Emprendimiento para un mundo mejor

Entrevista con Guillermo Jaime, presidente de Social Global Leaders

Por: Ariel Ruiz Mondragón

Emprendimiento para un mundo mejor
En la generación del bienestar entre los sectores más marginados de la sociedad, los proyectos y la acción de los emprendedores sociales han conquistando terrenos cada vez más amplios, gracias a sus exitosos resultados. Uno de los proyectos más relevantes en los últimos años es el de Social Global Leaders (SGL), iniciativa surgida en México que ya ha dado resultados para cientos de miles de personas y cuyo éxito ya la ha llevado a incursionar en Estados Unidos y en Centroamérica. Sobre la trayectoria y proyectos de SGL, Comercio Exterior conversó con Guillermo Jaime, quien es el presidente fundador de esa importante organización.

¿Cuándo y cómo surgió la sociedad gestora Social Global Leaders? ¿Qué propósitos persigue?
Deriva de haber trabajado con la base de la pirámide durante los últimos 18 años. Empezamos nuestro primer emprendimiento social al construir casas para la gente más necesitada, en zonas rurales de alta marginación. Con el paso del tiempo y después de haber construido 70 mil casas en México y en otros países, decidimos expandir el impacto social y trabajar en otras vertientes que no necesariamente tuvieran que ver con vivienda, pero sí con el combate a la pobreza y la atención a las personas más necesitadas.

Empezamos con una empresa de agua, Ecofiltro, con la cual llevamos agua Epura y con la que somos capaces de purificar por medios ecológicos (plata coloidal y carbón activado) el agua de lluvia, de los ríos y la corriente que sale del grifo.

Después nos expandimos con otros modelos de negocio a través de emprendedores sociales, a los cuales le estamos apostando a este proyecto. De esa forma, invertimos en una empresa que se llama Vitaluz, que recientemente cambió su nombre al de Gravity, que contiene una propuesta de energía en prepago.

Luego abrimos un par de fundaciones para hacer labor filantrópica y cambiamos nuestra operación hacia Estados Unidos con un fondo para hacer vivienda asequible en una modalidad de renta, por lo que ya contamos con presencia en los estados de Florida y de Carolina del Sur. Posteriormente decidimos aglutinar todo en una sociedad gestora con un fin social, pero rentable, que es lo que hoy es SGL.

Desde su experiencia, ¿podría definirnos qué debe entenderse por emprendimiento social?
El emprendimiento social, que es lo que nosotros estamos haciendo, significa crear productos y servicios, empresas apoyadas que generen un valor para la sociedad más vulnerable o que aporten un beneficio social.

La misión que nos fijamos y en lo que hemos venido trabajando es atender específicamente con diferentes propuestas de valor a la población que vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Para mí, el emprendimiento social es toda aquella propuesta que le agregue valor a las personas más vulnerables, o bien que empodere a este sector de la población para que ellos puedan generar valor para su comunidad.

¿Cuáles son las principales empresas que forman parte de esta sociedad gestora? ¿Qué beneficios obtienen con este tipo de proyectos sociales?
Tenemos cuatro líneas de trabajo: vivienda, energía, agua y servicios financieros. Una primera empresa, que es
MIA, se enfoca a la habilitación de viviendas para las familias que viven en zonas rurales, en un modelo de autoproducción asistida.

Con Ecofiltro presentamos una solución al consumo de agua mediante filtros purificadores que fabricamos en Guatemala y que comercializamos en México. Ahora mismo los estamos llevando, de manera filantrópica, a las islas Bahamas para ayudar a las familias que fueron afectadas por el huracán Dorian.

Con Vitaluz/Gravity se busca hacer un modelo de prepago para cualquier tipo de fluido. Empezamos con la energía, pero ahora estamos explorando llevar agua en un modelo de prepago, también para las familias más vulnerables, que están fuera de la red y para que puedan comprar otros fluidos.

Por otra parte, Procrece es una empresa que otorga servicios financieros a las personas que los necesitan para que puedan justamente adquirir cualquiera de los servicios de las otras empresas.

GUILLERMO JAIME

¿Cómo ha logrado SGL extender su campo de acción hasta Estados Unidos y diversos países centroamericanos, como Guatemala, El Salvador y Honduras?
La extensión natural ha sido hacia Centro y Sudamérica porque las condiciones económicas de los países al sur de México son bastante similares, y para nosotros la pobreza no distingue nacionalidad, ni pasaporte, ni color, ni raza. Para nosotros, un pobre es un pobre y hay que atenderlo.

La misión que nos fijamos es ser la empresa social más influyente del mundo, por lo cual decidimos traspasar fronteras, irnos con todo, pensar en grande y hacer una verdadera empresa de escala. Entonces buscamos a los mejores aliados en los diferentes países, para poder tener socios comerciales y estratégicos en cada uno de ellos, y así nos hemos extendido.

El caso de Estados Unidos tiene sus particularidades, porque ese país generalmente es percibido como uno que ayuda a las naciones en desarrollo. Lo que creemos es que las empresas sociales debemos romper paradigmas, pensar en grande y ayudar a los que ayudan. Entonces encontramos que en ese país hay un poco más de 30 millones de personas que no tienen techo y que pudieran ser sujetos de ayuda con nuestros servicios. Y como para nosotros la pobreza no tiene fronteras, decidimos venir y ayudar a los que ayudan: help the helpers. Así fue como decidimos abrir operaciones en territorio estadounidense.

¿Cuáles son los principales resultados de SGL en México?

Lo que SGL ha hecho en el portafolio de empresas indica que hemos atendido a más de 700 mil personas con nuestros diferentes servicios, considerando, por ejemplo, que una casa construida pueda alojar por lo menos a cinco personas. Un caso similar ocurre con los filtros: en promedio, el mismo número de personas son beneficiadas con la instalación de cada uno de estos.

Entonces nuestro cálculo es que hemos tocado a poco más de 700 mil personas con nuestros productos y servicios. Ahora tenemos presencia en seis países y seguimos extendiéndonos.

La medición más sencilla pero más poderosa que tenemos es el número de las zonas tocadas, que de alguna manera reciben algún beneficio por nuestra labor. Cuando una persona obtiene valor por la labor que desarrollamos, para nosotros significa una misión cumplida porque, cuando menos, damos inicio a un cambio de vida. Si dejan una casa de cartón, de madera, de carrizo y obtienen una casa digna, con eso dejan un punto de referencia para sus hijos, y nosotros ya ganamos con eso. Si antes no tenían acceso al agua limpia y ahora sí lo tienen, también es un triunfo para nosotros.

¿Quiénes son los beneficiarios de los servicios que ofrecen y cómo los eligen?
Son todas las familias que se encuentran por debajo de la línea de pobreza. Básicamente hay dos criterios de elección: primero, que estén en una zona de alta o muy alta marginación y que se trate de una comunidad considerada vulnerable. Y el segundo, que tiene que ver con el ingreso: sin ser limitativo, tratamos de enfocarnos en familias que ganen un máximo de cinco salarios mínimos mensuales.

SGL también coordina esfuerzos y recursos de filántropos. ¿Quiénes son las principales personalidades y em- presas que colaboran con ustedes?
Más allá de decir nombres (porque no sé si ellos se sientan cómodos), lo que prefiero comentar es que grandes empresarios mexicanos han decidido sumarse al esfuerzo filantrópico, sobre todo cuando hay desastres naturales.

Entonces se han sumado grandes corporativos e importantes filántropos, y la razón es que hemos construido una empresa que ha cuidado hasta el máximo posible su reputación.

Lo que hemos hecho es multiplicar los recursos de filántropos, combinándolos con otras fuentes de financiamiento. Además, gracias a algunos reconocimientos, premios y nuestra trayectoria (los hechos hablan por sí solos), nos hemos convertido en un referente en el tema de impacto social, lo que ha hecho que confíen en nosotros y que sigan trabajando de la mano con nosotros, sabiendo que lo que importa es ayudar a la gente.

¿Cuáles son los principales mecanismos por los que social Global Leaders gestiona y obtiene financiamiento para sus proyectos sociales?
El financiamiento para la gente nació de recursos propios, y mediante la disciplina financiera hemos venido creciendo de manera orgánica. Lo que hicimos fue apostarle a la economía de escala, y tratamos de lograr el menor precio con el menor margen para el mayor volumen posible, de tal suerte que cada vez que hacemos una casa ganamos un poco y eso sirve para que podamos ir creciendo paulatinamente.

La otra fuente de financiamiento es un apoyo por parte del Banco Interamericano de Desarrollo que recibimos desde hace un par de años y que hemos utilizado para hacer crecer la empresa, de tal forma que el año pasado ya logramos hacer un poco más de 10 mil casas en un solo año a través de la banca de desarrollo.

En su opinión, ¿cuál es el papel de los gobiernos en el desarrollo de los proyectos de SGL y cómo los apoyan instituciones internacionales?
Creo que el gobierno siempre tiene que ser un aliado de las empresas sociales, y nuestro caso no es la excepción. Siempre lo hemos visto así porque históricamente la pobreza había sido materia exclusiva de filántropos y del gobierno. Nosotros creemos que trabajando en conjunto, con nuestra labor coordinada con la del gobierno, podemos multiplicar los apoyos que ambos brindamos. Entonces creo que para nosotros el gobierno será un buen aliado en todos los países.

Por supuesto, los gobiernos locales tienen que funcionar como nuestro principal aliado, pero también hay grandes filántropos que se han sumado al apoyo. Por ejemplo, ahora que el huracán Dorian golpeó muy duro a las Bahamas, mediante las alianzas que hemos hecho con importantes fundaciones como la Miami, la Knight, la Escuela de Negocios de Harvard y algunos empresarios filántropos internacionales, logramos enviar 500 filtros a esas islas.

Ese es el tipo de alianzas que han funcionado y que, por nuestra labor, tienen un impacto a nivel mundial.

¿Cuáles son los principales retos y proyectos que SGL se plantea hacia el futuro?
Lo que queremos es ser factor de cambio en el mundo. Nuestro objetivo es ser la empresa social más influyente del mundo; no por un tema de ego, sino porque queremos un mundo mejor y creemos que a través de nuestras propuestas de valor podemos empezar a cambiar las cosas y ser factor de inspiración para otras empresas sociales.

En SGL somos emprendedores sociales cuya labor es crear un mundo mejor, ser factor de cambio y ser un referente del emprendimiento social. Vamos a seguir hasta que la vida nos lo permita.