Polonia en la globalización

Entrevista con Maciej Zietara

Por: Gabriela Gándara

Polonia en la globalización
Polonia es un país con cimientos sólidos que a 15 años de su integración a la Unión Europea logró traducir los recursos y el apoyo brindado por la UE en crecimiento económico y, al mismo tiempo, posicionarse al nivel de desarrollo de varios de sus países socios. 

Polonia cumple 15 años de su integración a la Unión Europea. ¿Cuál es el balance general de este proceso?

Para Polonia y los países de la Europa Central y Oriental, la integración a la Unión Europea (UE) significó el final del orden de posguerra, establecido en la Conferencia de Yalta de 1945. La división del continente por la “Cortina de Hierro” nos separó del Occidente, lo cual produjo un atraso en el desarrollo de nuestro país por casi cincuenta años.

Para Polonia el balance de la integración es muy positivo. En los últimos 15 años Polonia ha sido uno de los máximos beneficiarios de la UE: recibimos 200 mil inversiones con el volumen de 160 mil millones de euros. Este proceso transformó nuestra economía que se basa actualmente en la industria y en los servicios, y se enfoca en gran parte en la exportación. Desde el año 2004 las exportaciones crecieron casi cuatro veces, alcanzando 220 mil millones de euros en 2018. Más del 80% de la exportación se dirige a los países miembros de la UE, de los cuales Alemania, República Checa y Reino Unido son nuestros principales socios comerciales.

Hay que subrayar que Polonia ha logrado un crecimiento económico sostenido desde el año 1992. Entre 2004 y 2018 crecimos a un ritmo de 3.9%, muy por encima del promedio de la UE (1.2%). Ello tuvo un gran impacto en la riqueza per cápita, que se duplicó desde el 2004: hoy el PIB per cápita nominal equivale a casi 13 mil euros, es decir, al 70% del promedio de los países de la UE.

Polonia recibió 110 mil millones de euros neto de fondos de cohesión y fondos estructurales de la UE. Estos recursos fueron aprovechados para cuatro objetivos básicos: infraestructura (autopistas y modernización de aeropuertos); capital humano; medio ambiente, y apoyo a empresas pequeñas y medianas.

¿Cuál es la percepción más extendida en la población polaca de la integración a la UE?


La sociedad polaca es una de las más proeuropeas. El 91% de los polacos apoya la adhesión a la Unión Europea. Existe un consenso político sobre este tema y el escenario de un “Polexit” es improbable. Polonia está a favor de mantener intactas las cuatro libertades que rigen el Mercado Único: libre tránsito de personas, bienes, capitales y servicios. Creemos en la libertad económica, quizá porque durante muchos años estuvimos privados de ella. Creemos que no se deben cuestionar las cuatro libertades para proteger los intereses de un país determinado. Cientos de miles de polacos trabajan en la UE, no solamente como asalariados, sino también como dueños de sus empresas. Otro aspecto que vale la pena destacar es la movilidad estudiantil: el programa “Erasmus” permite cada año a miles de estudiantes polacos realizar parte de su formación en el exterior; al mismo tiempo, jóvenes alemanes o portugueses vienen a Polonia para cerciorarse de que no es la tierra gris de la época soviética, sino un país vibrante, con una rica vida cultural.

MACIEJ ZIETARA

 

La UE y México están en proceso de ratificar el acuerdo comercial de libre comercio. ¿Hay algún posicionamiento al respecto por parte del gobierno polaco?

Apoyamos una rápida firma y ratificación del Acuerdo para poder aprovechar plenamente el nuevo marco, favorable para el desarrollo de relaciones económicas entre Polonia y México. El Acuerdo Global abre nuevas posibilidades de incrementar las exportaciones. Crea nuevas oportunidades, entre ellas, el acceso a las compras públicas, y garantiza el cumplimiento de compromisos regionales y la propiedad intelectual, que son cuestiones nuevas, de mucha importancia para ambas partes. Este acuerdo facilitará las relaciones comerciales y por otro lado garantizará el acceso a los mercados de una forma segura y transparente. Hay que destacar que la ratificación del nuevo acuerdo por el Parlamento Europeo y por los parlamentos nacionales es un proceso que va a tomar tiempo.

La relación económica bilateral se ha fortalecido en los últimos años. ¿Qué nos puede decir de las exportaciones polacas a México?


Efectivamente, hay una tendencia de crecimiento continuo de intercambio comercial entre ambos países desde hace varios años. México es el socio principal de Polonia en América Latina, con casi 1,300 millones de euros de intercambio comercial el año pasado. El balance es positivo para México por 13 millones de euros. Desde mi perspectiva, veo varias oportunidades, tanto para la mercancía polaca en México como para los productos mexicanos en Polonia. La gran ventaja del intercambio comercial es la diversificación. Esto abre las oportunidades de negocios en diferentes ámbitos. Entre Polonia y México se comercializan autos y autopartes, partes y accesorios de motos, aeronaves, artículos electrónicos (partes de equipos de radiotelefonía, laptops, computadoras), consolas de videojuegos, cosméticos, productos agroalimenticios (leche en polvo, café, semillas de canola, alcoholes como el vodka y el tequila), productos médicos, muebles y cables eléctricos. Aparte de productos muy específicos ya mencionados, en los supermercados se encuentran dulces, cervezas y vodkas polacos.

Notamos en México un interés por los productos alimentarios: especialmente carne de ave, y algunas frutas y verduras. Estamos trabajando para lograr el acceso al mercado mexicano para este tipo de productos, gracias a la colaboración con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural.

¿Cómo percibe el conocimiento general que hay en México sobre Polonia y qué acciones apoya la embajada para favorecer el acercamiento entre los dos países?

En general, Polonia es poco conocida en México. Muchos mexicanos obviamente conocen al Papa Juan Pablo II, al director Roman Polański o al futbolista Grzegorz Lato, que, por cierto, en los años ochenta jugó en el Atlante. Polonia queda asociada con la Segunda Guerra Mundial y el periodo comunista; pocas personas tienen idea del avance económico y social que logramos durante los últimos 30 años. Hoy en día, Polonia es la séptima economía de la UE. Por otra parte, personas interesadas en el arte seguramente conocen al escritor Ryszard Kapuściński, a los directores Andrzej Wajda, Krzysztof Kieślowski o al compositor Krzysztof Penderecki.

La embajada se empeña en mostrar la Polonia moderna, los logros en arquitectura, en la protección del medio ambiente, en el cine contemporáneo; participamos en festivales, como el EuroJazz de la Ciudad de México o el Festival de Mayo de Guadalajara. Tenemos una oferta de becas cada vez más amplia, desde las becas de posgrado para estudiar ciencias básicas e ingenierías, hasta becas para realizar investigaciones de posdoctorado. Recientemente, en febrero de 2019, en la UNAM se inauguró la Cátedra de Estudios Polacos, dedicada principalmente a las ciencias sociales. Estamos presentes en las ferias comerciales, junto con la Oficina de la Agencia Polaca de Inversiones y Comercio: recientemente en la feria aérea FAMEX y en la ExpHotel de Cancún. Participamos también en la feria Expomayoristas, promoviendo los valores turísticos de Polonia.

AEROPUERTO DE GDAŃSK

 

Hay algunos ejemplos de empresas polacas con inversión en México, ¿qué tipo de empresas son y en qué sectores de encuentran?


Las inversiones polacas están creciendo. Empecemos por lo nuevo: hace unas semanas una empresa polaca compró una destilería de tequila. La idea es exportar el licor al mercado europeo y al norteamericano. Otro ejemplo es más típico para las inversiones polacas en México: empresas que acompañan a grandes inversiones globales. Empresas polacas de autopartes se establecieron en Tlaxcala y Guanajuato. Dentro de unas semanas deberá inaugurarse otra inversión polaca en Coahuila, cuya producción va a acompañar a una empresa mundialmente reconocida de muebles y artículos de hogar. La nueva inversión va a generar al inicio 120 puestos de trabajo. Hablando de inversiones no podemos olvidar la presencia de las empresas polacas en el sector turístico; anualmente vienen a México más de 50 mil polacos. Me gustaría observar el mismo flujo de mexicanos a Polonia.

Por otro lado, a partir del año 2004 varias empresas mexicanas se establecieron en Polonia. Cabe mencionar a Katcon, Nemak, Mexichem y Cemex y, recientemente, la cadena de restaurantes AmRest. Estas inversiones son un testimonio de las ventajas que ofrece Polonia para el crecimiento de empresas mexicanas, especialmente en los sectores de autopartes, construcción, químicos y alimentos.

Como experto en las relaciones de Polonia con América Latina, ¿nos podría hacer algunos comentarios de su interés particular en México?


Durante un tiempo me dediqué a la traducción de literatura. De los autores mexicanos traduje algunos textos de Octavio Paz, Edmundo O’Gorman, Francisco Hinojosa y Daniel Sada. Me interesaba también la historia colonial, particularmente la historia intelectual de aquel periodo. Pienso que es una herencia muy importante: algunos pensadores novohispanos, como Bartolomé de las Casas, hicieron un aporte en su reflexión sobre la otredad. Desde luego me apasiona la historia del México independiente —ahora estoy leyendo sobre la invasión francesa—, pero también la cultura popular, que es inmensamente rica.

Me atrevería a decir que Polonia y México son bastante similares en su condición de países periféricos del Occidente. Desde luego, en México la cultura indígena ha sido importante, pero el discurso dominante fue el occidental. No obstante, la periferia de vez en cuando incurre en el mainstream con creaciones que transforman la cultura mundial, como el arte muralista o el cine de los directores contemporáneos mexicanos. En este sentido, estar en las periferias nos da cierta ven- taja, aunque claramente cuesta mucho más oponerse a la imposición del centro y defender tus propias ideas —sean políticas o estéticas.