La industria verde: crecer más sin dejar de lado el cuidado del medioambiente

Entrevista con Fadlala Akabani, secretario de Desarrollo Económico de Ciudad de México

Por: Guillermo Máynez Gil

La industria verde: crecer más sin dejar de lado el cuidado del medioambiente
Sobre la base de la economía circular y mediante la utilización de tecnologías propias de la industria 4.0, el gobierno de Ciudad de México pretende dar un nuevo impulso a las actividades industriales sin dejar de lado el cuidado del medioambiente. La industria está de regreso en Ciudad de México, señala su Secretario de Desarrollo Económico, Fadlala Akabani, quien además explica las razones que hacen impensable e inviable la instrumentación de este proyecto sin la participación activa del sector privado y de las instituciones educativas de todos los niveles y tipos.

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¿Cómo luce el panorama del desarrollo económico de Ciudad de México para 2020?

Alentador. En primer término, por las condiciones que hay en el país para el desarrollo económico de todas las entidades federativas. A nivel macroeconómico hay estabilidad, responsabilidad financiera del gobierno federal, baja inflación, austeridad republicana, gasto responsable, manejo adecuado de las variables más relevantes. Las secretarías de Desarrollo Económico de los estados deben aprovechar esta coyuntura de estabilidad para instrumentar políticas públicas que favorezcan el empleo y el autoempleo, la actividad de las mipymes, la vinculación efectiva entre las diferentes unidades productivas, así como la adopción de modelos más eficientes de comercialización.

 

¿Cuáles considera que son las principales vocaciones productivas de la ciudad y cómo se espera que evolucionen en el futuro inmediato?

En un espacio con las dimensiones de Ciudad de México, las vocaciones productivas son muy variadas. Sobresale, sin duda, el sector de los servicios: comercial, financiero y turístico, pero la novedad es que estamos revitalizando la vocación industrial de la ciudad. Tras un proceso de desindustrialización por razones de índole ecológica, estamos reincorporando una industria verde y no contaminante para fortalecer la actividad productiva de la ciudad, sobre todo en materia de ensamblado, armado, microcomponentes y logística.

 

¿Cómo involucran a las instituciones de educación, en concreto a universidades y centros de investigación?

Vamos a trabajar de manera coordinada para promover el desarrollo económico de la capital, particularmente con la difusión amplia de las tecnologías de la información. Las instituciones de educación superior nos van a ayudar; primero, con el diagnóstico de la situación actual de las mipymes y con un inventario de sus principales necesidades: cuáles tecnologías digitales y de qué tipo se requieren para hacerlas más competitivas y mejorar sus procesos de producción y comercialización. La participación de las instituciones educativas es fundamental. Ya hemos firmado convenios con la UNAM, con el IPN, con la UAM y con otras instituciones para coadyuvar a que las mipymes de la ciudad mejoren su productividad y a que puedan enlazarse a las cadenas productivas de las grandes empresas. La respuesta ha sido muy positiva. De hecho, en los próximos días vamos a anunciar un proyecto para toda la ciudad, pero con un programa piloto que vamos a iniciar en Vallejo, en donde no solo participa el sector educativo, sino también la iniciativa privada.

 

¿Cómo han respondido las instituciones de educación superior a sus iniciativas?

La colaboración se da en dos vías. Nosotros nos hemos acercado a ellas para que nos brinden su apoyo en materia de diagnóstico sobre el estado que guardan las mipymes en la ciudad, y ellas también nos buscan para que apoyemos algunas de sus creaciones o de sus proyectos. Primero, en cuanto a las pruebas de laboratorio que debe tener toda nueva creación, para ver qué tan sólido es, de tal manera que, pasando las pruebas, avancen hacia su producción y comercialización: les buscamos socios, inversionistas que puedan promover sus creaciones. Estamos muy interesados en promover los inventos que surgen de las universidades.

 

¿Cómo se coordina la vinculación entre gobierno, empresas, organismos empresariales y el sector educativo? ¿Hay algún eje que sobresalga?

El eje es la secretaría de Desarrollo Económico, ese es su papel. Somos una secretaría que opera sin mucho presupuesto; sin embargo, es el eje fundamental sobre el que se soporta el desarrollo económico de la ciudad. Incluye la participación de todos: la iniciativa privada, las universidades y escuelas públicas, los micro, pequeños y medianos empresarios, las diferentes entidades públicas; es decir, todos los actores económicos, educativos y gubernamentales nos encadenamos en un eje articulador para impulsar la actividad económica de la ciudad.

 

¿Qué hay de los organismos empresariales?

Todos están participando. Te puedo decir que tenemos relaciones muy fructíferas con Coparmex, Concanaco, Canacope, Canadevi, Concamin y otros. Con todos tenemos excelentes relaciones y algunas actividades conjuntas para impulsar a los emprendedores y a las empresas de la ciudad.

 

¿Qué experiencias de otros países y entidades federativas le parece que destaquen como para adaptarlas a Ciudad de México?

No hay duda que las mipymes padecieron el ya comentado éxodo de las grandes empresas industriales de la Ciudad de México, varios eslabonamientos productivos desaparecieron. Ahora hay que rearticularlos, tomando como referencia las experiencias de mipymes en otras entidades federativas y sobre la base de la economía circular (empresas no contaminantes, empresas verdes y limpias). Buscamos que esta reindustrialización permita a las mipymes, incluyendo empresas de logística, crecer en forma dinámica poniendo especial atención en el cuidado al medioambiente. Vamos a impulsar la instrumentación de esquemas para la adopción de tecnología 4.0 y digital en general, y que las mipymes cada vez sean más competitivas y ofrezcan mejores servicios a la industria de la ciudad.

 

¿Hay alguna experiencia en particular que le haya llamado la atención?

Están las experiencias de Nuevo León, con la industria tradicional de nuestro país, y la experiencia de Querétaro, con la aeroespacial. Vamos a generar algunos esquemas similares que permitan a las mipymes salir adelante.

 

¿Cómo se coordina la SEDECO con autoridades educativas, tanto federales como locales?

Mediante convenios y, en el caso del gobierno de la ciudad, a partir de las reuniones de gabinete conjuntas. En esta dinámica de cooperación, diseñamos conjuntamente las políticas públicas, buscando que sean transversales mediante la inclusión de políticas de género, políticas medioambientales y que finalmente tengan un beneficio en materia de desarrollo económico.

 

¿CDMX se coordina con el estado de México en este tema, en particular con las instituciones educativas de la zona metropolitana?

Estamos en coordinación con las secretarías de Desarrollo Económico de Hidalgo y del estado de México; lo que queremos hacer es una coordinación metropolitana que nos permita atraer mayor inversión. Voy a citar un ejemplo: supongamos que una industria pretende instalarse en un parque industrial por el atractivo que constituye el elevado consumo del área metropolitana (cerca de 28 millones de habitantes). Esa industria podría establecer su planta de producción en Hidalgo o el estado de México, mientras que Ciudad de México podría dar cabida a su centro logístico y de distribución. Entonces, haremos que las tres entidades se complementen, sobre todo visualizando el impacto que va a tener el nuevo aeropuerto de Santa Lucía, que va a generar nuevos polos de desarrollo económico en las tres entidades. Las instituciones educativas se incorporan a esta red por medio de sus respectivas autoridades.

 

¿Cómo se ve el panorama del futuro de la vinculación gobierno-empresas-centros educativos?

La única forma de crear un desarrollo económico responsable, sustentable y que beneficie a los ciudadanos es convocando a la iniciativa privada, pero también a las instituciones educativas. Si dejamos de contar con la participación de alguna de estas instancias, vamos a tener políticas incompletas y fallidas. Necesitamos incorporar a las instituciones educativas, considerar su punto de vista y sus estrategias, de tal manera que coadyuven en la creación de políticas públicas eficientes, viables y que generen bienestar. Es inconcebible que un gobierno pueda, por sí solo, diseñar políticas públicas sin la participación de empresas, sus organismos de representación y de las instituciones de educación superior.

 

¿Esto incluye a las instituciones de educación técnica?

Con Conalep vamos a firmar un convenio próximamente, vamos a incorporar al mercado laboral a todos los egresados, porque salen con oficios que son importantes para satisfacer las necesidades y demandas del mercado, y los vamos a impulsar con capacitación ya en materia de negocios y a darles créditos para que puedan desarrollar su actividad económica.

En este sentido, “Jóvenes construyendo el futuro” es un programa innovador y sumamente interesante porque muchos jóvenes están aprendiendo las prácticas laborales muy rápidamente, lo están complementando con sus estudios y eso está produciendo una calidad inédita en los recursos humanos de nuestro país porque se están incorporando nuevas personas a esta planta laboral profesional y especializada, y esto es un atractivo más para la iniciativa privada, para empresas extranjeras que ven en esta profesionalización una oportunidad para instalarse en México y contratar a estas personas.

 

¿El resurgimiento de la vocación industrial de la ciudad es parte fundamental de su estrategia?

Nosotros no solamente estamos pensando en las mipymes o en su encadenamiento con grandes empresas; también estamos pensando en incorporar a la sinergia económica de la ciudad a una población que poco a poco se quedó rezagada, que no dispuso de oportunidades de estudio o empleo y que optó por alguna actividad informal. Lo que estamos haciendo, a través del Fondo de Desarrollo Social, es incorporarlos a la economía local con un mecanismo de autoempleo, para que posteriormente se puedan volver microempresas con créditos y ahorro formalizados. Tienen que hacerse formales y facturar para poder tener mejores condiciones de mercado. Por lo tanto, queremos hacer un trabajo territorial paulatino, que desde luego no es fácil. Por ejemplo, en las alcaldías de Tláhuac, Milpa Alta o Xochimilco, estamos hablando de más de un millón 100 mil habitantes con 130 mil unidades económicas que son microempresas, y alrededor de 200 mil personas que trabajan en el autoempleo. Estas personas, conforme incrementen sus ventas, ya sea de zapatos, gelatinas, cosméticos o comida, pueden irse convirtiendo en pequeñas empresas y pueden mejorar aún más sus ventas acudiendo a la formalidad. Esto es un esfuerzo de mediano plazo, pero pronto se podrán ver resultados.