Chihuahua, tierra de contrastes y oportunidades

Guillermo Máynez Gil

Chihuahua, tierra de contrastes y oportunidades

El estado más extenso de México tiene fuertes contrastes geográficos y étnicos, que también se reflejan en su dinámica productiva. En esta entidad de norte del país conviven industrias y servicios de alta tecnología con actividades de subsistencia; ciudades modernas con comunidades de subsistencia, alejadas tanto por la distancia como por las precarias vías de comunicación.

A pesar de su lejanía del centro y de los áridos parajes que la hacían poco accesible antes del ferrocarril, Chihuahua ha tenido una influencia importante en la historia nacional, sobre todo desde la Independencia y notablemente en la Reforma, cuando acogió la presidencia itinerante y asediada de Benito Juárez, y en la Revolución, en la que jugó un papel determinante desde el maderismo inicial y luego con la División del Norte de Pancho Villa.

La existencia de enormes extensiones de tierra, prácticamente inhabitada salvo por tribus nómadas y seminómadas (a excepción del suroeste), favoreció la llegada de pioneros de origen total o parcialmente europeo durante la Colonia, incluyendo a grupos como los menonitas, que en muchos casos lucharon contra esas tribus y ocuparon predios de gran tamaño, culminando en el porfiriato con latifundios célebres. La ganadería ha sido desde entonces una actividad de gran importancia en la región, con actividades derivadas de la misma, como los lácteos y la curtiduría. Aprovechando su diversidad climática y de suelos, Chihuahua ha tenido también un importante desarrollo agropecuario, como el caso de las manzanas en el sureste del estado, otras frutas, granos y hortalizas de exportación. Hay, desde luego, dada la extensión de sus bosques, un sector forestal muy relevante.

La riqueza minera fue otro atractivo que se combinó con el anterior para crear una cultura de pioneros, de empresarios independientes que tenían que encontrar soluciones con la mínima dependencia del centro. Chihuahua tiene, en consecuencia, una fuerte cultura empresarial.

Ocupa el duodécimo lugar nacional en cuanto al tamaño de su PIB, pero el quinto en manufactura, que tiene una larga historia, con momentos clave como la llegada a Ciudad Juárez de la multinacional RCA en 1966, la primera maquiladora del país o del nuevo impulso supuso para este tipo de establecimientos la entrada en vigor del TLCAN.

VISTA DE LA SIERRA MADRE OCCIDENTAL

Aunque en un principio esas maquiladoras agregaban poco valor y eran intensivas en mano de obra poco calificada, como en el caso del sector textil, la industria ha ido evolucionando hacia sectores más complejos, como el electrónico, el automotor y recientemente el aeroespacial, que agregan más valor y tienen incentivos para desarrollar proveedores locales, lo cual a su vez demanda una cooperación más estrecha entre gobierno, industria y academia. Esto resulta gradualmente en la creación de empleos, no solo más numerosos, sino con salarios superiores al promedio industrial nacional.

En general, Chihuahua tiene buenos resultados educativos, pero también contrastes muy marcados: mientras su cobertura de educación básica es inferior a la nacional (87 vs. 95 por ciento) la tasa de cobertura en educación superior es mayor (40 vs. 38 por ciento). En cuanto a conectividad, ocupa el décimo lugar conforme al indicador usuarios de internet/población, y el undécimo en telefonía celular.

La inversión extranjera directa ha descendido en los últimos dos años, con lo que Chihuahua ha perdido el tercer lugar que tenía en esta categoría, para ocupar actualmente el octavo. En cualquier caso, los factores de este fenómeno bien pueden ser coyunturales y el estado conserva los atractivos que, seguramente, harán repuntar este indicador en los próximos años.

La gran frontera de Chihuahua con Estados Unidos, fundamentalmente con el estado de Nuevo México (aunque la mayor zona metropolitana fronteriza es la que comparten Ciudad Juárez y El Paso, Texas), ha sido también definitoria para su historia y modelo de desarrollo.

Chihuahua enfrenta retos de mayor dificultad a los de otras entidades, por su diversidad étnica, disparidad de condiciones para el desarrollo y fenómenos como la migración hacia los Estados Unidos, no solo de mexicanos, sino de personas provenientes de otros países, a las que hay que garantizarles respeto a sus derechos humanos y servicios mínimos indispensables. Es de suponerse que los chihuahuenses superarán todos los desafíos, pues a su espíritu de independencia e iniciativa se suman oportunidades muy significativas en sectores de alto valor agregado, como los ya mencionados aeroespacial y agroindustria de exportación, entre otros.