México, por todo lo alto en Alemania

Tres historias de éxito

Gabriela Gándara

México, por todo lo alto en Alemania
No cualquiera triunfa en el extranjero, y mucho menos en un país como Alemania, donde los más altos estándares son la norma. Tres mexicanos notables han demostrado allá por qué el talento mexicano es cada día más reconocido y demandado fuera de nuestras fronteras. Lo han hecho, además, en disciplinas donde los alemanes son particularmente competitivos: la ciencia, la innovación técnica y la danza. Ellos son Raúl Rojas, Elisa Carrillo y Héctor Cabrera Fuentes. Los tres coinciden en destacar que la tradición científica y artística de Alemania trasciende las instituciones especializadas y forma parte de la vida cotidiana. Asimismo, valoran la metodología y la disciplina germanas, que han buscado incorporar a sus propias vidas profesionales. Reconocen, finalmente,  la proyección que les ha dado ese país. Los tres han demostrado una enorme capacidad de adaptación, pero mantienen también vínculos muy estrechos con México.

Primeros pasos profesionales en Alemania

Raúl Rojas

Estudié la licenciatura y la maestría en Matemáticas en el Instituto Politécnico Nacional. Después, dos doctorados en Economía, el primero en la unam y el segundo en la Universidad Libre de Berlín. Este último lo hice con el apoyo de una beca del Gobierno alemán a través de la Akademische Austauschdienst. De manera paralela, mientras estudiaba el doctorado, impartía clases de ciencias en la Universidad Técnica de Berlín. Al término de mis estudios, me ofrecieron una plaza como profesor-investigador en el Instituto Alemán de Matemáticas y Ciencias. Sin embargo, en Alemania, para conservar la plaza de profesor se requiere un grado adicional, conocido como la habilitación, que realicé en la Facultad de Informática y Matemáticas en Universidad Libre de Berlín. Es en ese momento que inicia la consolidación de mi carrera profesional como académico en Alemania.

 

 

Elisa Carrillo

Desde los seis años empecé a tomar clases de danza y a los nueve ingresé a la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea del INBA. A los 16 años obtuve una beca para continuar mis estudios en The English National Ballet School, en la ciudad de Londres. Esta escuela es muy reconocida a nivel internacional, y los directores de diversas compañías de danza suelen acudir a las prácticas para encontrar jóvenes talentos. Fue ahí donde el director artístico del Ballet de Stuttgart en Alemania me solicitó una audición, después de la cual fui contratada por esa compañía. Estuve en ella ocho años, y llegué a ser solista. En 2007, el director del Ballet Estatal de Berlín (Staatsballett Berlin) me invitó a formar parte de la compañía, y dos años después fui elegida para hacer la premier de Blanca Nieves, obra que me lanzó en el país y me dio el reconocimiento del exigente público alemán.

 

Héctor Cabrera Fuentes

Mis primeros años escolares fueron en el estado de Oaxaca, y mi carrera profesional la hice en Rusia. Lo que más gusta platicar de mis antecedentes es que de joven en Oaxaca leí el libro Los cazadores de microbios [de Paul de Kruif] y decidí que quería ser microbiólogo. Y eso es lo que estudie en Rusia. Mi título es de microbiólogo. Después estudié la maestría en Microbiología Molecular y en 2009 inicié mi primer doctorado en Rusia, realizando investigación sobre el cáncer en moléculas con el uso de bacterias. Los resultados de esta investigación los presenté en un congreso en Heidelberg, Alemania, y quien más tarde sería mi profesor en Alemania se interesó en mi experiencia y en los resultados de la investigación. En realidad, sus estudios eran análogos a los de los rusos, pero aplicaba su investigación no en bacterias sino en células de humanos.

Becado por la Fundación Alemana de Investigación Científica, realicé estudios en Alemania, pero haciendo prácticas en una clínica de Barcelona, lo que me permitió conducir investigación clínica con pacientes cardiopatas. Al final, estaba llevando en la práctica dos o casi tres doctorados; uno en Rusia, que estaba cerca a terminar, y los otros entre Alemania y Barcelona. Aunque todo el desarrollo teórico y la mayor parte de la investigación los hacía en Alemania. Así incursioné en ese país.

El descubrimiento más importante de mi carrera lo hice en Alemania, ya que pude convencer a los cirujanos de aplicar el tratamiento en operaciones a corazón abierto.

 

 

 

Las aportaciones de Alemania en lo profesional

Raúl Rojas

La diferencia entre Alemania y México es que en Alemania se hace investigación desde la licenciatura y en México esta etapa de los estudios es de cursos y asistencia a clases, las cuales pueden ser de muy buena calidad, pero sin vinculación con la investigación. En los laboratorios y en el trabajo con otros estudiantes es donde realmente se aprende la labor de investigador. En Alemania, desde el primer semestre los alumnos participan en la parte práctica y en la investigación. La formación que recibí durante la licenciatura en el Poli fue sólida y de buen nivel, pero faltaba el componente de investigación; de seguir procedimientos y hacer análisis, no solo teórico, sino desde la práctica. Es decir, en Alemania aprendí las bases para investigar.

 

Elisa Carrillo

Alemania es el país que me ayudó a volar como bailarina y como mujer. Es el país que me ha recibido y donde tengo mi vida. Alemania significa la aceptación del público y el lugar donde he crecido profesionalmente, así como el punto de partida para ir a otros países. Estoy muy agradecida con Alemania.

Aprender de una nación como Alemania que el arte es parte de la vida me ha ayudado como artista. En mi infancia en México yo no tenían acceso al teatro. Ahora en Alemania valoro ese acercamiento y procuro transmitirlo en México.

 

 

 

 

Héctor Cabrera Fuentes

La disciplina alemana, ante todo. Un mexicano formado en Rusia tenía que amarrarse las riendas para tomar bien el camino. Yo creo que logré adaptarme muy bien al sistema alemán, y convencerlos de que las investigaciones que hacíamos son importantes. Por supuesto, el renombre de mi profesor fue esencial. Creo que mi manera distinta de abordar la vida cotidiana me ayudó. En general, los mexicanos somos alegres, no muy rigurosos, y en ocasiones rompemos las reglas con ingenio y entusiasmo. Cada descubrimiento que hacía me ilusionaba y quería compartirlo con mi profesor, aunque no tuviera cita programada. Me saltaba las bardas alemanas en la relación con mi jefe y aprendí mucho de él. Funcionó muy bien entre nosotros. Reconozco que, junto al entusiasmo, las bases teóricas de cómo generar investigación han sido mi mayor aprendizaje en Alemania.

 

Las ventajas profesionales de estar en Alemania

Raúl Rojas

Alemania cuenta con recursos que invierte en investigación no solo a nivel gubernamental sino de la misma sociedad, de las fundaciones y de las empresas. En Alemania, el Estado no es la principal fuente de recursos para I+D, sino la industria. Antes, yo tenía que buscar patrocinios para mi investigación. Ahora, las mismas empresas son las que buscan expertos que les conduzcan sus investigaciones. Grupos como Volkswagen, bmw, Siemens o basf, entre otras, no solo cuentan con sus propios centros de investigación, sino que apoyan con recursos la investigación que se desarrolla en las universidades.

El apoyo a los académicos es también fuerte, y no solo por la aplicación industrial que se tenga, sino también para [el desarrollo del] trabajo teórico como base de la investigación aplicada.

En México, la industria participa muy poco en la investigación y todo recae en el Estado, que cuenta con recursos limitados. Discutir si el 1% del pib se destina a investigación y desarrollo es un buen comienzo, pero es insuficiente si la industria no participa. Hay algunos buenos ejemplos de empresas transnacionales que están empezando a hacer I+D en sus plantas en México, pero todavía son muy pocos.

Con el automóvil autónomo, sobre el que empezamos a investigar hace 10 años, el proyecto parecía irrealizable o sin sentido. Ahora todas las empresas automotrices están interesadas en el tema y son las que están apoyando la investigación.

 

Elisa Carrillo

Alemania me ha enseñado que el arte es parte de la vida cotidiana, se aprende desde la infancia. Los niños van al teatro, incluso a los ensayos. Aprenden música y, lo que es más importante aún, aprenden a disfrutar la música y el arte en general. Eso nos falta en México. La violencia se cura con el amor al arte, con la cultura.

Aunque vivo en Alemania, disfruto mucho cuando voy a México. Quiero a mi país y aprovecho siempre que estoy ahí. Tengo autonomía para aceptar presentaciones. Si es en vacaciones, gozo de libertad para mis proyectos; si es en temporada, tengo que pedir permiso a la Compañía Estatal de Berlín, tomo previsiones. También tenemos presentaciones de la Staatsballett Berlin, es decir, hago giras con la Compañía, pero he hecho algunas por mi cuenta.

La temporada de danza dura todo el año en Berlín. El trabajo que realizo es al 100%. Únicamente tenemos unas cinco semanas de vacaciones al año. La ópera, la danza y la música son parte de la cultura alemana y por eso siempre hay funciones.

 

Héctor Cabrera Fuentes

En Alemania se reconocen los méritos. En la Universidad de Giessen me nombraron jefe de grupo de investigación. Lo consideró como un logro personal, pero también me demuestra las prioridades del país. En Alemania hay gran impulso a la ciencia. La investigación es parte de la vida universitaria.

 

 

 

 

Vínculos profesionales con México

Raúl Rojas

Siempre he apoyado el intercambio académico entre los dos países y a alumnos mexicanos que se doctoran en Alemania. Por ejemplo ahora, en el marco del Año Dual México–Alemania, estamos proponiendo cuatro actividades. (1) Alemania donará 10 automóviles autónomos que se exhibirán y pondrán a prueba en diferentes universidades de México, a fin de  que sea un laboratorio para estudiantes. (2) Posteriormente se hará un concurso entre estudiantes del Poli; podrán participar también estudiantes de cualquier universidad mexicana. (3) Estamos proponiendo un curso, con reconocimiento académico, junto con la Universidad de Guadalajara. Si el plan funciona, la idea es replicarlo con muchas universidades en México, de manera que se conecten simultáneamente para que sus alumnos accedan al curso que ofreceré desde Alemania. (4) También haremos un plan piloto para replicar en la ciudad de Ensenada lo que en Berlín se conoce como “La noche de la ciencia”, que consiste en que una noche se abren las puertas de los laboratorios y centros de investigación al público para que vean lo que se está realizando. Los profesores, con participación de estudiantes, explican el alcance y objetivo de sus investigaciones. Esto se dirige al público en general, pero es una forma de despertar el interés por la ciencia y la investigación.

Elisa Carrillo

Todos los años hago presentaciones en México. A través de una fundación, que cree con mi esposo y mi familia, queremos acercar la danza clásica a más mexicanos. Atendemos todos los detalles y hacemos la logística, lo que nos implica mucho trabajo adicional y horas de dedicación. 2016 será el quinto año en que organizamos los eventos. Invito a bailarines de diferentes compañías del mundo, por ejemplo de París, Rusia o Londres. Organizamos los ensayos, vemos repertorio, hacemos invitaciones. Cada año cambio de salas de galas, para tener más audiencia. Seguramente, este año haremos cuatro o cinco funciones en diferentes teatros de la Ciudad de México y el Estado de México. Para lograrlo, requerimos fondos y se requiere mucho apoyo de la iniciativa privada. El Gobierno del Estado de México nos apoya para hacer que las galas sean gratuitas para el público, de manera que tengamos mayor relación con personas que no pueden pagar boletos. Queremos acercarnos a las personas para que conozcan la danza. También hemos recibido algo de apoyo de Conaculta, y tuvimos funciones en el Teatro de las Artes. A través de la Fundación, hemos apoyado para que jóvenes talentos mexicanos vengan a estudiar a Alemania.

Héctor Cabrera Fuentes

En 2008 inicié un proyecto con la Universidad Autónoma de Oaxaca, para enviar estudiantes a Rusia. Hacían estancias de dos meses para preparar tesis de pregrado. Cuando llegué a Alemania, la Universidad de Giessen y el Instituto Max Planck de Bad Nauheim aceptaron la iniciativa. Actualmente hay dos estudiantes en intercambio académico con el Instituto Max Planck. Yo intervengo en el proceso, pero si mis profesores alemanes no hubieran apoyado, esto no se podría haber realizado. Converso con los profesores alemanes y les solicito apertura, sobre todo a la llegada de los alumnos mexicanos. Hay muy buenos alumnos mexicanos, pero hay que dejar que lo demuestren. Mi primera estudiante ya está en el Cinvestav, en Irapuato; hay dos en Oaxaca, y tres cursando el doctorado en Alemania. Se empieza a sembrar la inquietud. Tenemos un proyecto que se llama Por Oaxaca más Investigadores, junto con el Consejo Oaxaqueño de Ciencia y Tecnología, que ofrece estímulos a estudiantes que se titulan en México para que haga estancias científicas de dos meses en Alemania o soliciten becas de doctorado en instituciones alemanas. τ