Dinamarca, un modelo de país que entusiasma

Entrevista con Carlos Pujalte, embajador de México en Dinamarca

Por: Gabriela Gándara

Dinamarca, un modelo de país que entusiasma
Al norte de Europa, con un territorio menor al del estado de Chihuahua y con una población de cinco millones de habitantes, Dinamarca exhibe un elevado nivel de vida y ocupa un lugar destacado en la clasificación mundial del Índice de Desarrollo Humano y del PIB per cápita. Origen de empresas de talla internacional y de desarrollos tecnológicos de primera línea —con un alto porcentaje de patentes registradas mundialmente—, es un pequeño gran país. El embajador de México en Dinamarca nos comparte sus reflexiones sobre el desarrollo danés y su potencial como socio de México en el marco del Acuerdo Global con la Unión Europea.

En su opinión, ¿en qué se sustenta el ejemplar desarrollo de Dinamarca?
Dinamarca es el país más pequeño de la región nórdi­ca, a la que pertenecen también Suecia, Noruega, Fin­landia e Islandia. Se calcula que la población conjunta de estos cinco países asciende a 26 millones de habitantes, de los que Dinamarca aporta cinco millones. Dadas las dimensiones de su mercado interno, Dinamarca apostó de manera prioritaria por la inversión en investigación y desarrollo, como estrategia para posicionarse en el plano internacional.


Una reflexión interesante es que, si bien todos los países nórdicos tienen un nivel de desarrollo elevado, siguieron rutas distintas para alcanzar esta condición. Suecia, por ejemplo, inicia su desarrollo moderno con un proceso de industrialización. Noruega lo hace mediante el aprovechamiento de sus recursos naturales: madera, primero; petróleo, después. En tanto que en Dinamarca la base de su desarrollo está en el comercio, actividad con una tradición milenaria en el país. Recordemos que los vikingos eran grandes navegantes y durante sus travesías dedicaban parte del tiempo al intercambio de mercancías. Incluso hasta fechas recientes, se calcula que alrededor de 55% del PIB proviene de las exportaciones.


Nuestra relación bilateral con Dinamarca tiene un antecedente muy peculiar. Pocos años después de la Independencia de México, aproximadamente en 1827, ambos países suscribieron un Acuerdo de Amistad, Comercio y Navegación. Eran tiempos en que, en varias partes del mundo, aún no se reconocía la independencia de nuestra nación. Dinamarca no solo lo hizo, sino que estableció las bases del desarrollo comercial futuro. Con este antecedente, no es extraño que ambos países otorguen gran relevancia al comercio internacional como motor del crecimiento y, por tanto, promuevan el libre tránsito internacional de bienes y servicios. Ahora que se alzan voces que abogan por el proteccionismo, nosotros coincidimos en la defensa del libre comercio y reconocemos el impulso que la actividad comercial supone para el desarrollo de los países.
Los países nórdicos, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia e Islandia, son pequeños, con un nivel muy alto de ingresos y en los que las sociedades son muy homogéneas. A diferencia de México y otros países similares en nivel de desarrollo, en los que regiones muy avanzadas coexisten con otras de estructuras productivas muy tradicionales.


En realidad, Dinamarca basa su desarrollo en dos grandes pilares: el del libre comercio y el de la innovación. Acompañados siempre por un uso racional del medioambiente. Fueron los daneses los primeros en desarrollar un motor alimentado por energía eólica. En años recientes, sus empresas “verdes” son líderes a nivel internacional y tienen una visión para el desarrollo de la economía ecológica de largo plazo. Su visión va más allá de la conciencia ecológica, es su utilización para hacer rentable la protección del medio ambiente. Para ello, han desarrollado nuevas tecnologías e invierten grandes cantidades de recursos económicos y académicos en investigación y desarrollo vinculados a la economía sustentable.


CARLOS PUJALTE

¿Qué nos puede comentar de la relación bilateral entre ambos países? ¿En qué tipo de actividades se centra?
El Acuerdo Global de México con la Unión Europea generó un crecimiento en las corrientes de comercio, que son todavía relativamente bajas, pero lo más importante es que el acuerdo propicia los flujos de inversión danesa a México. Actualmente tenemos un registro de 211 empresas danesas con actividad industrial o comercial en nuestro país.


Grandes empresas danesas tienen presencia en Mé­xico. Por ejemplo, la empresa de juguetes LEGO tiene en México —concretamente en la ciudad de Monterrey— su planta más grande a nivel mundial. La empresa Vestas Wind Systems tiene un campo de molinos eólicos en Tamaulipas y otro más en Oaxaca. Asimismo, la empresa transportista Maersk ha realizado fuertes inversiones en nuestro país en los últimos años. Otras empresas, quizás no tan globales ni tan grandes, realizan diferentes procesos en México, como producción de motores, grasas y emulsiones, entre otras mercancías. Solo en el último año se han impulsado seis proyectos de inversión de empresas danesas en México. En términos generales, podemos percibir un interés de los empresarios daneses en nuevos mercados y emplazamientos productivos. Dinamarca tiene elevados costos y, a principios de los noventa —cuando cae el muro de Berlín—, muchos países de la Unión Europea invirtieron en Europa del Este. Pero esta zona ya está dejando de ser atractiva, en parte porque han elevado sus costos y en parte porque sus mercados son pequeños. Dinamarca está consciente de la importancia de la internacionalización más allá de las fronteras europeas y de que sus empresas incursionen en nuevos mercados y regiones. México, por su ubicación geográfica, por los acuerdos de libre comercio que ha establecido y por la reconocida productividad de sus trabajadores, es un país atractivo para el establecimiento de empresas danesas. También lo consideran un mercado atractivo, por ello participan en misiones comerciales con el objetivo de exportar sus productos, además de explorar opciones para colaborar con empresas de otros países, sea mediante comercio, inversión o transferencia de tecnología. En el sector agroindustrial, Dinamarca es un importante productor de carne de cerdo, y en este campo desarrolla investigación para la mejora genética de los cerdos y tiene programas de cooperación con empresas mexicanas. En 2019, un grupo de empresas danesas del sector estuvieron en Nayarit participando en el Congreso Nacional de Exportación Agroindustrial de Occidente. Su interés radica en aprovechar nuestra ventaja comparativa con el mercado de cerdo de Estados Unidos, que recientemente autorizó la entrada de productos de cerdo provenientes de México. Además, México tiene acuerdo comercial con Japón y Corea para la venta de cerdo, y se reconoce la capacidad competitiva de las empresas mexicanas, lo que las perfila como un buen socio tecnológico.


En referencia a las exportaciones mexicanas a Dinamarca, hay dificultades vinculadas al tamaño del mercado. El problema de vender en Dinamarca es que el volumen de compra es pequeño y los costos vinculados a, por ejemplo, exportaciones de productos frescos cuando no se llena un contendedor, son elevados. Exportar un pallet de frutas y verduras no es atractivo. Además, el proceso de exportación de estos productos exige el manejo de la cadena de frío y de proceso de maduración que los puertos daneses no ofrecen como sí lo hace el puerto de Rotterdam, en Países Bajos. Por esta razón, la mayoría de los productos frescos mexicanos que entran a Dinamarca lo hacen a través de Rotterdam y es difícil conocer los montos de importación proveniente de México. Es Holanda el que compra y distribuye a todo Europa, y a pesar de que en los anaqueles daneses encontramos productos que reconocemos como mexicanos, no se reportan en las estadísticas del comercio bilateral. Holanda tiene la capacidad de comprar contenedores completos y después distribuirlos en todo Europa.
Seguramente una vez que se ratifique el Acuerdo Global entre México y la Unión Europea, y que se libere el 86% de los productos agrícolas mexicanos, vamos a detectar una mayor presencia de estos productos en Dinamarca.

En relación con la presencia de empresas mexicanas en Dinamarca, ¿qué nos puede comentar?
La presencia de empresas mexicanas en toda la región es aún pequeña, mucho menor de lo que podemos encontrar en Estados Unidos o países latinoamericanos. Sin embargo, en Dinamarca, tenemos algunos grupos industriales mexicanos como Mexichem y Envases Universales. Existen oportunidades para empresas tecnológicas pequeñas, con desarrollos innovadores que pudieran ser beneficiarios de fondos de inversión daneses enfocados al desarrollo de startups. Para ello se requieren proyectos muy bien estructurados y que las empresas mexicanas participen en esquemas de cooperación público-privadas con empresas danesas. Se requiere colaboración entre centros de investigación de ambos países. En este ámbito, quizás la cercanía con Estados Unidos nos ha marcado y son pocos los ejemplos de interés por nuevos horizontes. Pero Dinamarca es un país con gran potencial, con un acuerdo comercial con México y un relevante desarrollo tecnológico con el que México y sus empresas podrían colaborar.

¿Qué otras actividades se realizan para fortalecer la relación bilateral con Dinamarca?
En temas de cooperación tenemos mayores acercamientos. De momento contamos con cuatro programas de cooperación fuertes en los siguientes sectores: salud, energía, agricultura y educación. Nos gustaría que muchos estudiantes mexicanos tuvieran la oportunidad de acercarse a las universidades danesas. Una dificultad que tenemos para ampliar la presencia de estudiantes mexicanos en Dinamarca es el costo de vida. Por ello, estamos promoviendo la firma de un acuerdo de movilidad estudiantil, para que los estudiantes mexicanos tengan la oportunidad de combinar sus estudios con alguna actividad remunerada. De esta manera podrían financiar su estancia en el país de manera legal por un tiempo determinado. Dinamarca ya aceptó y estamos en el proceso de suscripción del acuerdo. Además de las ventajas del nivel académico de sus universidades, todos los cursos de doctorado se imparten en inglés y en el caso de los de licenciatura la oferta de programas en este idioma es muy extensa. Así que es factible estudiar en Dinamarca si se cuenta con un muy buen nivel de inglés. La Universidad Técnica Danesa (DTU, por sus siglas en danés, o Technical University of Denmark) figura como la principal universidad nórdica en registro de patentes; es una de las ofertas académicas más prestigiadas del país y varios de sus egresados son de México.
El Tec de Monterrey suscribió un Acuerdo con la DTU para que hospedaran a una representante del Tec a fin de promover que sus estudiantes completen su educación en intercambios con ese instituto tecnológico. La Embajada está ayudando a jóvenes estudiantes del Tec a buscar practicas laborales (internships) en empresas danesas, para que complementen su formación con la practica empresarial danesa.

Dinamarca está clasificado entre los primeros lugares del mundo con base en el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas, ¿qué nos puede comentar al respecto?
En realidad, Dinamarca cuenta con un estado de bienestar que procura una vida de calidad para sus ciudadanos. Algunas estadísticas lo definen como el país más feliz del mundo; esto se debe, en parte, a los diversos mecanismos de protección social. Por ejemplo, el hecho de tener un hijo no conlleva gastos adicionales; al contrario, se tiene garantizado el sistema de salud y de educación. Incluso, si un estudiante danés desea estudiar en cualquier universidad del mundo, desde Estados Unidos hasta Japón, el estado danés lo beca y, al terminar la carrera, se le fija un salario durante dos años para que busque trabajo. Si el estudiante decide dedicarse a actividades de I+D, le mantienen la beca por varios años. En correspondencia el nivel impositivo en el país es elevado, pero sus ciudadanos están conscientes de los beneficios del estado benefactor y entre sus demandas no está la disminución de impuestos, los visualizan como una inversión.
Desde luego que son muchos los factores que han intervenido para que Dinamarca alcance este nivel de desarrollo. Creo que, en parte, esto se debe a que en el siglo XVII la nobleza danesa decidió hacer obligatoria la educación y los grandes grupos campesinos tenían que llevar a sus hijos a la escuela. En un principio, aplicaba solo para niveles básicos, pero poco a poco subió el nivel de escolaridad obligatoria.