Innovación: clave para crecer más y distribuir mejor

Entrevista con Jorge de los Santos y José Alfredo Galván

Por: Ariel Ruiz Mondragón / Retrato: Ignacio Galar

Innovación: clave para crecer más y distribuir mejor
En un mundo que se transforma aceleradamente de la mano de las tecnologías exponenciales, la innovación es la apuesta del gobierno federal para atender los grandes desafíos de la actualidad mexicana. Así lo expresan Jorge de los Santos, coordinador del Plan Nacional de Tecnología e Innovación de la Oficina de la Presidencia y José Alfredo Galván, desarrollador nacional de negocios de investigación del Tecnológico de Monterrey. En entrevista con Comercio Exterior nos comparten, además, las bases de la estrategia de innovación de la administración federal y anuncian la celebración del foro Innovación MX: Impulsado el Crecimiento Económico, el cual consideran un parteaguas en la instrumentación de dicha estrategia.

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El mundo experimenta una auténtica revolución tecnológica. ¿El país está preparando para hacerle frente?
Las tecnologías exponenciales están transformando todos los ámbitos del quehacer humano: la forma como producimos, nuestros patrones de consumo, los mode­los de negocios, los canales de distribución, nuestras ventajas competitivas y la manera como nos inserta­mos en las corrientes mundiales de comercio e inver­sión. La transformación está en marcha y México tiene la gran oportunidad de posicionarse como un actor destacado de este nuevo orden internacional si aprovechamos el impulso de las tecnologías exponenciales; si conseguimos digitalizar los procesos industriales; si reforzamos nuestras capacidades para crear diseños propios e innovar, y si somos capaces de sustituir el paradigma de agregar valor por el de crear valor. El Plan Nacional de Tecnología e Innovación del gobierno federal es una guía que apunta a esos propósitos y tiene como fin último elevar el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos.

¿Qué papel tiene la innovación en el objetivo gubernamental de aumentar el contenido nacional de las exportaciones? Hay incluso una meta: 33% para 2024.
La innovación es fundamental para acceder a fases más complejas de la cadena de valor. Tenemos que trascender de la manufactura y ensamble simple de piezas con diseños importados y acceder a fases del proceso productivo de mayor complejidad. Participar mayoritariamente en actividades más creativas. Pasar de la manufactura a la mentefactura. Afortunadamente ya hay empresas mexicanas que lo están haciendo; proveedores que están proponiendo diseños propios a las grandes empresas tractoras, que introducen nuevos y más eficientes procesos, que los automatizan y que incorporan nuevos materiales. Sí hay empresas innovadoras, pero necesitamos crear un entorno propicio para que se multipliquen y se extiendan a todos los sectores productivos y por las distintas regiones del país. Esa es una de las vertientes más importantes de la estrategia nacional de innovación.

¿Están dadas las condiciones para dar ese gran salto? ¿Estamos a tiempo?
China, Corea, muchos países europeos y el mismo Estados Unidos, llevan décadas invirtiendo porcentajes significativos de su presupuesto gubernamental en inno­vación, y sus empresas también lo han hecho. Nosotros tenemos mucho camino por recorrer; acciones espe­cíficas para aumentar los recursos que canalizamos a la innovación y no solamente inversiones públicas, sino también empresariales. En Estados Unidos, por ejemplo, la mayor parte de la inversión en innovación proviene de las empresas y cerca de 30% es pública.

JORGE DE LOS SANTOS Y ALFREDO GALVÁN

JORGE DE LOS SANTOS Y ALFREDO GALVÁN

México se ha consolidado como un importante centro de la manufactura mundial y eso constituye un extraordinario punto de partida. Pero debemos romper la inercia del lento crecimiento económico que hemos padecido en los últimos lustros. La inno­vación es la gran apuesta para revitalizar las ventajas competitivas del país y crecer más. Tenemos a las industrias automotriz y de autopartes —muy exito­sas, por cierto— con una importante presencia en los mercados internacionales. Sin embargo, no podemos conformarnos con eso. Tenemos que redoblar los esfuerzos para aumentar su cartera de proveedores nacionales y alinearlas a las grandes tendencias de la industria mundial: electromovilidad, conectividad y manejo autónomo, entre otras.

Desde luego hay más ejemplos de actividades muy dinámicas y con buena proyección internacional, como la de la movilidad futura en el Bajío, donde hay muchas y muy buenas empresas mexicanas; aeroespacial en Chihuahua; materiales avanzados en Monterrey; la de componentes de tercera generación en Baja California, y la agricultura inteligente en Sinaloa.

En el Plan Nacional de Tecnología e Innovación hemos identificado ocho clústeres de innovación que constituirán la punta de lanza de la estrategia de in­novación: aeroespacial; movilidad futura; materia­les avanzados; energía eficiente, limpia y renovable; biomedicina, biotecnología y genética; agroindustria inteligente; Industria 4.0 e inteligencia artificial, y mi­croelectrónica de nueva generación.

Para la selección de estas áreas estratégicas consi­deramos tres factores: uno, que nos ayuden a incremen­tar el porcentaje de contenido nacional de los productos y dinamicen el mercado interno; dos, que se enfoquen en áreas de alta proyección internacional y amplio potencial de crecimiento de exportaciones, y tres, que cuenten con una masa crítica de empresarios mexi­canos que ya estén emprendiendo dichas actividades.

¿Cuál es la ruta prevista para la instrumentación del plan?

Los empresarios del país tienen un buen nivel de organización. Hay cámaras y asociaciones industria­les; clústeres, y parques tecnológicos muy activos y comprometidos con el progreso del país, y empresa­rios que ya han recorrido el camino de la innovación. Si logramos “enamorarlos” y sumar todos los esfuer­zos en una cruzada nacional por la innovación, esta­mos convencidos de que el impulso de las tecnologías exponenciales nos dará la oportunidad de crear más valor, conquistar más mercados y crecer más rápido.

Uno de los ejes principales del Plan Nacional de­ Tecnología e Innovación es el diseño colaborativo de objetivos, acciones y metas. Recoger la voz de los em­presarios desde el arranque mismo de la estrategia para reforzar su pertinencia: ese es el propósito principal del foro Innovación MX: Impulsando el Crecimiento Económico, de próxima realización.

Durante los trabajos del foro se tiene previsto reu­nir a un nutrido grupo de empresarios de los clústeres y las actividades estratégicas que mencionamos ante­riormente, para intercambiar puntos de vista, conocer sus proyectos y escuchar sus necesidades. Luego, de manera coordinada, establecer las líneas de acción, los mecanismos de colaboración y las responsabilidades que deberán asumir tanto empresarios como autorida­des. Claro, cada uno de los clústeres de innovación tiene necesidades específicas que habrá que tomar en cuenta.

Las conclusiones del foro serán la materia principal que nos permitirá establecer a detalle las estrategias, acciones, ruta crítica y responsabilidades de esta gran cruzada nacional por la innovación. Un auténtico parteaguas, consideramos, en la instrumentación del Plan Nacional de Tecnología e Innovación.

La mayoría de los empresarios son de micro, medianas y pequeñas empresas. ¿Cómo piensan incorporarlos a esta dinámica de innovación?
Las mipymes son fundamentales para articular las cade­nas productivas y propagar la tecnología y la innovación a todos los sectores productivos. Son esenciales, tam­bién, para incorporar mayor contenido nacional a las exportaciones y extender los beneficios del comercio exterior. Su participación es clave para crecer más y hacerlo de forma más equilibrada entre las distintas regiones del país.

Las empresas grandes son tractoras que mueven toda la cadena de producción y de valor. Con las pe­queñas y medianas tenemos que trabajar de manera coordinada para dotarlas de otro tipo de capacidades: mejorar su gestión empresarial, favorecer la adopción de tecnologías digitales, impulsar el desarrollo de dise­ños propios y sus procesos productivos para innovar.

¿Y las instituciones de educación superior? ¿Cuál es el rol previsto para ellas?
Las universidades tienen la gran responsabilidad de proveer el capital humano que se requiere para in­troducir las tecnologías exponenciales y transformar digitalmente a las empresas. Son clave para producir innovación en todos los países. Son socios estratégi­cos de las empresas y del gobierno para promover la innovación, ya que sin ellas no tienes a los expertos ni a los profesores que capacitan a las personas que van a trabajar en las empresas; ni tampoco las patentes y tecnologías que en algún momento ayudan a ser realmente disruptivos.

No debe perderse de vista, sin embargo, que tam­bién las instituciones de educación superior están in­mersas en un proceso de transformación de gran al­cance. La academia no solo tiene que evolucionar a la par de la revolución tecnológica, sino encabezarla con la generación de innovaciones. Hay, por ejemplo, una corriente mundial muy importante que promueve las certificaciones como vía para reforzar las capacidades de los egresados y alinearlas a las transformaciones tec­nológicas en marcha. Por eso, muchas universidades en México están cambiando sus modelos educativos para darle mayor relevancia a las acentuaciones profesionales, con acreditaciones/certificaciones reconocidas internacionalmente que amplían el horizonte laboral de los egresados.

Como vemos, se trata de un trabajo coordinado entre empresas, gobierno e instituciones de educación superior, lo que se conoce convencionalmente como la triple hélice, pero que nosotros queremos llevar más allá, incorporando también a la sociedad bajo un ecosistema que considere al medio ambiente como un elemento decisivo en la toma de decisiones.

¿Hay un mayor enfoque social en materia de tecnología e innovación?
La experiencia muestra que la competitividad basada en bajos costos salariales limita sensiblemente la capaci­dad de las economías para avanzar en la construcción de capacidades productivas, ascender a fases más complejas del proceso productivo, incorporar y desa­rrollar tecnología, y crear y distribuir mayor riqueza. De ahí que el Plan Nacional de Tecnología e Innovación considere una ruta distinta, donde la sociedad y el cuidado del medio ambiente se coloquen en el centro de las decisiones.

Desde una perspectiva multidimensional, se busca ir más allá de solamente promover la competitivi­dad de las empresas. Esto es, impulsar la innovación para desarrollar tecnologías y nuevos productos, y para incorporar nuevos procesos o mejorar los ya exis­tentes. Innovar para mejorar los procesos de apren­dizaje e incrementar las capacidades y destrezas del factor humano, para dotar a los trabajadores de las herramientas necesarias para crear y crecer. Innova­ción para mejorar la gestión de las empresas, acercarlas a las mejores prácticas internacionales. Y al final de esta larga ruta, está el objetivo central de crear más y mejores oportunidades para los agentes económicos, preservar el medio ambiente y elevar la calidad de vida de los ciudadanos.

¿Se cuenta con los recursos para financiar un plan de las proporciones que mencionan?
Déjame regresar al tema de la innovación. Mencionaba que es multidimensional. También lo es en la manera de hacer negocios. Los mecanismos de financiamiento están evolucionando y abren nuevas opciones para conseguir fondos. El uso de las platafor­mas digitales abre opciones para fondearse en internet mediante microfinanciación colectiva (crowdfunding) y otras variantes de tecnofinanzas (fintech).

Desde otro ámbito, la estructura de costos de empresas también se está transformando. Antes, para montar una empresa tenías que invertir grandes sumas en maquinaria y equipo; ahora ya no necesariamente es así. Existen alternativas asequibles para financiar la innovación.