Respeto y orientación ética: claves de un desarrollo incluyente

Entrevista con Ramón de la Peña, rector honorario vitalicio del Tecnológico de Monterrey, campus Monterrey

Redacción Comercio Exterior

Respeto y orientación ética: claves de un desarrollo incluyente
La evolución de la tecnología suele llegar acompañada de prácticas y de objetivos inéditos, propios de las nuevas realidades que producen. Es por ello que, a diferencia del modelo educativo tradicional (en que los profesionistas debían ser especialistas en su campo y nada más), son cada vez más importantes algunas competencias dinámicas que permiten saltar del lenguaje de una disciplina al de otra, pues lo relevante es saber resolver problemas complejos y transversales. Al respecto, el rector honorario vitalicio del Tec de Monterrey, Ramón de la Peña, comparte con Comercio Exterior cuáles son los valores más vanguardistas de la educación superior.

EXCLUSIVO EN LÍNEA

¿Cuáles considera que son las competencias de los egresados que más se valoran en el mercado laboral?

En su libro Las cinco mentes del futuro, Howard Gardner menciona las cinco fuerzas impulsoras del éxito personal, familiar, profesional y comunitario:1 (1) Disciplina, que implica trabajo continuo y constante para mejorar lo que se hace. (2) Síntesis, fuerza capaz de darle sentido a la información que se recibe de fuentes dispares, a mensajes inconexos sobre un mismo tema; esta capacidad, destaca Gardner: “Tan valiosa en el pasado, es aún más decisiva a medida que la información se acumula e incrementa a ritmos vertiginosos”. (3) Creatividad, fuerza que impulsa a generar nuevas ideas, proyectos, productos o servicios. (4) Respeto, a uno mismo y a quienes nos rodean: familiares, amigos y colaboradores. Gardner asegura que: “En un mundo en que todo está interrelacionado, la intolerancia o la falta de respeto han dejado de ser una opción viable”.

Estas cuatro fuerzas impulsoras elevan el potencial de las personas, independientemente de su intencionalidad. Empoderar a personas como Gandhi o Adolfo Hitler, de ahí que sea necesario —indispensable diría yo— contar con la quinta fuerza impulsora: la ética, para ajustar las acciones a un comportamiento honesto, respetuoso del derecho de los demás y de las reglas y los reglamentos que emanan de una vida comunitaria digna. A medida que examino los sistemas educativos, políticos y de dirección que podrían nutrir estos cinco tipos de mentes (estas cinco fuerzas impulsoras, diría yo), me siento más seguro de un hecho: nuestros potenciales positivos como seres humanos pueden cultivarse. Disciplina, síntesis y creatividad pueden ponerse al servicio de todo tipo de fines, aun los más nefandos. Pero este tipo de perversión es menos probable cuando hemos procurado cultivar también un sentido del respeto y una orientación ética.

¿Han cambiado estas competencias respecto a las que se privilegiaban en el mercado laboral de antaño?

En cierto sentido, anteriormente se valoraba mucho el saber y el saber hacer como competencias esenciales. También eran muy importantes la responsabilidad y la honestidad. Pero hoy se pone especial atención en la creatividad y en la capacidad de síntesis.

¿Qué peso debe tener la empleabilidad en el diseño de los planes de estudio?

Considerando que cada uno de nosotros puede trabajar como empleado, emprendedor o innovador-inventor, la empleabilidad debería ser un tema relevante para el diseño de los planes de estudio. Como también deberían serlo la disciplina, la síntesis, la creatividad, el respeto y la ética, las fuerzas impulsoras que mencioné anteriormente.

Usted fue un destacado promotor del programa “Emprendedor” del Tec de Monterrey, ¿cuáles considera que son aspectos más destacados de este programa y cuál, su contribución al fortalecimiento del vínculo universidad-empresa?

Son los empresarios y los emprendedores de nuestro país quienes, con su talento y esfuerzo, forjan las vocaciones productivas de un país. Personas con habilidades para idear nuevos productos y servicios, para vender lo que producen, muy trabajadores, muy perseverantes y entrenados para ser administradores eficaces.

Estas características fueron enriquecidas por el profesor Kenneth Morse, del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Al cuestionarlo sobre las características de los emprendedores exitosos del MIT, enlistó cuatro. Primera, estar entrenados y acostumbrados a seguir un enfoque práctico en la solución de los problemas. Segunda, ser conscientes de que fracasar es parte del proceso de aprendizaje, de la solución de problemas y de enfrentar la vida y los negocios. Iniciar nuevos negocios, empresas o explorar nuevas soluciones, puede conducir a fracasos. Tercera, una gran capacidad de trabajo; por eso, las escuelas o programas académicos, comúnmente llamados "barcos", inhiben no solo la capacidad de trabajo, sino también la posibilidad de iniciar un nuevo negocio. Cuarta, promover incubadora de ideas, proyectos o nuevos negocios entre los estudiantes.


DISCIPLINA IMPLICA TRABAJO CONTINUO Y CONSTANTE PARA MEJORAR LO QUE SE HACE

La creación de centros de investigación y de parques tecnológicos son otras estrategias del Tec de Monterrey para estrechar el vínculo universidad-empresa, ¿qué experiencias destacaría en esta materia?

Una experiencia que me marcó positivamente fue la que tuve en el área de investigación y desarrollo de Hylsa. Trabajé como consultor externo mientras mi actividad principal era la docencia en el Tec de Monterrey. Ahí me di cuenta de que la innovación es un elemento que debe promoverse en los centros de investigación, pero orientada a temas y programas relevantes para las empresas. En esa relación aparezco como inventor asociado en varias patentes de un sistema de reducción directa del hierro patentado por HyL.

¿Cuáles considera que son los principales desafíos de las instituciones de educación superior en este contexto?

Mantenerse atentas a las nuevas profesiones en cualquiera de las tres vertientes en que pueden desempeñarse sus egresados: empleado, emprendedor e innovador-inventor. Recuerdo que, en el Tec, esta dinámica nos llevó a instituir la carrera de ingeniero en sistemas computacionales, la de ingeniero químico administrador y el programa “Emprendedor”. Fuimos la primera universidad que ofreció estos programas educativos. Hay que estar atento a los nuevos descubrimientos y plasmarlos en los nuevos planes de estudio. Yo trabajé por 35 años en el Tecnológico de Monterrey. Me tocó ver y participar en la incorporación de la tecnología a los sistemas administrativos, académicos y de investigación. Iniciar lo que finalmente culminó en la universidad virtual del Tec.

¿Por qué empezamos a caminar en esa dirección de la educación a distancia? Queríamos resolver un problema de comunicación entre los diferentes campus del instituto, así habilitamos conexiones de voz y de datos en cada uno de ellos. Como ven muchos cambios los hicimos para resolver un problema. Pero pronto se pensó en usar ese sistema para capacitar a nuestros profesores. Durante los veranos, los profesores viajaban a Monterrey o a Ciudad de México a tomar sus cursos de capacitación y, claro, la pregunta que nos hicimos fue: ¿podremos usar el satélite para mandar cursos a distancia? Así habilitamos dos conexiones para video, uno en Monterrey y otro en Ciudad de México. El paso siguiente fue ofrecer estos cursos a profesores en Tlaxcala y en otras entidades del país, luego usamos la infraestructura para impartir cursos cortos, seminarios, cursos a nivel profesional y de posgrado en diferentes lugares de nuestro país, incluidas muchas empresas. Finalmente, este programa evolucionó con la creación de la Universidad Virtual del Tec. Como ven, también podemos llegar al futuro guiados por un sueño o una gran meta de cambio positiva.

Estamos viendo una transición de la educación universitaria tradicional de cuatro años a la educación para toda la vida. ¿Esto significa el fin del título universitario?

Pero siempre ha sido así, yo me gradué en 1966 y por lo tanto me etiquetaban como un IQ AC (un ingeniero químico antes de la calculadora digital y antes de la computadora). Fui ingeniero de regla de cálculo que usaba para multiplicar, dividir y sacar raíz cuadrada. Pero me hice la pregunta: ¿quiénes crearon la calculadora, la computadora, el Internet, los teléfonos electrónicos? Lo hicieron personas educadas, innovadoras y emprendedoras de mi generación.

Por eso para mí la educación es el gran factor de cambio de las personas, organizaciones, comunidades y países. Nuevo León y México llegarán tan lejos como el talento educado de su gente los puede llevar. Para mí, la educación es la mejor inversión que puede hacer una familia, una comunidad y un país. Es la mejor herencia que le podemos dejar a nuestros hijos y a nuestros nietos. Pero sobre todo una educación continua para que mi saber, y mi saber hacer, estén totalmente actualizados.

¿Desde su perspectiva, qué debería hacerse para mejorar la integración de los egresados al mercado laboral?

Un esquema que me gusta es el nuevo enfoque educativo del Tec, el Modelo Educativo Tec21, porque te permite escoger tu trayectoria y construirte un perfil único como egresado. Me entusiasma la dinámica del aprendizaje basado en retos. El aprendizaje de los alumnos de licenciatura busca desarrollar competencias disciplinares y transversales, mediante la resolución de retos vinculados con problemas reales.

¿Qué tipo de certificaciones o atributos adicionales les permitirían incorporarse en mejores condiciones al mercado de trabajo?

Para mí, lo esencial es el saber, y el saber hacer, a través de retos. Tener interiorizados los valores esenciales en hábitos de comportamiento. Pero también, el fortalecer las competencias adicionales para tener éxito profesional. Creatividad, aprender a aprender, manejo de las emociones, espíritu emprendedor, liderazgo, calidad, planeación estratégica, solución de problemas, relaciones humanas y comunicación efectiva.

 

¿Hacia dónde se dirige la universidad del siglo XXI? ¿Qué escenarios avizora?

Algunas personas destacan en el canto, otras por la manera cómo dibujan, unas más por la práctica de alguna disciplina deportiva. Cada uno de nosotros tenemos atributos que nos distingue. La organización Gallup realizó un estudio por 15 años a partir del cual identificó cinco talentos genéticos organizacionales y personales predominantes. Esta investigación fue retomada por Marcus Buckingham y Donald O. Clifton quienes, en un interesante libro titulado Ahora, descubra sus fortalezas, analizan los talentos de más de dos millones de profesionistas y encuentran 34 talentos genéticos. Basados en este análisis, habilitaron una prueba en línea (www.strengthsfinder.com) que, a partir de una batería de 180 preguntas, identifican las cinco fortalezas o talentos más importantes de cada individuo.


ANTERIORMENTE SE VALORABA MUCHO EL SABER; HOY SE PONE ESPECIAL ATENCIÓN EN LA CREATIVIDAD Y LA CAPACIDAD DE SÍNTESIS

Yo tomé la prueba y me dijeron que mis talentos son: Analítico, le gustan los datos porque representan información objetiva con la que puede construir modelos y conexiones; Enfoque, requiere un destino claro, fijarse objetivos; Estratégico, talento para ordenar la confusión y descubrir el mejor camino para seguir adelante; Ideador, fascinación por las ideas, capacidad para descubrir dentro de lo complejo un concepto de elegante sencillez, e Iniciador: “¿Cuándo podemos empezar?”, sólo la acción puede hacer que las cosas sucedan.

Cuando vi este resultado me dije, caray ¿por qué no tome la prueba mientras estudiaba o antes de realizar mis estudios de maestría en ingeniería química en la Universidad de Wisconsin en Madison? Así, además de estudiar lo que estudié, me hubiera enfocado también en temas como creatividad, calidad y planeación estratégica.

En las futuras universidades se puede tener un Instituto de Talentos, con consultorios, en los cuales cualquier persona puede tomar la prueba de talentos para decirles cuáles son sus fortalezas, qué módulos educativos le conviene tomar para adquirir las herramientas necesarias para usar inteligente y productivamente sus talentos, recibir orientación académica sobre qué estudiar de acuerdo a los talentos genéticos que tiene y hasta se puede usar para apoyar la contratación de personal en las empresas.

Por ejemplo, usted quiere contratar a un excelente profesor de física, para lo cual tiene cinco candidatos, todos con doctorado en los temas que a usted le interesa que enseñe en su universidad y todos estudiaron en una universidad reconocida; ¿a quién de los cinco contrataría? Yo le recomendaría contratar a quien destaque en su comunicación y en sus relaciones humanas. ¿La prueba de talentos le podría dar esa información? Claro que sí.

Francisco Villa y Emiliano Zapata fueron personas sin formación académica, pero con talentos genéticos tan destacados que les permitieron lograr lo que hicieron durante la Revolución Mexicana. Este sistema es, para mí, un elemento básico en la educación del futuro.

 

------------------

1 Howard Gardner, Las cinco mentes del futuro, Paidós Ibérica, Barcelona, 2008, 255 págs.