La Red Compartida, un salto fundamental  

Entrevista con Mónica Aspe Bernal, subsecretaria de Comunicaciones  

Guillermo Máynez Gil

La Red Compartida, un salto fundamental  
Este sistema combina una banda de bajo espectro con hilos de fibra oscura con el fin de brindar servicios digitales y de telecomunicaciones a más gente —incluyendo la mayoría de la población rural— y de mejor calidad. La reforma federal en el ramo tiene en esta red uno de sus más importantes instrumentos. Mónica Aspe Bernal, subsecretaria en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, lo explica.

Han pasado tres años desde la promulgación de la reforma constitucional en telecomunicaciones. ¿Cuál es la situación actual en México?

Sin duda la reforma ha tenido efectos muy positivos en los mercados de telecomunicaciones en México, sobre todo en términos de beneficios muy tangibles para los consumidores. Por ejemplo, vemos una reducción en promedio de 25% en los precios nominales de todos los servicios. En términos reales, es de 32%, una reducción enorme.

Hay que destacar un crecimiento de 11% anual en el PIB del sector, que es el más alto del país. En usuarios de internet, de 2012 a 2015 pasamos de 41 millones a 62 millones. Es un salto enorme, de más de 20 millones de personas.

 

¿Cómo nos comparamos con otros países del mundo en cuanto a calidad, cobertura y precios de los principales servicios de telecomunicaciones?

Éramos el país más caro de América Latina, o uno de los más caros, y ahora estamos entre los que tienen mejores precios. En cobertura, nos falta todavía, y justamente por eso es la licitación de la Red Compartida, que es una forma innovadora, distinta, de llegar a zonas que tradicionalmente no han sido cubiertas. La Red Compartida también contempla un salto cualitativo del servicio, porque la calidad mínima que se estableció en el proyecto es muy superior a la que hoy vemos en el mercado.

 

Esto nos lleva entonces al tema de la Red Compartida. ¿Nos podría platicar en qué consiste el proyecto y cómo se inscribe en la estrategia digital del Gobierno de la República?

Es una red de servicios móviles con la particularidad de que es exclusivamente mayorista. No puede vender servicios a los usuarios finales directamente, sino que se los tiene que vender a otros operadores, que a su vez le venden al usuario final. Eso hace que la cobertura y la calidad de todos los operadores sea por lo menos la de la Red Compartida. Esta red tendrá una cobertura de por lo menos el 92.2% de la población, que es lo que ofreció en la licitación el consorcio ganador. Tiene que ser toda 4G, o la última tecnología que exista en el mercado, y por lo tanto también va a impulsar la calidad de los servicios. La Red Compartida es muy importante dentro de la estrategia digital del Gobierno, porque todos los servicios digitales que presta el Gobierno y que impulsa en la sociedad podrán llegar a más personas, y a todos lados, con la misma calidad. La Red Compartida deberá tener la misma calidad en zonas urbanas y rurales, y eso generará mayor equidad en el acceso al mundo digital.

 

¿Por qué se apuesta por una Red Compartida y cuáles son las tendencias mundiales en el desarrollo de este tipo de infraestructura?

En muchos otros sectores, el componente de infraestructura se separa del componente servicio. En el caso de telecomunicaciones, esto no ha sucedido tan rápidamente porque venimos de la privatización de monopolios públicos, verticalmente integrados, en todo el mundo. Poco a poco, por ejemplo, los operadores dejan de ser dueños de sus torres y las rentan; dejan de operar directamente sus redes de telecomunicaciones, contratan esa operación con los proveedores de tecnología, y se van integrando hacia las capas de contenidos, de manera que naturalmente se está dando esa separación en todo el mundo. La Red Compartida se pone al frente de esta tendencia, porque es la primera red móvil mayorista con un espectro tan importante.

El segundo punto es que la Red Compartida es muy innovadora, porque sin recursos fiscales permite que se presten esos servicios en zonas que normalmente no hubieran sido atractivas para los operadores.

 

¿Cómo se hace atractiva esta población para la Red Compartida?

La red tiene una estructura de costos más eficiente. Justo porque es compartida, los costos de infraestructura, tanto pasiva (torres, obra civil) como en electrónica, se distribuyen entre todos los clientes del mayorista, los operadores. De hecho, el objetivo es reducir el costo de producción del gigabit por segundo, es decir, la unidad de la banda ancha móvil.

Banda de 700 megahertz, 4G… Ayúdenos a comprender mejor estos conceptos que aparecen con frecuencia cuando hablamos de la Red Compartida.

La banda de los 700 megahertz es importante. Es una banda baja del espectro, lo que significa que tiene una cobertura muy significativa por la misma inversión en infraestructura. Esta banda requiere menos infraestructura para cubrir las mismas zonas, o lo que es lo mismo, con la misma infraestructura se pueden cubrir áreas más extensas del territorio. Es además una banda muy buena para penetrar paredes, para funcionar dentro de las casas, y esto es una ventaja competitiva muy notable.

 

Esta banda quedó liberada tras la transición a la televisión digital.

Así es. Ese es realmente el objetivo más importante de la transición a la televisión digital. Hay muchos otros beneficios directos, como mayores opciones de programación en televisión abierta, calidad de imagen y sonido, pero yo diría que el principal es la liberación de este espectro, que permite mayor acceso a servicios móviles, que son a su vez los que tienen mayor impacto en el desarrollo.

 

¿Y en cuanto a 4G?

Los servicios han evolucionado. Cada una de las etapas de esa evolución es una “generación”. 4G significa ‘cuarta generación’. Es la más reciente y es con la que deberá empezar la Red Compartida.

 

¿Por qué se eligió la figura de asociación público-privada (APP) para desarrollar el proyecto?

Es un mandato de la reforma, ya que se requiere una gran cantidad de capital, a la que no podemos hacer frente con recursos públicos. Necesitábamos atraer inversión privada, y la APP es un modelo que nos permite distribuir aportaciones y riesgos entre un inversionista privado y el Gobierno. La aportación pública a la APP consiste en dar acceso a la banda de los 700 megahertz y a un par de hilos de fibra oscura que corren por la red eléctrica de la cfe. La aportación del lado privado es el capital para construir la red y operarla. Esto permite que tanto el sector público como la parte privada pongan lo mejor que tienen para sacar adelante un proyecto que ninguno de los dos podría desarrollar solo.

 

¿Podría describirnos brevemente las etapas establecidas para el despliegue del proyecto? ¿Qué destacaría de las etapas concluidas hasta ahora?

El proceso arrancó con la publicación de las bases el 29 de enero de 2016. Antes del inicio del concurso, llevamos a cabo tres rondas de consultas públicas. Una vez concluidas, empezó el proceso de licitación. Hicimos dos rondas de juntas de aclaraciones en las que respondimos a más de 900 preguntas. Tanto las preguntas como sus respuestas son públicas y lo fueron desde el inicio. El 20 de octubre recibimos las propuestas de dos consorcios, Altan y Rivada. Rivada fue descalificado por no entregar, como parte de su oferta técnica, la garantía de seriedad por mil millones de pesos, que era un requisito fundamental; incluso lo llaman los abogados un requisito “habilitador” de la propuesta. Sin esa garantía de seriedad, la propuesta no puede ni siquiera ser analizada. Después de esto, el 17 de noviembre, tras haber acreditado todas las capacidades solicitadas en las bases, se dio el fallo a favor de Altan y se le adjudicó el contrato.

 

¿Qué función ha desempeñado Transparencia Mexicana en todo este proceso?

Es el testigo social designado por la Secretaría de la Función Pública para acompañar a la SCT en este proceso. Hemos acatado todas sus recomendaciones y al término del proceso emitirá un dictamen. Además de la participación de Transparencia Mexicana, han participado el Órgano Interno de Control de la SCT, dos notarios públicos y todos los actos importantes de esta licitación se han transmitido en línea en tiempo real. De manera que cualquiera puede ver cómo sucedieron las cosas, cómo se entrega la documentación, cómo se revisa.

 

Ya nos adelantaba que en enero es la firma del contrato, pero luego, tras el anuncio de la adjudicación del proyecto al consorcio Altan, ¿qué sigue y cuál es el calendario previsto para el despliegue de la cobertura y la culminación el proyecto?

Para el 31 de marzo de 2018, la Red Compartida deberá haber cubierto al menos 30% de la población mexicana. Para el tercer año, el consorcio deberá haber cubierto al menos 50% de la población; para el cuarto año, 75%; para el quinto, 85%; para el sexto, 88.6%, y para el séptimo, 92.2%, que es a lo que se comprometió Altan en su propuesta.

 

¿Cómo se espera que incida la Red Compartida en los planes de inversión en infraestructura de los operadores actuales y en la aparición de operadores virtuales?

La Red Compartida va a incrementar la inversión total en infraestructura de telecomunicaciones en el país, empezando porque va a desplegar infraestructura en zonas donde hoy en día no la hay. También va a estar en zonas con saturación, densamente pobladas. Además, esta red va a detonar la existencia de operadores virtuales, pues va a haber una oferta mayorista competitiva interesada en que existan, dado que es una forma de llegar a más clientes. Están alineados los incentivos, lo que en el caso de operadores integrados verticalmente no es claro. Con la Red Compartida se van a detonar otros servicios, principalmente el internet de las cosas, el mundo de los sensores, las aplicaciones industriales, las aplicaciones de salud, de educación, de seguridad pública, porque vamos a conectar todo lo que hacemos; realmente avanzaremos con esta nueva infraestructura.