Ubicación, infraestructura y capital humano

Guillermo Máynez Gil

Ubicación, infraestructura y capital humano
Esta intensa actividad industrial, comercial y de servicios ha sido causa y efecto de una activa participación en asociaciones de la iniciativa privada: tan solo la Unión de Usuarios de la Zona Industrial de San Luis Potosí cuenta con 270 empresas socias.

El centro geográfico de nuestro país se encuentra en San Luis Potosí. Factor estratégico, ya que sitúa al estado en un punto intermedio entre las tres áreas metropolitanas más grandes del país: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, así como entre cuatro de los puertos más importantes: Tampico, Altamira, Manzanillo y Mazatlán. Un par de datos bastan para dar idea de lo que su ubicación implica: acceso a 74.1 millones de consumidores y 78.1% del PIB nacional en un radio de 500 kilómetros.


Sin embargo, estas ventajas no podrían aprovecharse si el estado no contara, ade­más, con una infraestructura ferroviaria, aérea y carretera que, aunada a la presencia de la terminal intermodal más grande de México, le ha permitido consolidarse como una de las entidades manufactureras más relevantes de México, actividad que se suma a la tradicional y aún destacada vocación minera.


La presencia de 19 parques industriales, con alrededor de tres mil hectáreas para instalaciones, ha sido factor clave en su desarrollo. Si bien la mayor parte de este espacio se ubica dentro o alrededor del municipio capital, el gobierno ha colaborado con la iniciativa privada para extender la cobertura a un mayor número de municipios de las otras zonas geográficas en que se divide el estado, como la Huasteca y el Altiplano. En los últimos años, municipios como Villa de Reyes y Zaragoza han adquirido importancia, sumándose a otros como Río Verde, Ciudad Valles y Matehuala.


En esos parques industriales y otras áreas hay una presencia importante de empresas de sectores tan diversos como el automotor —en el que San Luis Potosí ocupa el tercer lugar a nivel nacional—, el minero, de logística y transporte, cen­tros de datos, tecnologías de información, de agronegocios y procesamiento de alimentos, de servicios financieros o de ciencias de la vida. Además, el turismo aporta recursos crecientes. El aeropuerto internacional “Ponciano Arriaga” tiene una capacidad anual de 1.2 millones de pasajeros y la oferta inmobiliaria y hotelera está en constante crecimiento.


Esta intensa actividad industrial, comercial y de servicios ha sido causa y efecto de una activa participación en asociaciones de la iniciativa privada: tan solo la Unión de Usuarios de la Zona Industrial de San Luis Potosí cuenta con 270 empresas socias. El gobierno del estado ha colaborado con cámaras y asociaciones para generar un Programa de Mejora Regulatoria, un Registro Único de Trámites y Servicios, y otros avances como la Ventanilla Única de Construcción.
San Luis Potosí cuenta también con una dilatada oferta educativa de calidad, un universo de casi 20 universidades y otros centros de investigación y educación superior, que ofrece programas enfocados a la industria, incluyendo educación dual. Este ecosistema se complementa con modernos centros regionales de capacitación, investigación y desarrollo tecnológico. Hay, además, un importante clúster médico que se aúna a la oferta educativa para ofrecer calidad de vida. Estas y otras ventajas han hecho que, en los años recientes, las tasas de crecimiento del PIB estatal sean casi el doble de la media nacional.


Otro factor, cada día más relevante para la toma de decisiones de inversionistas y profesionistas, es la seguridad, renglón donde San Luis Potosí también ofrece una situación favorable: tomando como ejemplo la estadística más confiable en este rubro, la tasa de homicidios, el estado se ubica por debajo de la media nacional con respecto a su población.


Como otros estados de la república, San Luis Potosí tiene retos importantes en materia social: 15% de la población se identifica como parte de comunidades indígenas, siendo la náhuatl y la huasteca las principales lenguas prehispánicas. Asimismo, el estado ha sido un importante emisor de migrantes a otras zonas del país o al extranjero. Sin embargo, esta entidad ha realizado esfuerzos notables por mejorar sus niveles y calidad de vida.


De acuerdo con Coneval1, y comparando 2008 con 2018, el estado ha hecho im­portantes progresos en todos los indicadores de pobreza, con algunos avances notables. Por ejemplo, la población sin acceso a servicios de salud pasó de 34.4 a 9.0 por ciento y la población sin acceso a vivienda de calidad, de 22.6 a 8.6 por ciento. En general, la población en situación de pobreza pasó de 57.3 a 50.8 por ciento. Esto la ubica en el grupo de 15 entidades federativas que tuvieron la reducción más importante en este rubro durante el lapso referido.
En síntesis, San Luis Potosí se ha ido posicionando —desde hace muchos años, pero en particular en los más recientes—, como un estado cuya gente ha sabido sacar provecho, no solo económico, sino también social y humano, de las ventajas que la geografía le otorga y de herramientas institucionales como el federalismo y los acuerdos de libre comercio. Todo ello permite pensar que el desarrollo seguirá, así como los avances en los indicadores de bienestar.

 

1 Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social