Bancomext y el vuelo de la industria aeroespacial mexicana

Entrevista con Eduardo Muñiz Juárez

Por: Guillermo Máynez Gil / Retrato: Ignacio Galar

Bancomext y el vuelo de la industria aeroespacial mexicana
La industria aeroespacial es una industria estratégica para el desarrollo del país y prioritaria para Bancomext. Eduardo Muñiz, directivo de esta banca de desarrollo, nos ofrece una panorámica de la industria aeroespacial de México y de los programas financieros diseñados por Bancomext 

 

¿Qué destacaría de la evolución y el desempeño de la industria aeroespacial de México?


Si se compara con otras actividades más tradicionales como la automotriz, la historia de la industria aeroespacial en México es, relativamente, reciente. Detona operaciones en el país entre 2004 y 2005 con la instalación en el estado de Querétaro de una empresa que tiene relevancia en el sector a nivel mundial: Bombardier. A partir de entonces, y en forma muy dinámica, se desarrolla una red de proveeduría que cobra mayor impulso y se extiende a otras regiones del país con el arribo de más empresas de talla mundial. Es pues, una historia breve pero muy exitosa: la industria crece año con año a tasas de dos dígitos y registra un crecimiento histórico promedio de 14% anual.

¿Cuántas empresas pertenecen a la industria aeroespacial de México y dónde están ubicadas?


Alrededor de 400 empresas están incorporadas a esta industria, de las cuales alrededor del 60% produce partes y componentes. También hay un porcentaje relevante que hace investigación y desarrollo, y desde luego prestadoras de servicios, entre las que destacan las de mantenimiento a aeronaves. Los principales clústeres del sector se encuentran en los estados de Querétaro, Baja California, Sonora, Chihuahua y Nuevo León. Hay algunas iniciativas que prosperan en otros estados, como Jalisco y Yucatán, pero en los cinco estados que cité al principio se concentra el 90% de la producción.

¿Cuáles son las aportaciones más relevantes de la industria aeroespacial a la economía mexicana?


La contribución de la industria aeroespacial a la producción del país es aún modesta, 0.8% del PIB ; pero gana terreno progresivamente y tiene un potencial realmente alentador. En materia de exportaciones, se realizaron ventas por más de 8,600 millones de dólares en 2018 y pasó de ser el décimo al séptimo exportador de partes y componentes a Estados Unidos. En captación de inversión extranjera, se han recibido más de 3 mil millones de dólares. La actividad aeroespacial emplea a más de 60 mil personas, y lo destacable no es solo el número de empleos, sino su especialización y el nivel de sus remuneraciones, superiores al promedio del sector manufacturero. Se espera que de aquí al 2025 prácticamente se duplique esta fuerza laboral o por lo menos se superen los 100 mil puestos de trabajo. En esta tarea hay una amplia coordinación con el gobierno federal, los gobiernos estatales y la academia, desarrollando programas de capacitación especializados para atender los requerimientos particulares de la actividad. La Universidad Tecnológica de Querétaro, por ejemplo, actualiza constantemente su oferta curricular para que el perfil de sus egresados se ajuste a las exigencias de la industria. En este empeño recibe la colaboración de varias empresas del ramo y, no solo para la actualización de los planes de estudios; sino también, para el diseño de los programas de extensión, destinados a la capacitación de la fuerza laboral existente.

Eduardo Muñiz Juárez

¿A quiénes está dirigido el Programa de Financiamiento al Sector Aeroespacial del Bancomext?


El banco tiene el mandato de apoyar a los sectores productivos que más contribuyen a la generación de divisas o que tienen potencial para hacerlo. En este caso en particular, se busca agregar mayor contenido nacional a las exportaciones aeroespaciales. Para ello, contamos con programas que favorecen la incorporación de proveedores locales a la cadena de proveeduría de la industria aeroespacial, incluida por supuesto la participación de empresas pequeñas y medianas. También se promueve la llegada de inversión extranjera directa: cultivar el interés de empresas globales para que inviertan y generen más empleo e incrementen la capacidad productiva de México.

¿Qué tipo de proyectos se apoyan al amparo de este programa de Bancomext?


Impulsamos toda la cadena global de valor, incluyendo a los compradores del producto terminado, que son las aerolíneas. Nuestra participación en el financiamiento de la aviación comercial es una de las más relevantes de todo el sistema bancario mexicano. Y de ahí hacia atrás de la cadena, apoyamos a prestadores de servicios, tanto del sector de la aviación como de mantenimiento de equipos, cuya perspectiva de crecimiento es muy prometedora, no solo por la evolución de la demanda esperada en nuestro país, sino por las perspectivas del mercado mundial. Estamos impulsando también proyectos industriales que involucran la producción de partes que se incorporan a otros componentes y, finalmente, se envían a otros países para ensamblarse en los aviones. Como se aprecia, el alcance de nuestros programas es muy amplio.

¿Cuáles son las características más relevantes del Programa de Financiamiento al Sector Aeroespacial de Bancomext?


Esta industria tiene condiciones muy particulares: es altamente intensiva en capital y generalmente los proyectos son de larga maduración. Cada modelo de aeronave requiere un proyecto específico y aquellos que pretenden incorporarse a su cadena de proveeduría tienen que acondicionar sus plantas y concluir satisfactoriamente un largo proceso de certificaciones, antes de recibir las primeras órdenes de compra. A veces hay que invertir e invertir entre cinco y siete años, sin ver retornos. Son proyectos complejos que, por su propia naturaleza, suelen enfrentar dificultades para obtener financiamiento.

La ventaja, por supuesto, es que son proyectos con horizontes temporales muy amplios. En las aeronaves de fuselaje estrecho y alcance medio, por ejemplo, un modelo se mantiene vigente en el mercado durante 30 años o más; por lo que, en un primer momento, la producción de partes y componentes se destinan al ensamblado de nuevas unidades y, posteriormente, toma mayor relevancia la demanda de repuestos y refacciones para el mantenimiento de las aeronaves.

Por su vocación de desarrollo, Bancomext cuenta con programas específicos para financiar este tipo de proyectos de larga maduración. En el caso de la industria aeroespacial, tenemos proyectos con plazos de recuperación de los créditos superiores a los 15 años y, en algunos casos, hasta 20.

¿Se puede decir que los apoyos financieros del Banco son un traje a la medida?


Es correcto. La especialización sectorial es una de las principales fortalezas de Bancomext. Contamos con personal altamente calificado para atender las necesidades particulares de los distintos sectores, nuevos o tradicionales. Trajes a la medida para cada proyecto en particular porque, en el caso de la industria aeroespacial, por ejemplo, no es lo mismo financiar un proyecto para la producción de partes y componentes, que uno para habilitar una base de mantenimiento o un centro de investigación y desarrollo. Mientras los proyectos tengan las bases elementales suficientes para hacerlos viables, el banco puede confeccionar esos trajes a la medida.

¿Qué cifras nos puedes compartir en relación con los apoyos financieros otorgados por Bancomext al amparo del programa al sector aeroespacial?


Para aprovechar al máximo nuestras capacidades, trabajamos básicamente en dos canales de atención. En el primero, trabajamos de la mano de la banca comercial y otros intermediarios financieros para atender solicitudes de financiamiento menores a tres millones de dólares. En este caso, el banco puede asumir parte del riesgo de las operaciones para que los créditos se otorguen en las mejores condiciones de mercado y se ajusten a las necesidades de las empresas, principalmente pequeñas y medianas. En el segundo canal de atención, los créditos superiores a tres millones de dólares y, hasta conservadoramente, 200 millones de dólares, los proporcionamos en forma directa. En estos casos, como ya lo mencioné, las divisiones especializadas de la Dirección General Adjunta de Banca de Empresas se aseguran de que los plazos y demás términos y condiciones de los créditos, se ajusten a las necesidades de los proyectos. Si se requiere financiamiento por encima de los 200 millones de dólares, invitamos a otros bancos y hacemos créditos sindicados para tener asegurado el fondeo completo de las transacciones.

Hemos canalizado más de 13,500 millones de pesos, además de que actualmente tenemos comprometidos financiamientos en proceso por otros 3,300 millones de pesos. El saldo que tiene la cartera del banco en esta actividad actualmente es de cinco mil millones de pesos, en números redondos. Hemos financiado prácticamente a todas las aerolíneas de origen mexicano, así como a otras empresas de servicios comerciales con helicópteros y proyectos de proveeduría de manufactura. Traemos alrededor de 15 proyectos apoyados directamente.

De las casi 400 empresas de la industria aeroespacial del país, menos del 30% son mexicanas. Se ha avanzado, pero ¿qué debe hacerse para acelerar el paso?


Algo que ha contribuido mucho a la incorporación de empresas mexicanas a la cadena de valor es precisamente el financiamiento de joint-ventures. Con frecuencia un socio tecnológico foráneo viene a México con el propósito de asociarse con empresas que ya cuentan con instalaciones que pueden acondicionarse para fabricar partes y componentes de la industria aeroespacial. Se da mucho, por ejemplo, en el sector automotor, pero hay otros ejemplos en el tratamiento de materiales e inyección de plásticos. Dado que se cuenta con una instalación base, el camino para incorporarse a la cadena de proveeduría de la industria aeroespacial es más corto. La actividad requiere de certificaciones y, por ello, lo más sencillo para una empresa mexicana es que estas asociaciones aporten procesos ya certificados y experiencia en la industria.

¿Qué apoyos tiene Bancomext para favorecer la incorporación de las empresas a la digitalización industrial?

Uno de los programas más utilizados del banco es, precisamente, el que va dirigido a la adquisición de bienes de capital (CAPEX, por sus siglas en inglés): maquinaria, equipo y nuevas tecnologías. Bancomext actúa como la Agencia de Crédito a la Exportación del Gobierno mexicano y, como parte de esta función, suscribe acuerdos con sus contrapartes en el exterior con el propósito de habilitar líneas de crédito, garantías o seguros de crédito a la exportación de largo plazo, para que las empresas mexicanas puedan importar bienes de capital, refacciones y servicios en las mejores condiciones de mercado.

La manufactura aditiva, por ejemplo, va a cambiar la forma de operar de las diversas industrias. En la aeroespacial, por ejemplo, una problemática muy costosa para las empresas es mantener un inventario de refacciones en los distintos lugares de operación. Con estas nuevas tecnologías se podrán imprimir las piezas y componentes bajo demanda y, por esta vía, reducir los inventarios y el costo de su almacenamiento.

¿Qué expectativas se tienen para la evolución de la cartera de crédito de la industria aeroespacial en este 2019?

Traemos actualmente alrededor de cinco mil millones de pesos en la cartera de crédito del sector, como comentaba. Al cierre del año deberíamos tener un crecimiento de al menos 20%, con los créditos en proceso. Vamos a ir en línea con el crecimiento del sector, lo mismo en materia de inversiones, en cuya captación nos encontramos entre 2009 y 2017 solo detrás de Estados Unidos y Gran Bretaña, entre los destinos mejor posicionados. Tenemos una buena posición geográfica, tratados de libre comercio, mano de obra especializada y articulación de planes entre distintos niveles de gobierno.

¿Qué debemos esperar de la evolución de la industria aeroespacial en México?


Seguimos teniendo un problema, que se puede ver como favorable, con el tema del volumen de mano de obra requerida. El actual nivel de rotación de personal es todavía muy elevado de acuerdo con los parámetros de la industria. Para mantener el círculo virtuoso, tenemos que atender la formación especializada. Vamos por buen camino, pero hay que apretar el paso. El bono demográfico, a diferencia de otros países, nos ayuda, pero hay que incorporar las mejores prácticas educativas. La experiencia que cité antes, en Querétaro, con la universidad, se está replicando en Chihuahua, Sonora y Baja California. En la Ciudad de México hay instituciones emblemáticas, como el IPN, que abrieron brecha en este tipo de carreras, y desde luego está la UNAM. Jalisco también está desplegando esfuerzos para constituir su propio clúster aeroespacial, a partir de infraestructura desarrollada en ciencia y tecnología.

¿Qué esperar del desempeño de la industria aeroespacial en el ámbito internacional?


Los principales fabricantes de aviones tienen previsto, al menos, duplicar el tamaño de la flota de aquí al 2036. De ese tamaño es la oportunidad del negocio, precisamente porque el sector crece incluso en épocas de recesión. Se va a duplicar la flota, pero también hay que atender los retos ambientales, desarrollando y produciendo equipos cada vez más amigables con el entorno. Es decir, además de la incorporación de un mayor número de aeronaves, se tiene previsto la renovación de buena parte de las unidades existentes. Por ejemplo, la flota de aviones de Airbus y Boeing es, actualmente, de alrededor de 22 mil equipos; para 2036 va a haber más de 43 mil, un crecimiento muy significativo al que se le suman otras 10 o quizás 12 mil unidades que van a reemplazar el parque actual. Se tiene un pronóstico similar para la flota de aviones regionales. Todas las aerolíneas mexicanas están invirtiendo en la modernización y ampliación de sus flotas. En 2010, la flota comercial mexicana promediaba 18.5 años de antigüedad, ahora disminuyó a 8 años. Es un gran avance y debe destacarse que un número significativo de aeronaves cuentan con turbinas más eficientes, de las que algunas partes están hechas en México con el apoyo de Bancomext. Las expectativas del sector, como puede apreciarse, son de un crecimiento sostenido y con una perspectiva muy alentadora para las inversiones.