Suecia: el discreto encanto de la equidad

Gabriela Gándara

Suecia: el discreto encanto de la equidad
Es muy fácil hacer negocios en Suecia. Tan es así, que en 2017 los suecos ocuparon el primer lugar en la lista anual de Forbes de los mejores países para hacer negocios.

En prácticamente todas las estadísticas que comparan el desarrollo de los países, los indicadores más relevantes colocan a Suecia en los primeros 15 lugares. Cuando se trata de determinar la competitividad de los países, la facilidad para hacer negocios, la seguridad, la calidad de vida o la igualdad de género, Suecia destaca.  

Facilidad para hacer negocios en Suecia
Es muy fácil hacer negocios en Suecia. Tan es así, que en 2017 los suecos ocuparon el primer lugar en la lista anual de Forbes de los mejores países para hacer negocios.1 En 2019 descendieron al segundo puesto, pero si se le compara con países que son grandes potencias, como Alemania que está en el lugar 14 o Estados Unidos colocado en el puesto 17, la clasificación de Suecia es sorprendente. En este punto es interesante destacar que, tan solo hace 15 años, Suecia ocupaba el puesto 17, pero desde entonces se embarcó en una serie de iniciativas que la llevaron a la cima. “En las últimas dos décadas, el país ha experimentado una transformación basada en la desregulación y la autocontención presupuestaria con recortes en el estado de bienestar”, afirma Forbes. También es el hogar de muchas innovaciones tecnológicas y de “algunas de las marcas más conocidas del mundo, incluidas Volvo, Electrolux, Ericsson, IKEA y H&M”.


Forbes clasificó a 139 países a partir de factores como índices de innovación, de carga fiscal, la tecnología, los niveles de burocracia y el desempeño del mercado de valores. Once indicadores en total para evaluar el ambiente para los negocios en cada país.

La competitividad de Suecia
El Foro Económico Mundial publica anualmente un Índice de Competitividad Global2 que, en 2019, colocó a Suecia en el octavo lugar. El crecimiento del PIB ha sido notable: 3.7% en 2017 y 2.9% en 2018. El promedio de crecimiento de los últimos cinco años es de 2.3%, uno de los más altos dentro de la Unión Europea; además, el país ha logrado disminuir significativamente su déficit en 2019, lo que le ha permitido ascender 30 lugares y ubicarse en el puesto 22 en este rubro.


La competitividad se calcula también con base en otros indicadores, como la fuerza laboral, la innovación, la seguridad, la corrupción o la facilidad para hacer negocios, entre otros.


En lo que refiere al mercado de trabajo, Forbes indica que “El mercado laboral funciona razonablemente bien y Suecia tiene una alta tasa de empleo, con un destacado nivel de participación de mujeres en la fuerza de trabajo”.


Suecia tiene un bajo nivel de corrupción, ocupa el cuarto lugar en la clasificación del Índice de Percepción de la Corrupción3 de Transparencia Internacional (que mide los niveles percibidos de corrupción en el sector público en 186 países), tan solo por debajo de Dinamarca, Nueva Zelanda y Finlandia.


Respecto al tema de la innovación, el Cuadro europeo de indicadores de la innovación 2019 de la Comisión Europea4 sitúa a Suecia en el primer puesto. Entre otros aspectos el Cuadro evalúa la calidad de los sistemas de investigación y si el ambiente es propicio para la innovación; es decir, la capacidad que tienen los países para crear vínculos entre empresas innovadoras y los sectores público y privado. El estudio que origina estos datos indica que Suecia es, junto con Finlandia, Dinamarca y los Países Bajos, un “líder de la innovación”, pues su rendimiento en este rubro está muy por encima de la media de la Unión Europea.

 

El rendimiento en materia de innovación se determina a partir de 25 indicadores. Suecia es líder en recursos humanos, en disponibilidad de mano de obra altamente calificada y formada, y en la calidad de la investigación académica. El rango de indicadores que ubican a Suecia en primer lugar no solo de la región norte de Europa, sino del continente entero, abarcan desde las dimensiones de la mano de obra (factor destacable, pues Suecia tiene una población más bien reducida) hasta la cantidad de patentes que se originan en los procesos de innovación.


El poder de un pasaporte se define como la cantidad de países a los que el titular tiene acceso sin restricciones. El pasaporte sueco es el segundo más poderoso del mundo, después del alemán.


Suecia ocupa el tercer lugar en el Índice Global de Envejecimiento AgeWatch 20155 (el reporte más reciente disponible), el cual mide la calidad de vida de las personas mayores. Los puntos fuertes de Suecia radican en la capacidad de su generación de mayor edad: tienen valores por encima del promedio en tasas de empleo y niveles de rendimiento escolar, 73.6 y 68.7 por ciento, respectivamente.


Las personas mayores están muy satisfechas con la seguridad (73%), la libertad cívica (94%) y el transporte público (65%). Suecia también ocupa un lugar destacado en el ámbito de la seguridad de ingresos (7), con una cobertura de 100% de los ingresos de pensiones y una tasa de pobreza de la vejez (5.3%) que está 3% por debajo del promedio regional.


Finalmente, otro indicador que ubica a Suecia entre los países más competitivos es el del nivel educativo de su población. Suecia tiene una sociedad altamente calificada. Los suecos hablan muy bien el inglés, y solo los superan los Países Bajos y Dinamarca, de acuerdo al ranking elaborado por la empresa de enseñanza de idiomas Education First.6


Durante las últimas cuatro décadas, el inglés ha sido una materia obligatoria en todas las escuelas primarias y secundarias de Suecia, y la vida cotidiana en la región se caracteriza por la constante exposición al inglés a través de programas en su idioma original, especialmente en televisión. Pero no solo en idiomas, si se miden capacidades, la población sueca es técnicamente destacada con habilidades para actividades innovadoras, manejo de maquinaria, desarrollo informático y en comunicaciones.


Una de las fortalezas de Suecia la demuestra el hecho de que en varios años sucesivos ha sido reconocido como el país más igualitario, en función del número de mujeres que ocupan puestos ministeriales.


Los ciudadanos suecos están orgullosos de ser el país con el gobierno más feminista del mundo, lidera los ranking sobre igualdad y tiene una experiencia de décadas en medidas para fomentar la conciliación.


Suecia mantiene el cuarto lugar en el Índice Global de la Brecha de Género7 del Foro Económico Mundial 2018, al haber cerrado más de 81% de su brecha total de género. Recientemente se ha observado un aumento de mujeres legisladoras, altos funcionarias y gerentes.
De los trece puntos que considera el World Economic Forum en 2019 para medir la competitividad de los países, Suecia se ubica en los diez primeros lugares en la estabilidad macroeconómica, la adopción de nuevas tecnologías, las habilidades, el dinamismo para hacer negocios, el sistema financiero y la capacidad innovadora. Uno de los pocos indicadores que no ubican a Suecia en los primeros 20 lugares es el que refiere al tamaño del mercado, pero esto se debe a que es un país con 10 millones de habitantes.

Recomendaciones para hacer negocios en Suecia
Exportar a Suecia es sencillo en lo que refiere al funcionamiento logístico de puertos, servicio aéreo o ferroviario, y también en cuanto a las regulaciones que se apegan a la normativa europea. Sin embargo, vender productos con éxito y permanencia en Suecia sí tiene sus dificultades, ya que es un mercado exigente. Por ello, varios organismos de promoción de exportaciones coinciden en destacar que los sectores en los que se han detectado mayores oportunidades en Suecia son el de infraestructuras relacionadas con el medioambiente y la industria de alimentos, particularmente los productos orgánicos y ecológicos. Sectores en los que hay que cumplir con una serie de requisitos, pero que, una vez allí, aseguran proyectos a largo plazo.


Por otra parte, Suecia es atractiva para hacer negocios porque es una economía abierta y orientada al exterior, que ofrece relaciones comerciales duraderas, estables y muy profesionales.


Otro punto importante a tener en cuenta es que los hogares suecos tienen un alto consumo per cápita, siendo un 9% superior al promedio de los 28 países de la Unión Europea en 2018.


Además, Suecia es clave en la plataforma nórdica, región dentro de la cual goza de una situación privilegiada. En cuanto a la logística, hay que tener en cuenta que Suecia es un país con una geografía alargada y que la mayor parte de la población vive en Estocolmo y al sur de la capital. En general, hay excelentes comunicaciones en todo el país, hay vuelos frecuentes a todas las ciudades principales y hay varios puertos grandes. Actualmente se está haciendo la mayor inversión de la historia de Suecia con el objetivo de mejorar las infraestructuras y el sistema de transporte, y se está construyendo una red de alta velocidad. La segunda ciudad más grande de Suecia, Gotemburgo, tiene el mayor puerto de toda la región nórdica, y es la única instalación en Suecia donde se pueden recibir buques grandes.


Aunque el mercado europeo de productos y servicios está homogenizado en muchos sentidos, hay muchas reglas y normativas locales dentro de cada sector que hay que cumplir para poder operar en el mercado. En cuanto a productos ecológicos de alimentación, hay un sello local llamado krav, que es obligatorio para operar como productor local, y muchas veces los distribuidores y minoristas requieren que los productos del extranjero lo tengan.


En cuanto a la forma de hacer negocios, para los suecos es muy importante la puntualidad y la planificación extrema. Además, se toman su tiempo, necesitan conocer bien a sus proveedores, colaboradores y posibles asociados. La información sobre una posible colaboración debe presentarse claramente organizada, por anticipado y con el detalle necesario en inglés. Las reuniones se cierran con mucha antelación y es necesario contar con un mínimo de uno o dos meses para que haya tiempo de estudiar la información que le pueda enviar la empresa. En cuanto a los gustos del consumidor, se apuesta mucho por lo natural, ecológico, orgánico, el comercio justo, etcétera.


Esta pléyade de factores contribuye a la caracterización de Suecia como un país donde una sociedad consciente y sofisticada (lo cual se refleja en sus hábitos de consumo) trabaja cotidianamente para construir un país de vanguardia y sólido desempeño en materia de desarrollo económico y tecnológico.