asiático. El mercado interno es grandísimo y, el mercado de la región, inmenso.