A vuelo de pájaro

Síntesis temática del número

A vuelo de pájaro

 

Las revoluciones de nuestro tiempo —tecnológica, industrial, de información— ya ocurrieron. Vivimos sus efectos, sus pruebas, sus adaptaciones, sus implicaciones, su interactividad autónoma, su aprendizaje del error para reconfigurarse sin la intervención de una inteligencia biológica, como en AlphaGo Zero.
Pág. 43.

La tecnología de punta no se adquiere en el mercado y, a costa de no asumir los riesgos de desarrollar tecnología propia y adecuada a nuestras necesidades, se pagan las regalías de la que está disponible, con lo que perdemos competitividad.
Pág. 11.

América Latina está obsesionada con encontrar un atajo al desarrollo. Ve la innovación, la investigación y el desarrollo como un lujo y no como una necesidad, y eso es extraño, porque yo no conozco país alguno que se haya desarrollado sin hacer una inversión fortísima en investigación y fomento a la innovación.
Pág. 16.

En el mundo, los incentivos se alinean con la generación de conocimiento. Si te examinan anualmente y las patentes tardan tres años, mejor publicas artículos académicos. Falta el siguiente paso, conectar ese nuevo conocimiento con la generación de un producto o servicio comercial y aplicarlo a un nuevo modelo de negocio.
Pág. 14.

México ocupa el segundo lugar de Latinoamérica en materia de artículos científicos publicados por año, únicamente detrás de Brasil. En contraste, la contribución tecnológica, medida solamente por la cantidad de patentes producidas, solicitadas y concedidas en México, es muy baja, ya que en 2016 el país se ubicó en el sitio 30 de la OCDE.
Pág. 20.

Las patentes mexicanas nacen par cialmente desarticuladas de las prioridades nacionales, los procesos productivos y comerciales del país […] las cinco entidades nacionales con mayor número de solicitudes de patentes entre 1993 y 2016 (109 en total), provienen del ámbito académico o del de la investigación.
Pág. 21.

Hace falta entender que los ciclos de una empresa y los de una universidad son diferentes y que no es sencillo conectarlos. En el caso específico de México, las empresas carecen de capacidad de riesgo para apostar a nuevos desarrollos tecnológicos, ya que por lo general buscan el retorno rápido de su inversión.
Pág. 14.

El papel del gobierno siempre será el de aglutinar los esfuerzos de la industria y las instituciones académicas y científicas del país para detonar actividades de mayor valor agregado. Así se podrán generar empleos que nos permitan pasar de la manufactura a la mentefactura, más basada en el conocimiento y no en la fabricación manual exhaustiva.
Pág. 27.

El gobierno tiene un rol preponderante, puede dar su primera oportunidad a empresas nacionales como usuario y cliente del desarrollo tecnológico. Muchas empresas extranjeras comienzan en China vendiéndole al gobierno.
Pág. 15.

En México, el crecimiento basado en innovación ha tenido que ver principalmente con el desarrollo de tecnologías, tal como ocurría antes, mientras que en los países más avanzados el impulso ha resultado cada vez más de la creación de valor mediante la generación de nuevos negocios rentables —fenómeno conocido como business development—, que pueden o no basarse en desarrollo tecnológico.
Pág. 46.

Al pretender emular las experiencias de regiones avanzadas, los instrumentos de política de ciencia, tecnología e innovación que se han empleado [en México] terminan siendo incompatibles con el territorio, la historia y la cultura de las regiones, lo que se traduce en un proceso de enajenación. Muy al contrario de lo que se busca, tiene lugar una especie de desmantelamiento de regiones, por más incipientes que estas sean.
Pág. 54.

En México podríamos enlazar la masa crítica local que tenemos en el extranjero y crear incentivos y programas para conectar la innovación con el emprendimiento. Los capitales de riesgo que hay en México son escaladores, no financian innovaciones disruptivas […] Sin estos instrumentos es muy difícil crear economías basadas en conocimiento.
Pág. 14.

México tiene pocos instrumentos para financiar las fases incipientes de los proyectos […] se necesitan más instrumentos financieros, que surjan de la iniciativa privada y/o promovidos por el Estado, pero que estén a la altura de los retos que impone el desarrollo tecnológico del país.
Pág. 11.