Bienestar social, en el centro de la innovación y el desarrollo

Entrevista con Delia Aidée Orozco, directora adjunta de Desarrollo Tecnológico e Innovación del Conacyt

Por: Ariel Ruiz Mondragón / Retrato: Ignacio Galar

Bienestar social, en el centro de la innovación y el desarrollo
Con la llegada de un nuevo gobierno a México se están transformando diversos ámbitos de la vida nacional; entre otros, los relacionados con la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológicos. ¿Cuáles son las prioridades actuales del Conacyt? ¿Qué significa su transformación en términos de programas y objetivos? ¿Qué planes tienen para reforzar la vinculación de universidades, empresas y centros de investigación? Estas y otras interrogantes se abordan a lo largo de la conversación que Comercio Exterior sostuvo con la doctora Delia Aidée Orozco Hernández, directora adjunta de Desarrollo Tecnológico e Innovación del Conacyt.

¿Qué destacaría del estado actual de la innovación y el desarrollo tecnológico en México? Ayúdenos con un diagnóstico inicial.

El Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 establece claramente el rol del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) como cabeza de sector de ciencia, tecnología e innovación. Crea, además, la figura del Plan Nacional para la Innovación, coordinado por el Conacyt, al que se le encomiendan los esfuerzos nacionales dirigidos a la construcción de soluciones sustentables a retos prioritarios. Su finalidad última es hacer efectivo el mandato del artículo tercero de nuestra Constitución que, entre otros puntos, establece el derecho que tenemos como mexicanos a gozar de los beneficios de la ciencia, la tecnología y la innovación.

El panorama, en términos generales, es contrastante. De acuerdo con datos recientes del Sistema Integrado de Información sobre Investigación Científica y Tecnológica (SIICYT), México ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en materia de artículos científicos publicados por año, únicamente detrás de Brasil. En contraste, la contribución tecnológica, medida solamente por la cantidad de patentes producidas, solicitadas y concedidas en México, es muy baja, ya que en 2016 el país se ubicó en el sitio 30 de la OCDE.1 A pesar de que existe un crecimiento anual en el número de patentes concedidas en México, únicamente el 5% de ellas corresponde a mexicanos y el resto se distribuye entre ciudadanos de Estados Unidos, Japón y Alemania.2 La elevada productividad científica en México no se ha traducido en la correspondiente productividad tecnológica. Existen varias piezas claves para reducir esta brecha, entre las cuales tenemos el mapeo de la comunidad de tecnólogos e innovadores, así como la integración de instituciones técnicas y politécnicas de nivel medio superior y superior distribuidas en el país.

 

Hablando del caso específico de las patentes, ¿cuál es el panorama?

El acervo tecnológico de México lo generan las entidades privadas, las instituciones de educación superior, los centros de investigación —públicos y privados— y, en menor medida, la administración pública federal. Para muchas empresas extranjeras, la protección industrial en México es fundamental dada la intensa actividad de comercio exterior del país (respaldada por 12 tratados comerciales con 46 países). Debe tomarse en cuenta, sin embargo, que los desarrollos patentados por extranjeros se realizan fuera del país, fortaleciendo la creación de capacidades en universidades, centros y empresas ubicadas en el extranjero. Más aún, la mayor parte de las patentes que se protegen (95%),3 están ligadas a un impacto comercial inmediato, pues la mayoría proviene de empresas globales y no necesariamente generan bienestar social en el país. En contraste, solo 1.5% de las patentes concedidas en México se generan en entidades mexicanas con presencia comercial local. De esta forma, el objetivo de generar, presentar y obtener patentes de mexicanos en el país no propicia, obligatoriamente, una articulación comercial inmediata o siquiera posible; ni dispone de una orientación bien definida para la generación de soluciones sustentables a problemas nacionales prioritarios.

Las patentes mexicanas nacen parcialmente desarticuladas de las prioridades nacionales, los procesos productivos y comerciales del país. Según datos del reporte 2016 del Sistema de Información de Ciencia y Tecnología, con datos del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, las cinco entidades nacionales con mayor número de solicitudes de patentes entre 1993 y 2016 (109 en total), provienen del ámbito académico o del de investigación. Sin embargo, no existe información sobre su articulación productiva y comercial. Un ejemplo claro de falta de vinculación efectiva, con un enfoque de impacto social, lo tenemos en el Programa de Estímulos a la Innovación que nos hizo ganar siete lugares en inversión (17 mil 819 millones de pesos)4 y perder 16 lugares en eficiencia según el índice global de innovación de la Organización Mundial de la Propiedad Industrial. Dicho programa priorizaba un modelo de vinculación basado en la Triple Hélice (Gobierno-Academia-Industria), desvinculando la importancia de la ciencia básica como generador primario de la cadena de conocimiento aplicado y de la sociedad como el receptor final de los beneficios.


DELIA AIDÉE OROZCO

En su amplia trayectoria profesional usted ha dirigido cerca de 300 proyectos multidisciplinarios para compañías nacionales y extranjeras. ¿Cuáles son las experiencias y aprendizajes más valiosos de ese trabajo que ahora pueda aplicar en Conacyt?

Durante más de 18 años he traducido el conocimiento científico especializado en aplicaciones de diversa naturaleza en todas las empresas en las que he tenido el honor de colaborar. Eso ha requerido el desarrollo de habilidades y competencias que no recibes en tu maestría o doctorado en ciencias. Esa sensibilidad de entender el lenguaje financiero y el sentido de urgencia que caracterizan el ambiente industrial, me permite ahora construir con más claridad esos puentes de vinculación efectiva que se requieren entre los diferentes actores del ecosistema de ciencia, tecnología e innovación del país. Haber tenido un pie en la ciencia y el otro en el espacio del desarrollo tecnológico y la innovación, resulta de gran utilidad para instrumentar una política pública que promueva la formación de muchos círculos virtuosos en pro de las prioridades nacionales.

 

Hace apenas unos meses el Conacyt presentó su Programa Estratégico Nacional de Tecnología e Innovación Abierta (PENTA). A grandes rasgos, ¿en qué consiste y qué lo distingue de programas anteriores?

La Dirección de Vinculación e Innovación, adscrita a la Dirección Adjunta de Desarrollo Tecnológico e Innovación, puso en marcha el año pasado el Programa Estratégico Nacional de Tecnología e Innovación Abierta (PENTA) con el propósito de incentivar el desarrollo de la innovación abierta de impacto social en México. La Convocatoria 2019-1 se abrió para identificar proyectos que, mediante la transformación del conocimiento científico en aplicaciones eficientes y efectivas, ofrezcan soluciones a los problemas nacionales más relevantes.

Con base en lo anterior, podemos afirmar que el programa PENTA tiene importantes diferencias respecto a programas de estímulos anteriores, entre las cuales podemos destacar: (1) la prioridad otorgada a la búsqueda de soluciones a los problemas nacionales estratégicos; (2) mayor población atendida, pues están consideradas todas las personas físicas o morales dedicadas a la investigación, innovación, desarrollo tecnológico y formación de talento especializado, y no solo las del sector empresarial; (3) está dirigido a todos aquellos proyectos con un nivel de maduración mínima de prototipo y demostración tecnológica, lo que es equivalente a un nivel TLR 5 (Etapas de Maduración Tecnológica, NASA); (4) cuenta con financiamiento plurianual, lo que ofrece un horizonte mayor para la ejecución de los proyectos y la generación de resultados; (5) dispone de un proceso de evaluación innovador, que es confiable, rápido, estricto y transparente, y (6) promueve la vinculación madura y demostrable entre la academia y la industria.

 

Se habla de un modelo de pentahélice, ¿en qué consiste y cuál es su relevancia?

El modelo de ciencia, tecnología e innovación que presentamos en esta administración se sustenta en cinco ejes, ejecutados en cinco espacios: academia-industria-gobierno-sociedad-ambiente. Una pentahélice orientada a la atención de prioridades nacionales (identificadas en los Programas Nacionales Estratégicos) que, a partir de un planteamiento epistémico distinto, pretende que la nación dé ese gran salto de prosperidad al que todos aspiramos. Este esfuerzo se basa en un enfoque de innovación abierta, donde reconocemos que las piezas necesarias para la generación de una solución sustentable no se encuentran en un solo grupo o institución, sino dispersas a lo largo y ancho del país; luego entonces, se comparte el conocimiento para avanzar en conjunto de una manera coordinada y evidentemente más rápida. La pentahélice se fortalece de este flujo virtuoso de información y promueve la creación de industrias nacionales, intensivas en ciencia y tecnología, con un alto componente de transferencia. Con la implementación de este modelo estaríamos dando los primeros grandes pasos para lograr la tan anhelada independencia tecnológica, desde una propuesta de ciencia soberana, de ciencia por México.

El desarrollo tecnológico y la innovación pueden generar cambios pequeños, positivos, para sectores productivos privilegiados o puede coadyuvar a la solución de problemas sociales, económicos y ambientales relevantes. Esto último solo se puede lograr mediante alianzas estratégicas del Conacyt con la comunidad científica, entidades de gobierno, empresas, y la participación de los sectores sociales beneficiarios, en un marco de inclusión y sostenibilidad.

 

El PENTA está dirigido desde nano hasta medianas empresas. ¿Cuál es el rol de las grandes empresas?

Las grandes empresas son actores fundamentales e importantísimos en el ecosistema de innovación. Estamos instrumentando estrategias que permitan un diálogo abierto y una colaboración activa y enfocada a crear herramientas que les permitan fortalecerse y, además, al estado, incrementar la inversión de las grandes empresas en actividades de ciencia, tecnología e innovación. Esa colaboración conjunta es la única manera de establecer un círculo virtuoso, porque al generarles ventajas comparativas impulsamos el crecimiento económico del país, con un objetivo final claro de bienestar social y cuidado ambiental. La articulación de cadenas de suministro de las nano, micro, pequeñas y medianas empresas (namipymes), alrededor de las grandes empresas y donde el mayor valor se entregue al productor primario, es uno de los principales indicadores del modelo de innovación de esta Administración.

 

¿Cuáles son los sectores prioritarios para el Conacyt?

Todos los sectores de nuestro país son importantes. La propuesta del nuevo Conacyt está más bien relacionada con el reconocimiento de prioridades nacionales descritas en los Programas Nacionales Estratégicos (ProNaCes); muy alineados a la Agenda 2030 de la ONU, pero con un enfoque específico a la realidad mexicana. Estos 14 ProNaCes (cuyo número no es limitativo, se irán agregando más prioridades a la lista) nos dan los primeros puntos de enfoque prioritario para todo el sistema de ciencia, tecnología e innovación del país. Entre ellos encontramos temas clave como salud, soberanía alimentaria, transición energética, cambio climático, ciudades sustentables; además de memoria histórica, paz e inclusión social, y movilidad. Cada ProNaCe es una vertiente enorme que se articulará a través de proyectos nacionales de investigación e incidencia (ProNaii) y diferentes herramientas como convocatorias, foros, mesas de diálogo, etcétera.

 

¿Cómo funciona la red de puntos de contacto de vinculación internacional (VIC) del Conacyt?

Los puntos de VIC son una red de contactos coordinados por la Dirección de Cooperación Internacional con el propósito de suministrar, en forma directa a las áreas sustantivas de Conacyt, la información relacionada con convocatorias, vacantes, premios, así como de oportunidades de desarrollo en el exterior para estudiantes e investigadores mexicanos. Se pretende que los actores potenciales de la investigación y la innovación reciban información oportuna y confiable sobre oportunidades y actividades relevantes de cooperación internacional.

Los VIC son un auxiliar también para difundir información. Le pedimos a nuestros contactos en cada universidad y centro de investigación que ellos hagan el trabajo de difusión dentro de sus comunidades. La base de datos está conformada por instituciones nacionales e internacionales (instituciones de educación superior —públicas y privadas— y centros de investigación, entre otros).

 

¿Cómo se vinculan regionalmente los Centros de Investigación Conacyt con las empresas privadas y con las instituciones de educación superior?

La vinculación de CPI (Centros Públicos de Investigación) y las IES con la iniciativa privada del país se ha dado, mayormente, mediante la venta a las empresas de servicios científicos y tecnológicos especializados. Estamos buscando de manera intencional y estratégica fortalecer los canales de vinculación eficiente y efectiva entre estos actores.

 

¿Cuál es la participación de Conacyt en clústeres como el de Biodiesel Avanzado?

El CIATEJ (Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A.C.) es el sujeto de apoyo de este proyecto, en el que participan 17 instituciones más; entre ellas, tres centros públicos de investigación. El Conacyt encabeza la secretaria técnica del Fondo de Sustentabilidad Energética que apoya a este y otros cuatro clústeres de bioenergía. Como parte de la labor de esta secretaría, el Conacyt realiza el seguimiento técnico del proyecto y coordina las evaluaciones de cada una de sus etapas, varias de ellas in situ.

 

¿Hacia dónde debería dirigirse el país en materia de innovación y desarrollo tecnológicos?

En el Conacyt tenemos la certeza de que la innovación y el desarrollo tecnológico serán un impulsor de bienestar ya que, al generar productos, procesos o servicios útiles y valiosos para la sociedad con un componente de innovación, se favorecerá la reducción de la desigualdad y dará paso a la generación de empleos mejor remunerados, especializados y de mayor duración para profesionales, técnicos y científicos. Asimismo, se incentivará la generación de cadenas de valor industrial que consideren los ciclos de vida completa de los productos y soluciones tecnológicos, desde su extracción y procesamiento de materias primas, el procesamiento, construcción, instalación y mantenimiento, hasta su reciclado. Se privilegiará la formación de cadenas de valor con elevado contenido nacional. Tenemos como objetivo traducir el desarrollo tecnológico en soluciones innovadoras, seguras, sustentables y aptas, derivadas de investigaciones novedosas, impulsando su trascendencia hacia el sector público, productivo y socioambiental en beneficio de nuestro país.