La minería: identidad, riqueza e impacto social

Entrevista con Margarita Bejarano, directora general del Clúster Minero de Sonora.

Ariel Ruiz Mondragón / Retrato: Betto Robles

Por su extensión y su riqueza natural, Sonora es uno de los principales estados mineros del país. La minería es en Sonora una actividad de larga tradición. Tiene, también, una marcada dimensión internacional, dada la relevancia de las exportaciones y la inversión extranjera. La importancia del sector en el estado motivó la creación de una entidad que integrara a sus distintos actores. Fue así como nació en 2015 el Clúster Minero de Sonora; Comercio Exterior conversó con Margarita Bejarano, su directora general.

¿Cuál es el origen del Clúster Minero de Sonora?

Surgió del interés de compañías mineras a las que llamamos “tractoras”, porque son las que arrastran y demandan lo que el sector requiere. Son las más importantes de Sonora y también del país, como Grupo México, Fresnillo y Peñoles, así como empresas de capital extranjero, particularmente Yamana Gold, Agnico Eagle, Alio Gold y Alamos Gold. Estas empresas vieron la necesidad de contar con un espacio formal para impulsar la integración de la cadena de valor del sector minero.

El clúster cristalizó en septiembre de 2015. Inició con 19 socios, que eran aquellas compañías más el Gobierno del estado y dos universidades. Hubo acompañamiento de la Asociación de Ingenieros de Minas, Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM), la Asociación de Mineros de Sonora y las cámaras más relevantes asociadas al sector, como la Canacintra.

Desde el principio se tuvo claro que el clúster iba a ser de proveeduría, una plataforma para que las empresas sonorenses que dan servicio a la minería pudieran vincularse más directamente y generar negocios más eficientes, transparentes, efectivos y confiables. También, para buscar que la derrama del sector en Sonora (somos el estado más minero del país) se quede entre los proveedores locales y sea no solamente eco- nómica sino también social: que generemos ambientes de aprendizaje, de conocimiento, para que la base de capital humano se fortalezca.

¿Cómo ha sido el trabajo conjunto de los integrantes del clúster?


Interesante y reconfortante, porque este modelo de trabajo privilegia la cooperación, la participación y la toma de decisiones colegiadas.

Nos interesa hacer del clúster una plataforma de triple hélice, es decir, que estén presentes el sector privado, los ámbitos de gobierno y las universidades, además de la sociedad civil, que se integra a través de asociaciones y cámaras. También nos interesa el acercamiento con las comunidades donde se desarrolla la minería.

Los actores fundadores tenían claro que había que generar una asociación democrática, con liderazgo relacional y no competitivo con otros actores, que promoviera un espacio donde nos pudiéramos comunicar de forma estratégica.

La experiencia de nuestro Consejo Directivo es muy rica, y tenemos varias comisiones de trabajo: de desarrollo de proveedores y contratistas, de formación de capital humano, de sustentabilidad, de seguridad, y de investigación y desarrollo tecnológico. Allí se discuten temas de relevancia para el sector y se identifican oportunidades y de allí, emanan proyectos y programas.

Hoy sumamos 167, por lo que me atrevo a decir que somos el clúster de minería más grande del país (no podía ser distinto porque, como dije, Sonora es el estado más grande en minería). Este crecimiento nos permite medir la relevancia de la asociación.

Para las compañías mineras, contar con una cadena de valor avalada por el clúster les genera confianza. Así, diversificamos su padrón de proveeduría, mientras que al proveedor lo ponemos en la mesa con el comprador. Las universidades nos comparten qué retos enfrentan cuando buscan insertar a sus egresados en el mercado laboral, mejorar sus planes de estudio y hacer proyectos en conjunto. La vinculación empresa- universidad siempre ha sido un gran tema. Hemos desarrollado programas de vinculación que benefician directamente a esas escuelas, y para estudiantes no sólo de las carreras de ciencias de la Tierra sino también de muchas otras que acompañan el quehacer minero. Por eso, el clúster suma ya 11 universidades socias.

¿Cómo ha sido su vinculación con los gobiernos municipales, estatal y federal?


Con cada nivel de Gobierno hay un tipo de relación diferente. Los asuntos de la regulación son del ámbito federal. Nos ha tocado trabajar con dos subsecretarios de Minería, quienes han estado muy interesados en desarrollar las oportunidades que representa Sonora.

Con las autoridades estatales hay una comunicación directa y constante; además, el secretario del clúster es el titular de Economía del estado. La gobernadora ha apoyado mucho al sector y está al pendiente de sus necesidades. El director de Minería estatal tiene una trayectoria impresionante y conoce muy bien el sector.

Los gobiernos locales tienen interés en el clúster porque hemos realizado proyectos conjuntos, como los encuentros de proveeduría. Cada año, el clúster realiza cuatro encuentros de negocios para que, entre otras cosas, los compradores y gerentes de contratos de las minas visiten las localidades y vean la oferta de proveedores que hay allí.

¿Cuál es la importancia de la minería en Sonora y a nivel nacional?


Sonora participa con una tercera parte de la producción minera y del valor de ella a nivel nacional. La minería es muy relevante porque sirve de base para el desarrollo de otros sectores: toda actividad humana como la conocemos actualmente tiene una base en la minería.

En México y, particularmente, en Sonora, la minería es un motor de desarrollo porque tiene un efecto multiplicador. No es sólo lo que produce en sí, también su vinculación con otros sectores: transportes, servicios, la industria de la construcción e incluso el turismo.

En Sonora, la industria minera aporta alrededor de 18 mil empleos directos y unos 100 mil indirectos; es decir, por cada empleo en minería, se generan otros cinco en servicios asociados.

La entidad tiene una riqueza geológica muy importante; hay minería metálica y no metálica, además de que somos los únicos productores de algunos minerales. Lideramos la producción de cobre: 85% sale del estado. Cuando en el mundo se habla de cobre, invariablemente se habla de Sonora. También encabezamos la producción de oro, somos el cuarto de plata y el único de wollastonita y carbón antracítico. Además, extraemos sal, molibdeno y, próximamente, litio, entre otros minerales.

El quehacer minero es muy importante y tiene un impacto social: el desarrollo de las comunidades donde se lleva a cabo es innegable. La minería contribuye al desarrollo de infraestructura, de capacidades en las comunidades y promueve, incluso, la diversidad productiva, porque sabemos que es un recurso finito. Ahora vemos que alrededor de la minería hay proyectos de ecoturismo, servicios y otras actividades que ayudan a que las comunidades sigan vivas.

Margarita Bejarano

Además de los recursos naturales, ¿qué ventajas tiene Sonora para el desarrollo de la minería?


Es un estado privilegiado naturalmente, pero eso no sirve de nada si no logramos generar capital humano que lo aproveche. En el estado de Sonora hemos logrado combinar ambas cosas. También tenemos una ubicación estratégica: somos una entrada principal a los mercados estadounidense y del Pacífico. Guaymas tiene un puerto de altura que nos conecta directamente. Esta localización potencia la capacidad para desarrollar negocios.

En comparación con otros estados, Sonora también goza de cierta estabilidad y seguridad, lo que es muy importante para el patrimonio de los inversionistas.

Hemos generado infraestructura y estructura social para el funcionamiento de esos negocios. Sonora ha desarrollado una industria minera pujante: 46 minas en operación, unos 200 proyectos de exploración y la mayor cantidad de proveedores asentados en la capital del estado. Pero además hay una cultura que privilegia el trabajo.

En Sonora tenemos una tradición minera de muchas décadas. Esto nos da una identidad que —junto a la oferta educativa del estado, que incluye universidades con programas adecuados para que los egresados puedan atender las necesidades del sector— se ha capitalizado. Asimismo, por la proximidad de Estados Unidos, una gran cantidad de sonorenses hablan inglés, lo cual suma puntos al capital humano.

Además, somos el único estado con una asociación de mineros, y el distrito sonorense de la Asociación de Ingenieros de Minas Metalurgistas y Geólogos de México (AIMMGM) es el más grande del país.

¿Cuál es la situación del sector en cuanto a inversión extranjera directa y exportaciones?


Sonora es el principal imán de inversión extranjera di- recta en minería del país, y México ocupa el séptimo lugar en el mundo.

Pero hay que decir que hemos perdido competitividad —respecto de países como Chile y Perú— debido a ciertas condiciones recientes que no han favorecido el desarrollo, como la no deducibilidad de la exploración inmediata, que impactó la atracción de inversión. Sin embargo, aún somos un fuerte imán de inversión, y de los estados mineros que existen en el país, Sonora es el más atractivo.

En el estado hay una gran participación de capital extranjero, principalmente canadiense, aunque también estadounidense, indio, chino y chileno, así como una cantidad importante de capital nacional.

En cuanto a las exportaciones, 60% de la producción sale de México. El oro se va a Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Suiza; el cobre, a China, Japón, Corea del Sur, Alemania y, en menor proporción, los países nórdicos y Chile. El restante 40% no se procesa en Sonora sino que se traslada a otros estados para transformación de metales, joyería y artesanías.

¿Qué participación tienen en proyectos como el de la megarregión Sonora-Arizona y la zona económica especial de Río Sonora?
La actividad está en todo el estado, y hay minas cercanas a la zona económica especial que se delimitó en el río. En cuanto a la megarregión, hay un corredor geológico natural que viene desde Canadá y pasa por Sonora y Arizona, estados fronterizos que tienen una relación histórica y comparten buenas prácticas. Hay empresas asentadas en ambos lados de la frontera, como Grupo México y algunas firmas de ingeniería que surgieron en el contexto de los ser- vicios para la minería.

¿Qué han logrado en el ámbito de la responsabilidad social?

El clúster recibió el año pasado, por primera vez, la distinción de promotor de responsabilidad social que otorgan el Centro Mexicano de Filantropía y AliaRSE. Un compromiso muy genuino del clúster es promover entre nuestros asociados la responsabilidad social.

Las empresas mineras han sido pioneras en responsabilidad social: desde que empieza la exploración, abren caminos, ponen la luz eléctrica, generan apoyos para las pequeñas escuelas, etcétera. Se ha ido desarrollando un modelo de vinculación con la comunidad ya no paternalista sino de diálogo y cooperación. Creo que estamos en una etapa muy madura: hemos transitado de un modelo vertical a otro de valor compartido. Las empresas comparten valores con las comunidades no solo en cuanto al quehacer productivo, sino también en todo lo referente al desarrollo social. Si nuestros socios lo hacen, nos interesa mucho acompañarlos para sensibilizar e inspirar a los otros eslabones de la cadena; buscamos que los proveedores y contratistas ajenos a este tipo de trabajo se sumen a la dinámica.

Desde 2015, organizamos el Foro Minero de Relaciones Comunitarias, un espacio para compartir buenas prácticas. Se ha consolidado como un evento emblemático. Allí, el clúster reconoce a las empresas. Actualmente, 27 socios del clúster están acreditados como socialmente responsables.

¿Cuáles son los principales problemas que enfrenta hoy la minería sonorense?


La garantía de un Estado de derecho que permita a los actores económicos hacer su trabajo es un reto para la minería y para el país, particularmente en lo que tiene que ver con la exploración. Hay mucho desconocimiento del sector minero y es fácil que se generen políticas públicas que no atiendan las necesidades del sector. Es necesario que los tomadores de decisiones sepan que la exploración es un prerrequisito de la explotación y que vuelvan a permitir que los gastos de exploración sean deducidos en el año que se generen.

Hay otros retos. En Sonora, la minería es básica- mente a cielo abierto. Los especialistas dicen que la edad de nuestros yacimientos nos irá empujando a la minería subterránea. Esto es un oportunidad para el desarrollo de la proveeduría, de las empresas mineras y de la tecnología.

El sector enfrenta el reto, también, de comunicar mejor, para que la sociedad comprenda el peso real de la actividad y su participación estratégica en el desarrollo de la sociedad. Se trata de comunicar lo que hacemos: la pasión con la que trabajamos; la inversión que hacemos en equipos, en capacitación, en nuevos desarrollos que garantizan la seguridad de los trabajadores mineros; nuestra preocupación por la sustentabilidad y el medio ambiente, entre otros elementos.

Hoy se realizan esfuerzos e inversiones muy relevantes para modernizar cada vez más al sector, y muchas veces esto no se sabe. Es algo que debemos hacer: difundir. Y las asociaciones tenemos la tarea de generar vínculos con los diferentes actores para dar a conocer lo que la minería representa