Refrigeración: los desafíos tecnológicos y ambientales

Entrevista con Edel Ojeda, presidente del consejo de administración de Refrigeración Ojeda

Por: Guillermo Máynez Gil / Retrato: Ignacio Galar

Refrigeración: los desafíos tecnológicos y ambientales
Desde la década de los cuarenta, Refrigeración Ojeda produce una extensa gama de productos de refrigeración y congelamiento industrial y comercial en Ciudad de México, de cuyo crecimiento ha sido protagonista y testigo. También exporta desde la ciudad, con las ventajas y desventajas que esto conlleva. Entre las primeras, la cercanía con el mercado más grande del país; entre las segundas, los tiempos de traslado. En esta entrevista, su presidente nos explica sus orígenes, logros y retos, y destaca los importantes avances registrados en la preservación del medio ambiente.

Cuéntenos un poco sobre la historia de la empresa Refrigeración Ojeda.
Ojeda es una empresa 100% mexicana. La fundó mi padre como un taller de reparación de electrodomésticos, en el patio de su casa familiar, en los cuarenta. Mi padre fue boxeador y representó a México en la olimpiada de Londres (1948). El boxeo le forjó el carácter. De la casa paterna se mudó a un local más grande en la colonia Doctores y luego a la Granjas México, donde sigue hasta hoy. La última mudanza fue en los sesenta, cuando hizo una asociación que duró nueve años con una empresa estadounidense. Después de esos nueve años, Ojeda volvió a ser totalmente mexicana. Mi padre presidió la empresa hasta mediados de la primera década del presente siglo, cuando yo lo sucedí.

¿En qué estados de la República tienen plantas o centros de distribución?
La planta matriz está en Ciudad de México y hay otra planta en Toluca. Tenemos operaciones en Estados Unidos y Costa Rica. La distribución se maneja tercerizada, aunque por el tipo de producto que vendemos, los clientes planean muy bien sus compras y tratan de adquirirlo directamente de nosotros.

Tenemos una alianza con una empresa española y hay otras posibles alianzas en el futuro cercano. Tenemos 600 colaboradores y somos líderes tecnológicos en lo que hacemos.

¿Desde cuándo empezaron las exportaciones y por qué decidieron hacerlo?
En los noventa coincidimos en un evento con una empresa de Maytag que tenía una división de máquinas expendedoras de refrescos. Tratamos de hacer una alianza que no fructificó. Años después, el vicepresidente comercial de la empresa ascendió a la presidencia y nos propuso distribuir nuestros productos en Estados Unidos. Las ventas comenzaron bien, pero luego Maytag fue adquirida por Whirlpool. A esta empresa no le interesaba el negocio de refrigeración comercial, pues su foco está en la doméstica. Eso nos forzó a ser nuestros propios distribuidores en Estados Unidos. Esto ocurrió entre 2006 y 2007.

¿Cuáles son los principales productos que exporta y a qué mercados?
Cámaras frigoríficas, congeladores para helados, refrigeradores comerciales e industriales, vitrinas para exhibir producto refrigerado, congeladores para alimentos, vitrinas para restaurantes y especialidades, equipos de cocina y cocinas industriales.

Tenemos líneas de productos distintos por mercado (Estados Unidos, Centroamérica, México) porque las normas son distintas. Por ejemplo, Estados Unidos exige la norma UL, pero México no. Esta norma encarece los productos y por eso los diferenciamos. No siempre conviene hacer los productos iguales, aunque ahora estamos ofreciendo todo el catálogo para todos los mercados.

Exportamos a Estados Unidos, todo Centroamérica y esporádicamente a Brasil, Indonesia, India y España. Hay la inquietud de seguir ampliando mercados, pero sin perder foco en Norteamérica, que es muy grande y, aunque hay mucha competencia, es fácil encontrar un buen nicho donde hacer negocios importantes, sobre todo con la marca que hemos construido a lo largo de los años.

¿Cómo se están adaptando al cambio tecnológico?
De varias maneras. El internet de las cosas es algo que ya tenemos presente, de hecho ya estamos pensando en cómo utilizarlo. Hay que hacer números para que sea rentable. No queremos adquirir tecnología de la que después vayamos a usar solo una pequeña fracción. Por otro lado, buscamos constantemente invertir en maquinaria para que los procesos sean cada vez más automatizados. Lo importante no es tanto el ahorro en mano de obra, sino reducir al máximo el error humano. En los procesos no automatizados hay variantes en las piezas que pueden generar merma, y eso se evita con la automatización.

Pero nuestro interés tecnológico más grande está en el desarrollo del producto. En Estados Unidos, por ejemplo, tenemos productos que los clientes prefieren adquirir con nosotros porque saben que no les van a dar problemas.

¿Qué acciones de capacitación de personal instrumentan para su empresa?
Lo primero es capacitar al personal ejecutivo para que conozca qué hay en el mercado, de manera que puedan desarrollarlo. Luego hay que capacitar a todo el personal que usa software, de manera destacada el de diseño, cada vez que se adquiere una nueva versión. De otra manera, se subutiliza. En la operación, tenemos un programa permanente de capacitación de operarios; por ejemplo, cuando un ayudante quiere ascender a doblador, hay que capacitarlo con cuidado porque las máquinas de doblado pueden causar accidentes. Tenemos un sistema de aprendices para capacitar en el trabajo. También dedicamos mucha capacitación a procesos críticos, como soldadura. Una soldadura mal hecha se convierte en una fuga y eso es grave.

EDEL OJEDA

¿Cuáles son los retos ambientales que enfrenta su empresa y cómo los atienden?
El primero es que la refrigeración ha estado en la mira de los ambientalistas desde hace mucho tiempo. Por lo menos desde los ochenta, cuando se firmó el Protocolo de Montreal, se puso mucha atención en los gases refrigerantes, pero también en las espumas de poliuretano. El Protocolo destacaba dos gases como los más dañinos: el R­11, que se usaba para la espuma, y el R­12, que se usaba como refrigerante.

Lo primero que se hizo fue utilizar un R­11 “reducido” y luego R­141­b; luego el R­12 fue sustituido con el R­134­a. Los gases R­11 y R­12 son clorofluorocarbonos (CFC). Los sustitutos son hidroclorofluorocarbonos (HCFC). De ahí se fue progresando hacia HFC, es decir, sin la molécula de cloro, y finalmente empieza a haber mucha presión (aunque el gobierno de Estados Unidos se oponía), para cambiar a los HC, que son solo hidrocarburos.

Hoy, en el negocio de la refrigeración, la espuma se hace con ciclopentano, que es un HC, y la refrigeración usa dos compuestos: el R­290, que es propano, y el R­600, que es isobutano. Utilizamos el primero para todas nuestras espumas, y estamos terminando el proceso para migrar por completo al segundo. Todas nuestras exportaciones a Estados Unidos ya los llevan. Con el R­290, el efecto de calentamiento global que provocaba el R­11 se reduce en 99.9%. Estos gases, además, son naturales.

El otro tema es la reducción en el consumo de energía. Si antes un refrigerador para 150 refrescos usaba un compresor de un tercio de caballo, hoy un refrigerador para 600 botellas usa un quinto de caballo. La décima parte de la energía que se consumía antes. Nosotros estamos muy por delante de las normas. Por ejemplo, consumimos 60% menos del máximo que permite la norma DOE de Estados Unidos.

Por lo demás, nuestra industria consume muy poca agua y genera muy pocos residuos, principalmente empaques, que son reciclables. Ahora estamos abriendo una división de máquinas para reciclar aluminio, PET y vidrio. Esto tiene que ver más con un proceso de conciencia ecológica que de negocio. Queremos que empresas patrocinen a recicladores y, a partir de ello, obtengan beneficios en imagen de marca. Es una idea todavía inicial, pero creo que para el año que entra podremos abrir la promoción de patrocinadores de reciclaje. También hay esquemas fiscales, por ejemplo en Alemania, que promueven el reciclaje.

REFRIGERACIÓN OJEDA DE LA MANO CON EL CRECIMIENTO DE CDMX

¿Qué ventajas competitivas tiene Ciudad de México para una empresa manufacturera de exportación?
Pocas. Es complicado operar en Ciudad de México porque, por un lado, tienes contingencias ambientales, restricciones a la circulación, reglamentos de tránsito complejos, procesos complicados para obtener permisos de operación. La ventaja más grande es, precisamente, la proximidad al mercado más grande en el país.

Otros problemas son la cantidad de obras que hay y la mala calidad del transporte público. En cuanto a la mano de obra, es más cara en la ciudad, pero también es más fácil conseguir gente capacitada. Entre el personal ejecutivo de alto nivel, muchos prefieren vivir aquí que en otras partes del país.

¿Qué políticas gubernamentales a nivel ciudad cree que podrían fomentar la industria y la exportación desde aquí?
El mejoramiento del transporte público. Muchos de nuestros colaboradores vienen de muy lejos y enfrentan muchos problemas de movilidad. Ha habido avances, como los metrobuses que, por otro lado, provocan congestiones de tránsito al confinar tantos carriles. Se necesita un buen sistema periférico de trenes y más metro. El otro tema es la inseguridad.

¿Cuáles son sus planes para el futuro inmediato?
Queremos ir cada vez más a productos especializados. Somos muy buenos desarrollando, y por eso podemos crear soluciones específicas para cada cliente. Tenemos uno que está importando vitrinas para helado de Italia, y nos está pidiendo que se las hagamos aquí, algo para lo cual tenemos perfectamente la capacidad. Son vitrinas muy caras, y nosotros se las podemos vender más baratas.