La India: un recorrido por su historia y sus perspectivas de futuro

Julio Faesler Carlisle

La India: un recorrido por su historia y sus perspectivas de futuro
México puede aprender mucho de las experiencias de la India. Guardando las proporciones, existen similitudes significativas entre ambas naciones: la gran extensión territorial, altamente poblada de una gran diversidad de culturas  contenidas en un mismo Estado. Si bien no es posible replicar las experiencias de otras latitudes, un vistazo a esta recapitulación de su desarrollo histórico puede ofrecer una perspectiva enriquecedora.

Las relaciones formales entre México y la India iniciaron en 1947, tras el triunfo del movimiento de resistencia pasiva (Satyagraha) encabezado por Mahatma Gandhi, que consiguió la independencia del imperio británico. Luego de  integrar los más de 500 antiguos principados y señoríos que renunciaron a su poder y privilegios, Jawajarlal Nehru, primer ministro, dirigió los primeros pasos de la naciente nación por un camino que replicó ciertos elementos del  sistema soviético, como fue el caso de la Comisión de Planificación. Se trataba de superar los ancestrales atrasos y pobrezas de una población de más de 500 millones con programas metódicamente concebidos y ejecutados.


RÉGIMEN DE LICENCIAS
En 1951, el primer Plan Quinquenal estableció un sistema económico socialista de empresas del Estado. Se priorizaron sectores estratégicos como ferrocarriles, la industria pesada y plantas de energía, casi toda la actividad  económica quedó sujeta a un ajustado régimen de permisos gubernamentales para ejecutar hasta la operación más insignificante.

La Declaración de Política Industrial de 1977, complementada luego con la de 1980, confirmó la  disciplina económica. Se incorporaron más empresas estatales al sector público. Un denso control aseguraba que no se perdiera el rumbo hacia una sociedad de bienestar general. El empresario debía estar cerca del poder. Así  sobrevivieron algunas antiguas corporaciones privadas como Aditya, Birla, Mahindra, Bajaj o Singhania.

Fue entonces cuando una racha de hambrunas asoló a la India obligándola a depender de la ayuda internacional, especialmente del trigo estadounidense. La aparición en 1968 de la semilla mejorada mexicana de trigo de  Chapingo salvó la situación. Subieron rendimientos agrícolas y se consolidaron las independencias alimentaria y política de ese país.

La actividad económica se recuperó en los setenta. Las empresas bien relacionadas aumentaron  su producción. Los ochenta vieron un crecimiento del PIB de 5.4%, pero también un descenso en la calidad de los productos de una industria sobreprotegida por elevadas barreras arancelarias. Aumentó así la importación ilegal de artículos. Cerró el cuadro una crisis financiera agravada por el alza en el precio del petróleo de 1990 y, en paralelo, apareció una crisis política interna. El estímulo oficial a la economía disparó la deuda externa del país, al pasar de 16 a 65 mil millones de dólares entre 1981 y 1991. Se impuso así la necesidad de liberar la economía para estabilizarla.

El régimen de licencias, the Licence Raj, llegó a su fin el 24 de mayo de 1991 con la Declaración de Política Industrial proclamada por Manmohan Singh, entonces Ministro de Finanzas del Primer Ministro Narashima Rao, que  desancló al país del sistema de permisos, herencia de Jawajarlal Nehru, de su hija Indira y su nieto Rajiv Gandhi. Una renovada confianza general permitió reestructurar las finanzas públicas. Las reservas monetarias subieron de  tres mil a 25 mil millones de dólares entre 1991 y 1995; pero la recuperación de la actividad económica se aplicaba a una infraestructura anticuada. En 2003, ya en la tercera etapa del proceso, se fortaleció a la industria de las  tecnologías de la información y a la automotriz con sus distintos componentes. Se promovió, asimismo, la sustitución de importaciones para apoyar la producción nacional.

El crecimiento económico en los siguientes años fue dispar. En una población cercana a los mil millones el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres intensificó las tensiones sociales. Tanto el partido del Congreso como el  partido Popular Indio (BJP) habían tolerado la concentración de riqueza en las grandes corporaciones dejando desatendidos sectores vitales como los de la salud y la educación. El déficit fiscal había subido a casi 6% del PIB en  2010, mientras que el déficit comercial aumentó en 2014 a 137 mil millones de dólares. La India ya era la quinta economía mundial. Sus actividades combinaban agricultura tradicional con la mecanizada, artesanías al lado de  grandes conglomerados industriales.

 

UN NUEVO CAPÍTULO: EL GOBIERNO DE NARENDRA MODI
Como ministro en jefe de Gujarat, Narendra Modi recibió fuertes críticas por su hinduismo radical y violento; sin embargo, tuvo el mérito de promover un inusitado desarrollo social y económico en su estado. Candidato del BJP,  triunfó arrolladoramente en las elecciones de 2014. Como nuevo primer ministro anunció una agenda orientada hacia los pobres con el compromiso de acabar con los privilegios de las grandes empresas y del poder centrado en el capital.

 

DESARROLLO REGIONAL
Dado el incipiente desarrollo en las zonas norte y noreste de la India, se pusieron en marcha programas prioritarios para dinamizar el crecimiento económico. Para desarrollar la industria en las zonas rurales y para promover las  agroindustrias, se autorizó la inversión extranjera hasta del 50% de las empresas con especial atención a las exportadoras.

La electricidad es gratuita para la agricultura. Se procura diversificar las fuentes de energía hacia la solar y eólica. La participación de las fuentes renovables de energía pasó de 14.6% en 2015 a 23.7% en 2020. Se estimuló el  desarrollo agrícola e industrial reduciendo el impuesto a las ganancias del 36 al 22 por ciento a corporaciones y a personas físicas. Para las nuevas empresas manufactureras el impuesto bajó de 25 a 15 por ciento.

Numerosos programas sociales se enfocan a la población rural con subsidios a personas y comunidades con fines educativos, capacitación de artesanías y enseñanza de técnicas y oficios elementales. Existe un programa para  apoyar a los miembros de las comunidades autóctonas, a las castas inferiores más marginadas y a las tribus otorgándoles préstamos a la palabra de 10 mil y hasta más de 10 millones de rupias para convertirlos en pequeños  empresarios.

La finalidad de todos los programas es desterrar la corrupción y el intermediarismo. Si alguna vez el primer ministro Rajiv Gandhi comentó que el típico beneficiario recibía solo 15 paise (centavos) de cada rupia  presupuestada, Modi pretende superar estas notorias deficiencias.

 

APOYO A LA INDUSTRIA
No bastarían los programas sociales. La pequeña industria se estimula con créditos a la palabra. Se activó un programa de desarrollo de microunidades para financiar a artesanos y crear empresas de pequeña dimensión, ofreciendo préstamos sin garantía que fluctúan de 50 mil a 10.5 millones de rupias.

Programas como Skill India, se hicieron para fomentar la innovación; desarrollar habilidades; proteger la propiedad intelectual; mejorar infraestructuras en fábricas y talleres artesanales, y fortalecer el sector manufacturero  auspiciando la llegada de capital y tecnologías extranjeras. Por ley el gobierno da un trato preferencial al producto nacional en sus compras.

En septiembre de 2014 se lanzó desde el histórico Fuerte Rojo el programa “Hazlo en  India” para fomentar la nueva producción industrial y así sustituir las importaciones. Inspirado en swadeshi (autosuficiencia), se apoya a 25 sectores como alimentos procesados; el automotor y sus componentes; aviación; textil;  biotécnica; farmacéutica; química; minería; petróleo y gas; construcción; equipos eléctricos y electrónicos; puertos y ferrocarriles; energías renovables; investigación del espacio, y energía térmica. También se apoya la informática,  medios de comunicación y de entretenimiento. El sector industrial aporta 23% del PNB, y se trata de convertir a la India en un eje mundial de las exportaciones, además de crear para 2022 más de 100 millones de empleos. En 2016  se puso en marcha el programa de startups para construir un ecosistema favorable al emprendimiento.

 

BANCARIZACIÓN, DIGITALIZACIÓN Y DESMONETIZACIÓN
En 2015 se lanzó el Programa India Digital que abarca una red de sistemas de reconocimiento, por huella digital o por retina, para proteger y almacenar estados de cuenta bancarias, registros laborales, declaraciones y trámites fiscales e historiales médicos.

Íntimamente ligada a lo anterior, la figura del programa para que cada ciudadano sea titular de una cuenta de banco a la que, a partir de agosto 2014, habrían de depositarse salarios, subsidios, ingresos, beneficios oficiales u otras remisiones. A fines de 2020 existían más de 300 millones de cuentas bancarias. A cada nueva cuenta el gobierno suele depositar un incentivo de cinco mil rupias como préstamo a muy bajo interés.

Modi ha indicado que las  operaciones de los bancos deben dar preferencia a las empresas de menor tamaño. Al menos el 40% de los préstamos bancarios deben dirigirse a los sectores prioritarios como el agrícola, empresas medianas y pequeñas,  programas educativos, vivienda, energías limpias y exportaciones.

Se ha señalado que la bancarización afectó a los mercados que realizaban sus transacciones en efectivo, como el sector agrícola, la venta al menudeo en pequeños negocios y del comercio informal. La economía se desaceleró y  muchas personas de bajos ingresos no han podido adaptarse al cambio, además de que hay poca infraestructura digital en las zonas rurales.

Los programas mencionados coinciden con el de la desmonetización decretada el 8 de  noviembre de 2016, continuación de intentos anteriores en 1946 y 1978. Esta vez se retiró el 85% del efectivo circulante de las calles eliminando los billetes de 500 y mil rupias. Se desarrollaron una serie de métodos de pago digital  como la banca por internet, fijando puntos de venta digitales, tarjetas prepagadas, promoviendo la banca móvil, entre otros.

Con la desmonetización las autoridades esperaban dar una batalla frontal a la corrupción y a los grupos criminales que amasan grandes cantidades de dinero y, para no levantar sospechas, frecuentemente prefieren destruir los  billetes antes que depositarlos en instituciones bancarias. La batalla no dio los resultados esperados, pues el dinero negro, proveniente del crimen y de la corrupción, pronto encontró rutas clandestinas para salir del radar.

Se ha tenido que flexibilizar la circulación de billetes de baja denominación, por lo que aún no se pueden calcular los efectos en torno al combate de la corrupción, la evasión fiscal y otros beneficios esperados. Con la eliminación  de trámites oficiales y de operaciones mercantiles de toda dimensión, se pretende dejar para la historia el uso de dinero físico.

Narendra Modi impulsa toda forma de comunicación, empezando por los celulares que ya son más de mil 160 millones en uso común entre los distintos estratos sociales. Destacan los esfuerzos para asegurar la conectividad de los  cinco mil panchayats (consejos rurales tradicionales). Se calcula que, en conjunto, la contribución de la economía digital puede representar hasta 20% del PIB indio que en 2020 creció 7.7 por ciento.

 

SECTOR SERVICIOS
El impulso público a la digitalización ha favorecido el surgimiento y desarrollo de importantes empresas de servicios y tecnológicas como Tata Consultancy, Infosys o Wipro. En la industria de las tecnologías de la información crecen  las actividades relacionadas con la creación de centros de contacto, tarjetas de crédito y hasta recetarios médicos. La ocupación del sector subió de 300 mil trabajadores en 2000 a 1.6 millones en 2007. La exportación de servicios  de todo pasó de 24 millones de dólares en 1985 a 178 mil millones de dólares en 2019.

 

INDUSTRIA DE LA SALUD
Está en preparación un programa de “salud digital” que revolucionará la atención médica haciéndola accesible a todos, mediante una identificación individual. Se habilitarán digitalmente las teleconsultas. Se espera que el mercado de la telemedicina en la India aumente a una tasa compuesta anual de 31%. La industria de la salud alcanzaría en 2025 los 132 mil millones de dólares. La industria farmacéutica es de alta calidad tanto en investigación como en fabricación. La India es el mayor proveedor de medicamentos genéricos del mundo.

La elaboración de vacunas ha sido de rápido crecimiento y aporta el 30% del PBN por volumen. La India abastece el 62% de la demanda mundial de vacunas. Las medicinas representan el 20% del total de las exportaciones, dato  que se incrementa este año por la pandemia de la covid-19.

México viene importando farmacéuticos a razón de unos 4.5 mil millones de dólares al año, pero solo 160 millones, el 3.5%, provienen de la India. La vacuna india contra  la covid-19 se recibe bajo la marca de Covaxin manufacturada por el laboratorio Bharatbiotech y ya fue aprobada por la Cofepris.

 

COMERCIO EXTERIOR DE LA INDIA
El comercio exterior de la India representa 40% del PIB del país. De acuerdo con la Organización Mundial de Comercio, en 2019 el valor de sus exportaciones de bienes fue de 324 mil millones de dólares, en tanto que las de los  servicios alcanzaron los 178 mil millones. La India es el mayor exportador mundial de diamantes (22.5 mil millones), joyería (14.1 mil millones), arroz (6.9 mil millones), crustáceos (4.7 mil millones) e hilados de algodón puro no  minorista (2.9 mil millones). Entre los servicios exportados por la India destacan los Informáticos y de información que contribuyen con el 46.14% del total, Otros servicios empresariales que aportan el 21.7% y los de Viaje que lo  hacen con el 15.0 por ciento.

Los aceites crudos de petróleo encabezan la lista de las principales importaciones de la India y dan cuenta del 21.3% del valor total de las compras externas, le siguen el oro con 6.5% del total, las hullas con 4.7%, los diamantes con 4.6% y el gas de petróleo con 3.6 por ciento.

 

TARIFA DE IMPUESTOS DE IMPORTACIÓN
La tarifa de importación promedio fue de 13% en 2015 y subió a 15.4% para 2021. El arancel ponderado para 2018 fue de 4.8% con la tarifa más alta de 60% para bebidas alcohólicas, frutas y legumbres, café y té y otros productos  agrícolas, y para ciertos automóviles hasta de 100%. Un impuesto adicional de 10% a las importaciones se destina a tareas de beneficencia.

Se mantienen restricciones para proteger la salud, la moral pública, reliquias históricas,  medio ambiente, propiedad intelectual, comercio de armas, asegurar el abasto de fertilizantes y proteger la naturaleza.

 

LOS INTERCAMBIOS CON MÉXICO
Entre 2000 y 2018 el comercio total entre México y la India exhibió una trayectoria siempre creciente que le permitió pasar de dos mil 182 millones de dólares en el primer año del periodo a diez mil 193 millones en el último. En  2019, sin embargo, registró un ligero descenso de 8.1% para ubicar el comercio total en nueve mil 366 millones. La crisis sanitaria y económica amplió la caída en 2020 para cerrar, de acuerdo con cifras preliminares, en seis mil 872  millones de dólares.

En 2019, las exportaciones de México a la India registraron un valor de cuatro mil 145 millones de dólares y un año después, producto de la pandemia, se ubicaron en dos mil 616 millones. En esos  mismos años, las importaciones mexicanas de la India pasaron de cinco mil 181 millones de dólares a cuatro mil 255 millones en el complejo 2020.

La India es el tercer proveedor de partes automotrices a México alcanzando en 2018 el valor de 161.59 mil millones de dólares. México también importó: vehículos, cerámicas, calzado y artículos de piel, contendores de vidrio,  vajillas, productos farmacéuticos. Algunas manufacturas indias compiten directamente con las nuestras. Las ventas de México de petróleo crudo para su refinación a la India representan casi el 75% de nuestra exportación a ese  país. México es el tercer proveedor de petróleo a la India después de Estados Unidos y España. México también vende alimentos y bebidas. A esto habrá que añadir servicios turísticos y los eventos variados vinculados a la industria  del cine.

 

INVERSIONES
Cada año crece el número de empresas indias que operan en México. Entre ellas se cuentan Tata Consultancy, Infosys, Mahindra, JK Tornel, Dr Reddy, TVS Motors, Flex Américas, Mothersonen y Spark Minda, UPL, Wipro, Sun  Pharma. A su vez, las inversiones mexicanas en la India han crecido de 35 mil millones de dólares en 2014 a más de 60 mil millones de dólares en 2017. Entre las empresas mexicanas con operaciones en la India destacan Cinépolis, Bimbo, Maseca, Kidzania, Metalsa, Xignux, Nemak, Kuo y Tremec.

 

EPÍLOGO
A medida que avanza la globalización como proceso de interdependencia económica y tecnológica, nuestra madura relación con India es de importancia creciente. El dinámico ritmo de crecimiento económico de la India demuestra  la ventaja de una coordinación estrecha entre los actores económicos y el gobierno.

La preferencia de las políticas de Modi hacia las capas tradicionalmente marginadas se integra a las de la modernización de la vida económica y social mediante la industria de las tecnologías de la información y la digitalización progresiva en todos los ámbitos de la vida.

La articulación entre los sectores agrícola, industrial y de servicios que ofrece la digitalización fortalece las  distintas cadenas de valor y amplía sus capacidades productivas y tecnológicas. México y la India tienen amplias áreas para desarrollar en común y enlaces recíprocos en Asia y América Latina. El apoyo financiero que Modi da a las  pequeñas y medianas unidades de producción responde a una estrategia de largo plazo que está pendiente de seguirse en México.