Hacia un acuerdo para el desarrollo tecnológico de América del Norte

Meg King y Jake Rosen*

Hacia un acuerdo para el desarrollo tecnológico de América del Norte
Las negociaciones para modernizar el tratado trilateral de libre comercio de América del Norte se desarrollaron en uno de los ambientes más hostiles de los que se tenga memoria. Finalmente, tras superar varios momentos de tensión, los países alcanzaron una resolución para remplazar su acuerdo comercial trilateral por el nuevo Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC).

Las negociaciones para modernizar el tratado trilateral de libre comercio de América del Norte se desarrollaron en uno de los ambientes más hostiles de los que se tenga memoria.1 Finalmente, tras superar varios momentos de tensión, los países alcanzaron una resolución para remplazar su acuerdo comercial trilateral por el nuevo Tratado México-Estados Unidos-Canadá (TMEC).2

Aún pendiente de ratificación por los congresos nacionales —y sin fecha precisa para que esto suceda— el TMEC envía un mensaje muy positivo de respaldo al libre comercio y ratifica la voluntad de los tres países de mantener un bloque norteamericano sólido y unido.3 Ahora, la región debe aprovechar este impulso para emprender un nuevo proyecto de grandes proporciones: un acuerdo trilateral para el desarrollo tecnológico de América del Norte.

Las grandes transformaciones asociadas a las tecnologías exponenciales, entre las que destacan el impulso a la prosperidad económica; el desplazamiento y desarraigo de los mercados laborales; los sorprendentes avances en los terrenos médico y científico, y las ventajas militares y de inteligencia que modificarán las reglas del juego, pondrán a prueba el entramado institucional de los países y la eficacia de sus políticas públicas.

No existe un país que por sí mismo posea todas las capacidades necesarias para explotar cabalmente el potencial de las tecnologías expansivas ni que posea el acervo de datos requeridos para sacar el mejor provecho de estas tecnologías o que tenga la estructura institucional adecuada para desplegar la tecnología experimental en todos los ámbitos del quehacer humano y asumir los riesgos inherentes a la misma. Sería, por tanto, una decisión inteligente que Canadá Estados Unidos y México emprendieran juntos esta ambiciosa misión.

En opinión de los autores, hay seis áreas de tecnología que desempeñan un papel relevante en la sociedad del futuro: inteligencia artificial (IA); seguridad cibernética; computación cuántica; biotecnología; robótica y vehículos autónomos, y tecnologías espaciales. En forma creciente estas tecnologías convergen y se retroalimentan, lo que se traduce en un incremento sustancial de su potencial. Evaluar los avances a partir de la evolución de una tecnología en particular, por tanto, no es una buena elección para dimensionar el verdadero alcance global de estas tecnologías. La interacción entre la IA y los sistemas de aprendizaje automático, por ejemplo, ayudará a mitigar las amenazas cibernéticas avanzadas, pero también contribuirá decididamente al desarrollo de las capacidades de monitoreo y detección necesarias para poner en circulación vehículos de manejo realmente autónomo. Incluso, en el hipotético caso de que estas tecnologías funcionaran en forma aislada, un avance significativo en cualquiera de estas tendría importantes repercusiones para la nación o grupo de naciones que lo produjeran.

 

Son tantas las ventajas asociadas al desarrollo de estas tecnologías, que justifican plenamente una acción concertada para construir las capacidades necesarias para su despliegue en rubros como la educación, la inversión y la investigación y desarrollo. Además de esta motivación positiva, están los costos de oportunidad de mantenerse al margen de los avances tecnológicos, en especial la posibilidad de que un rival estratégico ocupe en poco tiempo el espacio vacío. Una nación en particular representa una amenaza latente en este campo de juego.

EL PANDA GIGANTE EN EL ESCENARIO

Es inevitable que la tecnología se impregne de la naturaleza y carácter del país que la genere. Sin juzgar preferencias, un mundo que funcione con tecnologías chinas será muy diferente a otro que lo haga con tecnologías generadas en occidente.

A los ojos de China y de Estados Unidos, el surgimiento del otro como un líder global en una disciplina tecnológica clave contraviene su propia influencia global futura. Cualquier éxito de una nación en el reino del desarrollo tecnológico avanzado, es considerado por la otra como un desafío casi existencial a sus intereses globales.

La campaña de Estados Unidos para impedir que Huawei se convierta en el proveedor mundial de equipos de telecomunicaciones de nueva generación, 5G, ilustra cómo la carrera por la supremacía tecnología puede impregnarse de narrativas, legítimas o no, de seguridad nacional y supremacía económica, que muy probablemente seguirán presentes en los años por venir.

Hay además en Occidente un sentido de urgencia respecto a dos ventajas críticas que China está utilizando para afianzar rápidamente su liderazgo en tecnologías clave. El primero se refiere al tamaño de la población y del universo de usuarios que interactúa regularmente con la tecnología, donde China posee una ventaja extraordinaria, quizás solo equiparable a la de India. En un mundo donde la generación y el acervo de datos son todo, resulta difícil que otra nación logre superar por sí misma esta crucial desventaja.4

Algunos sugieren que los datos sintéticos, generados por las computadoras para cubrir brechas en las series, podría cambiar el estado de cosas mencionado. Sin embargo, este complicado proceso requiere capacidades muy significativas de procesamiento de información, y los casos prácticos son, hasta ahora, más bien limitados.

La segunda ventaja clara de China es política. El gobierno chino puede tomar decisiones rápidas y colocar todo el aparato del estado detrás de ciertos proyectos; utilizando para tal propósito tanto recursos públicos como privados y aprovechando su estrecha relación con las empresas. Por otra parte, la probabilidad de que el sistema chino enfrente desafíos relacionados con el derecho a la privacidad y las libertades civiles es menor a la que tienen los gobiernos de países occidentales.

Con la iniciativa Hecho en China 2025 y su estrategia nacional de IA, China demuestra su pretensión de abandonar el papel tradicional de maquilador y exportador de manufacturas para copar fases más avanzadas de la cadena de valor y dominar las redes globales de suministro. De manera específica, China ha centrado su atención en el desarrollo de una serie básica de tecnologías: la IA; la computación cuántica; el diseño de semiconductores y microchips; la infraestructura de las telecomunicaciones; las tecnologías espaciales, y otras.5 El plan Hecho en China establece como meta para 2025 un nivel mínimo de autosuficiencia del 70% en las áreas ya mencionadas.6

La transferencia forzada de tecnología para empresas extranjeras que buscan hacer negocios en China, una avalancha de inversiones directas en empresas occidentales en sectores clave y montañas de capital canalizadas en esfuerzos nacionales de investigación y desarrollo, son algunas de las estrategias de un plan ideado por China para desafiar a Occidente y lograr la supremacía tecnológica e ingenieril a nivel mundial.7

Las tecnologías expansivas no son completamente independientes entre sí, de modo que el avance alcanzado en una puede conducir a un progreso acelerado en otra. Esta dinámica crea un sentido de urgencia. Si las naciones pretenden mantener sus posiciones en la carrera tecnológica, su progreso deberá equipararse —si no es que superar—, al conquistado por China. Para lograrlo deberán colaborar con otras naciones.

FORTALEZA REGIONAL NORTEAMERICANA

La democracia puede ser complicada y, en ocasiones, entorpecer la construcción de consensos y la toma de decisiones. Pero también ha creado un entorno propicio para la creación y desarrollo de las universidades más grandes del mundo, la constitución de una las reservas de fondos de capital de riesgo más cuantiosas, el fortalecimiento del espíritu emprendedor y un sistema de leyes robusto y equitativo que, en conjunto, constituyen el poder blando de América del Norte.

Estados Unidos, en particular, es el precursor de la computación clásica, tiene uno de los sistemas financieros mejor capitalizados del mundo, infraestructura de vanguardia y capital humano altamente capacitado; activos, todos ellos, de gran valor para sus vecinos del norte y del sur. Sin embargo, esta satisfactoria posición no es de ninguna manera inalterable, por lo que Estados Unidos deberá reconocer sus propias limitaciones.

Tanto Canadá como México tienen mucho que ofrecer a su socio comercial de América del Norte. Canadá tiene una sólida trayectoria en investigación y desarrollo en tecnologías avanzadas, una estrategia de IA coherente y un programa de visas tecnológicas de 30 días con proyección de futuro.8 Las inversiones estratégicas que durante más de medio siglo se realizaron en el ámbito educativo están dando frutos. Algunos precursores de la IA tienen su centro de operación en alguna universidad de Canadá y esas instituciones siguen reclutando a los mejores talentos.9 Lo mismo aplica para el desarrollo en computación cuántica.

El sistema nacional de salud de Canadá también proporciona datos valiosísimos que casi con toda certeza son interoperables y pueden procesarse con facilidad. Estos datos pueden ser ingredientes críticos para tecnologías basadas en algoritmos, como los sistemas de aprendizaje automático.

México, mientras tanto, ha comprometido millones de dólares en inversión para fortalecer el arranque de su ecosistema nacional, respaldando a empresarios prometedores, brindando apoyo a su floreciente sistema de capital de riesgo y graduando a un número sorprendentemente competitivo de ingenieros.10 Realidades que no han pasado desapercibidas para grandes empresas internacionales que, por ejemplo, han convertido a Guadalajara en uno de los centros tecnológicos más activos de la región.11

La unión de los tres países ofrece claras ventajas competitivas que pueden impulsar la región y afianzar la posición de América del Norte como el líder global en innovación y excelencia tecnológica. Un pacto de cooperación trilateral para el desarrollo de tecnologías avanzadas que tendría algunos de los elementos que se mencionan en el siguiente apartado.

UN ACUERDO PARA EL DESARROLLO TECNOLÓGICO DE AMÉRICA DEL NORTE

La colaboración institucional e individual entre Canadá, Estados Unidos y México en materia tecnológica ya existe y se materializa de diversas maneras: compañías tecnológicas que abren instalaciones transfronterizas, cooperación entre agencias espaciales, así como congresos anuales que reúnen a los mejores talentos de la región, entre otras.12 Sin embargo, casi todas estas iniciativas constituyen esfuerzos aislados, pues carecen de una estrategia rectora que les dé mayor coherencia y proyección. Un acuerdo trilateral para el desarrollo tecnológico serviría para estos propósitos y constituiría un marco propicio para aprovechar lo mejor de cada nación.

Para tener éxito, dicho acuerdo tendría que enfocarse inicialmente en cuatro conceptos. Primero, tendrían que habilitarse incubadoras de innovación y centros de prueba norteamericanos donde los investigadores tendrían el soporte de servicios de vanguardia, y funcionarios públicos podrían encontrar soluciones a algunos de los problemas más escabrosos de la política tecnológica. Las universidades son probablemente el sitio más propicio para albergar estos centros; pero, para que prosperen, será necesario incorporar a socios del sector privado.

Segundo, la región también tendría que encontrar esquemas propicios para compartir datos y alimentar los cada vez más relevantes sistemas de aprendizaje automático. Para que América del Norte se mantenga en la vanguardia tecnológica, será preciso integrar los datos de los tres países en un acervo común. Esto no solo aumentará la cantidad de datos disponibles, sino que también los diversificará: un atributo de importancia crítica para construir sistemas de alto rendimiento en el mundo real.13 Las disposiciones incluidas en el TMEC abren la puerta a esta posibilidad, al contemplar el flujo libre de datos a través de las fronteras, rechazar los mandatos para la localización de datos y alentar que cada gobierno mantenga sus datos abiertos.14

En este ámbito, es muy probable que las operaciones transfronterizas de las empresas de la región posibiliten el flujo trilateral de datos y que estos en un dado momento se incorporen a los productos y servicios que proporcionen dichas empresas. La propiedad de los datos privados de la industria, sin embargo, tienen un alto valor y difícilmente será del interés de las empresas compartir esta información para el bien común. Aquí es donde la intervención de los gobiernos se hace necesaria, y la habilitación de algún tipo de oficina de información para datos anonimizados podría ser de gran utilidad para alimentar acervos que estarían a disposición de investigadores, agencias gubernamentales y empresas del sector privado.

Tercero, la región necesita pensar en grande respecto al desarrollo de un marco legal escalable y flexible para el intercambio de ideas tecnológicas. Este marco debe equilibrar de forma adecuada los objetivos, a veces en conflicto, de promover la innovación protegiendo la propiedad intelectual y la información privilegiada del gobierno y, al mismo tiempo, facilitando la confianza y la apertura.

Finalmente, el acuerdo debería contemplar mecanismos de seguimiento. Uno de ellos podría tomar la forma de una cumbre anual que congregaría a empresarios, investigadores y funcionarios públicos de los tres países para evaluar el progreso alcanzado y establecer los pasos siguientes. No hay nada mejor que reunirse e intercambiar puntos de vista cara a cara. La sede de la reunión debería ser rotativa e incluir en la misma la evaluación de las necesidades de financiamiento.

Las empresas emergentes (startup) generalmente son reacias a reconocer el importante papel que desempeñan los gobiernos al proveerles fondos para financiar proyectos innovadores y de alto riesgo. La industria espacial ilustra muy bien esta relación simbiótica. Se afirma con frecuencia que SpaceX, la compañía privada de cohetes y exploración espacial fundada por Elon Musk, probablemente no hubiera prosperado sin los contratos iniciales proporcionados por el gobierno estadounidense.15 Al mismo tiempo, como lo revela su presupuesto más reciente, la NASA depende cada vez más de contratos con socios privados, como SpaceX, para realizar varias de sus operaciones.16

 

A escala continental, incrementar el número de agencias gubernamentales y de empresas privadas que están en el mercado en la búsqueda de soluciones y de financiamiento, beneficiaría tanto a las entidades privadas como públicas, y también al público en general (que a la larga cosecharía los beneficios de esos esfuerzos). Al reunirse cada año, los gobiernos podrían medir el avance y planificar las nuevas inversiones.

PROYECTO MANHATTAN PARA EL SIGLO XXI

En la fase más ríspida de la Segunda Guerra Mundial, circulaban rumores del progreso alcanzado por los científicos de Hitler en el campo de la energía atómica. En respuesta, Estados Unidos puso en marcha un plan que llegaría a conocerse como el Proyecto Manhattan, destinado a desarrollar su propia arma atómica. Para concretar sus planes, los estadounidenses buscaron activamente el apoyo, talento y recursos de sus aliados más cercanos de aquel entonces: Canadá y Reino Unido, y compartió con ellos la información más sensible del proyecto.17 Por supuesto, esta decisión no obedeció a un repentino sentimiento de altruismo, más bien nació de la convicción de que el resultado de la guerra estaba en riesgo, y que el trabajo conjunto aumentaba las probabilidades de éxito.

En la actualidad Estados Unidos no está en medio de una guerra, pero sí libra una lucha de poder a largo plazo con un competidor de gran nivel, uno que con frecuencia se le ve con escepticismo y hostilidad. El campo de batalla es ahora en el ámbito tecnológico y el triunfo será de aquel país que consiga un mayor progreso relativo en el desarrollo de tecnologías críticas. Aunque debemos estar conscientes de que la humanidad todavía no ha desarrollado su mayor potencial y que la innovación global será una marea que saque a flote todas las naves, el nuevo escenario generará ganadores y perdedores. Las lecciones históricas del Proyecto Manhattan deberían seguir resonando: aumentamos nuestras probabilidades de éxito si trabajamos juntos.

La creación de un acuerdo para el desarrollo tecnológico de América del Norte no impide extender la colaboración en la materia a otros aliados y socios en todo el mundo. De hecho, debe complementar y fortalecer estos esfuerzos. No obstante, Estados Unidos dejará ir una oportunidad muy importante si no utiliza todos sus esfuerzos para que el potencial de América del Norte se aproveche y se codifiquen las redes y relaciones informales actuales en motores más eficientes de financiamiento, intercambio de información e investigación. Para enfrentar los problemas más apremiantes y complejos del mañana, Canadá, Estados Unidos y México deben aprovechar su espíritu natural de cooperación, que nace de geografías compartidas y de valores comunes que se han fraguado a lo largo de la historia.

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*La versión original en inglés de este artículo se publicó el 16 de julio de 2019 en Yale Journal, disponible en http://yalejournal.org/article_post/building-a-north-american-technology-trust/.

1 Anna Swanson, “Trump’s Tough Talk on Nafta Raises Prospects of Pact’s Demise”, The New York Times, 11 de octubre de 2017, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.nytimes.com/2017/10/11/business/economy/nafta-trump.html?module=inlie; “ ‘Drug Dealers, Criminals, Rapists’: What Trump Thinks of Mexicans”, BBC News. 31 de agosto de 2016, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.bbc.com/news/video_and_audio/headlines/37230916/drug-dealers-criminals-rapists-what-trump-thinks-of-mexicans; Elizabeth Brown-Kaiser, “Trump versus Trudeau: A Timeline of Tough Words and Trade Tariffs”, ABC News. 2 de julio de 2018, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://abcnews.go.com/Politics/trump-versus-trudeau-timeline-tough-words-trade- tariffs/story?id=56313912; Steven Chase, Robert Fife, and Lawrence Martin. “U.S. to Proceed with Formal Request to Extradite Huawei Executive Meng Wanzhou”, The Globe and Mail, 22 de enero de 2019, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.theglobeandmail.com/politics/article-united-states-to-proceed-with-formal-extradition-of-huawei-executive; Kerri Breen, “13 Canadians Detained in China since December, When Huawei Executive Was Arrested in Canada”, Global News. 4 de enero de 2019, consultado el 18 de marzo de 2019, en https://globalnews.ca/news/4812963/13-canadians-detained-china-huawei.

2Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos. Oficina Ejecutiva del Presidente. “Declaración Conjunta del Representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y de la Ministra de Asuntos Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland”, comunicado de prensa, 30 de septiembre de 2018, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://ustr.gov/about-us/policy-offices/press-office/press-releases/2018/september/joint-statement-united-states.

3Sabrina Rodríguez, “Neal Sees ‘Very Hard’ Path for USMCA in Congress”, Morning Trade. 4 de marzo de 2019. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.politico.com/newsletters/morning-trade/2019/03/04/neal-sees-very-hard-path-for-usmca-in-congress-403095; Sean Higgins, “Canadian Officials Warn Trump’s Steel Tariffs Could Undermine USMCA”, Washington Examiner, 21 de febrero de 2019, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.washingtonexaminer.com/policy/economy/canadian-officials-warn-trumps-steel-tariffs-could-undermine-usmca; Mike Blanchfield, “Mexico Says It Won’t Ratify USMCA with Trump’s Steel, Aluminum Tariffs Still in Place”, The Globe and Mail, 3 de marzo de 2019, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.theglobeandmail.com/politics/article-mexico-says-it-wont-ratify-usmca-with-trumps-steel-aluminum-tariffs/.

4“Country Comparison: Internet Users”, Central Intelligence Agency. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.cia.gov/library/publications/the-world-factbook/rankorder/2153rank.html.

5 “‘Made in China 2025’ Plan Unveiled to Boost Manufacturing”, GB Times, 20 de mayo de 2015, Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://gbtimes.com/made-china-2025-plan-unveiled-boost-manufacturing; Gregory C. Allen, “Understanding China’s AI Strategy: Clues to Chinese Strategic Thinking on Artificial Intelligence and National Security”, informe. Febrero de 2019. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.cnas.org/publications/reports/understanding-chinas-ai-strategy.

6 Andrew Chatzky and James McBride. “Is ‘Made in China 2025’ a Threat to Global Trade?”, consejo de Relaciones Exteriores, 7 de marzo de 2019. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.cfr.org/backgrounder/made-china-2025-threat-global-trade.

7 Hopewell, Kristen. “What Is ‘Made in China 2025’ —and Why Is It a Threat to Trump’s Trade Goals?”, The Washington Post, 3 de mayo de 2018, consultado el 18 de marzo de 2019 en ; Jonathan Masters, and James McBride. “Foreign Investment and U.S. National Security”, Consejo de Relaciones Exteriores. 18 de agosto de 2018, consultado el 18 de marzo de 2019 en <https://www.cfr.org/backgrounder/foreign-investment-and-us-national-security>.

8 “Global Skills Strategy: About the Process”, Consultado el 18 de marzo de 2019. <https://www.canada.ca/en/immigration-refugees-citizenship/services/work-canada/hire-foreign-worker/temporary/global-skills-strategy.html>.

9 Emma Graney, “Small but Mighty Canada Fights for Space in Highly Competitive Artificial Intelligence World”, Edmonton Journal, 5 de diciembre de 2018. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://edmontonjournal.com/technology/tech-biz/small-but-mighty- canada-fights-for-space-in-highly-competitive-artificial-intelligence-world.

10 Instituto Nacional Del Emprendedor. Accdido el 18 de marzo de 2019 en https://www.inadem.gob.mx/; Conrad Egusa, “An Entrepreneur’s Guide to Mexico City’s Tech Scene”, The Next Web. 4 de marzo de 2019, consultado el 15 de abril de 2019 en https://thenextweb.com/contributors/2018/10/19/an-entrepreneurs-guide-to-mexico-citys-tech-scene; “Overview of the Venture Capital Industry in Mexico – Octubre de 2017”, AMEXCAP. Consultado el 15 de abril de 2019 en https://amexcap.com/contenido/overview-of-the-venture-capital-industry-in-mexico-october-2017; Brian L. Yoder, “Engineering by the Numbers. Informe”, 9 de junio de 2017. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.asee.org/documents/papers-and- publications/publications/college-profiles/2017-Engineering-by-Numbers-Engineering-Statistics.pdf; Niall McCarthy, “The Countries With The Most Engineering Graduates”, Forbes, 9 de junio de 2015, consultado el 18 de marzo de 2019 en <https://www.forbes.com/sites/niallmccarthy/2015/06/09/the-countries-with-the-most-engineering-graduates-infographic/#14c65e6d667d>.

11 Andrew Selee, “How Guadalajara Reinvented Itself as a Technology Hub”, Smithsonian.com. 12 de junio de 2018, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.smithsonianmag.com/innovation/how-guadalajara-reinvented-itself-technology-hub-180969314/.

12 Salvador Rodríguez, “Salesforce Investing $2 Billion in Canada, as U.S. Tech Firms Head North”, Reuters, 9 de febrero de 2018, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.reuters.com/article/us-salesforce-com-canada/salesforce-investing-2-billion-in-canada-as-u-s-tech-firms-head-north-idUSKBN1FS3AB; “Over the Horizon: A New Era for Canada-U.S. Space Cooperation?”, Wilson Center, 11 de diciembre de 2018, consultado el 18 de marzo de 2019 en <https://www.wilsoncenter.org/event/over-the-horizon-new-era-for-canada-us-space-cooperation>.

13Max Fisher, “A Revealing Map of the World’s Most and Least Ethnically Diverse Countries.” The Washington Post, May 16, 2013. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.washingtonpost.com/news/worldviews/wp/2013/05/16/a-revealing-map-of-the- worlds-most-and-least-ethnically-diverse-countries/?utm_term=.c98dc4583fdf.

14“United States-Mexico-Canada Agreement.”, firmado el 30 de septiembre de 2019, consultado en https://ustr.gov/sites/default/files/files/agreements/FTA/USMCA/Text/19_Digital_Trade.pdf

15 Berger, Eric. “Without NASA There Would Be No SpaceX and Its Brilliant Boat Landing”, Ars Technica, 11 de abril de 2016, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://arstechnica.com/science/2016/04/without-nasa-there-would-be-no-spacex-and-its-brilliant-boat-landing.

16 Michael Sheetz, “NASA Budget Reveals Even More Reliance on Private Companies like SpaceX and Blue Origin”, CNBC, 12 de marzo de 2019, consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.cnbc.com/2019/03/11/nasa-budget-more-reliance-on-private-companies-like-spacex.html.

17 “Manhattan Project”, History.com. 26 de julio de 2017. Consultado el 18 de marzo de 2019 en https://www.history.com/topics/world-war-ii/the-manhattan-project.

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*Los autores son, respectivamente, directora del Programa de Innovación en Ciencia y Tecnología en el Centro Internacional para Académicos Woodrow Willson, y asistente en el Programa de Innovación en Ciencia y Tecnología del mismo centro.