Sonora, de cara al futuro

Guillermo Máynez Gil

 Sonora es un lugar que, a las bellezas naturales de gran contraste, como la conjunción de mar y desierto, agrega una tradición de autonomía, libertad y prosperidad que lo hace uno de los estados con mejores condiciones de vida en México.

Edición 18

Al igual que los estados de la península de Yucatán, el otro extremo del país tuvo un desarrollo histórico ajeno al centro. Poco poblado, Sonora consistía en unas cuantas ciudades pequeñas, propiedades rurales de gran extensión y comunidades indígenas con su propia dinámica, no exenta de conflictos e injusticias. La singularidad y las características de la sociedad sonorense a principios del siglo XX fueron retratadas en obras como La frontera nómada (1979), de Héctor Aguilar Camín.

Sonora es el segundo estado más extenso de México —sólo después de Chihuahua—, el número 18 en población y el 29 en densidad poblacional. No obstante, su PIB estatal ocupa el noveno lugar y su PIB per cápita el octavo, lo que habla claramente de una economía altamente productiva y competitiva, debida en parte a su integración con la economía del sur de Estados Unidos y, en particular, Arizona, así como a su exitosa participación en las cadenas productivas norteamericanas gracias al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Antes del TLCAN, la economía sonorense se basaba en la ganadería y la agricultura. En los noventa comenzaron a llegar las maquiladoras. Si bien muchas, de origen estadounidense, se trasladaron a China y otros países en la década siguiente, las demás elevaron significativamente su valor agregado, fortaleciendo la economía del estado. Aunque Sonora ocupa el lugar 15 en recepción de inversión extranjera directa, los recursos que atrae son elevados si se considera que su población es relativamente baja. Esto se ve reflejado en el buen desempeño de Sonora como exportador: en 2018 se ubicó en el lugar nueve, con poco más de 17 mil millones de dólares y 373 empresas con actividad internacional que generaron 129 mil empleos.

Otro factor que explica la prosperidad de Sonora es su desempeño en materia educativa. El tercer estado con más años de escolaridad (10) entre las personas mayores de 15 —detrás solamente de la Ciudad de México y Nuevo León—, es además el sexto estado donde más patentes se registran y uno de los cinco donde 80% de la población o más tiene acceso a internet.

Sonora, asimismo, cuenta con una buena infraestructura de transportes. En 2019 se espera consolidar el corredor logístico seguro para las exportaciones a Arizona. El proyecto consiste en certificar a los trabajadores y empresas dedicados al transporte de mercancías, y en equipar los vehículos con tecnología de vigilancia vinculada a dependencias de seguridad pública.

Sonora es el segundo estado más extenso de la república. 

Para mantener el buen paso en la industria, es preciso garantizar el abasto de gas natural, insumo indispensable, y aprovechar el enorme potencial del estado en materia de energías renovables. Sonora es el estado que más energía eléctrica consume per cápita, no sólo por la intensa actividad industrial, sino también, y sobre todo, por la necesidad de climatizar habitaciones y centros de trabajo, lo mismo en verano que en invierno, dado el clima extremoso. Tanto los hogares como los negocios deben destinar una proporción muy alta de sus ingresos al pago de la energía.

Con mayor razón, Sonora debe aprovechar sus condiciones geográficas y climatológicas: las tasas de insolación que recibe buena parte de su territorio están entre las más elevadas del mundo, por lo que la producción de energía solar debería crecer aceleradamente. Además, en el largo litoral hay un gran potencial eólico y de energías marinas, y la zona serrana también ofrece buenas condiciones para la eólica y la minihidráulica.

Además de la industria, son de gran importancia la ganadería, la agricultura, la pesca y la minería para el estado. Sonora es líder en producción de cobre, oro y grafito, por mencionar algunos. Otras sectores importantes en el estado son el automotor y el aeroespacial.

Sin embargo, como otras regiones del país, Sonora ha sufrido un aumento en los niveles de crimen y violencia: en 2017, ocupó el décimo lugar en homicidios dolosos per cápita. Esto deberá atenderse si se quiere mantener la buena calidad de vida que ha caracterizado al estado históricamente.

En suma, Sonora es un lugar que, a las bellezas naturales de gran contraste, como la conjunción de mar y desierto, agrega una tradición de autonomía, libertad y prosperidad que lo hace uno de los estados con mejores condiciones de vida en México. Como cualquier sitio, enfrenta retos importantes, como la inseguridad y el cambio climático, pero no cabe duda de que es también uno de los estados mejor preparados para enfrentar los desafíos del futuro.